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viernes, 26 de junio de 2020

Un grito de justicia para la Alejandra

En Colombia ser mujer trans es una sentencia de muerte. A la bajísima esperanza de vida de las mujeres trans, resultado de acciones y omisiones estatales, los crímenes de odio y las condiciones de precariedad y pobreza que caracterizan la experiencia de las personas trans en el país, se suman la violencia estructural, la violencia racial, la transfobia institucional y la serofobia que pesan sobre nuestros cuerpos.

A Alejandra la mataron. A Alejandra la mató un Estado negligente que nunca estuvo a lo largo de su vida y que en sus últimos momentos la dejó morir. Por el estigma que llevaba su cuerpo, por ser trans, por ser negra, por ser pobre, por vivir con VIH, por ser trabajadora sexual.

Alejandra murió cuarenta minutos después de que una ambulancia solicitada por sus hermanas de lucha se negara a llevarla a un hospital. La violencia y el abandono estatal siguen cobrando vidas en las calles.

Más de quince horas demoraron en levantar su cuerpo. Repitamos eso. Quince horas. ¡Decidieron que su cuerpo no merecía ser “salvado”, resucitado, ni recogido! No merecía luto, su vida no valía.

La sentencia de muerte de Alejandra ya había sido declarada hace años. En una entrevista que le hicimos en 2014, nos compartió una denuncia que visibiliza la violencia sistemática que vivió por parte de la fuerza pública:

Los que se metían con uno era la policía... he sido víctima también de la policía porque esta cicatriz... me la hizo un policía... con el bolillo... porque él cuando... vino a ver, ‘Córrase de acá marica hijueputa’ como a los dos días de yo haber llegado... agarró el bolillo y pra, y me dio y me partió la cabeza... Me amenazaba, y varias veces me recogió me partió la cabeza, venía... me llevaba... para un CAI, que queda retirado de la ciudad [por]... los lados de Morrorico [Bucaramanga], eso es una parte elevada... retirada... de la ciudad... eso es monte. Y por allá me agarraba y me daba unas pelas... con una manguera de esas con las que despachan gasolina... Como una manguera del agua… y me agarraba y me daba unas pelas... no permitían trabajar... no era batida sino como ya él me tenía entre ojos... no me quería ver por ahí... me agarraba, me bañaba, me echaba agua con una manguera por allá... me daba duro, me daba patadas en la cara”.

Alejandra murió el viernes 29 de mayo de 2020, ahogada. El lema que ha cirulado en redes sociales en rechazo al asesinato de George Floyd en Estados Unidos, #ICantBreathe (#NoPuedoRespirar), nos sirve también para protestar por la muerte de Alejandra: #NoPuedoRespirar, #NoPuedoRespirar, #NoPuedoRespirar. Sin haber estado ahí, nos imaginamos que estas podrían haber sido también sus últimas palabras: no puedo respirar. Bien como reportaron sus hermanas presentes, se murió pidiendo a gritos oxígeno.

Alejandra murió bajo la rodilla del Estado, uno que nunca quiso reconocer su existencia, tanto que cremaron su cuerpo sin que se abriera una investigación sobre la causa de su muerte. Tal vez, también como George, gritaba por su madre; posiblemente cuando se estaba muriendo percibía que nadie venía y que nadie iba a venir: ni su familia ni el Estado. Que ella moriría en compañía de sus hermanas de lucha, porque la muerte hace parte de nuestro diario vivir. Nuestras hermanas mueren todos los días en las calles. Llegan a las calles porque es el único espacio que les ha dejado la sociedad transfóbica, serofóbica, para SER, para permanecer, para VIVIR.

Que la muerte de Alejandra y todas las vidas que hemos perdido no se conviertan en cifras que adornan nuestros textos académicos o informes de derechos humanos publicados por las organizaciones sociales dominantes. Recordemos sus vidas, su risa, su amor, sus aportes al movimiento, las veces que nos han levantado de las cenizas. Recordemos los momentos en que nos dieron las fuerzas para seguir luchando, cuando nos levantaron por la mañana y nos dieron aliento para enfrentar el terror de la exclusión y la violencia estatal.

Que el Orgullo no se quede en un simple espectáculo mediático. Que sea un grito de dignidad, de REVOLUCIÓN, de llamado a la movilización colectiva que no pare hasta que podamos VIVIR, no solo sobrevivir, no solo sobrepasar los 35 años a los que nos han condenado.

Nos están matando por decidir sobre nuestros cuerpos, por construirnos como personas libres. Nuestra identidad nos está costando la vida.

