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miércoles, 29 de julio de 2020

El body positive ha perdido todo su significado en 2020

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

En 2014 me contrataron como editora de moda y belleza en un popular sitio web para mujeres con sede en la ciudad de Nueva York. Había estado escribiendo para la publicación durante un año previo a ese momento, cubriendo principalmente las intersecciones de moda y belleza con mi identidad como mujer obesa. Mis artículos generalmente funcionaban bien, lo suficiente como para obtener un trabajo de tiempo completo.

Afortunadamente, tuve grandes editores que, a pesar de no ser obesos, parecían preocuparse genuinamente por la aceptación de la obesidad. Me animaron a contratar a mi propio equipo de escritores y, naturalmente, encontré un montón de personas que podían hablar sobre cómo el tamaño del cuerpo choca con la ropa y el maquillaje que usamos (o no). Juntos publicamos hasta 90 artículos por semana, la mayoría de los cuales ahondaron en la "positividad corporal". Durante los siguientes años, ese término pareció explotar en la conciencia pública. De ninguna manera fui la primera o la única editora que realizó este tipo de trabajo; simplemente lo hice en una época en la que el término se puso de moda.

La "positividad corporal" fue un término que descubrí por primera vez en 2012, a través de los blogs de moda de talla grande originales dirigidos por voces ahora legendarias de la industria: Gabi Gregg, Nicolette Mason y Kellie Brown, entre otras. Escribían sobre moda, vestían atuendos que tradicionalmente se consideraban "poco halagadores" en cuerpos más grandes, y hablaban sobre ser obesas de una forma que nunca había visto antes: no con desdén, sino afecto, tal vez incluso con la mayor autoestima posible. Incluso su uso neutral de la palabra "obesa" me dejó pasmada.

Estas mujeres que apoyaban la positividad corporal abrieron la puerta a mi propio descubrimiento personal del movimiento de aceptación de la obesidad. Encontré defensores como Sonya Renee Taylor, Caleb Luna, Virgie Tovar y Jessamyn Stanley, quienes transformaron por completo la forma en que pensaba sobre la cultura de la dieta, la sexualidad, la representación en los medios, la salud física y el complejo industrial médico en general. Discutían la relación innegable entre el prejuicio contra la obesidad y el racismo, algo que la socióloga Sabrina Strings cubriría a profundidad posteriormente en su libro de 2019 Temiendo el cuerpo negro: los orígenes raciales de la fobia a la obesidad. De forma crucial, estas personas eran negras o de color (muchas también eran queer y de clase trabajadora).

En aquel momento, la positividad corporal me parecía la extensión sartorial del activismo en favor de la liberación de la obesidad. Donde muchos activistas que apoyan la positividad hacia la gordura podrían enfocarse en abordar el sesgo de peso en la medicina o en las fuerzas policiales, por ejemplo, los que defienden la positividad corporal profundizan en las formas en que las industrias de la moda y la belleza han excluido históricamente a las personas obesas. Todos nos sentíamos como una pieza del rompecabezas de la aceptación de la obesidad: uno que, en esencia, representaba un mundo libre de los prejuicios socioculturales relacionados con el peso —profundamente arraigados— que dañan a la gente (especialmente a las personas obesas) todos los días.

Sin embargo, la "positividad corporal" en 2020 luce un poco diferente.

"Creo que [la positividad corporal actual] significa mujeres delgadas, heterosexuales, sanas, blancas y cis", cuenta a VICE Michelle Hopewell, escritora y bloguera de talla grande. "Las personas obesas que aún logran existir dentro de esta positividad, y que generan un impacto y tienen seguidores, siguen siendo mujeres blancas".

Si bien una búsqueda rápida en Google del término muestra a algunas personas obesas, Hopewell tiene razón en señalar que casi todas son blancas o de piel clara. Sin embargo, la mayor parte de los resultados de búsqueda ni siquiera representan a las personas gordas, sino a las delgadas y sanas que podrían tener un pliegue solitario en la barriga (desde ciertos ángulos) o el leve indicio de una papada. La gente obesa —especialmente la de piel negra o de color— y queer está ausente.

La bloguera de talla grande Amena Azeez está de acuerdo. "En India, la positividad corporal ahora se ha reducido al 'amor propio'", explica. "Es una forma más divertida de decir: ‘Amo mi cuerpo que no es esbelto’. La positividad corporal ha perdido todo su activismo y fuerza política, y se ha convertido en una tendencia, un hashtag, una herramienta de marketing".

La autora y activista por la liberación de la obesidad Virgie Tovar cuenta a VICE que la positividad corporal en su encarnación actual no es suficiente para combatir el sesgo anti-obesidad subyacente. "La positividad no es lo que necesitan las personas más vulnerables de la población", dice. “A las personas gordas se les niega atención médica, dignidad, empleo y humanidad. Kiese Laymon ha señalado que si eres obeso y negro, tienes un riesgo potencialmente mayor de ser detenido por la policía. Esto es una emergencia".

Para analizar el fomento de la liberación del cuerpo, Tovar explica que hay tres dimensiones para la injusticia corporal.

“Existe la intrapersonal: cómo te sientes acerca de tu cuerpo; la interpersonal: cómo se sienten los demás sobre tu cuerpo y cómo lo tratan; y la institucional, qué tan bien se te permite maniobrar entre los entornos sociales y los sistemas, como el acceso a vestimenta, empleo, atención médica, espacios físicos, etc., según tu cuerpo. El activismo en favor de la obesidad está realmente enfocado en estas tres dimensiones, pero su interés principal se centra en la dimensión institucional. Con la positividad corporal, el esquema se invierte y el interés reside esencialmente en la primera dimensión: cómo te sientes contigo mismo".

Siendo sincera, no hay duda de que, a veces, he contribuido al debilitamiento de este movimiento. A medida que el término “positividad corporal” empezó a cobrar cada vez más fuerza durante mis días de editora, demostrando ser un tema que llamaba mucho la atención, mis redactores y yo comenzamos a usarlo con más frecuencia. Es posible que hayamos pegado la etiqueta "positividad corporal" en una publicación que celebraba a Kim Kardashian por mostrar una estría, solo para descubrir más tarde que también estaba promocionando paletas para suprimir el apetito.

Sé que permití que palabras como "radical" se usaran en artículos que describían a personas delgadas, blancas, convencionalmente atractivas y ricas que evitaban las fajas (como cuando Emma Watson se negó a usar un corsé). En aquel entonces dijimos: "todos los cuerpos son buenos cuerpos" sin darnos cuenta de que ese eslogan podría conducir a la eliminación de los cuerpos que no son tratados como buenos.

"¿Cómo pueden todos los cuerpos ser buenos cuando no todos tienen el mismo nivel de respeto, acceso y representación?", pregunta Azeez. “Cuando decimos 'todos los cuerpos son buenos' asumimos que todos los cuerpos reciben el mismo trato, lo cual es falso. Los cuerpos obesos todavía son vigilados, censurados, ridiculizados y abusados. El eslogan ‘Todos los cuerpos son buenos’ le dio a las personas no tan esbeltas una forma de hablar sobre ellas y reprimir la conversación sobre cuerpos de mayor tamaño".

Incluso en mis propios artículos sobre obesidad, al menos en mis primeros años de escribir públicamente, nunca abordé mis privilegios como latina pequeña, medianamente gorda, y no tan morena. No fue mi prioridad buscar y contratar escritoras superobesas (aquellas que usan una talla 6XL o superior, muchas de los cuales están excluidas de la mayoría de las colecciones de ropa de talla grande), o escritoras negras. Aprendí mucho al fracasar y recibir críticas, pero en ese momento, lamentablemente, había contribuido a un problema mayor.

Tess Holliday
Tess Holliday. Foto: AdMedia/Newscom/Alamy Live News

Si nos fijamos en los momentos positivos con la obesidad que fueron monumentales en los últimos años, por desgracia siguen siendo excepciones. Por ejemplo, en 2015, Tess Holliday se convirtió en la primera modelo visiblemente obesa en firmar con una agencia convencional. Ha salido en varias portadas innovadoras, como en Self en 2018 y Cosmopolitan ese mismo año. Cuenta con más de dos millones de seguidores en Instagram, lo cual es increíble. Aún así, Holliday no ha acumulado la misma cantidad de seguidores que modelos más "curvilíneas" como Ashley Graham (que tiene la asombrosa cantidad de 11 millones de seguidores en Instagram) o Iskra Lawrence (4.5 millones). Ambas tienen figuras "con curvas en los lugares correctos", que sin duda son más agradables para el público general.

Es fundamental tener en cuenta que la carrera de Holliday sigue siendo una excepción en sí misma. Es la única modelo visiblemente obesa que ha obtenido tal reconocimiento global. ¿Cuántas personas conocen los nombres de La'shaunae o Essie Golden? ¿Cuántos conocen los nombres de las modelos negras obesas que continuamente están creando imaginarios asombrosos, sin duda dignas del estatus de supermodelo?

