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lunes, 1 de abril de 2019

Una invasión de cangrejos azules le está haciendo la vida imposible a los pescadores españoles

Artículo publicado originalmente por Munchies Estados Unidos.

En su sitio web, The Food Network tiene más de 200 recetas diferentes de cangrejo azul, desde la ensalada de cangrejo azul de Paula Deen hasta, los cangrejos bañados en mantequilla de ajo, también de Paula Deen. Es una página que vale la pena mirar si te gusta ser pasivo-agresivo con tus arterias... o si vives en la costa mediterránea de España.

Según The Guardian, los primeros cangrejos azules fueron vistos en el Delta del Ebro de España en 2012, y durante los siete años posteriores, los crustáceos invasivos se han convertido en un problema. Si alguna vez has ido de vacaciones a Maryland, sabes que los cangrejos azules son nativos del este de los Estados Unidos, y aunque los científicos no saben con exactitud cómo fueron transportados por el Atlántico, ellos ya se pusieron cómodos y empezaron a "devorar todo", en palabras de un pescador, destruyendo redes de pesca y comiéndose a los cangrejos verdes que solían vivir en esas mismas aguas. (La mayoría de los biólogos creen que los cangrejos estaban en el agua de los tanques de lastre de algunos barcos y que luego se tiraban a aguas españolas cuando esos barcos llegaban a su destino).

Independientemente de cómo llegaron allí, los cangrejos llegaron para quedarse y la única solución podría ser empezar a cocinarlos. Los pescadores en el Delta del Ebro están capturando una tonelada de cangrejos azules diario, un número que únicamente va en aumento. Solo esta semana, la cantidad total de cangrejos supera las 12 toneladas de cangrejo azul que se capturaron durante todo el año de 2017.

Debido a sus afiladas garras, los cangrejos rompen accidentalmente las redes de pesca y deben ser atrapados con cestas de metal especializadas. No es raro que estos cangrejos sean lo único que los pescadores capturan en todo el día. (Pueden ser plagas tan invasivas que cuando comenzaron a aparecer cada vez más cerca de la costa de Túnez, los pescadores de ese país los compararon con ISIS, porque "lo han destruido todo").

Científicos del Centro de Investigación Marina de la Universidad de Alicante (CIMAR) en España han estado tratando de identificar formas de controlar la paga de cangrejo azul, pero es difícil porque se reproducen más rápido de lo que los investigadores pueden trabajar. Como resultado, el mejor método para controlarlos podría ser tratar de encontrar mejores formas de atraparlos y emitir permisos para que los pescadores comerciales utilicen canastas o jaulas específicas para cangrejos.

Por el lado bueno, los españoles están aprendiendo que los cangrejos azules pueden ser deliciosos y funcionan bien en platos tradicionales como la paella. "Los cangrejos no se van a ir y las condiciones para su éxito son muy buenas", le dijo a The Guardian Joan Balagué, jefe de la asociación de pescadores en Sant Carles de la Ràpita. “Se han convertido en otro recurso y hay un mercado para ellos, por eso es rentable para nosotros. Como pescadores, tenemos que adaptarnos y aprovechar al máximo lo que podemos obtener".

Jelisa Castrodale https://ift.tt/eA8V8J

La guerra silente de las zonas de paz

Artículo publicado por VICE Argentina

A Lilia Centeno la saca de su hipnosis el bramido de una motocicleta que pasa cerca. Tiene ojos de vidrio. Las lágrimas se los secaron.

“¿El Cementerio del Sur es una zona de paz?”.

Lilia responde con una sonrisa fingida. Para ella, la pregunta tiene una connotación inevitablemente irónica. Sostiene con su cuerpo evidencias de la disminución: su delgadez, su suave voz tímida, su aura ligera. Quizá todos sean signos de un peso insoportable que lleva encima desde hace tiempo: haber tenido que enterrar a dos hijos en seis meses.

“Yo iba bajando a encontrarme con mi hijo en el sector de La Cancha y una vecina me dijo: ‘Corre, corre’. Lo primero que se me vino a la mente fue mi hijo. Corrí lo más rápido que pude y al llegar a la cancha vi que dos sujetos lo tenían neutralizado. Alcancé a escuchar que uno de los sujetos le preguntó: ‘¿A qué le temes?’ y mi hijo le respondió: ‘A nada’. Eso. A nada”.

Lilia se interpuso entre uno de los pistoleros y su hijo pero este logró dispararle, hiriéndolo en el hombro. Yonaiker, el hijo de Lilia, salió corriendo y ella corrió detrás. Sin embargo, los dos sujetos descargaron sus armas contra ellos mientras huían.

Ella salió ilesa. Yonaiker cayó muerto a sus pies. Otro hijo de Lilia, de nueve años, también fue testigo del asesinato. Lilia interrumpe el relato.

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Lilia Centeno

“¿Y qué pasó después de la muerte de Yonaiker?”, le pregunto.

“Bueno, cuando Yonaiker no había cumplido un mes de haber muerto, me llamó mi yerna toda desesperada y me dice que le allanaron la casa que ella y mi hijo mayor, Luis, tienen en Cacique Tiuna (zona aledaña al principal regimiento militar de Caracas). Que las FAES (las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana) entraron a la casa buscando unos delincuentes y los encontraron a ellos dos”.

Lilia cuenta que sacaron a su nuera de la casa y mientras hablaba con ella, fuera de la casa, escucharon una ráfaga de disparos. A los pocos minutos, los funcionarios salieron de la casa donde estaba su hijo. Su esposa entró y lo encontró muerto por múltiples impactos de bala.

Lilia interrumpió de nuevo el relato, ya no le quedaba voz para poder seguir.


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Las FAES fueron creadas el 14 de julio de 2017 por orden presidencial, como una fuerza de élite de la Policía Nacional Bolivariana, al conformar su brazo táctico, para enfrentar el crimen y el terrorismo.

Sin embargo, esas siglas empezaron a tener una resonancia aterradora para la población a principios de año, cuando fueron utilizadas, sin tener competencias de orden público, para reprimir protestas en barrios populares.

De acuerdo a cifras extraoficiales, levantadas por la ONG venezolana Provea (Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos), se les atribuye el asesinato de ocho personas entre el 23 y el 25 de enero de 2019. Provea también proyecta que en cada procedimiento realizado por las FAES en zonas populares, hay entre cinco y nueve personas asesinadas.


