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martes, 29 de octubre de 2019

La marcha más grande de Chile

Eran las 9 de la noche en Plaza Italia, quedaban dos horas para que comience el toque de queda, sin embargo la gente no estaba dispuesta a moverse. Más de un millón de personas se manifestaron contra el presidente Sebastián Piñeda, contra un país entero, exigiendo un cambio. Fue así cómo se consagró La marcha más grande.

“Chile despertó, Chile no está en guerra” era la consigna que se leía en algunos carteles que sostenían las personas convocadas por Unidad Social -que reúne a más de 70 organizaciones sociales y sindicales- y otros manifestantes.

Mientras los gases lacrimógenos y los balines se dispersan, las personas que sostienen las banderas de la cruz roja deciden ayudar a los heridos por parte de la policía. A cierta hora del día salir de una casa es estar en riesgo de vida, con el pasar de las horas, los manifestantes comenzaron a reclamar de otras maneras. De fondo suena en los balcones: “El puedo unido jamás será vencido” y es así cómo todavía Chile espera un cambio.

Staff de VICE https://ift.tt/eA8V8J

lunes, 28 de octubre de 2019

Fotos de grupos indígenas que luchan por su tierra en una Amazonía devastada por el fuego

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

Durante décadas, los humanos han estado prendiéndole fuego a la Amazonía, principalmente para despejar terreno para la agricultura y la ganadería. Pero la magnitud de la destrucción de este año fue devastadora; atrajo la atención mundial y dejó en evidencia el hecho de que las cosas están empeorando. Según el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE, por sus siglas en portugués), se detectaron 45.256 incendios de enero a agosto de 2019, un aumento del 84 por ciento respecto al mismo período del año pasado.

Los ecologistas culpan del incremento de los incendios al nuevo Gobierno de Brasil, encabezado por el líder de extrema derecha Jair Bolsonaro, quien —según dicen— ha alentado a los agricultores y leñadores a despejar la selva. Señalan que Bolsonaro goza del apoyo de las grandes empresas agrícolas porque en su campaña aseguró que permitiría más agricultura a gran escala y extracción de oro en tierras protegidas.

Outline of indigenous man against the sky

Los incendios de la Amazonía han hecho más que dañar los pulmones de la Tierra: también han amenazado y continúan amenazando tanto a los pequeños agricultores como a las comunidades indígenas que viven ahí. Viajé a los estados de Amazonas y Acre, en el noroeste de Brasil, y hablé con las comunidades sobre los incendios recientes y todo lo que han perdido como consecuencia de ellos.

Jefe Mapu, 29 años, líder de la tribu Huni Kuin

Mapu and the Huni Kuin tribe
Jefe Mapu y la tribu Huni Kuin.

El 22 de agosto de 2019 la comunidad del jefe Mapu fue testigo de los incendios en la selva. Mapu pertenece a los Huni Kuin, un grupo indígena que vive en Brasil y Perú. A pesar de ser la tribu más grande en el estado de Acre, partes de sus territorios no tienen protección oficial del Estado. Como resultado, muchos miembros de la tribu Huni Kuin ya han sido desplazadas de la frontera brasileño-boliviana, donde perdieron tierras debido a los intereses comerciales en competencia directa.

Mapu, quien ha realizado rituales tradicionales con plantas medicinales en todo el mundo, ha recaudado dinero en varias campañas para comprar los territorios de su pueblo. Los Huni Kuin dependen de la selva para su sustento y su bienestar físico y espiritual. Al igual que muchos otros pueblos indígenas, su conocimiento de las plantas y animales locales y su relación con la tierra los convierten en aliados invaluables para los esfuerzos de conservación. "La selva es, para nosotros los indígenas, la fuente de plantas medicinales", me dijo. "Si bien los deforestadores la perciben solo como una fuente de madera preciosa y, por lo tanto, de dinero, tenemos la sabiduría sobre el uso de plantas medicinales que fue heredada de nuestros antepasados. Si la selva desaparece, también lo hará nuestro conocimiento".

Tras los incendios, el jefe Mapu ha presentado una queja ante las autoridades locales. Su comunidad está firmemente decidida a reforestar el área devastada.

Kaxuqui-Francisco, jefe local de la tribu Apurinã, municipio de Boca do Acre

Chief Kaxuqui-Francisco from the Apuriña tribe
Jefe Kaxuqui-Francisco de la tribu Apuriña.

Kaxuqui-Francisco es jefe de una de las tribus Apurinã que viven a orillas del río Purus, en el oeste de Brasil. Desde finales de 1800, el río Purus fue colonizado por propietarios de plantaciones de caucho que esclavizaron, torturaron y masacraron al pueblo Apurinã. Ahora, estas tribus habitan veintisiete territorios indígenas, pero solo veinte de ellos han sido completamente delimitados y registrados.

Francisco y su esposa me recibieron en su casa, donde pasé la noche en una hamaca en medio de la selva. Temprano en la mañana del día siguiente hicimos una caminata de cuatro horas a través de la selva para asistir a uno de los sitios donde continúan con intensidad los incendios. La tierra donde vive la gente de Francisco está protegida. A pesar de esto, alega que su tribu ha perdido un total de 600 hectáreas de selva en el transcurso de varios años, tanto por incendios como por la tala ilegal del árbol de nuez de Brasil.

Ongoing fires in the Amazon
Fuegos continuos en la Amazonía.

Estos árboles de cincuenta metros de altura pueden encontrarse en las selvas de Brasil, Perú y Bolivia y pueden vivir hasta mil años. Además de mantener un delicado ecosistema, los árboles también son la principal fuente de ingresos para muchas familias en la Amazonía, incluida la de Francisco, que cosecha las nueces y las vende. Los incendios mermaron mucho las ganancias de Francisco, pero aún puede subsistir gracias al apoyo de sus hijos, que trabajan en la ciudad.

Dona Jô, Jesuína Alves Braga, municipio de Bujari, Acre

Dona Jô in front of her devastated land
Dona Jô frente a su tierra devastada.

Dona Jô es madre soltera y agricultora orgánica. Perdió casi todo en los incendios recientes, excepto su casa, pero sigue dedicada a replantar su tierra con vegetales, árboles y otros cultivos. Dado que los cultivos OGM están en auge en el país, Dona Jô creó un banco de semillas orgánicas en su hogar. En su cocina abundan las botellas de plástico etiquetadas, llenas de variedades de fríjoles, garbanzos, arroz y semillas de vegetales.

Hoy en día, ella es una figura fundamental en el movimiento local de la agricultura orgánica. Es una de las organizadoras de la feria orgánica local y trata de convencer a otros agricultores de que cambien a una forma de producción más sostenible.