Los cuerpos de las personas LGBTIQ+ hablan. Los cuerpos trans de Alejandra, Brandy, Ariadna, Dominique y Riah —asesinadas en Colombia y en Estados Unidos en esta época de pandemia— nos siguen hablando, nos siguen gritando. El silencio de sus cuerpos ausentes nos recuerda que hubo dolor, sufrimiento, discriminación, prejuicio, odio, sanción a su construcción identitaria, y nos exige verdad, justicia, reparación y no repetición.

No nos conformaremos con #JusticiaParaAlejandra. No permitiremos ninguna muerte más. Estos gritos desde el silencio son el motor de nuestra revolución.

Con rabia organizada,

Juli, Amy, Ian, la Red Comunitaria Trans y el Consejo Global del movimiento #JusticiaParaAlejandra #JusticeForAlejandra


Si estás en Bogotá, únete a el próximo 3 de julio a #Yomarchotrans. Nos vemos en la Torre del reloj del Parque Nacional a las 5:00pm para gritar #JusticiaParaAlejandra.

Juli Salamanca Cortés https://ift.tt/eA8V8J

Cómo manejar tu amistad con un amigo demandante y solitario

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Aunque, ahora, las reuniones pequeñas al aire libre y algunos lugares de trabajo en interiores ya están permitidos para más personas, muchos aún libran una batalla con la soledad y el intento de mantener sus conexiones sociales regulares. En teoría, tratándose de la pandemia de COVID-19, todos estamos juntos en esto. Pero es posible que dos (¡o más!) de nuestros amigos tengan prioridades, necesidades y factores estresantes completamente diferentes en su vida diaria durante este tiempo, eso sin mencionar nuestras diferencias en cuanto a los aspectos prácticos de mantener el contacto con los demás, como las preocupaciones de seguridad, los acuerdos de convivencia y las limitaciones de tiempo.

Algunas personas han estado verdaderamente solas durante el confinamiento, mientras que otras se sienten solas, a pesar de haber estado viviendo todo este tiempo en lugares abarrotados de gente. Es probable que muchos de nuestros amigos estén pasando por momentos difíciles o dolorosos, dado el alcance del virus y el desastre económico que causó. Esas personas pueden necesitar mucho compromiso por parte de sus redes de apoyo en este momento, o tal vez, necesiten que se demande mucho menos de ellos, en relación con su amistad.

Cuando tenemos enfoques incompatibles con nuestros amigos cercanos sobre cómo (o con qué frecuencia) debemos comunicarnos o contactarnos, las cosas pueden complicarse rápidamente: puede ser especialmente difícil lograr el equilibrio entre atender nuestras propias necesidades y apoyar a nuestros amigos con las suyas, especialmente si nos presionan constantemente para que nos reunamos en persona, esperan que dejemos todo para responder a un mensaje de texto porque "en este momento tenemos mucho tiempo libre", o demandan más de nosotros de lo que les podemos dar.

Aquí hay algunos pasos para proteger al mismo tiempo las amistades que tenemos y nuestro bienestar en un terreno social en constante cambio, especialmente cuando algunos de nuestros amigos llevan meses solos y encerrados, y por ello pudieran estar demandado demasiada atención de nuestra parte.

Define tus límites y apégate a ellos

Los límites son una manera crucial de proteger nuestra salud emocional. Podemos verlos como una barrera que establecemos y respetamos, la cual nos ayuda a crear expectativas de lo que funciona para nosotros dentro de las relaciones. Hay que definir qué límites son más útiles para cada uno de nosotros en particular: si no podemos pasar tiempo con nuestros amigos en persona, pensemos en cómo asignarles un tiempo a nuestros amigos en casa, sin desgastarnos demasiado en el proceso. Quizás intercambiar mensajes de texto está bien, pero no podemos dedicar tiempo a una llamada telefónica sin planificarlo antes. Tal vez algunos de nosotros necesitamos tener los fines de semana libres para dedicarlos a nuestra familia (o a nosotros mismos), o necesitamos estar concentrados durante la jornada laboral, o, tal vez, simplemente ya no podemos lidiar con los mensajes que llegan de madrugada.

Es importante que tengamos presente nuestro razonamiento y la imagen completa de por qué elegimos determinados límites. Probablemente, tengamos valores, creencias o necesidades diferentes a las de nuestros amigos, lo que significa que tenemos todo el derecho a tomar decisiones diferentes a las de ellos. Cuanto más firmes nos sintamos al decidir qué es lo mejor para nosotros, menos vacilaremos al expresar nuestros límites, y nuestros amigos estarán menos tentados a presionarnos para traspasarlos.