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“Lilia ha cambiado, ha mejorado mucho desde que colabora con nosotros”, me cuenta Saraí Figueroa, coordinadora de la ONG Mi Convive, organización venezolana que se inserta en zonas de pobreza para ofrecer apoyo emocional, académico y legal en casos de violencia, principalmente doméstica. Sin embargo, tras la profunda crisis alimentaria que se ha venido acentuando en los barrios populares, la ONG fundó comedores comunitarios para ofrecer almuerzos a niños y oficio de cocinera a amas de casa.

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Saraí Figueroa

Así se fundó la amistad entre Saraí y Lilia. La activista la reclutó para cocinar en el comedor de El Cementerio del Sur y la ama de casa, a través de la ayuda a la comunidad, encontró un alivio para empezar a serenar su dolor de madre.

Saraí está bordada de tatuajes, tiene los ojos y el pelo oscuros y una sonrisa sin filtro. Ella, junto a mi Convive, reclutan colaboradores para llevar un comedor que funciona a través de donativos de alimentos, dedicado a atender niños en situación de riesgo y desnutrición en El Cementerio del sur.

Este barrio pobre es una zona enclavada al borde sur de Caracas que hace una herradura con la Cota 905, El Valle y la Carretera Panamericana, áreas decretadas como “Zonas de Paz” por el gobierno venezolano en 2013, bajo la iniciativa de José Vicente Rangel Ávalos, entonces ministro de Interior y Justicia.

“Zonas de Paz” es un eufemismo para “la delincuencia controla la zona y la policía no puede entrar”. Así lo asegura Saraí : “actualmente no entra la policía, es muy raro que haya un funcionario. Eso sucedió cuando se llegó a un acuerdo porque estaban matando muchos policías en el barrio todos los días. Por eso se acordó que los malandros no mataban más policías si no entraban más al barrio. Entonces aquí la ley la ponen los malandros, no la policía ni la comunidad, aquí uno vive con lo que uno ya está acostumbrado”.

A nivel departamental, hay nueve en toda Venezuela. En Caracas hay 17. Antes de volverlos Zonas de Paz, en estos sectores eran comunes los ataques con armas de guerra como granadas, fusiles AR-15 o fusiles AK-47 contra cuerpos policiales que solo pueden portar, por reglamento, pistolas calibre 9mm.

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Miembro de una banda delictiva en Petare, Caracas, una de las Zonas de Paz de la capital venezolana.

En el Cementerio rara vez explota una granada. A pesar de estar decretada como una zona de paz, este barrio es territorio de una guerra silente y controlada.

“En diciembre”, me cuenta Saraí, “llegó el líder de la banda que opera aquí para ofrecernos un cargamento de juguetes navideños para los niños de la comunidad. Y así como hacen eso, consiguen medicinas cuando saben que alguna familia necesita tratamiento. O cuando saben que hay alguna actividad en la calle, como una volada de cometas de papel o una comparsa de disfraces, evitan transitar en donde estemos para que los niños no vean las armas”.

La parte alta de estos barrios populares son verdaderos corredores de la muerte: múltiples veredas y callejones se enraizan para interconectar distintos sectores. Por su inaccesibilidad para las fuerzas de seguridad, son perfectos para que las bandas delictivas “enfríen” a sus víctimas de secuestro, despiecen vehículos robados, administren y almacenen negocios de drogas y establezcan sus refugios.

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En los barrios caraqueños coinciden esas características geográficas porque se ubican en las faldas de las montañas y empiezan a crecer, sino hacia la cima, sobre sí mismos. Así fue como en la periferia sur de Caracas se formaron los barrios más peligrosos como es El Cementerio del Sur.

Para llegar a ellos se debe atravesar la parte baja de cada barrio abordando mototaxis, jeeps todoterrenos o incluso a pie. En estas áreas hay gariteros, que son aprendices de delincuentes cuya responsabilidad es avisar a otros miembros de las bandas con silbidos o toques de corneta el ingreso de personas ajenas a la comunidad, comandos policiales o militares.


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“Si tú me preguntas a mí, estamos más protegidos con los ‘Chamos’ que con la policía. Ellos respetan las familias, no permiten que haya robos y hasta intentan colaborar con las actividades del barrio. En cambio la policía no cree en nadie. Cuando vienen con su OLP (Operación Liberación al Pueblo) matan a cualquiera que se les atraviese, así sea inocente”, cuenta Saraí.

Las OLP fueron anunciadas el mismo día de su primer operative en 2015 por el entonces ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Gustavo González López, como la principal política de seguridad en zonas marginales totalmente controladas por la delincuencia. Para entonces, Caracas había alcanzado 90 muertes violentas por cada 100 mil habitantes (según el Observatorio Venezolano de Violencia) y era el ciudad más violenta del mundo de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal.

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OLP en la Cota 905 en julio de 2015.

Entre 2015 y 2016, durante el auge de estas jornadas de allanamientos sorpresivos dirigidos a zonas pobres y barrios de alta peligrosidad, hubo 445 asesinatos, alrededor de 14 mil personas detenidas (de las cuales solo 100 quedaron a disposición de las autoridades) y 17 mil viviendas allanadas sin orden judicial, según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia. Fueron ejecutadas en conjunto por los cuerpos élite de seguridad venezolanos y coordinadas por el ministerio de Interior y Justicia.

Si bien en sus inicios fueron desplegadas también en las Zonas de Paz, después de un tiempo no volvieron a tocar estas áreas.

Lilia y Saraí coinciden: prefieren vivir bajo la ley de la delincuencia que bajo el azote policial.

“En alguno de los dos casos de tus hijos ¿Hiciste una denuncia ante las autoridades?”, le pregunto a Lilia.

“Sí, en el caso de Yonaiker fui al CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas) y por un tiempo estuvieron investigando pero nunca llegaron a nada. En el caso de Luis, no. ¿Para qué iba a poner una denuncia si fueron las mismas autoridades quienes lo asesinaron?”.

Me deja sin preguntas.

“Sin embargo, a los asesinos de Yonaiker los mataron en un enfrentamiento de bandas hace unos meses”, asegura Lilia. “Yo digo que la vida de uno no le pertenece a uno sino a los delincuentes que andan armados. Pero así como hay delincuentes malos, los hay buenos. No se meten con la gente de la comunidad. Hacen sus fechorías por fuera. Y lo cuidan a uno”.