A continuación presentamos más fotos de Amazonas y Acre.

Three little indigenous girls walking on burnt land
Jóvenes de la tribu Huni Kuin.
Indigenous woman in front of burnt land
Indigenous tribe sitting on a fallen tree
Miembros de la comunidad Huni Kuin del jefe Mapu.
Indigenous women and children among fallen trees
La tribu Huni Kuin.
Areas of the Amazon devastated by the fires
Los incendios persisten en varias partes de Acre y Amazonas.
Indigenous couple on their burnt land
Indigenous child looking over an adults' shoulders
Outline of burnt trees against the sky
Los incendios han devastado varias zonas de Acre.
Man desperately looks towards burnt land
Un residente de Acre observa la selva calcinada.
Indigenous man sitting at home in the dark
A house in the forest
Three indigenous man walking through fallen trees
Miembros de la tribu Huni Kuni trabajan despejando partes de la selva
Indigenous man looking up at the forest

David Tesinsky

Denisa Sterbova https://ift.tt/2obEoXH

El asistente personal de Freddie Mercury habla sobre el tiempo que pasó a su lado

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

Había dos tablas de madera y una pila de piedras sobre el tanque que contenía la boa constrictor que miraba fijamente a Peter Freestone y a su jefe, Freddie Mercury, desde atrás de un colchón situado sobre el piso de la habitación de Michael Jackson.

La tarde había sido memorable. Jackson había llevado a sus invitados a un recorrido por los terrenos de Neverland, y les había presentado su colección de patos, gansos, ovejas y llamas. "Pronto, estábamos en la habitación, y Michael nos contaba cómo le gustaba dormir en el piso pues se sentía más cómodo estando cerca de la tierra", recuerda Freestone. "Freddie no pudo contenerse, y respondió que, si ese era el caso, Michael debía mover su habitación al piso de abajo".

Han pasado treinta y seis años desde entonces, pero Freestone recuerda bien ese día. Tan bien como recuerda la primera vez que puso sus ojos en el vocalista de Queen. Estaba sentado tomando el té en el restaurante Rainbow Room en Biba, una icónica tienda departamental de Londres de los años sesenta. "Por alguna razón, todas las miradas se dirigieron a un punto específico", dice Freestone. "Miré hacia arriba y ahí estaba Freddie: cabello largo, chaqueta de piel de zorro y uñas pintadas de negro. Era imposible no mirarlo".

Fue un encuentro breve, y Freestone realmente no quedó deslumbrado: ya se había acostumbrado a encontrarse con grandes estrellas en la Royal Opera House, donde trabajaba en ese momento, y de cualquier forma, le gustaba más la música clásica.

Seis años después, los caminos de ambos se cruzaron nuevamente. Mercury acababa de dar un concierto con el Royal Ballet y, en la fiesta que hubo después, le presentaron a Freestone. Los dos se pusieron a conversar y Mercury preguntó cuál era exactamente el trabajo de Freestone. "Le expliqué que me encargaba de disfraces", dice Freestone, "y eso fue todo". Una semana después, así de la nada, alguien de Queen lo llamó. "Me preguntaron si estaría disponible para encargarme del vestuario de la banda durante una gira de seis semanas".

Después de la primera gira, Freestone salió del departamento de vestuario para convertirse en el asistente personal de Freddie y rápidamente se convirtió en uno de sus amigos más cercanos. Así fue como pasó los siguientes doce años a su lado.

peter freestone
Peter Freestone, 2016. Foto: CTK / Alamy Stock Photo

"Nos entendíamos bien sin saberlo al principio", explica Freestone. "Tuvimos una crianza similar, a ambos nos enviaron a internados en la India cuando éramos jóvenes". Los dos estaban tan en sintonía que, según dice, Freddie ni siquiera tenía que hablar cuando quería algo; todo se volvió intuitivo. Si Freddie necesitaba un vaso de agua, un cigarrillo o un oído para quejarse de un periodista después de una conferencia de prensa, Freestone siempre estaba ahí.

Freddie era conocido por sus ocurrencias hedonistas, y en cualquier parte del mundo que la banda estuviera, Freestone era el encargado de asegurarse de que los ingredientes para la fiesta estuvieran disponibles. "Se trata de una leyenda del rock and roll, pero en las fiestas nunca hubo enanos con tazones llenos de cocaína en la cabeza", se ríe Freestone. Aún así, no era ningún secreto que su jefe era fanático de la droga. "La policía en Kensington sabía que Freddie consumía cocaína, pero no tenían ningún problema con ello", me dice Freestone. "Nunca lo hizo con descaro, nunca lo hizo en público, ni llamó la atención".

Encontrar cocaína no era un desafío en Londres, pero hacerlo estando de gira tenía sus complicaciones: "En Nueva York tenías que ir a un negocio. Ibas a un lugar, había una fila. Te formabas y se abría una puerta, era la única entrada y salida. Cuando entrabas, había una mesa y un mueble de metal con cajones que se abrían. Cada uno estaba lleno de drogas. Conseguía lo que Freddie quería y pagaba".

Freestone se apresura a dejar claro que el consumo de drogas de Freddie no era una adicción, sugiriendo que el cantante siempre tenía control. "No era todos los días. Tal vez cuatro días a la semana", dice, "y Freddie era una de esas personas que siempre guardan un poco para el día siguiente. No se acababa todo y luego iba en busca de más".

La relación era tanto personal como profesional, lo que significaba ver otra faceta de su jefe: el hombre plagado de vulnerabilidades e inseguridades. Freestone habla de dos Freddie Mercurys: el que todos conocemos en el escenario de los conciertos de Live Aid con el mundo en la palma de su mano, y el otro, un hombre que no podía entrar solo en una habitación llena de extraños, pues carecía de la confianza suficiente para presentarse a sí mismo.

freddie mercury
Foto: Mercury Songs Ltd

La residencia Garden Lodge en Kensington estaba casi vacía en una tranquila mañana de mayo de 1987. Freddie se había asegurado de eso. Él y Freestone estaban parados en la cocina, solos, cuando el cantante, que entonces tenía solo 40 años, le dijo a su amigo que le habían diagnosticado SIDA. "Sentí que el corazón se me salía del pecho", dice Freestone. "Ambos sabíamos que era una sentencia de muerte, y desde ese momento supe que cualquier cosa que hiciera por él no lo ayudaría a sobrevivir. Dijo que a partir de ese momento no volveríamos hablar de eso. Desde la perspectiva de Freddie, tenía el resto su vida por vivir".

