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martes, 29 de mayo de 2018

No tomar en la calle ni besar a nadie de tu mismo sexo: reglas para convivir en el mundial de Rusia 2018

La Secretaría de Relaciones Exteriores encabezada por Luis Videgaray emitió un comunicado oficial que sirve como guía para que los mexicanos se puedan comportar adecuadamente en las ciudades que albergarán el mundial de Rusia 2018.

La interminable fama de los hinchas mexicanos en épocas mundialistas —el suceso más reciente ocurrido en Brasil, donde un individuo se lanzó por la borda de un crucero y perdió la vida— es preocupante. Por lo tanto, la SRE tomó cartas en el asunto y en conjunto con la embajada de México en Rusia hizo una serie de comunicados, infografías, pósters y conferencias de prensa, en donde se recalcan cosas que podrían parecer muy básicas, otras no tanto, para cualquiera que tenga pensado ir al mundial de la FIFA.

Las leyes homofóbicas del estado Ruso brincan de manera inmediata. Según los consejos de la SRE, están prohibidas las manifestaciones en pro de la diversidad sexual, agresiones a la dignidad sexual —castigables con cárcel— y las expresiones de afecto entre personas del mismo género o relativas a la temática de género. Con esto, también se incluye a insultar a jugadores con el ya clásico e infame grito de “Eh... puto” de la afición mexicana.

Sin temor a quitarle folclor a sus juegos, también se anunció que queda vetado el uso de máscaras de luchadores en vía pública, incluyendo los estadios, gritar e insultar a los jugadores, beber en vía pública, fumar en lugares públicos, cargar con drogas —con una condena de hasta 25 años de cárcel—, ondear la bandera de tu país frente a oficinas del gobierno, en especial en la Plaza Roja de Moscú y, de nuevo, no provocar la homofobia pues podría resultar en agresiones físicas y verbales.

El subtitular de la SRE, Carlos de Icaza, también añadió útiles consejos como “revisar los boletos de avión, hospedaje y entradas a los partidos” que, sin duda, los 30 mil mexicanos que aproximadamente irán al mundial agradecen ampliamente.

Sergio Pérez Gavilán https://ift.tt/eA8V8J

"Dejé que me cogiera sin condón": testimonios sexuales entre profesores y alumnos

Artículo publicado por VICE México

Los romances entre compañeros de oficina y las relaciones sexuales entre maestros y alumnos universitarios, a pesar de sonar como algo fantasioso, suceden con mayor frecuencia de lo que imaginamos.

Es precisamente sobre los idilios del segundo grupo que pesa un tabú, consecuencia de la imagen mental que tenemos de algunas personas, particularmente ésa en la que los maestros son herederos de los sacerdotes, obligados a representarse como respetables guardianes del conocimiento y firmes defensores de las conductas moralmente aceptadas.

Para desmitificar las relaciones y la forma en que pueden suceder estos encuentros, algunos docentes y alumnos explican y recuerdan cómo vencieron el tabú que reprueba que dos adultos abandonen el aula y socialicen en la cama.


Gabriela

Comencé a dar clases de comunicación gráfica en una universidad cuando terminé una relación de tres años. Estaba triste y quería distraerme, es decir, me quería coger al primero que pasara, más por soledad que por otra cosa. Un alumno de 22 años, seis menos que yo, me comenzó a mirar de manera lasciva y retadora. No era feo y tenía cuerpo tosco, me recordaba a Pedro Armendáriz en El Bruto, de Luis Buñuel. Imaginaba que bailábamos abrazados y me sometía entre sus brazos, me gustaba esa fantasía.

Una tarde que andaba caliente le pedí a todos los del grupo que me agregaran a Facebook para poder hacer un grupo y dejarles lecturas y tareas. Buscaba un pretexto para comunicarme con mi alumno. Dos días después pasó lo que esperaba, el tipo se comunicó conmigo y me hizo algunas preguntas sobre fotografía por mensaje, era evidente que no tenía nada que preguntar pero quería estar en contacto, eso me calentó más. Le correspondí preguntándole si sabía quién podría instalarme una estufa y él se ofreció, nuevamente, como lo esperaba. Fue a mi casa un domingo. En cuanto nos vimos fue claro que hervíamos. Le ofrecí una cerveza, miró la estufa sin interés y se tomó la cerveza. Terminamos rodando sobre el sillón.