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Rafael Hernández https://ift.tt/2V9z6qL

Los métodos anticonceptivos pueden hacerte sentir miserable

Artículo publicado originalmente por Broadly Estados Unidos.

El primer estudio aleatorizado a gran escala sobre cómo repercuten los métodos anticonceptivos en el bienestar personal ―llevado a cabo por el Karolinska Institutet de Estocolmo, Suecia, y publicado en el diario Fertility and Sterility (Fertilidad y esterilidad) se suma al número creciente de textos que se están publicando sobre los largamente ignorados efectos secundarios de los métodos anticonceptivos. El estudio descubrió que la píldora anticonceptiva afecta de forma negativa en la calidad de vida de las mujeres.

Hasta ahora tampoco resultaba difícil encontrar pruebas "no oficiales" de este fenómeno. Según los Centros Norteamericanos Para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), en torno al 62 por ciento de las mujeres emplea algún tipo de anticonceptivo. Pero algunas mujeres han descubierto que las píldoras anticonceptivas simplemente no son para ellas ―se ponen melancólicas, se vuelven fácilmente irritables e incluso contraen depresiones clínicas— y optan por alternativas no hormonales.

Kate Sloan, una mujer a quien recetaron Aviane, un método anticonceptivo hormonal conocido como la píldora combinada, ya habló anteriormente con Broadly sobre el descenso de su productividad cuando lo estaba tomando. "Antes del anticonceptivo, solía componer tres canciones al mes", dijo. "Pero solo escribí unas cuatro o cinco durante los tres años y medio que estuve tomando la píldora". Transcurridos dos meses desde que empezó a tomar los anticonceptivos, afirma que apenas podía salir de la cama para ducharse o comer porque se sentía terriblemente mal.

Las investigaciones han tardado mucho en confirmar los aspectos negativos de lo que experimentan las mujeres cuando toman anticonceptivos orales. El año pasado, un estudio poblacional publicado en JAMA Psychiatry descubrió un vínculo entre los anticonceptivos hormonales y la prescripción por primera vez de antidepresivos.

Aunque los investigadores del Karolinska Institutet no encontraron ningún incremento de los síntomas depresivos en las mujeres que tomaban anticonceptivos, sí descubrieron que las mujeres que recibieron la píldora anticonceptiva consideraban que su calidad de vida era inferior que las que recibieron placebos.

Para el estudio de doble ciego, se administró a 340 mujeres de entre 18 y 35 años o bien píldoras anticonceptivas que contenían etinilestradiol y levonorgestrel, una de las píldoras combinadas más comunes (su nombre de marca es Aviane, la misma que recetaron a Sloan), o un placebo durante un período de tres meses.

Para reunir información de referencia, las participantes rellenaron dos encuestas sobre síntomas relacionados con el bienestar general y la depresión antes de comenzar el estudio. La encuesta que medía el bienestar general evaluaba los siguientes síntomas: "ansiedad, estado de ánimo depresivo, bienestar positivo, autocontrol, salud general y vitalidad". La encuesta sobre la depresión medía 21 síntomas depresivos, entre ellos tristeza, sensación de fracaso, insatisfacción, culpa, llanto, aislamiento social y pérdida de peso. Finalmente 332 mujeres completaron la recolección de datos.

Los investigadores descubrieron que tanto la calidad general de vida ―junto a otros aspectos como el bienestar, el autocontrol y el nivel de energía― se veían negativamente afectados por el anticonceptivo. Sin embargo, no vieron un incremento significativo de los síntomas depresivos.

"Vimos que el 35 por ciento de los grupos con AO [anticonceptivo oral] y placebo sentían una perturbación entre moderada y grave de su bienestar general en el punto de partida, mientras que el 7 por ciento de los grupos con AO y placebo padecían síntomas depresivos graves", escriben los investigadores en el estudio. "Después del tratamiento, el 44 por ciento del grupo con AO y el 38 por ciento del grupo con placebo sentían una perturbación entre moderada y grave de su bienestar general, mientras que el 7 por ciento del grupo con AO y el 7 por ciento del grupo con placebo padecían síntomas depresivos entre moderados y graves".

Los investigadores señalan que los cambios en el bienestar son pequeños y que un estudio con un marco temporal más prolongado podría arrojar resultados diferentes, ya que está documentado que los efectos adversos se disipan con el tiempo. Pero esa carga que soportan las mujeres cuando tratan de gestionar su salud reproductiva es muy importante. Diversas investigaciones han demostrado, según indica el estudio, que hasta el 60 por ciento de las mujeres que toman anticonceptivos hormonales dejan de hacerlo o lo hacen de forma irregular. Y los efectos secundarios negativos podrían jugar un papel en esto, según los investigadores.

"En algunos casos, esta podría una causa que contribuye al uso irregular de la píldora anticonceptiva", afirmó Niklas Zethraeus, profesor adjunto que trabajó en el estudio. "Deberíamos prestar atención a este posible deterioro de la calidad de vida y tenerlo en cuenta a la hora de recetar píldoras anticonceptivas y a la hora de elegir un método anticonceptivo adecuado".

Artículo publicado el 18 de abril de 2017.

Gabby Bess https://ift.tt/eA8V8J

Preguntamos a personas qué pasaría si no existieran los likes y seguidores en redes sociales

Estamos atrapados en una realidad que es totalmente definida y regida por la cantidad de likes, seguidores o cualquier tipo de interacciones que tengamos en nuestras redes sociales. Nuestra salud mental es definida por corazoncitos rojos en Instagram. La validación virtual nunca antes había estado en un nivel tan alto. ¿Realmente somos alguien en nuestro estrato social si nuestras redes sociales no están bien curadas y likeadas? “Hoy en día Instagram es como un currículum para todo: citas, trabajos, posibles socios”, me dijo un amigo, y me contó que antes de entrevistar personas para trabajar en su empresa lo primero que hace es checar sus redes sociales.

Kanye West dijo hace meses que siente que deberían esconder los seguidores en redes sociales porque "eso era como mostrar cuánto dinero tienes en el banco".