Al final, Freddie decidió cuándo era el momento de morir. El 10 de noviembre de 1991 dejó de tomar el medicamento que lo mantenía con vida. Al igual que a varios hombres que se acostaban con hombres en el punto más álgido de la epidemia, el SIDA había despojado a Mercury de toda su autonomía. Al elegir dejar de tomar sus píldoras, estaba retomando el control. Durante la última semana de su vida, siempre hubo alguien junto a su cama. Tres amigos suyos tomaron turnos de doce horas cada uno para asegurarse de que nunca estuviera solo.

"Él estaba tenso al inicio de la semana", recuerda Freestone, pero eso cambió cuando, a las ocho de la noche del viernes 22 de noviembre de 1991, Freddie confirmó en un comunicado de prensa que tenía SIDA.

"Ahí fue exactamente cuando comencé mis doce horas con él", me dice Freestone, describiendo vívidamente a Mercury en su habitación: alfombras y papel tapiz de satén en color crema; hermosos muebles hechos a la medida. "No había visto a Freddie tan relajado en varios años. No había más secretos; ya no se escondía. Sabía que tenía que publicar la declaración, de lo contrario, parecería que pensaba que el SIDA era algo sucio que debía ocultar bajo la alfombra".

El par se rio y habló de los buenos momentos. En algunos periodos, Freestone simplemente se sentó en la cama en silencio, sosteniendo la mano de su amigo.

"Y luego dieron las ocho de la mañana del sábado", dice Freestone, con su voz ligeramente temblorosa. "Y me levanté para irme. Freddie tomó mi mano y nos miramos a los ojos. Dijo: 'Gracias'. No sé si ya había decidido que era hora de irse y sabía que nunca volvería a verme, y por ello me agradecía por los doce años juntos, o si solo me estaba agradeciendo por esas doce horas. Nunca lo sabré. Esa fue la última vez que hablamos".

Después de una hora de conversación, le hice a Freestone mi última pregunta: ¿Es difícil aceptar que toda tu vida se define por tu relación con otra persona? ¿Vivir a la sombra de Mercury es algo de lo que te gustaría deshacerte algún día?

"Me tomó mucho tiempo aceptarlo", responde, sonriendo. "Trabajé para él durante doce años, pero he trabajado con él a mi lado durante otros veintiocho años". Al principio, dice Freestone, no entendía por qué la gente quería darle la mano o tomarle fotos. Pero poco a poco, a medida que empezó a aceptarlo, todo comenzó a tener sentido. "Para los fanáticos, soy una de las últimas presencias físicas que estuvo ahí con él. Me dan la mano, aunque les digo que me las he lavado varias veces desde entonces. Y sé mejor que nadie la gran estrella que era él".

@mikesegalov

Michael Segalov https://ift.tt/2PpyQUv

Claudia López, alcaldesa de Bogotá: ¿un triunfo suficiente para el feminismo?

“ÚLTIMA HORA: una lesbiana hace historia como primera alcaldesa electa de Bogotá (conteo oficial)”. Así presentó el resultado de la jornada electoral de ayer en Bogotá una de las agencias de noticias internacionales más reconocidas del mundo. Antes que presentar el nombre, el apellido o la filiación política, estaba eso: la lesbiana.

Pero el copy no desinformaba. Claudia López, una mujer abiertamente lesbiana que desde hace tiempo ha intentado que su preferencia sexual no se vuelva protagonista de su gestión política en un país homofóbico donde ser homosexual juega mucho más en contra que a favor, ayer fue elegida por voto popular como la primera alcaldesa de Bogotá. Más allá de la polémica que levantó el hecho en sectores de derecha, algunos sectores progresistas y de izquierda aún dudan de sus propuestas; sobre todo, de aquella de construir un metro elevado en la ciudad. También varios sectores del movimiento feminista en Bogotá miramos con recelo esta victoria: somos conscientes del triunfo simbólico que significa tener a una mujer gay en el segundo cargo más importante del país, pero quizá no sea suficiente para que celebremos y, más bien al contrario, sea algo para preocuparnos.

La alcaldesa electa, que representa al partido de centro Partido Alianza Verde, obtuvo el 35.21% de los votos, superando a su principal rival de estas elecciones, Carlos Fernando Galán, por casi 100.000 votos.

“¡Gracias a las niñas, los jóvenes, las mujeres y las familias hechas a pulso como la mía!”, exclamó la alcaldesa electa en su discurso de celebración. “¡Demostramos que cuando escogemos lo que nos une no solo ganamos, sino que cambiamos la historia: ¡por primera vez en la historia ganamos la Alcaldía Mayor de Bogotá!”

Es cierto. Solo la victoria de Claudia López, sin que haya empezado su alcaldía, ya es histórica para esta ciudad. Una victoria que llega por una elección popular masiva, construida a partir de estrategia política y con gran parte de la clase política tradicional de este país en contra, pues en su gestión como senadora se ganó el odio por denunciar las dinámicas de la parapolítica y la corrupción, algo que se siente casi como paisaje en la política colombiana. Pero lo más importante, o al menos lo más visible en este momento, es que es ‘la lesbiana’ alcaldesa, en la capital de uno de los países de Latinoamérica donde más asesinan personas por su preferencia sexual, según un estudio de Colombia Diversa.

Sin embargo, aparte de la polémica que naturalmente ya comenzó en un país con altos índices de homofobia, existen algunos sectores feministas para los cuales este triunfo simbólico es importante pero no suficiente para que lo sintamos como un triunfo de verdad. Porque el feminismo debe ofrecer sororidad pero no indulgencia, y votar por una mujer no es necesariamente un voto feminista . La representación es importante, sí, importantísima. Pero si nos quedamos en la labor básica de votar mujeres para subirlas al poder y celebrar la representación en la política sin formarnos un criterio sólido sobre nuestras candidatas y líderes, seguiremos alimentando techos de cristal y mujeres que, desde cargos públicos, seguirán siendo útiles al patriarcado. Para eso es precisamente el feminismo, para que nos formemos políticamente y podamos criticar y exigir a las que nos representan arriba, para que hagamos el trabajo completo y no nos quedemos solo en la primera parte.

Las críticas o inquietudes de varios sectores feministas que no nos sentimos a gusto con la representación de la alcaldesa electa se pueden sintetizar en dos ejemplos. Dos hechos que sucedieron en la recta final de la campaña de López ilustran los valores que ella encarna y el posible peligro de estos valores, sobre todo para el feminismo y la comunidad LGBTIQ.