A partir de ahí comenzamos a coger un día a la semana, regularmente los domingos ya que son donde me siento más sola y aburrida. Lo malo fue que pasó lo que no quería, se ilusionó y se puso loco cuando no quise tener una relación formal con él. Dejó de ir a clase. Sentí lástima y le escribí para decirle que si me instalaba, ahora sí, la estufa veríamos lo de sus constantes faltas. Hizo la instalación, cogimos y jamás volví a verlo. Creo que de otra manera no habría pasado la materia, era un pésimo estudiante. Le puse ocho de calificación.


Ricardo

No lo reconocí cuando me saludó de manera efusiva frente al barril de cerveza de la fiesta de su universidad. Me dio un abrazo y me recordó su nombre mientras yo pensaba que los jóvenes son como lobeznos trespeleques con cara de haber comprado ántrax en la deep web y estar esperando cualquier afrenta pendeja para soltarlo en clase. Durante la fiesta, a la que había sido invitado por uno de sus maestros, estuvo insistente. Trataba de escabullirme pero él conseguía alcanzarme esquivando la bolita de profesores con quienes me encontraba departiendo.

Con las horas me puse muy borracho, tanto que le pedí que me acompañara al baño. Lo hizo y sin que lo esperara me tomó del cuello y me dio un largo beso recargándome en la puerta del baño. Dijo que nadie lo había tratado como yo cuando fui su maestro años atrás. Que los maestros hacen bullying cuando alguien es como él y que estuvo muy triste, por mucho tiempo, cuando me fui de esa escuela para dedicarme a conducir un programa de radio. Ahora solamente recuerdo que en la mañana, sobre la cama, me tuvo que recordar, de nuevo, su nombre.


Lorena

El maestro con el que tuve una relación siempre se estaba tocando el área de los testículos cuando estaba hablando frente al grupo. Creo que pensaba que se le bajaba el cierre del pantalón, pero solamente eran ideas suyas. Su clase era de estética y arte, me daba una tremenda flojera. Cuando asistía nomás era para verlo agarrarse los testículos, también me gustaban sus manos, imaginaba que me tocaba la cara.

Un viernes al finalizar la sesión le pedí su número de celular con el pretexto de poder avisarle cuando no pensara asistir, aunque, por supuesto, en el fondo quería coquetearle. Me dio su número y me dijo que en ese momento todo el grupo visitaría una galería y que después habría una convivencia en un restaurante bar.

Bebimos alcohol y gradualmente los otros alumnos se fueron retirando del restaurante hasta que quedamos solamente el maestro y yo. Como estábamos ebrios decidimos tomarnos una selfie lo que propició que juntáramos nuestros cachetes y luego nos diéramos un beso y luego otro hasta ponernos intensos. Me dijo que nos retiráramos a su casa ya que ahí tenía cerveza y vodka. Estuvimos en su cama unas cinco horas, todo un maratón de sexo. El lunes en clase me puse súper nerviosa y claro que él también, ninguno de los dos sabía si el resto del grupo sabía de lo sucedido entre nosotros.

Salimos un par de veces más, pero me di cuenta de que el pobre se había enamorado de mí, a pesar de tener 31 años —nueve más que yo— y de parecer un cabrón con las mujeres, por dentro era un osito tierno. Dejé de ir a clases y le confesé que tenía novio. Se molestó. Como no sabía si me reprobaría, un día, al final del semestre, le hablé y le pedí que pasara por mí al trabajo ya que tenía ganas de platicar con él. Fuimos a su casa, comimos flautas y luego cogimos algunas horas. En realidad solamente quería cerciorarme de pasar la materia. En agradecimiento lo dejé que me cogiera sin condón y me tomé la pastilla del día siguiente. Mis amigas siempre me piden que cuente la anécdota de cómo pasé una materia acostándome con el maestro que siempre parecía estar crudo.