Y quizás podría estar de acuerdo con él, pero, ¿se imaginan una realidad así? Las marcas miden el éxito de sus tuits o memes con likes. Nosotros medimos el éxito de las fotos con nuestras parejas mediante likes. El planeta entero se rige por likes. La economía mundial se rige por likes. ¿Cómo más vamos a medir si un post en Facebook fue exitoso? Es una especie de espiral tóxica. Medimos todo por likes y engagement. Las fotos con nuestras parejas. ¿Si tuvo pocos likes deberíamos seguir con esa pareja? Estamos muy sumergidos en esto como para poder salir. Hemos aceptado que nuestro valor social se mida por corazones rojos. Y lo que quizás no nos hemos puesto a analizar es que todas las redes son efímeras. En algún momento Instagram morirá justo como lo hizo Myspace y vendrán otras. Nada es para siempre en internet.

Hace semanas, en Twitter empezó a suceder la conversación sobre si deberían desaparecer los likes a raíz de este tuit:

Keith Coleman, VP Product en Twitter, dijo “vamos a cambiar el producto y a cambiar las políticas para conseguir unas conversaciones más saludables”. No dijo nada acerca de ocultar los likes y seguidores en redes, pero la gente se basó en este tuit para traer el tema a la mesa.

¿Realmente podríamos vivir sin likes y seguidores? ¿Para qué serían entonces las redes sociales? El sueño de toda persona que usa las redes es ser escuchado. Ser leído. Ser likeado. Y hay que aceptar esto para poder hablar sobre este tema. Siempre hemos necesitado pertenecer. Nos hace bien y alivia nuestras vidas.

Le pregunté a varias personas qué pasaría si dejaran de ser visibles los likes y seguidores en RRSS. ¿Cómo serían las redes? ¿Qué se compartiría?

El contenido competiría solo contra él mismo y no contra la popularidad

Las redes sociales serían más honestas y justas ya que nos enfocaríamos más al contenido que a lo que representa la persona que lo dice o por sólo sumarnos a la ola de “me gusta” que de cierta manera validan que el contenido es atractivo o veraz. Nos detenemos a leer lo que la gente está comentando, de ese modo esos contenidos llevan ventaja por sobre otros con gran valor pero que no los dicen los comunicadores o influencers consolidados de siempre. Sin likes o seguidores daríamos paso a mensajes interesantes o de valor de nuevos usuarios, entonces avanzamos en democratizar la jerarquía de la información.

Además siento que funcionaría porque el contenido marca la pauta de la interacción. Hay cuentas con reputación que mueven contenido y generan mucho engagement solo por ya estar consolidadas, pero no siempre es contenido de calidad. Al no haber números visibles el contenido compite con solo contenido y no con popularidad o números.

—Jonathan, 34

Las redes sociales son el retrete necesario para el vómito mental

Pienso que se necesita tener cierto nivel de desapego para poder asimilar las redes sociales sin likes o sin ver un número de seguidores. Regularmente estamos obsesionados con las cantidades: "¿cuál es tu talla? ¿Cuánto mides? ¿Cuánto alcanzas? ¿Cuántos seguidores consigues? ¿Cuántos likes? Estar compitiendo contra todos por estar mejor posicionado nos hace creer que necesitamos tener una cantidad que nos certifique como una persona valiosa. En mi experiencia, resulta desgastante estar compitiendo de esa forma, aunque quizá funcione (y relativamente) para medir el alcance para las empresas y así vender.

Yo prefiero ver a las redes sociales como un retrete, así como necesitas un retrete para desechar, las redes sociales te ayudan a deshacerte de ideas que traes cargando. Liberar cada día ideas, chistes, porno, coraje, excitación, por medio de una publicación que materialice tu idea con palabras. Con una imagen, con un video. Esto te libera un poco, lo pone en perspectiva y simplemente dejas que pase, que esté ahí: como aventar una botella al mar con un mensaje. Sonará tonto, pero pienso que ir liberando esas ideas, hace que tu cerebro deje de dar vueltas en círculos y busque nuevas ideas, busque cosas nuevas en que interesarse y no esas ideas viejas que ya fueron expresadas.

Entonces pienso que empieza un proceso creativo muy productivo en el que piensas una nueva publicación, una nueva imagen, un nuevo video. En todo esto, como verás, da igual si la botella con el mensaje llega a uno o no llega a nadie, la tranquilidad mental la consigues aun sin saber de los seguidores, obviamente no niego que me gusta interactuar con las personas, aprender de ellos y tratar de entender sus perspectivas, pero no soy una persona que tienda a volverse fanático de nada o nadie, simplemente comparto intereses o no.

Podría resumir a las redes sociales como el retrete necesario para el vómito mental.

—Alain, 33

Sería todo más democrático. No existirían tantas ganas de pertenecer a conversaciones

No me molesta que existan personas con muchos seguidores. Lo que me molesta es que pareciera que si no tenemos seguidores o likes nuestra opinión no importa. Es como si fuésemos invisibles en las redes. Lo más peligroso de los influencers es que cualquier cosa que posteen automáticamente se convierte en viral: sea una opinión bastante pendeja o algo sin ningún valor. Hay cuentas de Instagram o youtubers que todo su contenido es basura. ¿Han visto los videos de youtubers que se echan que si un pastel en la cara y se vuelve viral? ¿Es esto lo que queremos que tenga relevancia en internet? Entonces pienso que si este tipo de cuentas dejara de tener visibles los likes o seguidores, su terrible contenido dejaría de ser viralizado. Nos quitaríamos la venda y entenderíamos que es contenido basura.

Siento que sería todo más democrático. No existirían tantas ganas de pertenecer a conversaciones en las que no tenemos que meternos. Mucho más sano. La salud mental de todos mejoraría. Ahora, ¿será esto rentable económicamente? ¿Cómo harían las marcas o medios de comunicación? Creo que ahí está el secreto de todo.

—Ivanna, 27

Volveríamos al 2007

Esto ya existía de cierta forma. Cuando Myspace estaba de moda, no era importante saber cuántos seguidores o likes tenías. Existían los amigos y el famoso top. Los amigos los podías tener simplemente enviando un friend request. Era mucho más divertido todo. Aunque sí, últimamente he visto este tema de conversación y, casualmente, las personas que más piden esto son las que menos seguidores tienen. Y quizás con mucha razón: se sienten minimizados o que no son "nadie" dentro del mundo virtual. Son casos raros, porque hay personas que no tienen muchos seguidores online y en el mundo de carne y hueso son bastante exitosos e importantes. Ahí está el caso del influencer que se robó un teléfono en Pal Norte. Tener muchos seguidores y muchísimos likes no te paga la renta. Ser exitoso en tu chamba sí.