Claro, mucha gente ama a —y se siente incentivada por— la rapera Lizzo, ¿pero cuántas de esas personas se oponen vocalmente a las bromas sobre gente obesa cuando las escuchan, o les piden a sus marcas favoritas que hagan ropa de talla grande, o defienden a su amigo cuando el médico le dice que baje de peso para curar esa erupción en la cadera? ¿Cuántos actores visiblemente obesos han llegado a la pantalla sin que la narrativa de sus personajes se canalice hacia la pérdida de peso? ¿Cuántos países han tomado medidas para que sea ilegal la discriminación por el peso de una persona en la fuerza laboral? ¿Cuántos médicos están dispuestos a recetar medicamentos a algún paciente obeso más allá de los consejos para perder peso?

En 2018, Self prometió renovar sus reportajes (sobre salud y otros temas) para que fueran más inclusivos y menos anti-obesidad. Ese año, el Huffington Post también publicó un artículo que se compartió en todo el mundo, titulado: "Todo lo que sabes sobre la obesidad está mal". Llevó el tema de la "salud en todos los tamaños" a nuevas audiencias, y por un momento me pregunté si sería algún tipo de catalizador. No lo fue. En todo caso, la aceptación de la obesidad se ha alejado cada vez más del mainstream desde entonces.

Como la autora Kelsey Miller escribió en su artículo "Cómo la blancura mató al movimiento de la positividad corporal", "las modelos esbeltas no han sido reemplazadas, aunque algunas modelos ligeramente menos flacas (como Graham y Lawrence) están en la mezcla. "Dieta" sigue siendo una palabra desagradable, pero ha sido rebautizada exitosamente como "bienestar", al igual que las compañías de pérdida de peso como Weight Watchers.

La realidad actual que tenemos que enfrentar es que la liberación de la obesidad necesita mucho más que la positividad corporal en 2020. Sin embargo, como dice la escritora Gina Tonic, "Prefiero la distinción, ya que la positividad corporal general ha pretendido fijarse en las personas obesas o sus raíces de aceptación de la obesidad durante demasiado tiempo".

No hay duda de que en su encarnación actual, la positividad corporal logra ayudar a algunas personas y eso tiene mérito. Como Tovar reflexiona, la positividad corporal de hoy en día parece centrarse y ayudar principalmente a "mujeres blancas cisgénero y heterosexuales a quienes habían enseñado a odiar sus cuerpos; quienes disfrutaban de ver a las chicas obesas en atuendos lindos viviendo nuestras mejores vidas mientras nos enfrentamos a la fobia contra la obesidad".

Sin embargo, cuando se trata de mujeres obesas atractivas, necesitamos mucho más que esa vibra de bienestar para garantizar nuestra supervivencia. El amor propio no puede ser el principio y el final de la conversación sobre la liberación del cuerpo cuando la seguridad de los cuerpos obesos está literalmente en riesgo. Si las personas más delgadas, más blancas, más privilegiadas, generalmente menos queer —muchas de las cuales han aprendido mucho y han recibido ayuda de las voces en favor del a obesidad— realmente se preocuparan por la gente obesa, se darían cuenta de ello.

Como Hopewell plantea: "Creo que la reflexión más profunda para mí es: cuando nos ayudamos y aprendemos a superar el odio a nosotras mismas, ¿cómo nos comprometemos a hacer el trabajo de abogar por las personas obesas que sufren discriminación y desigualdad? Porque siempre se ha tratado más sobre: "¿Me amo a mí misma?", pero también se trata de cuestionarse: "¿Tengo las mismas libertades para vivir una vida plena e igualitaria?".

Marie Southard Ospina https://ift.tt/339bzx0

martes, 28 de julio de 2020

Guardianas del planeta: mujeres por la defensa del medio ambiente en Chile

Bosques nativos milenarios, ríos prístinos, salares sagrados, mares llenos de riquezas, glaciares gigantescos, humedales frondosos. Son los paisajes que habitan mujeres de Chile, de diferentes edades y territorios. Lugares que encierran sus mejores recuerdos de infancia, son el sustento de vida de sus familias y comunidades y en muchos casos también la raíz de su cultura. Por eso, muchas han decidido defenderlos con garras de hidroeléctricas, mineras, empresas forestales, salmoneras y otras industrias que amenazan el equilibrio ambiental.

Que sean mujeres no es coincidencia. La mayoría de las personas que participan del activismo ecologista en este país y en el mundo son mujeres. ¿Por qué?

“Las mujeres siempre estamos más preocupadas de aspectos comunitarios. Estamos ligadas al rol del cuidado: cuidamos a nuestros hijos, adultos mayores, a las personas enfermas o accidentadas. También somos las que nos preocupamos de las huertas y de autosustentarnos. Entonces obviamente somos más sensibles y empáticas con la vida y eso engloba todo: estamos preocupadas de otros seres vivos, del planeta, de nuestro entorno y nuestros pares”, dice Marta Aravena (51), integrante de Mujeres en Zona de Sacrificio en Resistencia.

Creada en 2015, la organización agrupa a casi 30 mujeres de entre 17 y 75 años que son madres, artesanas, emprendedoras, pequeñas agricultoras y profesionales de las comunas de Quintero y Puchuncaví, una zona en la región de Valparaíso plagada de termoeléctricas, fundiciones, almacenaje de combustible, puertos de carbón y de cobre. Todas buscan lo mismo: que se cierren las industrias obsoletas que dañan la salud y que el espacio destinado por el plan regulador para nuevas industrias se dedique a la plantación de  bosque nativo. Con esa meta, se han capacitado en aspectos judiciales, han dictado charlas a la comunidad, participado de asambleas ciudadanas, protagonizado manifestaciones, se han reunido con autoridades, han trabajado con una serie de ONG nacionales e internacionales y viajado a exponer ante la ONU en Ginebra y ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos en Bolivia.

Como uno de los frutos de su trabajo, el año pasado la Corte Suprema falló a favor de la comunidad por una intoxicación masiva en  2018 que afectó a al menos 1.353 niñas, niños y adolescentes con desmayos, vómitos, mareos, cefaleas y extremidades adormecidas. Estableció 15 medidas que el Estado y las empresas del sector deben acatar, entre ellas: realizar estudios que determinen con certeza las características de los gases emitidos en la bahía y su impacto para la salud humana, instalar filtros, reducir emisiones, evaluar una reforma a las normas ambientales  y elaborar un plan de emergencia para actuar frente a posibles intoxicaciones. Pero a un año del fallo, todavía no se cumplen las medidas y en plena pandemia una de las estaciones de monitoreo del lugar registró un nuevo peak de dióxido de azufre que llevó a la Intendencia de Valparaíso a decretar alerta ambiental. Estudios del lugar vinculan los tóxicos de la zona con abortos espontáneos, aumento de riesgo de cáncer y desarrollo de problemas cognitivos en niños y niñas.

“Hay muchas mujeres con cáncer y jefas de hogar que viven solas y no tienen trabajo. Las empresas se jactan de dar puestos de trabajo, pero la zona industrial es machista; los puestos son para los hombres. Aquí las mujeres se las rasguñan solas”, dice Marta Aravena.

Las mujeres son las más afectadas por  la crisis ambiental. Según datos recopilados por ONU mujeres, representan el 70% de las personas más pobres, son el gran porcentaje de personas que no tienen acceso a energía, son mayoría en zonas rurales y sufren una mayor tasa de mortalidad prematura en ambientes de contaminación atmosférica y ante desastres naturales, todos factores que las hacen más vulnerables a los efectos negativos del cambio climático. De hecho, el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático en el mundo son mujeres y está demostrado que este acentúa la desigualdad y la discriminación de género.

El cuerpo de las mujeres es más susceptible a la contaminación y las nuevas enfermedades que se producen por ella. Así lo demuestran estudios de la endocrinóloga española Carme Valls-Llobet recogidos en su libro Medio ambiente y salud. Mujeres y hombres en un mundo de nuevos riesgos. Allí concluye que las mujeres absorben más tóxicos porque sus cuerpos tienen un mayor porcentaje de grasa. Es más: las toxinas se acumulan en la leche materna, lo que afecta tanto a mujeres como a niños y a niñas.

“Los cuerpos son la extensión de la relación con el entorno, con la naturaleza. Porque somos naturaleza. La forma en que se ha explotado a la naturaleza es la misma que opera sobre los cuerpos de las mujeres y las niñas: despojando, saqueando, invisibilizando. Tiene que ver con que desde la modernidad la naturaleza se vinculó mucho con lo femenino, lo salvaje, lo caótico, versus la civilización, lo masculino, lo racional, lo ordenado. Así como hay zonas de sacrificio, hay cuerpos de sacrificio”, explica la antropóloga Francisca Fernández (43), doctora en Estudios Americanos, integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT) y del comité socioambiental de la Coordinadora Feminista 8M. El año pasado fue parte del Encuentro Socioambiental Femista Macarena Valdés, realizado en la ciudad de la Ligua, donde un grupo de mujeres hizo  cartografías corporales que relacionaban conflictos socioambientales con problemas en sus propios cuerpos.

Por todo lo anterior, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha establecido que las mujeres son víctimas de un nuevo tipo de violencia cada vez más frecuente: la violencia ambiental. Sin embargo, las políticas públicas de mitigación y adaptación al cambio climático en Chile  no consideran un enfoque de género y las mujeres tienen  una subrepresentación en posiciones de poder, como congresos nacionales, ministerios de medio ambiente y participación en cumbres de cambio climático.