Julián

Tenía 24 años cuando entré a dar clases en una universidad privada, la típica en donde acaban los universitarios recién egresados que no tienen trabajo y los alumnos que, en su momento, fueron expulsados de todas las prepas de la ciudad. A esa edad es difícil ser docente porque los alumnos están esperando una oportunidad para faltarte al respeto, como si les pertenecieras o hacen lo posible por abochornarte con preguntas: "¿Tiene novia profe o está casado? ¿Andaría con una alumna o ya ha andado? Físicamente, ¿cómo le gustan las mujeres?" Incluso me di cuenta de que algunas alumnas buscaban un pretexto para pegarse a mí mientras el resto de las compañeras advertía si yo experimentaba alguna erección con la proximidad.

Conforme avanzaban los días empecé a notar que una alumna de 20 años me sonreía y me miraba fijamente, aparte me comenzó a hablar por Facebook con el pretexto de externar dudas sobre alguna tarea. Decidí invitarla a tomar un café a mi casa, todo con mucho respeto. Aceptó y su mamá la llevó pensando que era el domicilio de una de sus compañeras de clase.

Era obvio que los dos queríamos algo pero no dejaba de ser vergonzosa la situación, pero excitante a la vez. Mencionó que pasarían por ella en cuatro horas. Con el pretexto de que mi clase era de cine. Le dije que tenía una película que quería mostrarle, se trataba de una de Ingmar Berman que había comprado por 50 pesos en Soriana; solamente quería hacerme el interesante. No encontré el control del DVD y nos acostamos en la cama a hacer zapping en la televisión. Ella me preguntó si tenía mucho tiempo sin tener novia y luego de un pequeño interrogatorio me confesó que siempre me veía como drogado y que al contrario de sus compañeras eso la conmovía porque al mismo tiempo parecía muy seguro de mí. Experimenté una profunda excitación por sus palabras y decidí fumar un poco de marihuana frente a ella. Desde ese día nos hicimos novios.


Rebeca

Hace un año salí con uno de mis maestros. Era tercer semestre y estaba repitiendo una materia de medicina. A él lo pusieron de sustituto porque la titular había enfermado. Fue gracioso porque uno de los primeros días del semestre había visto por un pasillo a un joven maestro, muy guapo, atlético, pelón y medio chaparro. Aquél día pensé: "Si ese fuera mi maestro me lo cogería". ¡Y pum, que lo ponen en reemplazo de la maestra! Según yo, porque a la segunda clase me di cuenta de que me había equivocado, o sea, no era el joven maestro que había mirado en el pasillo, este también estaba pelón y medio chaparro, pero no igual de mamado, de todas formas me lo cogí todo el semestre.

Este maestro era un treintón viviendo sus veintes. Era súper barco y no sabía nada, nomás lo que la experiencia como urgenciólogo le había enseñado en los hospitales. En realidad con él salía porque siempre pagaba las comidas, tenía auto y pasaba por mí. Su sentido del humor sí era muy ñoño, cuando hacía chistes me reía, no por el chiste sino por lo pendejo que estaba él. Pero me caía bien, hasta le agarré cariño, imaginaba que era un gato.

Cuando se acabó el semestre, terminó lo nuestro. Hace poco me buscó y me confesó que hacerlo conmigo es rico pero nada fuera del otro mundo, prefiere a mujeres mayores de 25 años, esas lo excitan más. Sé que sigue dando clases y saliendo con veinteañeras. Quiero que me consiga trabajo, porque como maestro nomás no me sirvió de nada.

Jorge Damián Méndez Lozano https://ift.tt/eA8V8J

RIP Bill Gold, el genio que diseñó los pósters de tus películas favoritas

La nueva ecuación de ruptura: cuánto tiempo te tomará superar a tu ex

Artículo publicado originalmente por Broadly Estados Unidos. Leer en inglés.