El primero de ellos sucedió en el debate realizado el pasado 24 de octubre por el canal RCN, faltando pocos días para el día de votaciones. Hablando sobre educación sexual con los entonces candidatos, López planteó la importancia de los colegios en la educación sexual de los jóvenes, pero estuvo de acuerdo, como Miguel Uribe Turbay (el candidato de la derecha), en que este era un tema que debía ser orientado principalmente por las familias. “Lo que sea que se haga en materia de educación sexual debe estar dirigido por los papás”, afirmó. “Todas las familias son de mucho amor, pero tienen sus propios valores y fe. Por eso nadie ajeno a la familia les puede imponer una manera de educación sexual”. Las declaraciones de López fueron una bofetada para varios sectores, sobre todo para miembros de la comunidad LGBTIQ y para mujeres del movimiento feminista, que comparten en muchos casos una visión crítica al núcleo familiar como primer espacio de formación sobre educación sexual para lxs jóvenes.

Y no es para menos. En un país donde tantas mujeres lesbianas y hombres gay desarrollan un trauma profundo por el rechazo y el maltrato de sus familias debido a su preferencia sexual, donde el concepto de clóset está directamente relacionado con la familia y donde mueren niñas jóvenes debido a abortos clandestinos que se practican sin más opción por la satanización de muchas familias a las relaciones sexuales y a los anticonceptivos, que una mujer abiertamente gay diga lo que dijo en ese debate y haya quedado elegida es más una derrota que un triunfo para estos sectores.

Algunas afirmaron que lo que hizo López con esas declaraciones fue un dog whistle; esto es, envió al mismo tiempo un mensaje que parece significar algo para la población general y otro codificado que solo tiene resonancia en un subgrupo. En este caso, decir que la educación sexual en Colombia tiene que estar determinada por la familia tiene un significado muy negativo para las mujeres y lxs miembrxs de la comunidad LGBTIQ. ¿Inclusión dónde? ¿Feminismo dónde? ¿Es Claudia López más de lo mismo?

El otro hecho que enfrentó más directamente a Claudia López con algunos sectores del movimiento feminista fue el del video que publicó la semana pasada con el exalcalde Antanas Mockus, en el que ella fingía tocar el piano mientras él la agarraba de los hombros y le daba su aval. La aprobación se sella con un beso incomodísimo que él le da en la frente, como el beso de un patriarca que le da la bendición a su heredera, algo que criticó la intelectual colombiana Carolina Sanín en esta columna. Sin embargo, ni siquiera el beso llega a ser tan incómodo como lo que dice Mockus en el video, cuando afirma que “Hoy en día la mujer ha conquistado una serie de espacios en los cuales puede ejercer derechos, (...) Ya nadie puede decir que como las mujeres son inferiores, entonces podemos maltratarlas”. Como señala Sanín, “esto bien podría leerse como: ‘No porque las mujeres son inferiores, entonces podemos maltratarlas’”.

La aparición de Mockus en la foto de perfil de López en Twitter, en ese inolvidable video y en varios espacios de publicidad que tuvo la candidata electa recuerda la estrategia de campaña política preferida del uribismo: aquella que usa la imagen de Uribe en cualquier material de propaganda de determinado candidato como aval (incluso a veces el expresidente aparece hablando en lugar del candidato).

¿Cuál es la diferencia entre ese mensaje simbólico y el que proyectó López en los últimos días de su campaña? ¿Simple estrategia política o una manera de hacerle ‘el cuarto’ al patriarcado?

Claudia López va a aprender, y no a las buenas, que el patriarcado sigue obligando a una mujer a esforzarse el doble en un cargo de poder. Y que cuando se equivoque, el patriarcado hará que se la cobren al doble, y en este caso al triple, por ser una mujer lesbiana. Y nosotros vamos a aprender con ella, y a entender que su elección cambió, si no para siempre al menos por cuatro años, la forma de hacer política en esta ciudad.

Una mala gestión de López podría provocar la consolidación y legitimación de un sector homofóbico ya existente en la ciudad y el país. Si se equivoca, el castigo, la primera ofensa a la que recurrirán estos sectores para sancionar su gestión, será su preferencia sexual. Y ofenderla por eso, para rechazar su administración, es algo que vamos a tener que presenciar y es algo que vamos a tener que manejar como ciudad en nuestro discurso general. En nosotrxs está también la responsabilidad de que una posible mala gestión por parte de ella en algunos aspectos de la alcaldía de Bogotá no se convierta en la excusa para difundir mensajes de odio, discriminación y exacerbar la homofobia en Bogotá.

El reto comienza ahora para ella y para nosotrxs, porque la historia de la política en el país acaba de cambiar. Como mujer feminista crítica de López, valoro que una mujer lesbiana esté al frente del segundo cargo más importante del país. Pero no me es suficiente para celebrar el triunfo, sino que me inquieta, me asusta y me hace pensar sobre qué tipo de mujer lesbiana de clase media está representando López allá arriba. Por eso, en vez de celebrarla incautamente, serviré, como sé que muchxs ciudadanxs harán, de veedora y crítica de esta alcaldía, así como hicimos durante la anterior. Espero, al menos, que la representación que muchas celebran hoy sea el inicio de una buena gestión con verdadero enfoque de género para la ciudad.

Sigue a Nathalia en Twitter @nxthxchxs

Nathalia Guerrero https://ift.tt/eA8V8J

Estas pastoras están abriendo espacios para que los cristianos queer expresen su fe

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

En una habitación con luz tenue y paneles de madera en la Iglesia Unida de Cristo de Plymouth en Oakland, California, la reverenda Rhina Ramos pide a todos los presentes en el Ministerio Latino, un ministerio hispanohablante incluyente con la comunidad LGBTQ, que se presenten y que especifiquen los pronombres de su preferencia. Junto a ella está sentada Charlotte, una mujer trans de voz suave originaria de Honduras que llegó en una caravana migrante a la frontera entre Estados Unidos y México la primavera pasada, y quien fue invitada a dar el sermón de la noche.

Los asistentes se sientan en círculo, meditan y cantan himnos. Después de leer en voz alta un pasaje del Evangelio sobre la crucifixión, Ramos enfatiza la importancia de entenderla como un castigo por el mensaje de libertad y dignidad para todos que daba Jesús, el cual los líderes religiosos consideraban una amenaza. Ramos dice que la muerte de Jesús fue un acto subversivo, no de sumisión. Esto es crucial en el contexto de los derechos LGBTQ, ya que se ha apelado a una narrativa similar de sumisión para oprimir a estos grupos.

Charlotte da luego un sermón sobre la lectura. Jesús "nos muestra cómo se siente el amor que no tiene precio... que no discrimina", dice en español. “Dios no tiene género. Ve a la persona por la persona en sí, no por su identidad".

Ramos, la pastora fundadora del Ministerio Latino, es parte de una nueva vanguardia de pastoras que luchan por la igualdad de la comunidad LGBTQ en las principales iglesias protestantes. Muchos expertos en estudios religiosos dicen que tiene sentido que las mujeres emerjan como la vanguardia de este movimiento. De hecho, de cierta manera están combatiendo a las instituciones de la iglesia que históricamente le han otorgado el poder a los hombres heterosexuales, cisgénero y blancos, restándole poder a todos los demás (no solo a las mujeres, sino también a las personas de la comunidad LGBTQ).