“La mayor cantidad de personas que participan de las  campañas de Greenpeace son mujeres, y cuando trabajamos en territorios vemos a mujeres en la cabeza de los temas medioambientales. Sin embargo, las mujeres están muy poco incorporadas en la toma de decisiones. Tienen una gran potencia y son un gran aporte porque son liderazgos que saben que la protección del medioambiente no está separada de la protección de la especie, de las personas”, dice Estefanía González (31), geógrafa, activista y Coordinadora de Campañas de Greenpeace.

En esa línea, hay datos reveladores recogidos por ONU Mujeres: en India el número de proyectos de agua potable es un 62% más elevado en áreas con consejos locales dirigidos por mujeres; las granjas de países en desarrollo dirigidas por mujeres tienen un 22% más de productividad; a mayor presencia de mujeres en cargos de decisión en materia energética mayor es la lucha contra el cambio climático; las mujeres son más proclives a ratificar tratados internacionales sobre medioambiente y en países con mayor representación parlamentaria femenina hay más áreas protegidas.

Estefanía González lo pone así: “No somos sólo las víctimas; somos una vía de solución”.

La cruzada por el agua

Ya está en construcción el túnel subterráneo de 70 kilómetros que atravesará el monumento natural El Morado en el Cajón del Maipo, un sector a las afueras de la capital que es una promesa de agua para el presente y el futuro y que actualmente abastece a la Región Metropolitana de Santiago en plena sequía nacional.

El túnel es parte del hidroeléctrico Alto Maipo, aprobado en 2009. El mismo año nació la Coordinadora No Alto Maipo, que siempre ha estado liderada por mujeres. Su presidenta actual es Marcela Mella (52), quien también ha participado activamente en la organización Mujeres Por El  Río Maipo. Llevan diez años tratando de parar la construcción de la central y, en conjunto con la ONG Defensoría Ambiental —conformada por mujeres— han levantado una serie de acciones comunicacionales, administrativas y judiciales con este fin.

Actualmente están a la espera del fallo del Tribunal Ambiental sobre lo que consideran un plan de cumplimiento de protección ambiental insuficiente; levantaron un alegato en el Servicio de Evaluación Ambiental que, esperan, termine en la revocación de la Resolución de Calificación Ambiental del proyecto, y siguen con una fuerte campaña nacional e internacional.

A los problemas de agua que trae el proyecto, Marcela dice que se suman conflictos sociales, como la división de la comunidad, el aumento de tráfico de drogas y acosos sexuales que han sufrido varias mujeres por parte de trabajadores de la empresa.

“Lo que hemos hecho las mujeres en este territorio es buscar el bienestar colectivo. Hay que promover con mayor fuerza el rol de las lideresas ambientales, tanto en Chile como en el mundo, porque las mujeres estamos cumpliendo un rol fundamental al encabezar movimientos socioambientales. Somos las guardadoras de la vida”, dice Marcela.

Eso, reconoce, trae costos. Ella es madre soltera y ha tenido que ingeniárselas para compatibilizar su activismo con el sustento del hogar y la crianza de sus dos hijas, hoy de 15 y 17 años. Desde que son pequeñas las  deja en su casa con una persona de confianza cada vez que viaja por Chile o fuera del país a representar la causa. También han sido testigos del hostigamiento que ha recibido Marcela, como persecuciones en la calle o amenazas.

“Para mí ha sido súper complejo. Una como mamá piensa si valdrá la pena haber sometido a las niñitas al hostigamiento y a todo esto. Yo creo que sí. Han crecido con una mamá que lucha por lo que cree. Eso se lo he traspasado y ahora que están más grandes las escucho conversar, veo los trabajos que hacen en sus colegios, y me doy cuenta de que ha valido la pena. Son cabras empoderadas, conscientes de sus derechos y las injusticias. Además, todo esto es para garantizarles agua en un futuro a ellas, a las personas y a los ecosistemas”, dice Marcela.

Las mujeres de la provincia del Maipo temen que en el Cajón pueda ocurrir lo mismo que en la provincia de Petorca: que no quede ni una sola gota de agua para el consumo humano.

En Petorca las mujeres también están organizadas. En 2017 Lorena Donaire (45) y otras mujeres pertenecientes al Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima) tomaron la decisión de crear un grupo al interior de la organización conformado solamente por mujeres. Así nació Mujeres Modatima. Tomaron esta decisión al darse cuenta de que son las más  afectadas por la sequía que azota a la provincia: en el 80% de los hogares sin acceso al agua, las encargadas de recolectarla son niñas y mujeres, según datos de la ONU. Además, hay muchas mujeres que son madres solteras y los resultados preliminares de un estudio que está realizando Modatima dan cuenta del aumento en infecciones urinarias y problemas asociados a la salud menstrual y mental en niñas y adolescentes.

“Nosotras no podemos quedarnos calladas. No se trata solo de la falta de agua para la agricultura familiar campesina o para la higiene personal. La equidad de género está siendo vulnerada a través de la escasez hídrica”, afirma Lorena.

Antes de la pandemia, las actividades de Mujeres Modatima incluían la repartición de bidones de agua a mujeres de todo el territorio; la creación de huertos familiares, rurales y urbanos; talleres de cultivo; trueque de artesanías, plantas y semillas, y encuentros de contención para apoyarse en los momentos emocionales más difíciles.

“Creemos en la importancia de la contención. Yo evito mucho la pena, soy súper dura porque si tengo pena me inmovilizo. Pero a veces llego a la casa a puro llorar. De impotencia, de rabia. Cuando voy a una comunidad que tiene 17 minutos de agua al día, me vengo mal. Me derrumba. O mirar la parcela que fue de mi abuelo y ver todo seco mientras al lado está lleno de paltos verdes. Esa parcela que era maravillosa, siembras de hortalizas, álamos, sauces, corría un canal donde me bañaba”, cuenta.

A esa pena, se ha sumado el miedo.

Dentro de los archivos de vigilancia de Carabineros filtrados a fines del año pasado se daba cuenta del registro de una reunión que sostuvo Lorena con otras personas de Modatima en su casa, cuando se organizaban para viajar en caravana al aeropuerto a recibir a Rodrigo Mundaca, vocero nacional de Modatima, quien regresaba a Chile luego de recibir el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg, Alemania, por su lucha por el acceso al agua en el país. Hace unas semanas hackearon la reunión de la mesa Agenda de Género COVID-19 del Congreso en la que participan representantes de diferentes organizaciones, entre ellas Lorena, junto a la presidenta del Senado Adriana Muñoz y las diputadas Camila Vallejo y Gael Yeomans. Dos días después, ella y su hija de 15 años fueron a la esquina a comprar el pan y dicen que cuando salieron del negocio un auto blanco comenzó a seguirlas.

“La persecución es permanente. Siempre nos llegan mensajes de amenaza, nos tiran cosas a la casa, nos han tratado de atropellar. Tuve vigilancia permanente el año pasado, pusieron una cámara enfocando directamente a mi casa, porque antes hacíamos acá las reuniones de Modatima. Un verano tuve un auto parado afuera de mi casa sin patente y con vidrios polarizados en forma permanente. Hace dos años tuve que subir los muros de mi casa”, dice Lorena.

Amenazas y el caso de Macarena Valdés

Cuando volvió del colegio a su casa, el hijo de 11 años de Macarena Valdés encontró a su madre colgando de una cuerda amarrada a una viga del techo y a su hermano de apenas un año mirando la escena, sin entender lo que ocurría. Antes de su muerte ese 22 de agosto de 2016, la activista ambiental mapuche lideró la oposición a la instalación de una central hidroeléctrica en el río Tranguil y fue víctima de una serie de amedrentamientos. Si bien en un principio se dijo que era un suicidio y el caso quedó cerrado, se reabrió cuando autopsias posteriores indicaron que ya estaba muerta al momento de ser colgada.

Según el Análisis Global 2019, de la ONG Front Line Defenders (FLD), el activismo ambiental es la ocupación más peligrosa para ejercer en América Latina; en esta región se registra el porcentaje más alto de asesinatos de líderes ambientales. El informe también menciona la impunidad de los crímenes y la criminalización de la defensa ambiental como características de lo que ocurre en nuestro continente.

“El hostigamiento ocurre y ocurre mucho. Yo misma me he sentido perseguida y duermo intranquila. Después del estallido social esto se multiplicó”, dice Alejandra Donoso (32). Ella es abogada y fundadora de la Defensoría Ambiental, una ONG de mujeres que se dedica a asesorar y representar jurídicamente a comunidades que enfrentan conflictos socioambientales en Chile. Han participado en casos como el de la minera Dominga, el proyecto inmobiliario del Mall Vivo en la comuna Ñuñoa, la zona de sacrificio de Quintero-Puchuncaví y la central hidroeléctrica Alto Maipo.

La abogada cuenta que le ha llegado mucha información de dirigentas siendo perseguidas. Que las alumbraban con focos a las 3 de la mañana, sobrevolaban sus casas con drones, las seguían en las calles. “A una dirigenta la amenazaron con quitarle a su hija. A otra la han amedrentado a través de su familia: mataron la mascota de sus papás y apareció la cabeza del animal colgando de la entrada. Cosas así de graves. Hemos tenido que coordinar la salida de Chile de más de una dirigenta por el amedrentamiento”, dice.

