Páginas

domingo, 1 de julio de 2018

Algunos jóvenes nos dicen por quién votaron y por qué

El peruano como espectador

Artículo publicado por VICE Colombia

Escritores de Latinoamérica arrancan en VICE la serie “Correspondencia Mundial”, un cruce de correos literarios para comentar los pormenores del encuentro en Rusia 2018. Hoy, desde Perú, Carlos León Moya.


Una cosa me distingue de los participantes de esta Correspondencia: yo nunca había visto a mi selección en un Mundial. Por eso, he desarrollado junto a mis compatriotas un amplio expertise en el papel que cada cuatro años nos tocaba: el de espectador. Un hincha sin compromiso que escoge su país de origen diez minutos antes de un partido, un televidente sin lealtad que cambia de camiseta como quien cambia de trusa.

Otra cosa me distingue de ustedes: mi país no pasó la primera ronda. Por eso, podemos deshacernos de ese extraño rol que nos tocó: el ser verdaderos protagonistas del futbol mundial. Era muy costoso. Implicaba involucrarse emocionalmente. Reír, gritar, dejar de dormir. Emoción, angustia, ansiedad. Quedar herido, lloroso, de luto. Ahora sé qué estar en un Mundial: es sufrir como nunca.

Y como el Mundial terminó para nosotros, podemos regresar a ser unos espectadores magníficos. Ah, la belleza de ser un hincha circunstancial.

*

Ahora que estamos fuera, a algún país debemos apoyar. Y tiene que ser sudamericano, según el mandato regional (incluimos a México: el Chavo del Ocho ha eliminado distancias geográficas). ¿A quién apoyaremos entonces, y por qué?

*

Agustín Acevedo escribió sobre esta (extraña) nueva amistad entre Uruguay y Perú. Tiene razón. Yo lo había puesto en mi borrador antes de leerlo a él. Me intriga. ¿Qué es? ¿Por qué varios peruanos, yo entre ellos, deseamos realmente que campeone Uruguay, aquel lejano país con tres veces menos habitantes que Lima?

Quizá porque tenemos a Chile como enemigo común: en Uruguay se disparó la rivalidad con los ataques de Gonzalo Jara a Edinson Cavani en el 2015, y en el Perú empezó con los ataques a Tacna, Arica y Tarapacá en 1879. Quizá sea cierta solidaridad entre dos David que buscan enfrentar a miles de Goliat: Uruguay siempre con la piedra en la mano, siempre dispuesto a morir peleando, y el Perú buscando alguna astilla perdida por ahí en sus 197 años de vida independiente. Quizá sea nuestra ambivalente relación con los argentinos: tan parecidos y distintos a los uruguayos, tan queridos y odiados por los peruanos. No sé la razón, pero sé que existe. Y es probable que esa sea nuestra nueva lealtad. Al menos, será la mía.

*

Nuestra relación con los brasileños es más obvia: es ese vecino simpático y alegre, imposible de odiar. En el 2011, un diario de derecha acusó al entonces candidato presidencial Ollanta Humala de ser financiado por la empresa brasilera Odebrecht. La portada era ridícula: Humala aparecía con una camiseta brasilera celebrando un gol. ¿Cómo iba a funcionar una denuncia así? ¿Quién odia a un brasilero?

Aunque ahora asociemos Brasil a corrupción, siempre será el refugio seguro del hincha peruano. De niño, preguntaba a los mayores por qué querían que ganase Brasil. La respuesta casi siempre era la misma: “porque siempre ganan”. Pero también nos inspiran compasión: aún recuerdo los gemidos de pena, cada vez más prolongados, que emitían mis compatriotas con cada gol que Alemania metía a Brasil durante el 7 a 1 (“oooh”, “ooooooh”, “oooooooooooooooooooooh”).