Las mujeres, y especialmente las mujeres de color, en el liderazgo de la iglesia probablemente estén más atentas a la discriminación que enfrentan las personas de la comunidad LGBTQ y a los vínculos teológicos entre esta comunidad y la igualdad de género, dice Brandy Daniels, profesora de estudios religiosos en la Universidad de Virginia. Estos vínculos tienen sus raíces en un concepto conocido como complementariedad. Según esta visión, compartida por muchas denominaciones cristianas, las diferencias biológicas entre hombres y mujeres son prueba de que Dios les ha asignado roles diferentes y complementarios: para que los hombres lideren y las mujeres los apoyen.

"Las mismas justificaciones teológicas que se han utilizado para excluir a las mujeres son utilizadas para reproducir la heteronormatividad dentro de la iglesia", explica Daniels. La complementariedad es la razón por la que muchas denominaciones cristianas han ordenado históricamente solo a hombres y esperan que las mujeres se sometan a los hombres; también es la razón por la que no ordenan abiertamente a personas de la comunidad LGBTQ y permiten el matrimonio solo entre un hombre y una mujer.

Estas posturas "están arraigadas en la naturaleza de la sexualidad y en lo que debe ser la sexualidad ordenada", dice Elizabeth Bounds, profesora asociada de la Escuela Candler de Teología de la Universidad Emory.

La igualdad de género ha ayudado a pavimentar el camino para la igualdad de la comunidad LGBTQ al incitar a las personas a cuestionar estas normas sexuales, dice Daniels. "La deconstrucción del género amenaza todo el sistema de poder imperante".

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Ramos habla en la reunión del Ministerio Latino en la Iglesia Unida de Cristo de Plymouth en Oakland, California. Foto de Cayce Clifford.

Ramos, de 50 años, usa lentes morados de armazón grueso y tiene una gran sonrisa. Brilla con entusiasmo juvenil y ocasionalmente agita los puños con entusiasmo. Entre bocados de pupusa en un restaurante salvadoreño de Berkeley, me dice que le tomó años aprender a aceptar su identidad cristiana y queer.

Ramos es parte de un grupo creciente de cristianos que rechazan la narrativa dominante y conservadora según la cual deben elegir entre su fe y su sexualidad. Deborah Jian Lee, autora de Rescuing Jesus: How People of Color, Women, and Queer Christians are Reclaiming Evangelicalism, dice que esto ha jugado un papel clave en el surgimiento del liderazgo femenino en la defensa de la comunidad LGBTQ. Al rechazar esta narrativa, Ramos está ayudando a otros cristianos queer a hacer lo mismo.

Criada como católica, Ramos luchó duro para reprimir su identidad queer. A los 14 años, cuando los coyotes la guiaron a ella, a su hermano y a su tía a través de la frontera entre Estados Unidos y México para que pudieran escapar de la guerra civil en su país natal, El Salvador, llegó a un acuerdo con Dios: "le prometí a Dios que sería más fiel si cruzábamos la frontera a salvo".

Ramos dice que ella y su familia terminaron en un refugio seguro en San Diego antes de reunirse con su madre, quien se había establecido en Long Island unos años antes. Fiel a su promesa, Ramos se reunió con un sacerdote católico local, pero luego comenzó a asistir a una iglesia bautista fundamentalista, pues se sintió atraída por sus enseñanzas más basadas en las Escrituras. Allí conoció a su esposo a los 16 años. Se casaron tres años después, pero Ramos continuó luchando con su sexualidad. Entonces, comenzó a ir donde un psicólogo que también era pastor metodista. Él la ayudó a darse cuenta, lentamente, de que su fe y su sexualidad podían coexistir.

Después de siete años de matrimonio, Ramos pidió el divorcio. Dice que cuando empezaron los rumores de que era queer la congregación empezó a ser distante con ella y que por eso abandonó su iglesia, pero ni una sola vez deseó abandonar su fe. "Crecí con una abuela muy católica y la historia de Jesús siempre me pareció muy hermosa", dice. "No me era posible verlo como algo que simplemente podía dejar atrás".

Después de desempeñarse en derecho laboral durante cinco años, Ramos decidió volver a estudiar. Obtuvo el grado de maestría en Divinidad de la Escuela de Religión del Pacífico de Berkeley en 2003, y en 2012 fue ordenada como ministra en la Iglesia Unida de Cristo con la misión de iniciar el Ministerio Latino, la comunidad que ella misma necesitaba. Desde entonces, ha apoyado a los cristianos latinxs queer —algunos de los cuales han huido de la violencia anti-LGBTQ y están buscando asilo en Estados Unidos— en sus viajes para vivir su verdad; incluso ha bautizado a personas trans con sus nuevos nombres. También les brinda un espacio para que se recuperen de su agotador trabajo por la justicia social, y para que puedan vivir sus duelos en caso de tragedias como la masacre de Pulse. Recientemente, aceptó un puesto para ayudar a que las Iglesias Unidas de Cristo latinxs en Estados Unidos se abran a la comunidad LGBTQ y les den su apoyo.

Ramos dice que rara vez encuentra resistencia frente a su apoyo a las personas de la comunidad LGBTQ y esto quizás es porque vive cerca de San Francisco. Pero en febrero de este año, después de que un estudiante filmara una entrevista con ella sobre su historia de migración y la publicara en Facebook, un troll se metió a ver su perfil y respondió a sus publicaciones relacionadas con la comunidad LGBTQ con memes antiliberales, incluyendo un GIF de Trump construyendo el muro fronterizo. Después de soportar un día de acoso, lo bloqueó. Estaba "realmente asustada" por ella misma y por su esposa, y se preguntaba a qué otra información personal podría acceder el troll. Más que nada, se sintió frustrada, pero recordó que al final, "el mensaje es más grande que eso".

Dejando de lado su propia identidad queer, Ramos dice que vivir como mujer en una cultura con roles de género rígidos es lo que pudo haberla hecho más propensa a abogar por las personas de la comunidad LGBTQ, quienes tampoco se ajustan a esos roles.

Las identidades entrelazadas de Ramos ayudan a los latinxs queer del Ministerio a aceptar las suyas propias. Aldo Gallardo, un organizador de la comunidad trans criado por padres evangélicos y católicos, se convirtió en ateo en la universidad al no encontrar la manera de que su cristianismo y su identidad de género pudieran coexistir, hasta que Ramos lo invitó a una reunión del Ministerio en 2014. "Rhina, que encarna diferentes identidades, dio pie a que las personas pudieran explorar su fe", dice.