Los antecedentes de estos casos fueron entregados a las misiones de observación que vinieron a Chile el año pasado en el contexto del estallido social y la Defensoría Ambiental interpuso una serie de recursos de amparo que fueron rechazados por la Corte de Apelaciones y la Corte Suprema. “La defensa de Carabineros señalaba que efectivamente hay una persecución de defensoras ambientales por el movimiento de masas que podrían generar. La justificación es esa. En vez de considerar la valiosa información que pueden aportar para tomar mejores decisiones en materia ambiental, como además lo ordenan los tratados internacionales firmados por Chile, hay una lógica de enemigo interno en el país. Es preocupante”, concluye la abogada.

El buen vivir

La vida de Belén Curamil (20) siempre ha estado ligada a la naturaleza. Lo mismo pasa con todas las personas que viven en su comunidad mapuche cerca de Curacautín, comuna de la región de la Araucanía, zona del sur de Chile poblada por el pueblo mapuche. Desde que son niños y niñas se bañan en el río Cautín, trepan los árboles, sus padres y madres les enseñan a cultivar la tierra y a pronunciar los nombres de las diversas aves que vuelan, anidan y cantan allí. Por eso, para ella es imposible dar una fecha como inicio de su activismo ambiental: “No es que yo lo haya elegido, sino que somos parte de la mapu; siempre hemos estado en contacto con ella y siempre estamos defendiéndola”.

Belén adquirió  más visibilidad en la defensa de su territorio cuando en 2018 tomaron preso a su papá, Alberto Curamil, lonko y miembro de la Alianza Territorial Mapuche (ATM), una organización que trabaja por el derecho al agua, la alimentación y la tierra en el sur de Chile. Fue falsamente acusado de posesión ilegal, robo de armas y asalto a una caja de compensación luego de lograr dar de baja dos proyectos de centrales hidroeléctricas en el sector. Durante los 18 meses que estuvo preso antes de que el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco declarara su inocencia, Belén tomó la posta de su cruzada. Viajó por distintas partes del país e incluso le tocó ir a Estados Unidos a recibir el Premio Ambiental Goldman, más conocido como Nóbel Verde, otorgado a su padre en reconocimiento de la defensa medioambiental que ha liderado.

Fue un año difícil, de mucha exposición, una agenda apretada y presión emocional. En algunos conversatorios se acordaba de su papá y lloraba. “Pero logré salir adelante gracias a la valentía de la mujer. La fuerza que una tiene es importante. Y porque sé que por nuestra tierra es importante que nos levantemos como jóvenes. Para la liberación de nuestro territorio. Que salgan estas forestales y estas centrales que solo han venido a contaminar nuestro aire puro y a secar nuestra tierra. Vamos a hacer lo que sea para que nuestra mapu pueda respirar aire puro, vivir tranquila y en paz”, dice.

Vivir tranquila y en paz. Características de lo que el pueblo mapuche llama Kümge Mogen o buen vivir, que es llevar una vida plena, en armonía con la comunidad y el medioambiente. El buen vivir se basa en uno de los conceptos esenciales en la cosmovisión mapuche_: Itrofill Mogen_, traducido como “toda la vida sin excepción” y definido como la composición de muchas vidas que comparten el mismo espacio, son interdependientes y conforman una sola gran vida.

El mismo fundamento se repite, con diferentes nombres, en otras culturas indígenas del continente, que son pioneras en establecer una relación entre el cuerpo con el territorio que se habita, un asunto clave en el ecofeminismo.

Para las culturas quechua, aymara y kolla es el Ayni, que significa reciprocidad, mutualismo o cooperación entre personas y seres vivos en general. “Así como a la Pachamama le pedimos frutos, le devolvemos cuidado y protección, respeto por sus ciclos”, explica Elena Rivera Cardozo (42), una de las mujeres de las comunidades kolla de Copiapó, en el desierto de Atacama, que están liderando la protección del Salar de Maricunga, amenazado por proyectos mineros que pretenden extraer litio de la zona. Las mujeres se han organizado para levantar un estudio de impacto ambiental de forma independiente con apoyo del Observatorio Plurinacional de Salares Andinos.

“La intervención de nuestro salar no daña solamente las aguas y los cerros. Va más allá de eso. Sin el salar nuestra cultura se vendría abajo. Los abuelos nos enseñaban que las aguas que tomamos, que usamos en la cordillera, son del salar. Por eso el salar para nosotros es sagrado. Si se llega a secar, nuestra cultura en la cordillera no existiría. Está todo unido. Se toma como un todo”, dice Elena. Su comunidad sigue practicando rituales como el Año Nuevo Indígena, la celebración a la Pachamama y el Día de las Ánimas, todos en las cercanías del salar. También la práctica ancestral de la transhumancia: recorrer la alta cordillera en búsqueda de mejores zonas de pastoreo, alimento y yerbas medicinales.

“Las culturas indígenas tenemos mucho que aportar. Vivimos con un constante agradecimiento hacia donde vivimos. Cómo percibimos y trabajamos la tierra de forma responsable es el modelo a seguir”, concluye Elena.

La misma visión tiene María Luisa Muñoz (39), una de las mujeres yagán que lideró el movimiento contra la industria salmonera en la provincia de Magallanes. La salmonicultura es uno de los sectores más nocivos para el medioambiente por el abuso de antibióticos, el escape de salmones (una especie exótica), la acumulación de residuos en el fondo marino y la propagación de enfermedades. Altera el paisaje natural en el que se ha desarrollado históricamente la cultura indígena de la Patagonia.

A principios de 2019, la población local, entre ella las comunidades yagán y kawaqar, interpusieron un recurso de protección que logró que se declararan caducas las cuatro concesiones a la salmonera Cabo Pilar y, por lo tanto, que la empresa no pueda operar en las aguas de Cabo de Hornos. Hoy siguen alerta por las faenas de minería en las islas Picton y Lenox y un monocultivo de pinos cercano al parque Yandegais.

“Estas industrias extractivistas son un contraste con cómo los pueblos indígenas vemos el mundo y nos relacionamos con nuestra naturaleza. Para nosotros los territorios son vida y una industria así no es compatible con la vida, porque extrae y extrae hasta que no queda nada. No estamos en contra del progreso, pero hay que ser responsables”, dice María Luisa.

Su comunidad levantó una solicitud de Espacio Costero Marino para Pueblos Originarios (ECMPO) con el objetivo de recuperar parte de su territorio ancestral y poder desarrollar sus actividades allí: navegar, pescar, cazar centollas, recolectar choritos y cholgas. Cuidar ese lugar, tomar y consumir sólo lo que necesitan, sin miedo a las toxinas ni a que la Armada les saque un parte. O, como lo hace María Luisa con su huerto, si le sobra algo, regalarlo. Compartirlo. “Es tremendamente importante volver al origen. Volver a la naturaleza”, dice ella , que sueña con ese pedazo de mar donde las cosas vuelvan a ser como antes.

A Greta la encuentras en Instagram como @lagretalmar.

Greta di Girolamo https://ift.tt/eA8V8J

Así es el contrabando de fentanilo del Cartel de Sinaloa

VICE News obtuvo acceso a una operación de tráfico de fentanilo junto con el Cártel de Sinaloa, durante la producción de nuestra nueva serie de podcasts llamada "Painkiller: Crisis de Fentanilo de Estados Unidos".

VICE News https://ift.tt/eA8V8J

El cartel de Sinaloa utilizaba una red telefónica cifrada que la policía hackeo, según un documento del FBI

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Un boletín escrito por el FBI para las agencias de seguridad dice que los miembros del cartel de drogas de Sinaloa probablemente usaban una marca de teléfonos encriptados que fue comprometida por las fuerzas del orden a principios de este año.

El "informe de inteligencia filtrado" del FBI tiene fecha de febrero de 2020 y fue expuesto en el hackeo de 270 GB de datos de BlueLeaks. En él se señala que los traficantes de la organización de delincuencia transnacional (TCO, por sus siglas en inglés) de Sinaloa, al menos, hasta octubre del año pasado usaban criptófonos Encrochat, según la cita de un caso no clasificado que fue marcado por el FBI como sensible para la DEA y la policía.

"En octubre de 2019, los principales líderes de la TCO de Sinaloa estaban utilizando una plataforma de comunicaciones encriptada muy sofisticada, Encrochat, para comunicarse y facilitar sus actividades delictivas, según una fuente humana con acceso directo, cuya información fue corroborada en gran parte durante el año pasado", dice el informe.

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El informe agrega que otra pandilla mexicana "con vínculos" con el cartel de Sinaloa "estaba adquiriendo teléfonos Encrochat a través de sus contactos en Europa para comunicarse con otros miembros de la TCO y un traficante asociado en Canadá... [la pandilla] era responsable del tráfico de precursores químicos desde China e India y de fentanilo a los Estados Unidos".

Tanto el FBI como la DEA declinaron hacer comentarios para esta artículo.