*

Pese a ser vecinos, nuestra relación con Colombia no está cargada como con Chile o Ecuador. Es casi neutral. No los podemos odiar. Es como el vecino de enfrente que te cae bien de vista, pero nunca le hablas. No tuvimos ninguna guerra importante con ellos (nadie sabe qué es el Triángulo de Leticia). Escuchan salsa como nosotros. Son muy guapos para nuestros estándares. Grupo Niche, el Pibe Valderrama, Angie Cepeda. Tenemos a muchos Cartagena, pero no lo asociamos al mercado de esclavos de Cartagena de Indias. No distinguimos sus acentos: gracias a El Patrón del Mal, creemos que todos hablan como paisas. La gente que vive en sus Andes puede ser blanca, rica e importante, y discriminar a los que viven en la costa por ser pobres y de color: en el Perú pasa al revés. Creemos firmemente que los colombianos, más que jugar bien, juegan bonito. Y así nos gusta. Por eso no dejamos irse a Johnnier Montaño, a quien usted tendrá que googlear. Admiramos cómo salta Yerry Mina. En el Fan Fest de la Plaza de Armas de Lima, la gente gritó el gol de Colombia a Senegal más que los otros goles. Hasta ahora no sé por qué.

*

Con Argentina todo es más complejo: una mezcla de admiración y desprecio.

Por un lado, los queremos. Los admiramos. Celebramos cosas de ellos que no tendremos. Uno es su fenotipo (somos un país racista: describimos como positivo que los argentinos sean blancos, que tengan “buen tipo”). Otro es su desproporcionada relevancia mundial (Messi, San Martín, el Papa, Maradona, el Che). Y la más llamativa es su acento: muchos de nuestros periodistas deportivos imitan el acento argentino para darse una mayor relevancia. Enfatizan la última sílaba, entonan distinto las oraciones, utilizan palabras lejanas a nuestro argot (“el aguante”). En el otro extremo de la ternura, conozco personas que hablan como argentinos solamente cuando están borrachos, como un anhelo oculto que salta a la superficie con el alcohol.

Pero también los odiamos. Solo así se explica la siguiente escena.

Dos horas y media después de la eliminación de Perú por Francia, con la pena que dormitaba como flojo cognac dentro de mí, escuché un grito. Luego risas y aplausos. Mi taxi avanzaba por la Plaza Dos de Mayo y una persona corrió frente a nosotros gritándole a alguien al otro extremo de la vereda:

-¡Oe! ¡Gol, ón, gol! ¡Golazo!

Sabía que significaba esa alegría. En términos peruanos, la llamaríamos “cachosa”.

Era un gol contra Argentina.

Cinco minutos después estaba en mi usual puesto de menú en el Pasaje Olaya, en el centro de Lima. A mi lado varios compatriotas míos, aún con la camiseta puesta, miraban el partido con los tenedores en la boca. Al minuto 91 llegó el gol de Rakitic, duro 3 a 0. La reacción de los comensales no fue de sorpresa. Tampoco compasión. Fueron risas. Jajajaja, los peruanos comenzaron a reírse señalando la pantalla, jajajaja, poco faltaba para que empezaran a aplaudir. Se rieron todos y salieron del restaurante un poco más felices de lo que llegaron. Quizá porque también odiamos a los argentinos, o simplemente porque la caída del hermano nos hace sentir menos caídos. Nos consuela. Nos hace pensar que no lo hicimos tan mal.

En el mismo lugar de menú vi el Argentina - Nigeria: causa de entrada, olluco con carne y medio litro de emoliente a diez soles. Unas sesenta personas –todas sin camiseta- reían cuando atacaba Nigeria. A mi lado, una mesa con doce oficinistas de algún ministerio gritaba, celebraba, hacía barra por Nigeria, carcajeaba cuando aparecía Maradona, carcajeaba aún más cuando oían a Pablo Giralt decir que no había que rendirse. Todos éramos Nigeria. Águilas y Cóndores unidos jamás serán vencidos.

Pero cuando Marcos Rojo metió el segundo gol, los nigerianos circunstanciales gritaron y aplaudieron. Celebramos con sinceridad. Estábamos cambiando de bando. Los doce oficinistas nigerianos se volvieron argentinos de golpe, comentaban las virtudes de Messi, sacaban latas con dulce de leche. Habíamos vuelto a ser espectadores: el maravilloso arte de cambiar de lealtad cada diez minutos porque no te juegas nada, porque ninguno será tu rival.