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El temor de que su identidad queer le generara un sufrimiento eterno llevó a la reverenda Kyndra Frazier casi al suicidio. Ahora es consejera de personas que enfrentan problemas similares. Foto de Elizabeth Renstrom.

Al igual que a Ramos, a la reverenda Kyndra Frazier, de 37 años, le llevó años rechazar la narrativa de que tenía que elegir entre su identidad queer y su fe. A lo largo de su adolescencia, también luchó contra la narrativa que etiqueta a las personas queer como despreciables y malvadas, ya que están fuera de la norma cisgénero y heterosexual de lo que la iglesia considera una sexualidad "ordenada". De hecho, en las comunidades cristianas conservadoras en especial, la sexualidad de las mujeres y las personas de la comunidad LGBTQ "suele ser vista como una amenaza y como algo que debe ser controlado", dice Lee. A los cristianos queer por lo regular se les dice: "Tienes que ser célibe, y si no puedes logarlo, entonces eres malo", explica. "Hay algo dentro de ti que es pecaminoso".

Frazier se abrió a compartir su lucha para combatir esta narrativa con los congregantes de la Primera Iglesia Bautista Corintia en Harlem cuando les reveló su identidad sexual en 2016, durante su primer sermón. Poco después de subir al púlpito, comenzó a sollozar.

"Es un regalo estar aquí presente con todos ustedes", dijo, entre lágrimas. "Hubo un tiempo en que el suicidio parecía la mejor opción, pues no podía imaginar ser abiertamente homosexual y una pastora religiosa".

Cálida y sincera, Frazier me cuenta sobre cómo fue crecer en la Iglesia de Dios en Carolina del Norte y cómo, cuando tenía 12 años, sus padres escucharon la grabación de la máquina contestadora de una conversación entre ella y una chica con la que estaba saliendo. Le dijeron que lo que estaba haciendo era un pecado.

A inicios de sus veintes, Frazier se mudó a Atlanta, donde comenzó a asistir a otro templo de la Iglesia de Dios. Aun en contra de las enseñanzas de la iglesia, el pastor le dijo que su identidad queer estaba bien siempre y cuando Dios le hubiera dicho que estaba bien. Según Frazier, Dios le dijo que lo estaba: "Fue una experiencia poderosa", dice.

En Atlanta, Frazier estudió teología y fue ordenada en una iglesia bautista cercana. Después de hacer trabajo social en la Universidad de Columbia, el pastor ejecutivo de la Primera Iglesia Bautista Corintia, Michael A. Walrond Jr., le pidió que dirigiera su Centro de Sanación con Propósito y Evolución (HOPE), el cual brinda servicios gratuitos de salud mental adecuados a las necesidades de las comunidades de color. Él y su congregación han acogido a Frazier, y los congregantes queer como Jae, cuyo apellido se ha omitido para proteger su identidad, se reconocen en ella. Ver a una mujer negra abiertamente queer como Frazier parada frente a la congregación, dice Jae, es algo "muy empoderador".

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Los congregantes de la Primera Iglesia Bautista Corintia han acogido felizmente a Frazier, pues muchos de ellos dicen que se identifican con ella. Foto de Elizabeth Renstrom.

Encontrar esa aceptación no ha sido fácil. Después del rechazo inicial de sus propios padres a su identidad, fue expulsada de la casa donde se quedaba mientras hacía su práctica en una iglesia bautista en Brasil. Su tía decidió a última hora que no quería participar en su ordenación, a pesar de haberse comprometido a hacerlo, y su abuela una vez le dijo que "sería lo mismo estar con un perro".

Luchar por la igualdad de la comunidad LGBTQ resuena con las experiencias de Frazier como queer y como negra. En la iglesia predominantemente blanca en el área de Atlanta donde fue ordenada, a veces se sentía invisible. Pero a diferencia de Ramos, rara vez se ha sentido marginada debido a su género. De hecho, creció viendo a mujeres en el púlpito. Ella le da el crédito a Audre Lorde, Nikki Giovanni y otras pioneras del mujerismo (un marco teológico que busca liberar y empoderar a las mujeres negras), por haber creado un espacio para que ella pueda ser una líder.

En el Centro HOPE, Frazier es consejera de las personas que luchan contra el síndrome de trauma religioso, un daño psicológico infligido por las estrictas religiones autoritarias. Al crecer, Frazier experimentó un trauma religioso en la forma de miedo intenso a sufrir la condena eterna por su identidad queer, lo cual casi la lleva al suicidio. De hecho, los estudios muestran que los jóvenes de la comunidad LGBTQ tienen muchas más probabilidades de intentar suicidarse que aquellos que no se identifican con esa comunidad.

"Quiero que ellos y nosotros sepamos que hay vida más allá de la voz que dice que eres una abominación", dice.

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Los miembros queer de la Iglesia Metodista Unida y sus aliados llevan mucho tiempo luchando por la completa aceptación de la comunidad LGBTQ en la iglesia, la cual prohibe la uniones entre personas del mismo sexo. Foto de Elizabeth Renstrom.

La primera vez que una pareja de la comunidad LGBTQ le pidió a Vicki Flippin que los casara en la Iglesia Metodista Unida, ella dijo que no. La Iglesia Metodista Unida prohíbe las uniones entre personas del mismo sexo y los clérigos no las pueden oficiar. Como muchas denominaciones religiosas, la Iglesia Metodista Unida define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Afirma "rechazar las normas sociales que suponen estándares diferentes para las mujeres y los hombres dentro del matrimonio"; sin embargo, su definición de matrimonio está profundamente arraigada en la complementariedad. Aunque Flippin estaba en desacuerdo con la postura de la iglesia, como seminarista de primer año en la Escuela de Divinidad de Yale (un programa teológico de posgrado) le habían aconsejado que no hiciera nada para poner en peligro su ordenación.

Pero ella se sentía terrible. "Sabía que no podría ser parte de esta denominación a menos que trabajara activamente para cambiar las leyes y la postura de la iglesia", dice Flippin, de 36 años, quien ahora es pastora en la Iglesia Metodista Unida de First y Summerfield, en New Haven, Connecticut, cerca de donde vive con su esposo e hija.

Criada por una misionera metodista estadounidense blanca y un veterano de guerra chino, Flippin no encaja en el molde de una aguerrida activista. Aya Yabe, líder de un grupo con sede en Nueva York que trabaja con padres de las islas de Asia y el Pacífico con miembros de familia pertenecientes a la comunidad LGBTQ, la compara con "el aire o el agua", pues "ella siempre tiene energía... No solo habla. Hace cosas".