Encrochat se vio comprometido y fue cerrado por una investigación multinacional liderada por la policía europea, lo cual condujo a al menos cientos de arrestos en toda Europa. El aparente uso de Encrochat por el cartel de Sinaloa nunca antes había sido reportado.

Las tarjetas SIM utilizadas en estos teléfonos fueron fabricadas por la firma holandesa de telecomunicaciones KPN, según artículos anteriores de Motherboard. Encrochat también eliminó de estos teléfonos las cámaras, micrófonos, GPS y terminales USB, y les instaló programas de mensajería cifrados patentados por la empresa, los cuales enrutaban los mensajes de texto a través de sus propios servidores, "ubicados en alta mar" en su centro de datos, según una página web archivada de EncroPhone.

El material de marketing web de Encrochat también afirmaba que sus servidores "nunca crean, almacenan ni descifran claves, conversaciones vía chat o datos de los usuarios". Una vez que Encrochat rediseñaba los teléfonos, los vendía ya encriptados por aproximadamente 1,000 euros cada uno "a escala internacional" y ofrecía suscripciones con cobertura mundial por 3,000 euros al año.

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Actualmente se desconoce si la investigación a Encrochat llevó a arrestos específicos de miembros o asociados del cartel de Sinaloa. Pero el medio de noticias holandés Het Parool relacionó el cierre de Encrochat con el desmantelamiento de 19 laboratorios, donde productores de MDMA de la región fronteriza del sur de Europa, que se extiende entre los Países Bajos y Bélgica, colaboraban con mexicanos para fabricar la mucho “más lucrativa metanfetamina de cristal”.

Y en un artículo publicado el día de la conferencia de prensa, el periódico holandés NRC informó que "el hecho de que los fabricantes de píldoras holandeses hayan hecho una alianza con los carteles mexicanos para la producción de metanfetamina no habría quedado tan claro sin el hackeo a Encro".

La Fiscalía Holandesa y la Policía Nacional Holandesa no hicieron comentarios sobre posibles vínculos entre los arrestos recientes de mexicanos sospechosos de tráfico de metanfetamina, Encrochat y el cartel de Sinaloa.

En el pasado, los miembros del cartel de Sinaloa usaban teléfonos encriptados fabricados por una compañía llamada Phantom Secure. El CEO de esa compañía, Vincent Ramos, fue arrestado en 2018 y sentenciado a nueve años de prisión el año pasado. El cartel también ha utilizado su propia red cifrada personalizada para comunicarse.

“Los principales líderes de la TCO de Sinaloa estaban utilizando una plataforma de comunicaciones encriptada muy sofisticada, Encrochat, para comunicarse y facilitar sus actividades delictivas”

El informe del FBI se encontraba entre un caché de documentos policiales llamado "BlueLeaks". Esta filtración de datos parece provenir de una violación a la seguridad de los servidores web de la empresa Netsential, que almacena la información de varias agencias de seguridad, de la cual los hackers extrajeron casi 270 GB de registros no clasificados de 251 departamentos de la policía y centros de fusión de fuerzas policiales.

La filtración de datos fue enviada a Distributed Denial of Secrets, un autodenominado "colectivo de transparencia" compuesto por periodistas y activistas por la libertad de información. Las autoridades alemanas confiscaron el servidor de datos públicos DDoS que alojaba los datos de BlueLeaks a principios de este mes, pero ha seguido circulando a través de BitTorrent y otros sitios web.

Europol, Eurojust y el fiscal de Lille, la jurisdicción interregional de Francia que tiene autoridad sobre el caso Encrochat, declinaron hacer comentarios.

Más allá del caso de 2018 citado por la inteligencia de la DEA, el FBI identificó a los principales líderes del cártel de Sinaloa que usaban los teléfonos de Encrochat "para comunicarse y facilitar sus actividades delictivas, según una fuente humana con acceso directo, cuya información fue corroborada en gran parte durante el año pasado. Los líderes afirmaron que la plataforma opera de manera muy diferente a otros sistemas encriptados que habían estado utilizando".

El informe del FBI también citó otros dos casos en los que los narcotraficantes utilizaron comunicaciones sofisticadas. La información de inteligencia recopilada por el FBI en septiembre de 2019 reveló que el capitán de una lancha rápida utilizaba Garmin Inreach Explorers, un dispositivo satelital portátil que permite mensajes de texto bidireccionales y comunicaciones por correo electrónico con cualquier otro número móvil o dirección de correo electrónico.

Timothy L. Quintero https://ift.tt/2CRdD1Z

Pegging: la nueva tendencia de TikTok

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

En los últimos años ha surgido un discurso muy serio: ¿experimentar o no el pegging?

Aunque el concepto del pegging ha existido desde hace casi 300 años gracias a nuestro Marqués de Sade –el padre del sadismo–, referencias recientes en Broad City y Deadpool han llevado el pegging a lo mainstream, con cada vez más hombres heterosexuales y bisexuales dándole la bienvenida a la idea de que les metan un poco de silicona por el culo.

Sin embargo, como todo lo que se convierte en mainstream, también se está prestando para la creación de memes. Era solo cuestión de tiempo antes de que la generación Z comenzara a hablar de pegging, transformando el acto sexual una vez tabú en una tendencia popular de TikTok desde mediados de abril.

Los jóvenes, principalmente las chicas bi y los femboys, es decir, los chicos cis-hetero que se presentan de maneras más tradicionalmente femeninas, expresan su afán de que hacer pegging o que se los hagan apoyándose de los hashtags #pegallmen2020 y #peging (los hashtags #pegging y #pegged están prohibidos en el aplicación, junto con otros hashtags relacionados lcon el sexo).

Los videos varían desde personas con un genuino deseo hasta gente haciendo bromas irónicas burlándose de los hombres heterosexuales que piensan que el acto es emasculador. "Tough talk for someone within pegging distance" es solo uno de los "sonidos" populares utilizados por las mujeres y personas no binarias en el pegging de TikTok, y normalmente van acompañados de una descripción de algo que hizo o dijo un tipo cis-hetero. ¿Son amenazas? Probablemente sí. ¿Pero son graciosas? Absolutamente.

Muchos de los videos en TikTok sobre pegging son de risa, pero varios usuarios de la comunidad lo han aceptado genuinamente como un kink que normaliza el sexo anal y redefine los roles de género tradicionales en el sexo heterosexual. La generación Z ha sido previamente considerada como de mente abierta y facilitadora del cambio social, por lo que supongo que no es ninguna sorpresa que hayan recibido al pegging con los brazos (y piernas) abiertos. Curiosos por saber más sobre la tendencia, hablamos con algunos usuarios de TikTok.

"Me da una sensación de control y me parece divertido y cómodo".

Me interesa el pegging porque tomo el papel dominante en mi relación actual con mi novia y también en mis relaciones sexuales en general. Me da una sensación de control y me parece divertido y cómodo.

Creo que es bastante divertido que el pegging se esté convirtiendo en una tendencia. Es divertido ver a las chicas y personas no binarias subirse a la ola y ver cómo responden algunas personas contra los comentarios de odio que reciben.

Creo que la introducción del pegging en TikTok abre la discusión para la desestigmatización de cuál es el papel de un hombre y una mujer en una relación sexual. Creo que les permite a los hombres mostrar un lado más vulnerable de su identidad/sexualidad y a las mujeres les da la oportunidad de tomar el control de una manera que quizás no conocían. También les permite a las personas buscar algo por lo que podrían sentir curiosidad en el sexo, ¡sin ser excluidas por ello! Kinza, 19__.

"¡Es muy fácil burlarse de la masculinidad tóxica y al mismo tiempo empoderar a las mujeres!"

Me intrigó la tendencia del pegging en TikTok porque rechaza las relaciones y dinámicas "normales" en el sexo que hemos aceptado como un estándar.

Definitivamente hay un movimiento en TikTok de cuestionar los puntos de vista tradicionales sobre género. A través del pegging, es muy fácil burlarse de la masculinidad tóxica y al mismo tiempo empoderar a las mujeres.

Creo que esta tendencia definitivamente ha desestigmatizado el pegging, ya que permite una conversación más abierta. El "lado pegging de TikTok" ha señalado la dinámica de poder a la que se aferran predominantemente los hombres cis-hetero incluso en el sexo y hace que la gente se pregunte por qué existe.

Sin embargo, me han llegado comentarios muy raros... Uno de los más extremos fue "las personas que hacen pegging merecen ser fusiladas". En general, me intrigó lo dramáticos que fueron algunos comentarios, ya que obviamente provienen de un lugar de inseguridad sobre su propia masculinidad. James, 19____.

"El discurso del pegging en TikTok ayuda a las conversaciones"

Soy mucho más dominante cuando se trata de sexo, así que con eso dicho, el pegging me da algo más para establecer ese dominio.

Creo que es divertido que el pegging se haya convertido en una tendencia en TikTok, sinceramente. No creo que la mayoría de las personas que hablan del pegging o que quieren que les hagan pegging en realidad lo hagan en la vida real, pero podría estar equivocada, ¡no conozco su vida sexual!

El discurso del pegging en TikTok ayuda a las conversaciones porque los hombres, especialmente, pueden sentirse más cómodos experimentando otros tipos de placer de lo que están acostumbrados, ¡porque al final del día se trata de experimentar! Además, por algo los hombres tienen el punto G en el trasero. Tella, 18____.