Sería bueno vivir de este modo (sin seguidores y likes visibles) por un mes. A ver qué pasa. Cómo reacciona el mundo. Aunque sería bastante bueno volver al 2007 y tener un poco más de tranquilidad y muchísimo menos ansiedad por la cantidad de seguidores que tenemos.

—Joaquín, 30

Necesitamos ese detox virtual

Sinceramente creo que es algo que el mundo necesita. Ya juzgan toda nuestra existencia dependiendo de los likes o seguidores que tengamos. “¿Tienes muchos seguidores? Entonces tu opinión sí cuenta”. O “ah, ¿tal persona con millones de seguidores posteó que una serie era buena? Entonces debe ser la mejor de la actualidad”. Eso me tiene cansado. Necesitamos volver a valorar todo por su valor propio. No de por qué las diga Lady Gaga. Necesitamos volver a tratar de entender y estudiar las cosas. Dejar de darle más o menos importancia a las opiniones de gente exitosa en una red social. Porque alguien que tiene muchos seguidores es solo eso: alguien que tiene muchos seguidores. Hay pocos casos en que las personas son millonarias por sus redes sociales: que si Kim Kardashian y algunos más. Tener 100 mil seguidores en Instagram no es mejor que tener un gran trabajo. Pero eso es lo que nos han hecho creer y por eso creo que necesitamos ese detox virtual.

—Miranda, 27

El poder regresaría al usuario

Yo creo que las redes sociales sí funcionarían sin like y seguidores visibles, pero serían radicalmente diferentes.

Si pensamos en la experiencia de foros anónimos como 4chan y otros similares, ahí se han construido comunidades sin nada de la información que damos en redes sociales: no hay likes, no hay RT, no hay algoritmo, no hay marcas ni publicidad paga, no hay siquiera nombres o profile pics.

En estas comunidades la información sigue regándose en el mismo patrón: lo irrelevante se olvida, lo relevante cobra fuerza, lo viral se vuelve inmortal. La diferencia en este universo es que el poder que detecta un algoritmo (decidir qué ves en tu pantalla) regresa parcialmente a las manos del usuario, que se vuelve el responsable de monitorear una oferta ordenada en de forma más o menos azarosa y escoger con sus propios criterios qué contenidos tienen valor potencial para ellos. Incluso si escondiéramos los números pero conserváramos los algoritmos, una porción de ese poder seguiría regresando al criterio del usuario y a los creadores, que también se volverían responsables de crear contenidos que dejen de apoyarse de esos números para llamar la atención, argumentar relevancia o medir su éxito.

—Manuel, 29

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Diego Urdaneta https://ift.tt/eA8V8J

Diez preguntas que siempre quisiste hacerle a alguien con narcolepsia

Artículo publicado originalmente por VICE Serbia.

Cerca de tres millones de personas en todo el mundo sufren narcolepsia, una patología cerebral que provoca que la persona se quede dormida repentinamente, sin previo aviso. Los principales síntomas son una excesiva somnolencia durante el día, la pérdida súbita de control muscular y parálisis del sueño.

Para eterna frustración de las personas narcolépticas como Anu Jovanović, nadie sabe qué causa la narcolepsia. Esta joven de 21 años, sin embargo, cree que sus episodios de narcolepsia se ven provocados por situaciones extremadamente estresantes o emotivas.

Hablé con Anu para que me explicara cómo es vivir sabiendo que puedes quedarte dormida en cualquier momento y qué cosas no habría que decirle nunca a una persona con narcolepsia.

VICE: Hola, Anu. ¿Cuándo te diste cuenta de que sufrías narcolepsia?

Anu Jovanović: Nunca había oído hablar de ella hasta que me la diagnosticaron el año pasado. Antes de eso, a veces me pasaba el día entero tirada en la cama, incapaz de levantarme. Mi psiquiatra me canalizó con el único médico de Serbia especializado en trastornos del sueño.

¿Cómo se desarrolla un episodio de narcolepsia? ¿Qué sientes?
Bueno, gracias a la medicación, ya no sufro los síntomas más extremos con la intensidad de antes. Cuando no me medicaba, podía estar media hora sin ser capaz de moverme en absoluto. La gente pensaba que estaba dormida, pero yo era consciente de todo lo que pasaba a mi alrededor, solo que no podía hablar ni moverme.

¿Sueñas?
Sí, y muy vívidamente. Mucha gente no sueña nada cuando duerme una siesta breve, pero es mucho más fácil si tienes narcolepsia.

¿Cómo fue tu infancia?
Pues hasta llegar a la universidad, tenía que dormir una siesta de media hora todos los días, y siempre soñaba cosas. Me dijeron que era porque tenía la presión arterial baja, pero ahora sé que era porque tengo narcolpesia.

¿Qué era lo más frustrante de tener narcolepsia antes de empezar el tratamiento?
Antes de empezar con la medicación, me molestaba mucho no ser capaz de quedarme despierta en clase y que me ocurriera tan de repente y en cualquier momento. Por suerte, ahora es mucho más leve: en lugar de pasar media hora incapaz de moverme, simplemente me siento supercansada. Luego también, cuando salgo tengo que vigilar mucho lo que bebo, ya que mezclar alcohol con mi medicación puede provocarme insomnio.

¿Cuándo lo padeces de forma más intensa?
Generalmente, cuando estoy en algún evento público. Se apodera de mí y antes de que pueda darme cuenta, me he perdido parte de un concierto, una película o lo que sea. Es una situación que siempre me resulta muy violenta incluso cuando estoy rodeada de amigos. Ellos ya saben lo que me pasa, claro está, pero no puedo evitar tener la sensación de que he sido grosera.

¿Puedes conducir?
Pues no estoy segura, pero no conduzco. Sé que hay países en los que los narcolépticos pueden conducir siempre que demuestren de que tienen el trastorno controlado.

¿Qué medicación tomas?
Modafinilo, que sería el fármaco más efectivo para lo que tengo, no está disponible en Serbia. Hace seis meses, solicité permiso para importarlo, pero todavía están revisando mi solicitud. Podría comprarlo por internet, pero no me fío de nadie que lo venda por $30 dólares cuando el precio legal es de unos $450. Mientras tanto, me han recetado pastillas que realmente son para tratar el TDAH.