No permitas que la culpa te invada

Muy a menudo, cuando una persona en nuestra vida está sufriendo, nos sentimos culpables por decirle lo que necesitamos para estar bien con ella y con nosotros mismos. Sentimos que algo como establecer límites nos vuelve malos amigos o personas egoístas. Pero supongamos que nos permitimos tener un desgaste excesivo una y otra vez, al perder el sueño por las llamadas telefónicas nocturnas para las que no teníamos energía o al decir "sí" a las reuniones en persona que no nos parecía que fueran un ambiente seguro. Es probable que esto nos cause resentimiento y desapego, lo cual terminará afectando nuestras relaciones con nuestros amigos. Además, si constantemente cambiamos nuestros límites, nuestros amigos no sabrán qué esperar, lo cual es frustrante y estresante.

Sé directo sobre cuándo y cómo puedes estar allí para tus amigos

Si uno de nuestros amigos necesita cada vez más de nosotros y no podemos darle tanto como espera, es útil ser sincero. Tal vez debamos planear el tiempo que podemos dedicarles a nuestros amigos y la manera en que podemos dedicárselos. Podemos planearlo con anticipación, diciendo algo como, "Lo siento, voy a estar demasiado ocupado en el trabajo esta semana como para intercambiar mensajes de texto durante el día, pero ¿podemos planear una llamada telefónica el miércoles?". Entre más claridad tengan nuestros amigos con respecto a qué pueden o no esperar de nosotros, menos decepcionados se sentirán, nos presionarán menos y disfrutaran más cuando ese esperado contacto se dé. Sin embargo, habrá veces que nuestros amigos nos presionen y con ello nos hagan sentir culpables. En este caso, debemos mantener en mente: ser amables pero firmes. "Lo siento mucho, todavía tengo mucho trabajo, como ya te había mencionado, así que no puedo hablar ahora, pero el miércoles sigue en pie, ¿no? Realmente espero ese día con ansia”.

Cuanto más claras sean las cosas para nosotros mismos, mejor podremos expresar nuestros límites y hacerlos respetar de una manera amable. Por supuesto, a medida que las regulaciones y las medidas cambien, en términos de seguridad sanitaria en nuestras interacciones, podemos reservarnos el derecho de ajustar nuestros límites de acuerdo con la nueva información. Pero es importante asegurarnos de que si reajustamos alguno de nuestros límites, es porque hemos elegido hacerlo y no porque nos sintiéramos presionados. Podemos facilitar este proceso para todos al ser honestos con nosotros mismos acerca de nuestras motivaciones para cambiar nuestros comportamientos, y al seguir comunicando claramente cuáles son nuestros limites a medida que los reajustamos.

Deja que la empatía sea tu guía

Las ideas sobre cómo debería ser la interacción social varían ampliamente en este momento, por lo que las diferencias de opinión son prácticamente inevitables. Superar esas diferencias siempre será más fácil si expresamos empatía.

Si un amigo planea una reunión presencial a la que preferiríamos no asistir, lo mejor es comenzar por validar lo que ese amigo busca en primer lugar, aunque estemos declinando su invitación: "Sé que debes estar completamente harto de estar encerrado y aislado. Realmente lo entiendo. Pero yo, personalmente, todavía no estoy listo para esto".

Es posible que nunca sepamos con certeza qué motiva o afecta a nuestros amigos, y eso está bien. Incluso cuando solo escuchemos el desahogo de nuestros amigos, la empatía contribuye en gran medida a fortalecer el vínculo que tenemos con ellos. Decir: "Me imagino que es realmente frustrante" o "Eso suena muy difícil. Lamento mucho lo que estás pasando", puede ayudar a que nuestros amigos se sientan comprendidos, incluso cuando no sepamos cómo mejorar las cosas.

Si hay un conflicto entre nosotros y un amigo, evitemos apresurarnos a buscar un culpable. Ninguno de nosotros puede ser completamente objetivo sobre el rol que desempeña dentro de ciertas interacciones y relaciones, porque todos tenemos sesgos sutiles en términos de cómo justificamos ciertas acciones, o cuánto nos molestan ciertas conductas. Si, por ejemplo, un amigo nos reclama cuando no respondemos a uno de sus mensajes, hay que recordar que su dolor o estrés afecta la forma en que ve las cosas y, por lo tanto, es importante ser compasivos con él y con nosotros mismos.

No podemos saber exactamente lo que enfrentan nuestros amigos, pero cuanto más intentemos comprender sus experiencias emocionales, más amables y consideradas serán nuestras respuestas, y eso nos ayudará mantener nuestra conexión con ellos.