Dani Ran https://ift.tt/eA8V8J

¿Cuánto tiempo vamos a seguir trabajando desde casa?

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Cuando las oficinas cerraron y enviaron a los empleados no esenciales a casa a mediados de marzo, el trabajo remoto se sintió como un arreglo temporal, necesario para aplanar la curva y evitar que el nuevo coronavirus se esparciera por todas partes.

Cuatro meses después, el momento de regresar a la oficina se siente más lejano y peligroso que nunca. Gracias a la falta de liderazgo central y la ausencia de mandatos nacionales de salud pública, Estados Unidos sigue experimentando una ola de casos constante. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) advirtieron la semana pasada que el próximo otoño e invierno serán "uno de los momentos más difíciles que hemos experimentado en la salud pública estadounidense". Las oficinas, con sus planes abiertos, cocinas comunitarias, baños compartidos, salas de reuniones estrechas y ascensores, son una amalgama de todo lo que nos ha dicho en repetidas ocasiones que evitemos.

Los trabajadores buscan respuestas de la gerencia sobre cuándo deberían esperar regresar, y los gerentes están... bueno, no está claro. La realidad es que nadie sabe cuándo será seguro volver a las oficinas de nuevo, lo único certero es que definitivamente no debería ser pronto. Mientras tanto, la gente que trabaja en casa está atrapada en una estasis extraña, organizando sus vidas en torno a fechas tentativas y a merced de gerentes y directores ejecutivos que podrían o no estar actuando en el mejor interés de sus empleados.

Esta semana, más de 40 trabajadores remotos de más de 40 ciudades en Estados Unidos y Reino Unido contaron a VICE —a través de un formulario de Google— cómo sus empresas están manejando el regreso no tan inevitable a la oficina. No hay dos respuestas iguales, incluso en los casos en que dos personas viven en la misma ciudad. En total, pintan una imagen del futuro incierto del trabajo en una oficina.

Josh, 25 años, Washington, D.C.
Tamaño de la oficina: 30 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

El plan de mi compañía es una "reapertura parcial" prevista para el 14 de septiembre. Se alentará a los empleados a regresar a un horario de trabajo regular en la oficina, pero se prohibirán las reuniones físicas de más de cinco personas y deberán seguirse los protocolos de distanciamiento social. Tentativamente, una fase de "operaciones ampliadas", prevista para el 1 de enero, abrirá la oficina a todos los empleados, incluidas las reuniones físicas de más de cinco personas. Nuestro personal ejecutivo ha enfatizado que no se requerirá que ningún empleado regrese a la oficina hasta que se haya puesto a disposición una vacuna.

Las políticas de trabajo remoto por el COVID-19 solo han fortalecido el argumento de que el trabajo remoto no es la catástrofe que la gerencia había predicho. Antes de esto, el trabajo remoto era un "privilegio" y no se ofrecía como una opción de trabajo regular; este lenguaje exacto fue extraído de un correo electrónico que recibí de mi departamento de Recursos Humanos el 2 de marzo, solo unas semanas antes de que cerráramos nuestra oficina. Si bien el trabajo remoto requiere ajustes, sospecho (y espero) que se convertirá en una opción viable después de la pandemia.

Meg, 28 años, Cleveland, Ohio
Tamaño de la oficina: 13 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

"Agosto." La reapertura se ha retrasado cada mes, así que espero que continué en el futuro. Seguimos yendo una vez por semana, en días escalonados, así que no todos están en la oficina.

El trabajo remoto es mucho mejor para mi salud mental y física. No afecta mi trabajo; en todo caso, me siento mucho más productiva.

Calvin, 24 años, Eugene, Oregon
Tamaño de la oficina: 10 personas
¿Qué dice tu emperesa sobre regresar a la oficina?

Nos han dicho tres veces distintas que regresaríamos a la oficina, solo para postergarlo. Primero se suponía que sería a principios de junio, luego en julio, y ahora parece que nuestra fecha de agosto será postergada nuevamente debido al reciente aumento en los casos, tanto a nivel local como nacional.

Comencé este puesto en febrero; he pasado más tiempo trabajando desde casa que en la oficina. Hemos tenido que cancelar y reprogramar numerosos eventos que habrían generado ingresos para la empresa. Esa pérdida ha resultado en que todo nuestro personal tome recortes salariales o trabaje horas reducidas. Tuve que juntar dinero para pedir un escritorio y una silla porque mi oficina no pensó en asegurarse de que sus empleados tuvieran esas cosas en casa en primer lugar. Trabajar de forma remota me ha dejado agotado porque mi rutina es exactamente la misma todos los días. Extraño estar en un entorno de oficina donde puedo conversar con mis compañeros de trabajo cara a cara y almorzar con ellos, etc.

Govinda, 29 años, Conshohocken, Pensilvania
Tamaño de la oficina: 40 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

Solo cuando los empleados se sientan cómodos de regresar y puedan llegar a la oficina sin usar transporte público. No se espera que regresemos a la oficina en 2020 o hasta que haya una vacuna que esté ampliamente disponible.

Anónimo, 30 años, Ventura, California
Tamaño de la oficina: 20 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

La mayoría de mis compañeros de trabajo han sido presionados/obligados a regresar y todavía siguen trabajando en la oficina, a pesar de las cifras crecientes en nuestro condado y los condados donde operamos. Tuve la suerte de tener el único director que realmente defiende que sigamos trabajando desde casa.

Nuestro director ejecutivo, un hombre mayor que es inteligente y amable, por desgracia se adhiere a la idea de que tenemos que estar en la oficina a diario para ser productivos, y realmente no confía en que las personas realmente estén trabajando desde casa. El trabajo en casa —que nunca hubiera sido posible para mí en este empleo antes del COVID, a pesar de que puedo hacer desde casa el 100 por ciento de mis labores— ha disminuido enormemente mi trastorno de ansiedad. Ha ayudado tanto que estoy considerando tratar de negociarlo de forma permanente en lugar de obtener un aumento de sueldo en mi próxima evaluación.

Samuel, 24 años, Columbus, Ohio
Tamaño de la oficina: 20 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

Ya llevamos dos meses en la oficina. Mi trabajo puede hacerse desde casa (de manera más eficiente), pero nuestros ejecutivos nos ordenaron que regresáramos a la oficina "mientras seguimos las recomendaciones sanitarias", pero no es así como funciona en la práctica. Esto ha creado incertidumbre y generado discordia entre jefes y empleados. Trabajar desde casa me daba una sensación de confianza en mi seguridad y la de los demás; ser enviado de regreso a la oficina en plena pandemia ha aumentado mi desconfianza en las empresas.

Chris, 21 años, San Antonio, Texas
Tamaño de la oficina: 500 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

"Finales de septiembre", pero es solo la más reciente actualización, extendida desde "finales de julio", que había sido fijada antes del segundo pico en los casos de COVID. Antes de esto, dijeron que era esencial estar en la oficina (trabajo para un centro de atención telefónica), pero la transición al trabajo remoto ha sido casi perfecta. Ahora creo en los perros de terapia para aliviar mi estrés; mi perro me acompaña todo el día y sabe cuando me estreso por el trabajo.

Chloe, 23 años, Londres, Reino Unido
Tamaño de la oficina: 50 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

Nuestra oficina está abierta de nuevo, pero no hay ninguna expectativa de la fecha de regreso. Si deseamos regresar, tenemos que informar a nuestro gerente e iniciar sesión en una aplicación particular. Debemos realizar distanciamiento social en la oficina, los ascensores solo pueden ser utilizados por una persona y no se nos permite permanecer en el edificio después de las 6 PM. También hay un sistema de flujo de tráfico unidireccional en todo el edificio, lo cual es un gran inconveniente ya que solo hay un baño de género en cada piso. En mi piso es un baño para hombres, así que debido a que no lo soy, tengo que bajar, usar el baño de mujeres en ese piso, y luego subir las escaleras al otro lado del edificio. Me parece menos sanitario, porque tienes que respirar durante tu recorrido por dos pisos separados en el camino de regreso a tu escritorio en lugar de simplemente pasar junto a alguien que va hacia el lado opuesto en las escaleras.

Extraño el aspecto social de trabajar en una oficina, ya que las únicas personas que veo actualmente son mi compañera de casa y su pareja, pero es básicamente la única razón por la que me gustaría volver. He ahorrado casi 260 dólares al mes por no usar el transporte público al centro de Londres cinco días a la semana, así que cuando finalmente nos pidan regresar a tiempo completo, lo usaré como un argumento de por qué solo debería tener ir dos o tres días a la semana, como máximo.

Tristán, 29 años, Cleveland, Ohio
Tamaño de la oficina: 35 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

Comencé este trabajo el 13 de julio; uno de los primeros correos electrónicos que recibí fue sobre el retraso de la reapertura de la oficina, pero no dijeron por cuánto tiempo. En las juntas, Recursos Humanos dijo que estiman que el regreso sea hasta al menos el próximo año. Un par de personas siguen yendo a la oficina algunas veces por semana.