¿Cuál es el peor efecto secundario de tu trastorno?
La narcolepsia se puede activar cuando entras en un estado emocional extremo, por lo que me suele ocurrir después de una discusión fuerte o cuando estoy muy feliz. A veces me da la sensación de que se me está obligando a dejar de ser extremadamente feliz para poder controlar mi problema.

¿Cómo reacciona la gente cuando le cuentas que tienes narcolpesia?
Cuando les explico lo que es, de repente me dicen que ellos también la sufren, o que tiene que ser increíble poder quedarse dormido donde y cuando quieras. Es muy molesto, la verdad.

Lana Nikolić https://ift.tt/eA8V8J

Qué se siente al descubrir que tu hijo fundó el primer mercado de la droga online

Artículo publicado originalmente por VICE Australia.

Si en 2011 te interesaban las drogas, seguramente habrás oído hablar de Silk Road, el primer mercado en línea en introducir el contrabando por correo postal y, sin quererlo, el bitcoin. Según documentos judiciales, en este sitio web se realizaron aproximadamente 1 229 465 transacciones entre febrero de 2011 y julio de 2013, principalmente consistentes en la venta de cocaína, MDMA, heroína y diversas sustancias psicodélicas. Silk Road se llevaba un porcentaje de cada venta, lo que permitió a su administrador y fundador, el enigmático Dread Pirate Roberts, embolsarse cerca de 70,5 millones de euros.

A lo largo de la corta vida de Silk Road, la identidad de su fundador fue un misterio y objeto de toda clase de especulaciones. Se decía que Dread Pirate Roberts eran realmente varias personas, mientras que otros creían que el nombre era el pseudónimo de un cártel de la droga. Todas esas elucubraciones se disiparon en octubre de 2013, cuando el FBI arrestó a un hombre de 29 años llamado Ross Ulbricht.

Según pruebas presentadas por el FBI, Ross había trabajado principalmente solo y aprendió a escribir código mientras creaba el sitio web. No tenía antecedentes penales por piratería informática o menudeo de drogas y era graduado en Física por la Universidad de Texas. Ross había crecido en el calor de una familia de clase media y de niño había pertenecido a los Boy Scouts. Sorprendentemente, Ross no era el genio malévolo que los medios y las autoridades habían predicho.

Y esa es también la versión de Ross a la que prefiere aferrarse su madre. Lyn Ulbricht sostiene que Ross es un hombre bondadoso e incomprendido que cometió un error y que su sentencia de cadena perpetua sin fianza simplemente por poner en marcha un sitio web es totalmente injusta.

Hablamos con Lyn sobre el día que arrestaron a Ross y sobre por qué ha decidido emprender una cruzada para que lo indulten, cueste lo que cueste.

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Ross con su hermana y sus padres

VICE: Hola, Lyn. Para empezar, cuéntanos cómo comenzó todo esto para ti. ¿Podrías hablarnos del día que arrestaron a Ross?
Lyn Ulbricht: ¿Quieres que te hable del día en que mi vida cambió? Habíamos ido a visitar a Ross a California, donde vivía Ross por aquel entonces. Yo estaba haciendo varios recados y entré en el despacho de mi marido y lo vi sentado con la cabeza apoyada sobre las manos. “¿Qué ha pasado?”, le pregunté. “¿Qué está pasando?”. “Acaban de arrestar a Ross”, me dijo, y yo respondí: “¡¿Qué?!”.

Mi marido me puso al teléfono con una periodista muy amable que me dijo: “Ah, sí. ¿No se ha enterado?”. Entonces nos contó lo que había pasado y yo no me lo podía creer. Encendí la tele y vi que hablaban de eso en todas partes. Luego empezaron a llegar periodistas y a grabar nuestra casa. Los vecinos estaban alucinando, los teléfonos no paraban de sonar y llegaban montones de emails. Y bueno, mi vida no ha vuelto a ser la misma desde entonces.

¿Alguna vez tuviste la menor sospecha de lo que estaba pasando antes de que lo arrestaran? ¿Te habías planteado que podía ser algo así?
No, en absoluto. Para empezar, Ross no es programador informático, nunca ha estudiado para eso, así que nunca se me había pasado por la cabeza. Ni siquiera había oído hablar de Silk Road ni sabía lo que era.

¿De verdad nunca habías oído hablar de Silk Road?
No. La primera vez fue el día del arresto.

¿Cómo era tu casa antes de todo esto?
Pues éramos una familia normal. Una madre, un padre, Ross y su hermana, Cali. Ross había recibido la clásica educación estadounidense. Todo muy aburrido, de verdad. Y en casa nunca había habido drogas. Esa es otra: Ross no era de consumir drogas.

Ok, entiendo que quieras justificar por qué crees que Ross es inocente —o al menos que no merece una cadena perpetua—, pero lo que está claro es que fundó Silk Road, un sitio en el que se vendían drogas. ¿De dónde crees que pudo salir esa idea?
Es la clásica filosofía libertaria. Todo el Partido Libertario se opone a la lucha contra la droga. Va en línea con eso de poder elegir qué hacer con tu cuerpo. Y también había restricciones. Silk Road no era un mercado completamente libre. Estaba basado en principios de no agresión y en la filosofía de no obligar a nadie a hacer algo que no quisiera. La pornografía infantil o cualquier cosa que tuviera que ver con la pedofilia, por ejemplo, estaban prohibidas, así como la venta de artículos robados, armas o de servicios violentos. Ellos consideraban las drogas como una opción, no como una obligación. Como ya he dicho, se basa en la idea libertaria de “tu cuerpo, tus decisiones”. Ross era básicamente un idealista que creía en el libre mercado.

¿Alguna vez has sentido rencor hacia él? A fin de cuentas, como bien dices, te ha cambiado la vida.
De vez en cuando resulta exasperante, porque pienso: Madre mía, nunca me has dado ningún problema de pequeño y ahora te estás resarciendo a base de bien.

La verdad es que hubo una época en la que me sentía muy furiosa con él, pero fue al principio. Ahora ya no me siento así. Tenía 26 años cuando empezó con Silk Road y yo sé que nunca quiso hacer daño a nadie. Nunca lo haría. Y ahora se ha convertido en el ejemplo de las sentencias desproporcionadas. He aprendido muchísimo yendo a las cárceles, ya no solo con Ross, sino con mucha gente.