¿Cuánto tiempo nos lleva superar a alguien? Bueno, eso depende. Extraño a algunas comidas más que a los hombres que luego traigo a casa para Navidad, y echo de menos a algunos hombres con los que me acosté una vez de manera fortuita más que a mis viejos y queridos amigos. En mi experiencia, no hay una lógica real en el proceso de superar a alguien, lo cual defino como: pensar en él ya no te causa dolor, lo que significa que ya no se encuentra entre tus cinco más buscados en Instagram.

La mayoría de las personas que han experimentado rupturas particularmente brutales están familiarizadas con una cierta ecuación, que tus amigos te dicen en "su intento de ser útiles" o que encuentras a las 2:00 AM al buscar en Google "¿Cuándo la ruptura no me hará desear morir?". Y la ecuación es la siguiente: Superar a una persona te lleva la mitad del tiempo que estuvieron juntos. Entonces, si saliste con Jeremiah durante ocho meses, y él acaba de terminar las cosas porque "no puede ser un buen novio en este momento", teóricamente debería llevarte cuatro meses superar su maldito trasero evasivo.

x/2 = y. (En esta ecuación, X es la cantidad de tiempo, en meses, que estuvieron juntos, e Y es la cantidad de tiempo, en meses, que tardarás en dejar de buscarlo en tu historia de Instagram).

Obviamente, el proceso de superar a alguien no es tan simple o reductivo como sugiere la ecuación. Pero tiene sentido por qué las personas se aferran a ello.

"La ecuación es sobre todo una fórmula para que las personas sientan que su dolor tiene una marca de tiempo finita, especialmente si tienen sentimientos fuertes hacia alguien con quien salieron durante un corto período de tiempo y quieren saber que no estarán tristes por mucho, porque 'se supone' que ya deberían sentirse mejor para este momento", dice una amiga con la que hablé acerca de esta historia. "Nunca tenemos exactamente los mismos sentimientos de atracción romántica hacia dos personas, entonces ¿cómo podría ser posible cuantificar una fecha final para dejarnos de sentir heridos?".

Ciertamente me he aferrado a esa ecuación como una métrica, marcando con gis mentalmente cada día en la celda de la prisión que es mi cerebro, esperando alcanzar el número de meses que sean la mitad del tiempo que salí con la persona. (Nunca he salido con alguien por varios años, ¡no me molesten con eso!).

Y creo que sí, a la mitad de la cantidad del tiempo que estuvimos juntos, los resentimientos disminuyen, pero necesito un poco más de tiempo. A menos que no sea así, y lo supere casi de inmediato porque realmente nunca me gustó tanto. Como ves, es casi incuantificable. Casi.

"Siento que esta ecuación es más o menos una buena guía, y definitivamente no es rígida", me dijo otro amigo. "Una vez salí de una relación de ocho meses en la que me sentía completamente bien en unos pocos días, y de forma similar diría que me tomó años superar a un chico que nunca fue realmente mi novio, pero del que me enamoré profundamente de durante seis intensos meses antes de que se mudara fuera del país".

Algunos estudios han intentado identificar el tiempo exacto que lleva recuperarse. Un estudio de 2007 publicado en el Journal of Positive Psychology estableció el número mágico en los tres meses. Los participantes eran 155 estudiantes universitarios que habían pasado por rupturas en los últimos seis meses, y el 71 por ciento de ellos comenzó a sentirse mucho mejor a las 11 semanas. (Habían estado en relaciones de diferentes duraciones y eran una mezcla de abandonados y abandonadores). Un estudio de 2009 encontró que los divorciados toman, en promedio, 17 meses y 26 días para superar sus separaciones.

Pero cada ruptura es diferente porque cada relación es diferente y todos están jodidos en diferentes maneras. Así que no sólo no puede haber un número que sea aplicable a todas las relaciones, sin importar la calidad o duración, sino que no puede haber una ecuación que tenga en cuenta exclusivamente la duración de la relación y no, por ejemplo, qué tan bien se integró la persona en tu grupo de amigos, o si te introdujo a un programa que ahora es doloroso ver porque te la recuerda. Porque con una nueva y desconcertante variedad de maneras de relacionarnos sentimentalmente con alguien —como amigos con derechos, novios o novias, aventuras de varias noches, parejas casadas, relaciones de respaldo, aventuras—, debemos Identificar qué, exactamente, es lo que nos provoca los sentimientos que nos convierten en personas monstruosamente deprimidas hasta que se desvanecen.