Realmente me gusta poder tomar descansos y jugar con mi perro en el patio trasero o realizar alguna tarea en casa. No extraño tener que transportarme a mi empleo. No extraño a las personas que entran a tu oficina haciendo preguntas que podrían haberse resuelto por chat. Echo de menos las conversaciones durante el almuerzo y la socialización (acabamos de mudarnos a Cleveland y las únicas personas que conocemos son mi hermano y su esposa). Me preocupa no poder relacionarme con otras personas en la empresa, culturalmente, porque es difícil conocer a alguien solo por su voz o una pequeña imagen de ellos de los hombros hacia arriba. Creo que la pandemia durará años, incluso si descubren una vacuna, y no tengo idea si alguna vez conoceré a alguien de la compañía en persona.

Julie, 33 años, Cary, Carolina del Norte
Tamaño de la oficina: 80 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

El 3 de agosto es cuando se espera que todos regresen a la oficina. Si no nos sentimos seguros de regresar, nos indicaron que usemos nuestro tiempo libre pagado ya que no crearán ningún tipo de política de trabajo desde el hogar. Vale la pena señalar que en abril, la compañía nos dijo que usáramos nuestros días libres pagados para pasar tiempo con nuestras familias, así que muchos ya gastaron sus vacaciones.

Dan, 37 años, Charlotte, Carolina del Norte
Tamaño de la oficina: 500 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

Estoy en una consultoría; la oficina de mi empresa aún está cerrada (se requiere una aprobación directa del director ejecutivo para usarla). El "anuncio oficial" es que no regresaremos a la oficina hasta el 18 de septiembre; el no oficial es que probablemente será hasta 2021. Normalmente viajo por cuestiones de trabajo, unos cuatro días a la semana. Probablemente no pueda hacerlo hasta 2021.

Soy muy afortunado. Mi esposa ha cuidado a nuestros hijos desde que nació el mayor, y tengo un espacio en casa donde puedo trabajar sin distraerme. Mis hijos son lo suficientemente jóvenes como para que lo único que realmente nos preocupe de su desarrollo es que no han jugado con otros niños en mucho tiempo ya que estamos bastante aislados.

Anónimo, 45 años, Greenwood Village, Colorado
Tamaño de la oficina: 1.200 personas
¿Qué dice tu empresa sobre regresar a la oficina?

Comenzamos a regresar al 25 por ciento de capacidad el 6 de julio. Han hecho un trabajo decente preparando la oficina, pero aún así me parece irracional. La administración no está siendo estricta con respecto al regreso, así que la mayoría de nosotros no vamos a regresar a tiempo completo. Me gusta la flexibilidad, pero extraño las interacciones sociales. Hay muchas distracciones en casa y me siento muy desconectado del trabajo. Mi motivación ha sufrido bastante.

Sigue a Hannah Smothers en Twitter.

Hannah Smothers https://ift.tt/eA8V8J

lunes, 27 de julio de 2020

El activismo de Buba Aguiar para sobrevivir entre balas y el coronavirus en una favela de Río de Janeiro

En 2016 Buba Aguiar fue secuestrada durante unas horas y amenazada de muerte por agentes de la Policía Militar en Brasil. Había denunciado el comportamiento violento de los miembros del 41º Batallón de Policía, que según un estudio de Amnistía Internacional es el que más civiles mata en Río de Janeiro. “Cambié por completo mi rutina, viví en distintos lugares, mi armario eran dos maletas siempre listas para alguna mudanza repentina”, recuerda la socióloga, quien a sus 28 años es una de las voces más importantes de la juventud periférica brasileña. 

El miedo volvió a golpear a la puerta de Buba cuando asesinaron a la concejala Marielle Franco, en 2018. Un exoficial de la Policía Militar fue arrestado por el crimen; sin embargo, este no ha sido esclarecido aún. Los últimos posts de la concejala en redes sociales fueron justamente quejas sobre las acciones del 41º Batallón, hechas a pedido de Buba. La socióloga se vio obligada a dejar su casa en el barrio de Acari, en Río de Janeiro, y permaneció meses sin regresar. 

Hoy quedarse en casa no es una opción para ella y sus colegas del Colectivo Fala Akari. Situado a 30 kilómetros de la playa de Copabacana, Acari es un barrio típico de la periferia en Brasil, donde falla la estructura del Estado y se acumulan los problemas. Sus 28 mil habitantes se distribuyen en regiones más o menos urbanizadas, y en gran medida no hay suministro de agua ni alcantarillado. Gracias al activismo de los jóvenes del colectivo, desde que en marzo la pandemia se instaló en la ciudad 1.200 familias vulnerables han recibido donaciones de comida, tapabocas y productos de aseo personal. 

Buba Aguiar
Integrantes del Colectivo Fala Akari montan kits de donaciones para los niños de la favela de Acari. Foto por: Matias Maxx.

No sólo el Covid19 y sus consecuencias económicas arrasaron con Acari este año, sino que la violencia policial también se agravó. En los primeros cinco meses de 2020 Río de Janeiro registró 741 muertes  como consecuencia de acciones policiales, el número más alto en 22 años. 

El 18 de mayo, cuando la ciudad tenía 2.852 muertos por Covid19, un joven negro de 21 años fue torturado y asesinado a balas por agentes de la policía que después sacaron el cuerpo de la favela. La familia de Iago César dos Reis Gonzaga tuvo que salir a buscarlo para llevarlo a su  funeral. 

Iago no fue el único joven negro que perdió la vida ese día en Río. En São Gonçalo, otra localidad de la periferia carioca, João Pedro Mattos Pinho, de 14 años, fue asesinado dentro de la casa de su tía. La policía disparó 70 veces contra la estructura en la que João se protegía de la pandemia con su familia.

Tras ese baño de sangre, la Corte Suprema prohibió acciones policiales en favelas durante la pandemia. El relato de Buba sobre lo que sucedió en Acari el día de la muerte de Iago incidió en esa decisión. “Fue una operación policial bien violenta. Hemos recibido algunos mensajes reportando invasiones de domicilios y agresiones físicas a los habitantes de la favela”, escribió ella en Twitter, donde la siguen 24 mil personas. 

Al lado de otros jóvenes activistas, Buba organizó dos manifestaciones, el 31 de mayo y el 7 de junio, en contra de la violencia policial. Al grito internacional “Black Lives Matter” (Las Vidas Negras Importan)  en Brasil se ha sumado el slogan “Las Vidas en la Favela Importan”.  

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Buba Aguiar llega al espacio cultural del Colectivo Fala Akari, al lado de un alcantarillado a cielo abierto. Foto por: Matias Maxx.

VICE visitó a Buba en la víspera de su cumpleaños 28, en la sede del Colectivo Fala Akari. El cobertizo queda al lado de un alcantarillado a cielo abierto. Servía de espacio cultural en tiempos prepandémicos; ahora es utilizado para almacenar y organizar donaciones para los más necesitados del barrio. Buba habló sobre las dificultades de sobrevivir en medio de amenazas de muerte continuas  —el virus y la violencia de la policía— y, como cualquier persona de su edad, lamentó no poder celebrar su cumpleaños con una gran fiesta.

VICE: Este año la Policía Militar de Río de Janeiro alcanzó su récord de asesinatos. ¿Cómo está la situación en Acari hoy?

Buba Aguiar: Fuimos la favela con el número más alto de personas asesinadas por la policía al principio de la pandemia. Mientras en otras favelas el número bajó en marzo, aquí ha subido. Tuvimos una conversación con la Defensoría de la Policía Militar. Hay una preocupación también porque nuestro equipo está todo el día en la calle repartiendo donaciones, trabajando con los habitantes. Fuimos sorprendidos más de una vez con una operación policial que no siempre fue oficial, pero que se volvió oficial después de que expusimos la situación. El batallón que opera en  nuestra zona es muy problemático, siempre ha sido muy letal. Les llaman “Basureros de la PM”, porque a los agentes de la policía que cometían fallas graves los suspendían  y después los enviaban a trabajar aquí. En 2018 y en 2019 el número de muertos bajó, pero volvimos a ver un crecimiento de las acciones policiales. Entran a cualquier hora [puede pasar incluso durante el horario de salida de las escuelas], siempre con el Caveirão [el temido vehículo blindado de la policía, así conocido porque originalmente llevaba pintada una calavera, la insignia del Batallón de Operaciones Policiales] y disparan al azar. En este momento, las operaciones están detenidas por la decisión de la Corte Suprema, entonces la gente logra trabajar de manera más tranquila. Pero cuando pase la pandemia y esa decisión no esté ya vigente, empezará una nueva lucha, porque creo que van a regresar mucho peor que antes. 

¿Qué justifica el alto número de acciones policiales?

No existe una justificación admisible. Cuando contactamos al comando de la PM, nos contestaron que las operaciones policiales no existían. Sólo cuando esas operaciones aparecieron en los medios grandes presentaron una justificación: que habían sido atacados en las entradas de la favela o que habían visto un carro entrar a alta velocidad y que por eso salieron a averiguar. Sabemos que eso no sucede, que fueron operaciones no oficiales y que ellos intentaron “oficializarlas” después.

BubaAguiar
Buba Aguiar a la víspera de cumplir 28 años después de una tarde de trabajo voluntario en el espacio cultural del Colectivo Fala Akari. Foto por Matias Maxx.