Flippin predicó con el ejemplo en 2016, cuando la Conferencia General, el máximo órgano de gobierno de la Iglesia Metodista Unida, la invitó, como representante de su comunidad, a dar el discurso de bienvenida en su reunión cuatrienal para establecer las políticas de la iglesia. Como pastora asociada de la Iglesia de West Village en Manhattan, una congregación con un número significativo de miembros queer, quiso incluir una bienvenida explícita a los congregantes de la comunidad LGBTQ. Cuando le dijeron que omitiera esa bienvenida, se negó, lo que llevó a que fuera eliminada del servicio de adoración de apertura. Luego, en febrero de este año, después de que una sesión especial de la Conferencia General ratificara la prohibición de la Iglesia Metodista Unida de las ordenaciones y matrimonios de personas de la comunidad LGBTQ, ella ayudó a abrir las puertas del lugar para permitir la entrada a los que protestaban afuera.

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La reverenda Vicki Flippin, pastora de la Iglesia Metodista Unida de First y Summerfield, en New Haven, Connecticut, se ha opuesto abiertamente y en múltiples ocasiones a la postura anti LGBTQ de los líderes de la iglesia. Foto de Elizabeth Renstrom.

Como pastora multirracial y progresista, Flippin puede empatizar, hasta cierto punto, con el rechazo que la gente abiertamente queer experimenta. "Todos los días tengo que ser valiente y no darle importancia a lo que piensa la gente", dice. "Hasta que la gente se acostumbre a ti y a la idea de ti, solo tienes que avanzar y encontrar tu confianza interior".

Daniels, la profesora de estudios religiosos de la Universidad de Virginia, y sus colegas con ideas afines esperan que estos y otros esfuerzos en defensa de la comunidad LGBTQ liderados por mujeres crezcan, y que esto refleje una creciente aceptación de las personas queer en Estados Unidos, incluso entre los cristianos. Y dado que el número de los adeptos a la iglesia ha caído un 20 por ciento en las últimas dos décadas, es posible que las iglesias necesiten aceptar a la comunidad LGBTQ para sobrevivir. "El cristianismo perderá su relevancia mundial si no reconoce la relación entre el Evangelio y los diversos movimientos sociales", dice Linn Tonstad, profesora asociada de la Escuela de Divinidad de Yale.

La resistencia de la Iglesia Metodista Unida y otras iglesias a aceptar plenamente a las personas de la comunidad LGBTQ también puede reflejar una lucha por reconocer la relación entre el Evangelio y la diversidad de la existencia humana. Los jóvenes de la comunidad LGBTQ a menudo escuchan de sus iglesias: "simplemente no seas gay, y si lo eres, no nos lo cuentes, porque no queremos enfrentarlo", dice Flippin. Sin embargo, según Frazier los millennials anhelan la autenticidad "para explorar toda la gama de posibilidades en su existencia", lo cual podría ayudar a explicar las dificultades que enfrentan las iglesias para atraerlos y retenerlos.

El resultado de la lucha de Frazier y otras pastoras por la igualdad de la comunidad LGBTQ aún está por verse, pero por ahora, ofrece una alternativa al cristianismo que por lo regular ha lastimado a las mujeres, la comunidad LGBTQ y otras personas marginadas; una alternativa que crea un espacio para la difícil complejidad que implica ser uno mismo, en lugar de rechazarla.

Melissa Pandika https://ift.tt/2Ar7FQC

Maribel Aldaco y la transformación del Valle de Guadalupe

Este artículo forma parte de la serie Los mejores por los mejores, una guía de VICE presentada por American Express. En ella, conoceremos la historia de algunos de los mejores chefs de México. Además, al final de cada artículo nos recomendarán sus lugares favoritos para comer en sus ciudades, explicando qué las hace grandes destinos gastronómicos.

Hace dos años, Maribel Aldaco regresó a su tierra natal para crear junto con su pareja, el chef David Castro Hussong, el restaurante Fauna, que desde el Valle de Guadalupe ha conquistado a foodies y expertos de todo el mundo.

Como ejemplo están los reconocimientos que han obtenido en su corta historia: este octubre, la revista Food + Wine en Español reconoció a Maribel y a David como Best New Chefs 2019. Y en 2018, Fauna ganó a Mejor restaurante en los premios #HotelAwards y Mejor restaurante de hotel en los Gourmet Awards, ambos organizados por la revista Travel + Leisure.

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El restaurante Fauna, en el Valle de Guadalupe.

Cuando Maribel era niña, le gustaba preparar pasteles y galletas con su mejor amiga de la primaria, Carolina Tavares, cuyo padre era un restaurantero retirado que tenía en casa todo el equipo que le había sobrado de sus negocios. Para Maribel, era sorprendente ver la batidora, el rodillo, la mesa de madera y todos los instrumentos que habían en su casa. “Me impresionaba ver la harina, la sal, el bicarbonato, el huevo y, de repente, ver cómo si agregabas más, o menos, todo cambiaba”, recuerda la repostera de 29 años.

Al crecer, Maribel se metió a estudiar a la UABC Enología y Gastronomía, pero al ver que la carrera en realidad era más teoría que práctica, decidió darse de baja temporal cada seis meses para irse a trabajar a restaurantes. Así, durante seis años, tuvo la oportunidad de forjarse en repostería con grandes mentores. Empezó con el célebre chef Jair Téllez, en Laja, y después se mudó a la Ciudad de México para trabajar en Merotoro y Jaso.

Maribel Aldaco. Foto por Melissa Lunar.

Tiempo después, en 2012, hizo una pasantía en el restaurante Martín Berasategui, en San Sebastián, España, laureado con tres estrellas Michelin. Luego se mudó a Nueva York para trabajar con el chefs Dan Barber, en el prestigioso Blue Hill, y con Daniel Humm, en The Nomad Hotel. Fue en Blue Hill donde por primera vez pudo centrarse en los postres y hacer de todo, ya que tenían restaurante, cafetería, pan, galletas, croissants y también fine dining, donde preparaba postre al plato.

En 2015, cambió nuevamente su residencia a San Francisco, donde colaboró en la apertura del restaurante Cala, junto a Gabriela Cámara y David Castro; luego en Quince (con 3 estrellas Michelin) para los chefs Shawn Gawle y Michael Tusk.

Después de ocho años de estar lejos de casa, llegó la oportunidad de regresar a México a seguir su aventura.