Cada ruptura es diferente porque cada relación es diferente y todos están jodidos en diferentes maneras.

Traté de idear una nueva ecuación, tan simple como fuera posible. A pesar de que ya hemos establecido, de varias maneras, que una fórmula nunca podría calcular o proyectar el progreso emocional, a veces necesitamos fijarnos una fecha en la que las cosas ya no estarán tan mal. Porque cuando en el proceso de superar a alguien, sientes que el dolor es interminable; como que tus sueños siempre estarán envenenados con la fantasía de su reunión; como si pensaras en él cada vez que ves a un hombre en la estación del metro

. Necesitas una fecha de expiración, incluso una poco científica inventada por un blogger sexual cachondo, para recordarte a ti misma que, al final, el sufrimiento se irá.

Sin embargo, hay algunas variables clave que probablemente me objetarás haber dejado afuera, como por ejemplo: si eres el abandonado o el que abandonó, o si decidiste o no que siguieran siendo amigos después, o si la ruptura fue o no abrupta. No las incluí porque, en mis experiencias y las de las personas con las que he hablado, pueden afectar el proceso de recuperación en formas contrarias, porque estadísticamente pueden cancelarse mutuamente. (Por ejemplo: la ruptura más fácil de superar para mí fue aquella en la que me abandonaron; para mi amiga, ser la abandonada hizo que su relación fuera insoportablemente difícil de olvidar). Si tomaste la decisión de seguir acostándote con tu ex, sin emitir ningún tipo de juicio, simplemente olvídate de la fórmula, tírala a un basurero, préndele fuego y camina directo hacia el océano, porque nada puede ayudarte ahora.

De acuerdo, aquí está la fórmula que se me ocurrió: x/2 + j + l - t + k/2 + r = y.

X = Cantidad de tiempo en meses que estuvieron juntos. Recuerda: no importa si estuvieron en una relación definida o no.

Y = Cantidad de tiempo en meses que te tomará superarlos.

j = x/3 Si no puedes entender bien por qué ocurrió la ruptura, y te sientes confundida tratando de entender lo que pasó, y piensas que estaban realmente muy bien juntos, tienes que agregar más tiempo al proceso de recuperación porque el período de negación/confusión tomará más tiempo. Eso es lo que representa la j. Y la j equivale aproximadamente a un tercio de la cantidad de tiempo, en meses, que estuvieron saliendo. Además, la j también entra en juego si te engañaron. Pero si la ruptura te parece completamente normal, j = 0.

l = 4 ¿Eres blando? ¿Las cosas te molestan la mayor parte del tiempo? Agrega cuatro meses. Si no, l = 0.

t = x / 3 Si, en cualquier momento después de la ruptura, te involucras sentimentalmente con otra persona, y el sexo es bueno y te trata bien, recorta tu tiempo de duelo. Si no estás incursionando en nuevos romances, t = 0. (Un hombre con el que hablé me dijo: "El nuevo sexo es probablemente la forma más rápida de recuperarte de los sentimientos que quedan, especialmente si puedes convencerte de que la nueva persona es mejor que la anterior. Las relaciones a menudo toman la forma de una batalla psicosexual y nada ayuda más a poner a alguien en el pasado que convencerse a uno mismo de que 'ganó' la experiencia").

k = La cantidad de veces que revisas sus redes sociales por día.

r = 3 Si tienes algún conflicto entre bloquear a la persona o permitirle ver tus historias de Instagram para confirmar que aún está interesada en ti, agrega tres meses. Si no, r = 0.

Apliqué esta fórmula a mis relaciones pasadas, una de las cuales aún no he "superado por completo", y fue muy acertada. Tal vez sea útil para ti. Con suerte, es inútil, y nunca te han lastimado.