Implementa este truco de la terapia de pareja

En este momento, las conversaciones con nuestros amigos pueden parecer difíciles; es natural sentirnos incómodo cuando las emociones son confusas y complicadas. Se necesita cierto grado de vulnerabilidad para expresar que no estamos de acuerdo con alguien, o que alguien nos está haciendo enojar, especialmente cuando nos preocupamos por esa persona. Pero eso hace que esas conversaciones sean aún más importantes. En estas situaciones, es útil pasar directo a las declaraciones que comienzan con un "yo", en las que expresamos nuestros propios sentimientos, abiertamente y con calma.

Por ejemplo, decir: "Me sentí herido cuando sugeriste que no estuve allí para ti" o "A veces me preocupa que te enojes conmigo si no respondo de inmediato, y eso me estresa", puede ser una excelente manera de iniciar una conversación respetuosa. Mientras que decir: "Me atacas demasiado" o "Debes controlarte", son locuciones que rompen la disposición comunicativa desde el primer momento, y hacen que ambas partes sintamos la necesidad de defender nuestro propio comportamiento, en lugar de centrar nuestra atención en entender nuestras motivaciones y detonantes.

Ponte creativo

Los factores estresantes en las amistades pueden ser muy similares a los de las relaciones románticas: sentir que estamos atrapados en una rutina, donde ninguno de los dos está muy interesado en lo que el otro tiene que decir porque nuestras interacciones se han vuelto demasiado predecibles. Si nuestros amigos se sienten solos o alejados de nosotros, es probable que agradezcan que sugiramos una actividad que traiga un poco de novedad y que también ayude a restablecer el sentido de positividad y aprecio dentro de la amistad. ¿Por qué no enviarles algo divertido por correo? ¿Sorprenderlos con una foto vieja mediante un mensaje de texto? ¿Iniciar un mini club de lectura juntos? Podemos sugerir ver juntos un tutorial sobre el pasatiempo más extraño del mundo en YouTube (hacer figura con barras de jabón, por ejemplo) o cualquier cosa divertida.

Nuestros amigos se convirtieron en nuestros amigos por una razón; el hecho de que uno de nosotros se sienta solo no cambia eso. Es probable que conozcamos a nuestros amigos lo bastante bien como para pensar específicamente en lo que puede brindarles algo de alegría, y ofrecer cierta estabilidad y cercanía en un momento en que las cosas parecen ser completamente impredecibles y vertiginosas. Mantenernos al día con estas circunstancias sociales sin precedentes, tanto en nuestras propias vidas como con nuestras amistades, es emocional y activamente muy extenuante, pero podemos encontrar formas nuevas y sólidas de estar ahí, mutuamente, para el otro, sin menoscabar nuestro propio bienestar, siendo empáticos y directos.

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Andrea Bonior https://ift.tt/eA8V8J

'Humankind' es un juego de estrategia donde la civilización es un proceso, no un destino

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Humankind se parece muchísimo a los juegos de Civilization. Esta similitud superficial es preocupante para un juego que trata de diferenciarse del estándar impuesto por Firaxis, que actualmente define el género. Es un hecho desconcertante, teniendo en cuenta que Amplitude se había desviado de manera sobresaliente de la fórmula de Civilization con Endless Legend, un juego de construcción de imperios de corte fantástico. Pero si ponemos fotos de Humankind junto a juegos como Civilization V y VI, podríamos tener dificultad para diferenciarlos en un inicio. Una vez más, tenemos ante nosotros un mundo brillante y alegre en espera de que fundemos asentamientos y conquistemos ciudades, mientras pequeños escuadrones de soldados y trabajadores antiguos se mueven a través de una cuadrícula hexagonal en busca de nuevas batallas y nuevos recursos. Hasta ahora suena absolutamente familiar.

Por desgracia, el concepto insignia del juego no estuvo del todo disponible durante una demostración llevada a cabo hace un par de semanas. La gran idea de Humankind es que, en lugar de controlar una sola civilización a través de la historia, debes guiar a un pueblo en constante evolución que tiene la opción de transformarse en una nueva civilización con cada nuevo periodo histórico. La bélica civilización micénica en la parte inicial del juego podrían convertirse en la cultura celta en la siguiente etapa, o seguir una progresión histórica más directa para convertirse en Grecia. Es una antítesis que celebro, en comparación con la batalla campal de Civilization, donde las naciones y las culturas son inamovibles a lo largo de toda la historia y pueden prosperar o morir, pero no evolucionar. Sin embargo, en la demostración que jugué, hubo una transición hacia una sola era, de una etapa prehistórica nómada a un período de la época arcaica. No tuve la oportunidad de ver cuán dramáticos serían estos cambios si estuviera dirigiendo un imperio ya establecido. Como tal, no pude sentir cuán distinta es esta idea de los conceptos de Civilization.