Formas parte de un grupo que convocó dos actos “Black Lives Matter”. Aunque tuvieron una gran adhesión popular, hubo quienes criticaron que se organizaran actos durante la pandemia y quienes intentaron descartarlos diciendo que eran actos influenciados únicamente por lo que sucedió en Estados Unidos…

La comparación con las protestas de Estados Unidos es inevitable, y hubo, sí, un poco de inspiración. Sobre todo en el modus operandi de pensar la cuestión sanitaria, del distanciamiento y todo lo demás. Sin embargo, estamos en la calle hace mucho tiempo. Dos años atrás, también colaboré con la realización de una manifestación Black Lives Matter  y Las Vidas en las Favelas Importan. Muchas veces actuamos recién sucede un asesinato, pero eso no quiere decir que no sea algo organizado de la manera más segura posible. Esos dos últimos actos sucedieron así. Estábamos muy cansados, no sólo de las acciones para combatir la pandemia, sino cansados de ser acorralados por la policía varias veces en esas acciones. Entonces nos reunimos y decidimos que no era posible quedarnos en casa, que en casa ya no estábamos más seguros, que teníamos que hacer alguna cosa. Teníamos que mostrar  que incluso en una pandemia la policía está dentro de nuestra favela y matando a nuestros jóvenes, a nuestros niños, a nuestros hermanos. 

Le pedimos a todo el mundo que usara su mascarilla, que evitara el contacto. En el segundo acto logramos marchar manteniendo un distanciamiento de 1.5 metros entre las personas, fue muy lindo. Salimos a la calle y mostramos que siempre estuvimos allá y que de allá no vamos a salir, pero que no somos irresponsables. Somos militantes serios. Fue todo muy bien pensado, hubo diversas reuniones y muchas noches sin dormir, mucho llanto. Es complicado ver a mis amigos deteriorándose del cansancio y del estrés por toda esa situación. La gente se queja  mucho por todo lado: desde “Ah, no lo hagan” hasta “Y entonces, ¿dónde están ustedes?”.

Enviamos un mensaje. No por nada el primer acto fue reprimido y en el segundo hubo 15 agentes de la policía por cada manifestante. 

Toda esa represión demuestra un racismo estructural en las instituciones brasileñas…

Brasil tiene su particularidad en el racismo, tenemos todo un sistema armado sobre el sistema de la esclavitud. El sistema económico, cultural y social, todo está dirigido a que nos miren con prejuicio. Es una mirada que nos construye como enemigos públicos. Y los enemigos públicos tienen que ser asesinados, no importa la justificación. En la cuestión de las drogas, por ejemplo, muchas veces un joven blanco adinerado puede estar involucrado con el tráfico y es registrado como consumidor, mientras que un joven negro no carga ni un porro y termina respondiendo por tráfico. 

Muchas veces la violación de derechos por parte del Estado está relacionada con  intereses del empresariado. Ya vimos operaciones policiales realizadas para garantizar la instalación de televisión por cable u otros servicios privados, por ejemplo. ¿Cómo sucede eso? ¿El empresariado también es responsable de la violación de derechos?

La gente piensa que la falta de insumos y el abandono de las estructuras públicas de salud se deben  sencillamente a una indiferencia del poder público, sobre todo dentro de espacios pobres y “favelados”. No lo veo como una simple desatención, sino como un proyecto muy bien armado que beneficia a los empresarios de los servicios de salud. Y es lo mismo con la mercantilización de la educación. Está todo muy bien planeado, incluso para que la gente no se rebele: “Ah, eso siempre fue así”; “Eso es así, sucede”; “La culpa es del enfermero, del médico”. La gente nunca piensa en los dueños de las empresas, que lo manejan todo. Existe una coligación político-empresarial y mediática. Río de Janeiro es una vitrina. Venden, por ejemplo, la violencia; le muestran al mundo cómo está de violenta la ciudad para lograr la aprobación de un plan de seguridad que no va a combatirla, sino a fomentarla. Nadie habla de lo que causa la violencia urbana entre los individuos. Son recesiones, son crisis. 

Una de nuestras misiones es transmitir eso a los habitantes de las favelas. No es una cuestión de asistencialismo, de solo distribuir donaciones. Lo hacemos incluso como una manera de crear una conexión más fuerte con los habitantes, para que en el futuro logremos traerlos a nuestras actividades, en las que hablamos de todos esos temas. 

¿Cómo son las actividades del Colectivo Fala Akari?

Tenemos un proyecto que son las salidas culturales, en las que llevamos a los jóvenes al cine, al teatro o al museo. Siempre intento conversar. La idea es llevarlos a lugares donde les podamos despertar el pensamiento crítico, para que ellos vean que en esos lugares no hay muchas personas como ellos, pero que no es porque no sean espacios creados para ellos. Todo lo dificultan para que no tengan el acceso a ellos, pero necesitamos a individuos que rompan esas barreras, y ellos son esos individuos. Todas las distintas acciones que organizamos tienen el objetivo de despertar el pensamiento crítico en la población.

Ustedes realizan acciones en conjunto con colectivos y con militantes de otras favelas, como Complexo do Alemão, Complexo da Maré y Ciudad de Dios. ¿Cómo se organizan?

Tenemos una interlocución con colectivos de otras favelas no sólo de Río, sino de Brasil. Aquí en Río de Janeiro estamos interconectados hace mucho tiempo, antes de la pandemia, a través del Movimiento Favelas na Luta [Favelas en la Lucha]. Ya hemos recibido varios galones de agua del Gabinete de Crisis del Complexo do Alemão [una favela ubicada a 10 km de Acari], hemos distribuido algunos a los habitantes y otros han sido donados a la Clínica de la Familia y al Hospital Ronaldo Gazzola, que al principio de la pandemia era el hospital de referencia para el tratamiento de pacientes graves de Covid19 y estaba sin suministro de agua. También hemos recibido de otros colectivos de favelas jabón, verduras y alimentos orgánicos, y nosotros mismos ya hemos donado alimentos básicos a otros lugares. Ese apoyo mutuo se va manteniendo. La favela trabaja mucho con la autogestión. Las personas se reúnen para pavimentar las calles, por ejemplo. Eso no debería venir de la misma gente, pero si no lo hacen, lo hacemos nosotros. El lema principal de los movimientos de favelas es “Nosotros por nosotros”. 

Donaciones favelas.
Kits con galletas, bocadillos y chocolate donados por comerciantes locales a los habitantes del barrio Acari. Foto por: Matias Maxx.

¿Cómo funciona la campaña de distribución de donaciones en la pandemia?

En nuestras primeras donaciones de insumos básicos hicimos un registro de las personas más cercanas al centro cultural. Después, fuimos a otras localidades más necesitadas, donde la infraestructura de las casas es muy precaria, no hay instalaciones sanitarias o suministro de agua —simplemente no existe la estructura o fue hecha de manera artesanal por los mismos habitantes—. Las casas están hechas en madera, el piso es de tierra. Si estalla un tubo, se arma un lodazal en el medio de la calle. Los niños caminan descalzos. Las casas no tienen dirección, las calles no llevan el nombre. Fuimos a esos lugares presencialmente y conversamos con cada uno de los habitantes, hicimos el registro de  cuántos niños había, si habían logrado recibir el auxilio de emergencia del gobierno o no… Al otro día salimos a llevar las donaciones. Llevamos todo lo que había aquí, además de algunos alimentos orgánicos que habíamos recibido de colectivos de otras favelas. Intentamos optimizar al máximo esas donaciones para que fueran bien direccionados. 

¿De qué manera las recomendaciones básicas de la OMS en la pandemia, como lavarse las manos o quedarse en casa, se vuelven un problema en la favela?

Un punto que el colectivo destaca hace muchos años es el derecho a una vivienda digna. Cuando hablamos de violaciones de derechos dentro de las favelas las personas automáticamente piensan en una operación de la policía, pero hay otras violaciones. Cuando una persona acude al sistema de salud pública y no la atienden, o la atienden con precariedad, eso es una violación de sus derechos. No tener saneamiento es una violación de los derechos humanos. Entonces, en un momento de pandemia, vemos que ninguna de las medidas de protección o de prevención al Covid19 se encaja en la favela, porque son territorios donde esas medidas ya no existen. 

En enero de este año hubo un problema de contaminación del agua de la ciudad. El agua llegó turbia a muchos barrios, y a las favelas simplemente dejó de llegar. ¿Hay todavía localidades de Acari sin suministro de agua?

Las favelas sufren una falla histórica en el suministro de agua. Vivo en una calle que casi nunca se queda sin agua, pero en aquella época estuvimos algunos días sin suministro, tuvimos que comprar agua mineral. En varias localidades de la favela los habitantes tuvieron que financiar la instalación de tanques de agua colectivos. La favela se fue organizando de acuerdo con su propia necesidad, porque el poder público no estaba presente para garantizar los derechos, sólo para violarlos. Es bueno señalar que eso no sucede de la nada. Vivimos en un sistema elitista, racista y machista, y la favela es todo lo que los molesta. La favela es negra, es pobre y tiene una cuota muy grande de mujeres cabeza de familia.

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