Maria Yagoda https://ift.tt/eA8V8J

Tres maneras de tener una vivienda sin pagarle nada a nadie

Cómo obligarte a hacer ejercicio si estás deprimido

Artículo originalmente publicado por Tonic Estados Unidos. Leer en inglés.

Recuerdo haberme despertado una mañana de primavera hace unos tres años, agitada por haber realizado múltiples esfuerzos para quitarme los shorts más necios. Había dormido con ropa deportiva, con todo y el brassiere deportivo que me ahogaba las tetas, y mis zapatillas para correr estaban en el piso justo al lado de mi cama, según las instrucciones de mi terapeuta. Ella estaba tratando de hacer que saliera a trotar en cuanto me despertara por las mañanas y éste parecía ser el camino más fácil.

Pero retrocedamos un poco para explicarme. Pasé por una fase de depresión leve en 2015 después de mudarme a una nueva ciudad donde no conocía a nadie, excepto a mi pareja que acababa de romper conmigo. La depresión se siente diferente para todos, y la mía era básicamente un llanto triste, más el miedo mezclado con ansiedad, un cóctel divertido. Así que, además de estar demasiado cansada para hacer cualquier cosa (un síntoma físico común de los llorones), me angustiaba y estaba muy negativa por la mañana. Sin embargo, tenía una excelente terapeuta que me acompañó durante esta fase y una de las cosas que me impulsó a hacer fue el ejercicio.

El ejercicio no es una cura para ningún tipo de enfermedad mental, pero realmente ayuda a muchas personas. Para mí fue una gran diferencia. "Simplemente activarse, conductualmente, es un tratamiento útil para la depresión", dice Nicholas Forand, profesor asistente de psiquiatría en la Escuela de Medicina Zucker en Hofstra/Northwell Health. "El acto de salir y participar en algún comportamiento con objetivos, y obtener retroalimentación positiva, puede ayudar a cambiar la situación un poco en términos de sentirse deprimido". Forand también me dice que se ha demostrado que el ejercicio aeróbico (o sea el cardio) ayuda a las personas con depresión a sentirse mejor.

Esto es lo que sucede y puedo ser testigo: es realmente difícil hacer que una persona deprimida haga ejercicio. En mi opinión, hacer ejercicio era demasiado trabajo y no podía entender por qué o cómo mejoraría mi vida, que en ese momento era básicamente uno de los primeros discos de Adele. Pero mi terapeuta —al igual que cualquiera que merezca su comisión— fue inflexible. Y sus estrategias planeadas me sacaron adelante, obligándome a moverme —aunque sólo fuera por unos minutos— y sintiéndome como una versión más familiar de mí misma. Entonces, si alguna vez te encuentras en la situación en la que estaba, aquí hay un poco de esperanza en forma de siete maneras de ponerte a hacer ejercicio, comenzando con la técnica de dormir con ropa deportiva que resultó tan exitosa para mí.

Que sea tan fácil como sea posible.

"Lo más difícil es iniciar la tarea, o sea empezar", me dice Forand. Date la oportunidad de tener éxito preparando tu entorno de forma que te resulte más fácil hacer lo difícil". Como usar la vestimenta adecuada antes de acostarse. Si ya estoy vestida, todo lo que tengo que hacer con mi trasero deprimido y lento es salir por la puerta. Haz todo lo necesario para eliminar cualquier obstáculo que pueda hacerte renunciar y volver a la cama, dice.

Sé extremadamente realista.

"A menudo, la gente dice que se va a despertar a las 5:30 e ir al gimnasio cuando hay un cero por ciento de posibilidades de que eso realmente suceda. Te preparaste para fracasar ", dice. Y ese fracaso puede ser sumamente desmoralizador. Lograr metas es algo crucial para tu autoestima en este momento, así que no te engañes así. "Establece expectativas realistas para ti mismo. ¿Cuál sería la mejor hora para ir al gimnasio? Tal vez te sientes un poco mejor cuando vuelves a casa del trabajo, o quizás a la hora del almuerzo. Prográmalo así en lugar de hacerlo en un momento en el que ya estás yendo contra ti mismo".