Fauna, el inicio de un nuevo sueño

Restaurante Fauna, en el Valle de Guadalupe

Para Maribel, un motor fundamental en su carrera y vida personal es David Castro Hussong, a quien conoció cuando tenía 18 años. Él fue quien le presentó a Jair Téllez; también quien la acompañó a la distancia durante toda su aventura trotamundos. “Cada uno tuvo sus oportunidades. Él se fue a Noma, yo me fui a España. Se fue a California y a otros lugares, pero seguíamos juntos y nos visitábamos. Viajamos juntos en Nueva York y San Francisco. Hace dos años, David recibió una llamada en la que le ofrecían un nuevo proyecto. Él me dijo: 'Voy a ir, no pierdo nada', pero no pensábamos en regresar todavía. Mi sorpresa fue enorme cuando me dijo que nos mudaríamos al Valle de Guadalupe. Yo tenía como ocho años de la última vez que había estado aquí y no había nada, no existía Finca Altozano, ni muchas vinícolas que ahora están y dije, ‘¿Cómo nos vamos a mudar? No hay nadie. ¿Quién va ir al restaurante? No me quiero ir’. Pero al ver el proyecto, lo entendí todo”.

Bruma es uno de los conceptos más novedosos del Valle de Guadalupe: integra una vinícola (Bruma), un hotel (Casa 8) y el restaurante (Fauna), diseñados por Alejandro D’Acosta. Maribel y David llegaron a Fauna cuando apenas estaba terminando la construcción. “Todavía no estaba la cocina, pero ya estaba la mesa. El servicio fue una de las cosas que más nos costó trabajo, pero esta mesa es el alma del restaurante, de ahí el menú para compartir”.

Llegar a Fauna es entrar a un universo natural, en el que todo está en perfecto equilibrio: diseño, arte y gastronomía. Su menú, a cargo de David, se enfoca en comida mexicana contemporánea preparada únicamente con ingredientes locales que se distinguen por su calidad y frescura. Son preparaciones sencillas, pero impecables, como su repollo (perfecto para taquear con tortillas recién echadas en el comal), su borrego o sus calabazas tatemadas de temporada. Todo es al centro y para compartir en un ambiente comunitario: los fines de semana reciben hasta 350 comensales.

Maribel Aldaco. Foto por Melissa Lunar.

Es en los postres donde se abre un nuevo universo que Maribel crea y dirige a través de preparaciones clásicas con una presentación moderna; juega con muchos de los sabores que le recuerdan su niñez y con las texturas, para que un postre no solo sea cremoso o crujiente, sino que tenga un poco de todo. Utiliza productos de temporada, aunque hay algunos que siempre están presentes como chocolate, leche, miel y frambuesas.

Su postre favorito y que nunca ha quitado del restaurante es el semifreddo de miel de abeja, que hizo pensando en ingredientes que siempre tuviera a la mano: maíz azul con el que hacen las tortillas, miel de abeja y leche. Otro de los grandes consentidos es su interpretación del banana split, que es un nido de plátano, con crujiente de chocolate, crema pastelera y brownie. Los que hace con chocolate siempre van cambiando, así que cuando la visites seguro encontrarás uno nuevo. Maribel propone maridar sus postres con mezcales, rones mexicanos y otros digestivos, pues el vino de la casa es el anfitrión de la parte salada.

Detrás de cada una de sus creaciones, hay un largo camino de prueba y error, en el que su principal regla es no forzar las cosas. “De repente viene a mi mente un postre nuevo; siempre los anoto y ejecuto en el restaurante, aunque muchas veces no salen como los imaginé. Así, pruebo y pruebo hasta llegar al punto en que me convenza. Para ello, me gusta que los demás opinen, porque te dan ideas y te ayudan. A David siempre le doy a probar y enriquece mucho el proceso. Me encanta hacer equipo con él. Siento que si no trabajáramos juntos, nunca nos veríamos. Es muy demandante esta profesión”.

Entre sus proyectos para el siguiente año, está la apertura de una panadería y cafetería en la entrada de Bruma. Por ello, ahora dedica gran parte de su tiempo a estudiar y tomar cursos en San Francisco, para perfeccionar su técnica de panes artesanales con levadura natural.

Uno de los postres del Restaurante Fauna, creado por Maribel Aldaco.

Los restaurantes favoritos de Maribel Aldaco en Baja California

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La región de Ensenada y el Valle de Guadalupe es uno de los destinos gastronómicos más populares de México. En esta guía, Maribel Aldaco nos revela sus lugares favoritos para comer en Baja California.

  • Laja: Fue el primer restaurante con ese concepto en Ensenada y el Valle de Guadalupe; me gusta la sencillez de sus platillos.
  • Deckman’s en el Mogor: El lugar es mágico y la comida asombrosa. Sus asados son los mejores.
  • Muelle 3: Está a unas cuadras del mercado de mariscos de Ensenada. Es sencillo y delicioso, no hay lugar más fresco. Te sirven lo que el mar ofrece cada día.
  • Villa Torel: Es de un gran chef y muy buen amigo. Este hermoso restaurante es nuevo y los platillos son excelentes.
  • Animalón: Para mí es único y mágico, deliciosos platillos elaborados con productos locales y de alta calidad.
  • Da Toni: Realmente se siente como si estuvieras en casa de Toni (el chef Anthony Petracca), es muy acogedor y la comida italiana es de mis favoritas.
  • Georgina: Es moderno, delicioso y Adria (Marina) es una gran chef.
  • Resguardo en Encuentro Guadalupe: Aquí están los mejores desayunos en el Valle de Guadalupe.
  • Sanos: Es uno de los restaurantes emblemáticos de Ensenada que ha mantenido su calidad desde el inicio.

Fauna Restaurante. Bruma Valle de Guadalupe. Carretera Ensenada-Tecate, km 73, Valle de Guadalupe.

Fernanda Balmaceda https://ift.tt/2JsWQT6

viernes, 25 de octubre de 2019

Chile despertó

Hace días una ola de ira arrasa con Santiago de Chile. Todo comenzó con la movilización de estudiantes secundarios que decidieron evadir el pago del metro. Esta acción escaló a una serie de manifestaciones nacionales que no se veían desde la época de la dictadura. Las protestas desencadenaron en un estado de emergencia. No fueron 30 pesos de alza en el precio del metro, fueron 30 años de abusos ahogados: desigualdad, bajas pensiones, un acceso precario a la salud. Los bolsillos ya no resisten.

El Gobierno acudió a los militares para restablecer el orden y respondió con una cruel represión. Se impuso un toque de queda que restringe el derecho a manifestarse, a reunirse y a circular libremente en más de diez ciudades del país. Hasta el momento el Instituto Nacional de los Derechos Humanos de Chile reporta más de 2000 personas detenidas, más de 300 heridos y 18 muertos.

Hoy se realizará la marcha más grande en Santiago de Chile. Habrá estudiantes y personas apoyando a la gente herida y a cuidar que los gases no lastimen más a los ciudadanos.

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