*

Alguna vez leí que en el Perú “nadie quiere a nadie y nadie odia a nadie, sino que todos olvidan a todos”. Será por eso que cambiamos tan bien de bando. Y por eso no importa tanto mi pregunta inicial. Apoyaremos al que le vaya mejor. Al que nos parezca más simpático. Al equipo más débil. Al que tenga la camiseta más bonita. Y si pierden, cambiaremos de país.

Carlos León Moya https://ift.tt/eA8V8J

"Todavía falta": así votó Ricardo Anaya

“Tranquilo y en paz”: así votó José Antonio Meade

“La gente decidirá, más de lo mismo o cambio verdadero”: Así votó AMLO

Todo lo que debes saber sobre beber marihuana

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Lo primero que hice cuando me mudé a mi primer apartamento fue conseguir un carrito de bar. Fue como si Don Draper conociera a Drake: un mueble de dos pisos, vintage y con detalles en cobre, con botellas de bourbon de 40 dólares y botellas de Santa Margarita Rosé para esas noches en que la fama no es suficiente y debes hacérselo saber a tus exes.

Mi hígado se regocijó con este cambio de vida, pero sólo un poco porque me sigue encantando el alcohol, sólo que ahora lo disfruto en cantidades más humanas y en un ambiente más controlado. Tres o cuatro veces a la semana, bebo una generosa cantidad de vino tinto, mezcal, o me preparo un Old Fashioned. Este ritual es muy relajante. Me hundo en mi sillón —vaso en mano—, pongo Netflix, y doy un fuerte suspiro como si hubiera tenido un día pesado lleno de decisiones ejecutivas difíciles.

La cuestión es que el alcohol no es exactamente agua de coco fresca, especialmente para un hombre de 33 años que intenta verse y sentirse como un hombre de 26 durante la próxima década, más o menos. Si bien beber moderadamente como yo no ha demostrado ser un gran problema, el alcohol aumenta la edad de tu piel y puede hacer que las personas ansiosas (¡hola!) se sientan más ansiosas. Además, puede joderte los patrones de sueño, lo cual es una mierda porque realmente necesito mis nueve horas de sueño reparador.


Relacionados:


"El alcohol puede ayudarte a dormir en un inicio", dice Mitch Earleywine, profesor de psicología de la Universidad de Albany, y autor de Understanding Marijuana: A New Look at the Scientific Evidence. "Pero a menudo, una vez que lo has metabolizado todo, terminas despertando. Levantarse muy temprano por la mañana, o despertarse en medio de la noche parece ser más común en algunas investigaciones".

Estos factores no fueron suficientes para frustrar el happy hour de mi hogar. Pero cuando Monk Provisions me ofreció muestras gratuitas para la prensa de su recién creado elixir "botánicos bebibles" —un coctel de marihuana, básicamente—, me pregunté si podría mantener mi rutina de drogarme un poco antes de ir a dormir, sin alcohol.

Decidí reemplazar mi trago antes de dormir con el elixir por una semana para ver cómo me sentía. Sí, básicamente estaría sustituyendo una sustancia por otra, pero escúchenme. Ninguno de mis hábitos actuales indica abuso de ningún tipo. Además, los expertos que se han empapado de los posibles efectos positivos del consumo de cannabis sienten que esta podría ser una alternativa más saludable que beber alcohol. "Esto realmente debería ser un gran paso", dice Earleywine cuando le cuento sobre mi experimento. "Los cannabinoides ciertamente no son tan tóxicos ni tan cancerígenos como el alcohol. Su metabolismo en el hígado también es mucho más fácil que el del alcohol. Todos los sistemas funcionan".

Últimamente también me había dado cuenta de que una bebida o dos no me relajaban tanto como solían hacerlo años atrás. Me pregunté si la relación de mi ansiedad con el alcohol había cambiado a lo largo de los años. Es posible, me dicen los expertos. Una cosa era clara: las cuatro onzas de elixir definitivamente mejoraron mi experiencia antes de acostarme desde la primera noche que las probé. Si bien técnicamente es una microdosis (los elixires vienen en varias "dosis" diferentes. Yo probé el combo de 5 mg de CBD / 5 mg de THC), me sentí notablemente más relajado luego de que pasaran 20 minutos.