Ir al gimnasio durante una hora puede parecer imposible, agrega Amy Serin, neuropsicóloga y directora científica de TouchPoint Solution, una compañía de tecnología médica, pero caminar durante cinco minutos al aire libre puede parecer factible. "El ejercicio no tiene por qué ser una experiencia trepidante y agotadora para ser efectivo", afirma. "Incluso una pequeña cantidad de actividad moderada puede ser muy útil para sacar a alguien de un ataque de depresión. Y una vez que se da el primer paso, es más fácil aumentar el comportamiento ".

Reintegra una vieja rutina de ejercicio (si la tenías).

"Es más fácil crear un hábito a partir de antiguos caminos neuronales que ya están establecidos en lugar de forjar otros nuevos", dice Serin. "Así que si solías entrenar kickboxing regularmente, por ejemplo, comienza con eso porque el hábito se puede reactivar más fácil que comenzar algo totalmente nuevo. Usa tus redes neuronales en tu beneficio". Serin me asegura que si no estuviste activo antes, puedes implementar ejercicios en tu rutina ahora, pero podría llevar más tiempo.

Haz del ejercicio algo que en verdad quieras practicar.

"Si te dices a ti mismo que la única forma de hacer ejercicio es yendo al gimnasio y correr en una caminadora durante una hora —cosa que suena horrible—, claro que no voy a querer hacerlo", dice Forand. "Me gusta andar en bicicleta. Así que en vez de ir al gimnasio y torturarme, me subo a la bicicleta el fin de semana". No hay manera incorrecta de estar activo", agrega el experto, especialmente si no estás practicando ninguna actividad física en absoluto. "Cualquier tipo de ejercicio es mejor que nada, por lo que es mejor que lo vuelvas interesante".

Consiéntete (después de hacer ejercicio en serio).

"Puedes usar una motivación a corto plazo utilizando el Principio Premack de psicología; es el equivalente a 'come tu brócoli y obtendrás un postre'", sugiere Serin. Haz un trato contigo mismo para hacer algo placentero o darte algún gusto si haces ejercicio; la recompensa puede ser pequeña o incluso puede ser algo cotidiano (por ejemplo: "caminaré esta mañana por lo menos 15 minutos y luego puedo enviar mensajes a mis amigos").

Sé responsable.

Anotarlo en el calendario de tu teléfono o establecer un plan realista es una cuestión de responsabilidad, dice Forand. Sin embargo, resulta mejor rendir cuentas a alguien más. "Regístrate en una clase y paga dinero por ello. Esperan que estés allí y estás un poco más involucrado", opina. Si puedes encontrar un compañero de entrenamiento, eso te hará menos propenso a fallar ya que decepcionarías a otra persona. "O incluso dile a alguien que lo vas a hacer. Dile a alguien que te ayude a ser responsable".

Registra tus momentos victoriosos.

"Incluso las cosas simples pueden parecer imposibles cuando alguien está deprimido y encontrar motivación puede ser muy, muy difícil", dice Serin. Así que trata el ejercicio como un experimento y poco a poco puedes usar los resultados para alimentarlo, ya que tu cerebro podría predecir que el ejercicio será malo. "Acércate a él con curiosidad", dice Forand. "Suelo perdirle a las personas que escriban sus expectativas —generalmente son negativas— y luego prueben por un tiempo y vean cuán precisas eran. Muchas veces, el ejercicio se refuerza bastante y te sientes mejor". Serin agrega que es difícil recordar lo positivo cuando estás en depresión, por lo que es bueno tener una referencia para recordarte que después del ejercicio tu estado de ánimo realmente mejoró temporalmente.

Rajul Punjabi https://ift.tt/eA8V8J

Tu piel puede estar absorbiendo compuestos dañinos del humo de las parrilladas

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos. Leer en inglés.