Hace seis años que Ross está en prisión. ¿Cómo lidias con esto?
Ha habido momentos muy duros, como cuando lo metieron en la caja metálica [régimen de aislamiento]. Pero incluso entonces me aseguraba que estaba bien, que no me preocupara. Obviamente, hay veces en que pierde los papeles, como le pasaría a cualquiera. Se indignó mucho cuando lo condenaron a cadena perpetua. Fue una etapa muy dura, pero se esfuerza por mantener una actitud positiva. Quizá porque soy su madre y no quiere preocuparme, pero yo veo que se muestra todo lo positivo que puede.

¿A qué dedica el tiempo en prisión?
Tienes unos cuantos amigos y lee mucho, entrena y sale mucho. No se mete en cosas que puedan causar conflictos. Ahora está en un centro nuevo y dice que ahí hacen cosas más constructivas. Por ejemplo, han montado un grupo en el que él toca el bajo.

Supongo que se mudaron de Texas a Colorado para estar más cerca de él.
Sí. De hecho, es la tercera vez que nos mudamos. Hace mucho que vendimos la casa para poder pagar todo esto. Tenemos un negocio de internet, por lo que podemos trasladarnos fácilmente.

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Ross con otros presos de la Prisión de Máxima Seguridad de USP Florence

Un compromiso importante, eso de hacer las maletas y cambiar de estado.
Sí, bueno, pensamos que era importante que tuviera un vínculo con el mundo. Cuando lo arrestaron, ingresó en una prisión de máxima seguridad de Nueva York, así que nos mudamos allí. Como está condenado a cadena perpetua, lo pusieron con otros delincuentes superpeligrosos, gente que apuñalaba, daba palizas, cosas así. Al principio lo llevaba bien, hasta que alguien dijo que Ross era un soplón.

El tipo quería que Ross diera una paliza a alguien para demostrar que no lo era, y él se negó diciendo que no iba a pegar a alguien a quien siquiera conocía. Eso lo puso en una situación de peligro, porque no puedes decir que no así como así. Tuvieron que ponerlo bajo custodia protectora para que no le hicieran daño. Luego pasó tres meses y medio en una caja de metal sin ventanas y casi sin posibilidad de salir al exterior. Pero ahora está en un sitio mucho mejor y puede relajarse un poco. Antes tenía que estar siempre alerta por si su vida corría peligro.

Por tu experiencia, ¿crees que la gente sigue interesada en Silk Road? ¿Le envían cartas?
No hay información, así que ¿quién sabe? Montamos un evento artístico para Ross y mucha gente dibujo retratos de él, pero los devolvieron todos. No llegó a verlos. No sé por qué los de la prisión los devolvieron todos.

Leí que Ross tiene un programa de tutoría para otros presos. ¿Qué puedes contarme de eso?
Sí, ayudaba a los presos a matriculares en una carrera a distancia. También ha ayudado a varias personas a sacarse el diploma del instituto y ha dado tutorías privadas para ayudar a la gente con la física y el yoga o a escribir cartas.

¿Has dicho que has aprendido mucho visitando prisiones?
Sí. Ross tiene un amigo que está cumpliendo cadena perpetua por vender marihuana a un informante hace 13 años. La cárcel está en Colorado, un estado en que la marihuana ahora es legal, y él está condenado de por vida. ¡Eso está mal, no puede ser! Y como ese, hay muchos otros casos. En este país hay un problema de condenas excesivas y creo que esto ha sido cosa del destino. Mi objetivo ha pasado a ser no solo que liberen a Ross, sino contribuir a que el sistema sea más humano y sano, porque este país no ha sido siempre así. Esto se debe a la lucha contra el narcotráfico y se ha descontrolado completamente. Tiene que dar marcha atrás y cambiar.

Respecto a eso, estás llevando una iniciativa para obtener el indulto de Ross. ¿Cómo puede ayudar la gente?
Tenemos una petición, freeross.org, que también puedes seguir por Instagram. Es un proyecto internacional para llamar la atención sobre su caso. Y siempre nos hace falta la ayuda económica. Si no fuera por las donaciones de la gente, nunca habríamos llegado al tribunal supremo. Además, si alguien tiene ideas u otras formas de ayudar, por favor, que contacte con nosotros. Tenemos muy pocos recursos.

Samantha Elliott https://ift.tt/2CKsRCE

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo si bebes 11 litros de agua al día

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Se ha demostrado que beber mucha agua aporta varios beneficios, como mayor rendimiento físico, un incremento en los niveles de energía y la función cerebral y la regulación de la temperatura corporal. De hecho, beber agua debe ser el primer elemento de tu plan de acción para ir bien al baño. También se ha demostrado que acelera el metabolismo y hace que consumas menos calorías (si ese es uno de tus objetivos). Estar bien hidratado también ayuda a prevenir los dolores de cabeza y, si tienes la precaución de beber un vaso de agua después de cada copa cuando sales por la noche, a reducir el riesgo y la gravedad de las resacas y de joderte el cerebro al día siguiente. Incluso hay pruebas de que estar óptimamente hidratado mejora las erecciones. Esto explica por qué la gente está diciendo todo el tiempo que hay que beber más agua.

YouTube está plagado de personas que se han autoimpuesto el reto de beber 4 litros de agua al día, así que decidí subir la apuesta y comprobar si beber más agua equivalía a más beneficios. Escogí 11 litros al día porque era la cantidad que bebía Hugh Jackman al prepararse para la escena de Wolverine en que salía sin camisa. El objetivo es llenar el cuerpo de agua para obligarlo a expulsarla toda posteriormente. Luego, dejas de consumir agua durante las 24-36 horas previas al evento y voilà, tendrás unos abdominales temporales de ensueño.

Seguramente no posea el porte, la figura y los gestos del hombre más talentoso de Australia, pero no hay razones para creer que mis riñones no puedan estar a la altura. La principal función de los riñones es regular la cantidad de agua en el cuerpo y equilibrar la concentración de minerales en la sangre. Pero si bien existe una relación entre la ingesta de agua y estar muy cerca de ganar algún premio de cine, también hay un lado oscuro en todo esto: puede ser mortal. Cuando decidí beber 11 litros de agua al día para comprobar qué pasaría, estaba consciente de que debía evitar sufrir hiponatremia.