El CBD, uno de los compuestos principales en el cannabis, puede tener un efecto sedante en muchas personas. Se cree que el THC, el otro compuesto principal, tiene cualidades para aliviar el dolor, pero es más comúnmente conocido por proporcionar una sensación de estar drogado. Hay mucho que decir acerca de la microdosificación y las diferencias entre consumir una sustancia y la otra, pero les contaré sobre mi experiencia. Probé un elixir diferente cada día, durante cuatro noches de la semana pasada. Los sabores están curados cuidadosamente por los fundadores Aaron Burke y Melanie McGraw, quienes querían imitar el atractivo de un coctel artesanal para las personas que generalmente prefieren la hierba al alcohol.

Esto es lo que deben saber si van a probarlos:

Los sabores son agresivos, por lo que es posible que tengas que jugar al barman.

Burke me dice que los extractos naturales que usan para estos elixires (limón, jengibre, maple y lavanda, por nombrar algunos) se eligen estratégicamente para trabajar en conjunto con el CBD y/o el THC. "No son solo un vehículo para el THC: los productos botánicos respaldan el efecto", dice. Los terpenos, los compuestos orgánicos en las plantas que le dan a la hierba sus olores distintivos, como el linalool (que se encuentra en la lavanda) son relajantes para mucha gente, confirma Earlywine. Algunos de estos sabores eran un poco pesados para mi paladar, así que los diluí con un poco de agua se sabor.

No intenten "tratarse" sin las indicaciones de un médico.

Sería negligente si no hubiera consultado a un médico para hablar sobre mi pequeño y divertido experimento. "El problema principal es 'la sensación de estar drogado'", dice Amarjot Surdhar, un psiquiatra que trata el abuso de sustancias y la adicción en Northwell Health, en Nueva York. "Una vez que la gente comienza a perseguir la sensación o la dosis, es una cuestión de tiempo ya que esto se intensifica y se sale de control". Surdhar estaba alarmado por mi fascinación con el elixir, y tuve que asegurarle que no necesitaba una "dosis" para dormir, y que tomaría en serio sus preocupaciones sobre posibles abusos. "Para entender realmente la necesidad del uso del CBD, debemos entender el entorno en el que se usa", dice, y agrega que si bien hay una gran cantidad de entusiasmo en torno al cannabis como una alternativa de tratamiento a los opioides, él no puede emitir una decisión informada sobre cuán beneficioso es hasta que haya más investigación al respecto.

Sólo están disponibles en California por ahora.

Veo que su dedo con el que manejan la app de Amazon Prime está temblando. Desafortunadamente, debido a las restricciones individuales de los estados sobre productos con CBD y THC, los elixires actualmente solo están disponibles en California (por alrededor de 7 dólares por botella y 35 por una caja de muestras de cinco piezas). Burke dice que tienen planes de expandirse a otros estados donde el cannabis recreativo sea legal.

Son diferentes de los productos comestibles

La gente tiene historias de terror sobre qué tan drogados acabaron cuando consumieron productos comestibles con marihuana y eso es probablemente porque, me dice Earleywine, comer hierba puede ser más intenso que fumarla. (Más sobre eso a continuación). Además, la dosificación en el envase podría haber sido errónea. "Te dicen que 5 mg basta. Entonces, de repente, estás muy drogado y piensas que esa no era la cantidad adecuada". Earleywine añade que las marcas han mejorado en este aspecto. Finalmente, debido a que el cannabis se puede distribuir de manera desigual a través de alimentos sólidos como galletas o brownies, las personas pueden consumir un pedazo pequeño que tiene más concentración de la sustancia que las otras partes. Burke me dice que diseñaron esta bebida para garantizar una microdosis que te relaje sin ponerte tan drogado. "Eso te permite administrar mejor tu experiencia", aclara. "Entonces puedes decidir si quieres repetir la dosis o no".