Como alguien cuya niñez transcurrió durante los años 90, fui testigo de la rápida caída de la cultura del tabaquismo en los Estados Unidos y varios países más. Primero, las secciones especiales para fumar en los restaurantes (¿las recuerdas?) desaparecieron como de la noche a la mañana; en unos pocos años, incluso los bares y parques públicos, alguna vez refugios de los adictos a la nicotina, quedaron libres hasta del más mínimo olor a cigarrillo. Gran parte de este cambio se debió a los peligros recién descubiertos del humo de segunda mano, una idea que realmente ninguno de nosotros había considerado antes de que fuera el tema de una serie de campañas de salud pública. Ahora sabemos que "fumar involuntariamente" es mucho menos peligroso de lo que pensamos —a menos que te refieras al humo cargado de carcinógenos que probablemente absorbes a través de tu piel cada vez que estás cerca de una parrillada veraniega—.

De acuerdo con un informe publicado el miércoles en la revista Environmental Science & Technology, el tipo de humo de segunda mano del que los encargados del asador deben preocuparse ahora es el que sale de su magnífico asador cada vez que lo enciendan para dar paso a una antes relajante sesión de barbacoa. Cargado con compuestos potencialmente cancerígenos llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), el humo que emana del asador de carnes puede absorberse a través de la piel, y no sólo de la piel del encarado del asador, sino incluso de la piel de los invitados a la barbacoa que se encuentren en la zona, aunque ni siquiera coman lo que salga del asador.

El peligro de los HAP en las carnes asadas ha sido una preocupación desde finales de los años 60, cuando una serie de estudios estableció un vínculo entre una mayor incidencia de cáncer de intestino y estómago en ratas de laboratorio alimentadas con una dieta alta en carnes a la parrilla y carbonizadas. El peligro potencial de la inhalación del humo de asador ya se ha analizado anteriormente, pero el estudio reciente, llevado a cabo en la Universidad de Jinan en Guangzhou, China, y dirigido por el investigador Dr. Eddy Y. Zeng, es el primero en examinar cómo estos compuestos cancerígenos pueden absorberse por la piel.

"La dieta ha sido reconocida como la vía de exposición más predominante, mientras que la inhalación es inevitable y constante. Por lo tanto, en la evaluación del riesgo para la salud humanan muchos estudios se han concentrado en la ingesta dietética y la inhalación", escriben los autores del estudio. "La absorción dérmica de los gases y sus riesgos relacionados con la salud de la población general parecen haber sido obviados en su mayor parte".

Para obtener los datos, los investigadores dividieron a 20 participantes en grupos en una parrillada al aire libre, exponiéndolos a la comida y el humo en diversos grados. Luego, midieron los niveles de HAP en la orina de los participantes. Como era de esperar, los que comieron la comida asada mostraron los niveles más altos de HAP. Sin embargo, los investigadores encontraron que la piel era la segunda ruta más alta de exposición para los compuestos cancerígenos, incluso más que la inhalación.

Además del sistema digestivo, nuestra piel es la parte del cuerpo que más constantemente entra en contacto con el mundo exterior y, como es porosa, absorbe todo lo que pongas en ella. Es por eso que la comunidad médica, especialmente la comunidad médica "alternativa", nos ha alentado durante mucho tiempo a elegir cuidadosamente productos para el cuidado de la piel que no contengan químicos dañinos. Pero el estudio chino demuestra que incluso los compuestos transportados por el aire pueden ser una amenaza para la piel. Los investigadores observaron que, si bien la ropa puede actuar como una barrera a corto plazo para el humo del asador, rápidamente se satura de HAP y puede actuar como una "fuente de exposición persistente" si no te cambias rapidamente.

Así que mientras disfrutas de una parrillada en el patio trasero este verano, es posible que quieras mantenerte muy, muy lejos de quien esté a cargo de la parrilla. O bien, ya sabes, simplemente sigue el ejemplo de Beyoncé y cambia tu atuendo cada media hora más o menos. Diles que es en nombre de la ciencia.

Lauren Rothman https://ift.tt/eA8V8J