“La hiponatremia ocurre cuando se consume tanta agua que se diluye el sodio de la sangre”, me explica Amy Shapiro, nutricionista de Nueva York. El sodio es un electrolito que ayuda a regular la cantidad de agua que hay en el interior y alrededor de las células. Si la cantidad de sodio es baja, señala, las células se llenan de agua y empiezan a hincharse. Los síntomas de la hiponatremia van desde las náuseas, el vómito y la confusión, hasta las convulsiones, el coma y la muerte. Puede verse con frecuencia en deportistas de resistencia que al sudar expulsan grandes cantidades de sodio que no recuperan consumiendo suficientes electrolitos.

Cuando le cuento mi plan a Shapiro, me dice algo que seguramente cuadre con lo que estás pensando. "Para la mayoría, consumir 11 litros de agua en un día es demasiado", señala. El peso, el nivel de actividad y el clima en que viva una persona son determinantes para establecer qué cantidad de agua necesita o puede tolerar.

También es frecuente entre los consumidores de MDMA. La primera muerte por consumo de éxtasis que hizo cundir el pánico en Reino Unido fue la de Leah Betts, una joven de 18 años, en 1995. Si bien el estado de coma y la muerte de la joven, cinco días después, se atribuyó a que la droga estaba adulterada, posteriormente se descubrió que la verdadera causa de la muerte fue la hiponatremia. Betts había consumido siete litros de agua en 90 minutos. Paradójicamente, había triplicado la cantidad recomendada de ingesta de agua a los ravers durante sus sesiones maratonianas de fiesta.

Sabía que para cumplir mi objetivo sin sufrir efectos secundarios (incluyendo la muerte), tenía que repartir el consumo de agua a lo largo de todo el día. Mi experiencia anterior consumiendo grandes cantidades de agua me enseñó que, incluso con la ayuda de una aplicación como Waterlogged o Hydro Coach, es fácil quedarse atrás. Si intentar ponerme al día con 7,5 litros fue una pesadilla, hacer lo mismo con 11 litros podría ser incluso peligroso. "Si vas a beber esa cantidad de agua al día, yo recomiendo espaciar la ingesta y asegurarte de que consumas suficiente sodio y potasio en tu dieta para no eliminar los electrolitos y sufrir un infarto", señala Shapiro.

Puesto que estoy despierto unas 16 horas al día, dividí los 11,35 litros de agua entre 16, de forma que cada hora tenía que consumir 0,70 litros. Una cantidad afortunada por tres razones. 0,70 litros es la capacidad de mi botella de agua, bastante menos que la capacidad media de un estómago (que puede expandirse para contener hasta 4 litros) y algo menos que los 0,79-0,97 litros que un par de riñones saludables son capaces de excretar por hora.

El primer día, me desperté, como es habitual, medio aturdido. Luego, como siempre hago, fui a prepararme un café. Me bebí nada menos que cuatro tazas en una hora mientras miraba los monólogos de un programa de la noche anterior y entonces me acordé de la tarea que tenía entre manos. Si quería cumplir, tenía que beber 1,41 litros de agua inmediatamente, además de los 0,94 litros de café.

Conseguí no vomitar, pero me pasé el resto de la mañana fatal, con varios accesos repentinos de ganas de orinar cada hora. Ni siquiera consideré desayunar, pero a eso de las 14:00 experimenté una sensación nueva para mí: estar hambriento pero a la vez lleno hasta el tope. Conseguí comerme unas verduras salteadas muy saladas, aunque la sensación era de haberme atragantado con 4 kilos de carne, y no salí de casa en todo el día.

Hice un enorme esfuerzo para orinar lo que quedaba de agua antes de irme a la cama, y aun así tuve que levantarme tres veces durante la noche para ir al baño. En la mañana del segundo día, vi el recordatorio que había pegado en la puerta del dormitorio y empecé a saturarme en serio. Me hice una cafetera entera, pero solo fui capaz de beberme una taza antes de empezar a sentir unas ligeras náuseas, de nuevo. Lo bueno es que el café me ayudó a hacer una caca tan descomunal que estuve tentado a tomarle una foto, como un pescador que enseña orgulloso su captura. Además de esa primera visita matutina al baño, el líquido que evacuaba era tan transparente como el que ingería: esto es indicativo de que estás bien hidratado.

A partir de ese momento, mi horario me exigía abandonar mi departamento varias veces al día. Eso significaba tener que ingerir la cantidad de agua que me tocaba, orinar toda la que pudiera y rezar para poder llegar a mi destino antes de orinarme encima. Esto también implicaba revisar cien veces las alertas del servicio del metro y dejar de lado mi reparo a entrar en un local en el que no he consumido nada para pedir que me dejen usar su baño.

Adquirí el hábito de, dos minutos antes de llegar a casa de algún amigo, llamarle para asegurarme de que tienen el baño libre para usarlo inmediatamente. Estos detalles implicaban tener que dejar de lado cualquier obligación no esencial para poder estar lo más cerca posible del baño. La única excepción era el gimnasio. Siempre que pudiera llegar sin incidentes, sudar era otra forma útil de liberar líquido. En otro artículo descubrí que sudo cerca de un litro de líquido por hora de ejercicio.

A medida que avanzaba la semana, me sentía cada vez más activo y lleno de energía. Era el hombre de siempre, pero mis deposiciones eran más sustanciosas y casi siempre me dejaban una agradable sensación de euforia. Tal como ha demostrado una investigación, beber mucho agua es una forma infalible de consumir menos calorías y, a medida que transcurría la semana, empecé a tener la figura más esbelta e incluso logré reducir las meadas nocturnas a una por noche.

Los amigos a los que no les había contado nada sobre mi experimento me dijeron que tenía un brillo distinto en los ojos y que me veía más descansado, lo cual agradecí. Hacia el final de la semana, empecé incluso a sentir sed entre botella y botella de agua. Es como si al obligar a mi cuerpo a consumir tanta agua lo hubiera recalibrado de algún modo.

Tras excretar toda el agua que había ingerido el séptimo día, descubrí que había perdido 2,7 kilos, además de tener mejor aspecto, sentirme mejor e ir mejor al baño. Todo cosas buenas, pero no lo suficientemente atractivas como para compensar toda la planificación diaria que requería. Durante la semana posterior a mi experimento, me he dado cuenta de que beber una cantidad considerable de agua al día, aunque inferior, es suficiente para obtener los beneficios de estar hidratado sin experimentar las desventajas.

Grant Stoddard https://ift.tt/eA8V8J