Van a sentir los efectos de forma distinta que si hubieran fumado

"Va a ser absorbida por las membranas mucosas de la boca", me dice Earleywine, sobre beber cannabis en lugar de inhalarla. "La cantidad que tiene [el elixir] no es la misma que la contenida en 5 mg de THC fumado, en parte porque se está convirtiendo en otra versión de THC que tiene más psicoactividad". Por lo tanto, puede llevar un poco más de tiempo sentir los efectos, pero dichos efectos durarán más.

Me hicieron dormir como bebé.

Tampoco tuve ningún tipo de resaca ni atontamiento en la mañana. Monk utiliza principalmente un híbrido (un combo de sativa e índica) para las bebidas con THC, pero todas me tranquilizan: en cuerpo y mente. Sobra decir que todo depende de tu estado mental, pero yo me sentía bien. Dicho esto, no bebería esto antes del trabajo, de hacer ejercicio o cualquier otro escenario donde tuviera que gastar energía mental o física.

Rajul Punjabi https://ift.tt/eA8V8J

La Corte de Corea del Sur dictaminó que matar perros para comer es ilegal

Artículo publicado originalmente por Munchies Estados Unidos.

El jueves, un tribunal de Corea del Sur dictaminó que matar perros para comer es ilegal, un muy bienvenido primer paso para aquellos que buscan la prohibición nacional de carne de perro.

Según el South China Morning Post, el fallo proviene de un tribunal de Bucheon, una ciudad a solo 12 millas de Seúl, la capital coreana. Un grupo que lucha por los derechos de los animales llamado Care, presentó el caso contra un operador local de una granja de perros que encontraron durante una operación encubierta. El tribunal dictaminó que el consumo de carne no era una razón legal para matar perros, y el responsable fue multado con un total de 3 millones de won (53,800 pesos). "Es muy significativo ya que es la primera decisión para no matar perros para comer tomada por la corte", le dijo el abogado de cuidados Kim Kyung-eun a SCMP.

La práctica de matar perros y sacrificarlos por carne ha sido parte de la cocina de Corea del Sur durante mucho tiempo, con un estimado de 1 millón de perros que se comen cada año. Sin embargo, recientemente, el consumo de carne de perro ha disminuido significativamente, ya que más coreanos han adoptado a los perros como mascotas en lugar de comérselos.

"En las últimas décadas, el discurso público sobre el consumo de carne de perro ha pasado a centrarse en la prohibición", dijo el líder de Care Park So-youn. "La industria de la carne de perro tendrá más presión debido a la decisión judicial".

Sin embargo, una encuesta encontró que mientras el 70 por ciento de los surcoreanos no consumen carne de perro, solo el 40 por ciento cree que la práctica debería prohibirse. Después de la decisión, los granjeros furiosos salieron a protestar contra la decisión judicial de Bucheon, citando el doble estándar cultural como su objeción.

Cho Hwan-ro, un representante de una asociación de granjas caninas, dijo que los granjeros, cuyas instalaciones suelen funcionar como mataderos, no deberían aceptar el fallo por capricho. En cambio, Cho pidió al gobierno coreano que legalice el consumo de carne de perro y autorice mataderos de perros directamente. "Los perros para comer y los perros como mascotas deben separarse", dijo, y mencionó que los perros criados para consumo humano en las 170,000 granjas caninas de todo el país son de diferentes razas, se alimentan de manera diferente y se crían para diferentes propósitos.

"Las vacas, los cerdos, los pollos y los patos se crían para ser consumidos y ¿por qué los perros no?"

Sin embargo, las opiniones de Cho no parecen ser compartidas por la legislatura de Corea del Sur. Apenas la semana pasada, el partido gobernante Democrático en Corea del Sur presentó una legislación que efectivamente terminaría la producción de carne de perro en Corea del Sur para siempre. El proyecto de ley restringiría la matanza de animales a aquellos considerados como 'ganado', los perros no no forman parte de este grupo.

Ian Burke https://ift.tt/eA8V8J