Este sistema promete volverse más interesante en el transcurso de un juego más largo. Con cada nueva civilización, los jugadores tienen la oportunidad de adoptar nuevas bonificaciones y habilidades especiales. Llegar temprano a una nueva era de la historia te da más civilizaciones a elegir, ya que tus rivales no habrán tenido la oportunidad de hacer su propia elección. Pero puedes ganar más puntos para mejorar el marcador final del juego si continúas prosperando con una civilización temprana. Por lo tanto, deberás calcular entre pasar a una nueva era con una civilización mejor adaptada o continuar subiendo tu puntaje con una civilización más antigua. Sin embargo, cuando finalmente llevas a cabo la transición, tu antigua civilización no desaparece, sino que te brinda una bonificación heredada que te seguirá durante el resto del juego. Es parte de una lista acumulada de beneficios que trazan el camino de tus elecciones particulares a lo largo del juego.

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Sin embargo, ten en cuenta que este intercambio depende de la puntuación, no de las condiciones de victoria. Ese cambio de enfoque es una de las dos diferencias particularmente emocionantes entre Humankind y Civilization. Si bien este último se ha apegado con intensidad a sus condiciones de victoria tradicionales —pidiéndote que pienses en cómo tu incipiente civilización construirá una nave espacial 3.000 años después, por ejemplo—, Humankind sigue una ruta similar a los juegos de Paradox a la hora de calcular el marcador final. Hay una mayor recompensa en un estilo de juego serpenteante, en el que puedes hacer todo tipo de cosas, que la racionalización exigente requerida en Civilization.

Otro aspecto que resultó música para mis oídos fue lo que dijo el director del juego, Jean Maxine Moris, sobre el enfoque de Amplitude para equilibrar todas estas opciones.

"Con más de un millón de combinaciones de civilizaciones a través de la historia, no hay forma de que podamos pretender que cada una está equilibrada", dijo. "Y está bien. La asimetría en los juegos es algo bueno. Con frecuencia lo comparo con los juegos de pelea. Son muy buenos en eso".

Sin embargo, hay un riesgo inherente en este modo de juego. Con una puntuación abierta y un equilibrio un tanto desenfrenado, es fácil imaginar a Humankind como un juego confuso. Uno de los objetivos del balance y las condiciones de victoria de Civilization es darte una idea clara de lo que debes hacer y algunos criterios claros para medir tu progreso relativo. Endless Legend, que es probablemente el antecedente más evidente de Humankind, nos proporcionaba poca información al respecto. Jugué decenas de horas antes de saber cuándo estaba jugando bien, o solo me divertía haciendo todo tipo de cosas. La falta de orientación podía ser frustrante, pero el espacio para la exploración y la experimentación lo convirtió en uno de los juegos de construcción de imperios más emocionantes de la última década.

Es alentador ver que esos valores juguetones e inquietos están en el corazón de Humankind. Tal vez sea una actitud que solo puedes adoptar cuando no eres Firaxis, con la tarea de mantener la continuidad de una serie que lleva décadas de existencia y satisfacer a un público masivo con toneladas de expectativas específicas. Humankind posee semejanzas superficiales con la serie de Civilization, pero la diferencia más importante es que comienzas desde cero.

Rob Zacny https://ift.tt/380as31

jueves, 25 de junio de 2020

Música para celebrar el Orgullo: seis listas de artistas latinoamericanxs

En VICE en Español las luchas también se bailan. Para celebrar el mes del Orgullo hicimos una selección de 100 canciones que nos invitan a la pista de baile para liberar prejuicios, calores, y sudores. Música para seguir en esta lucha que no es de un mes, sino de todos los días.

Además, invitamos a seis importantes representantes de la comunidad LGBTIQ+ en la música latinoamericana a curar sus propias listas del Orgullo: Juan Manuel Torreblanca, Amelia Waldorf, Raymix, Niña Dioz, DJ Guapis y Esteman. Aquí van:

Ojalá tú estés a salvo - Juan Manuel Torreblanca

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Arte por @pacobullicio. Foto cortesía de Juan Manuel Torreblanca.

"Como tan hermosamente canta Ruzzi en su bop ‘Dormir contigo’, tengo tantas cosas que decir (de las canciones que seleccioné para este playlist). Pero creo que los principales hilos conductores son: el que fuera música hecha por gente que de algún modo u otro (o varios) representa o pertenece a la diversidad como podemos entenderla e interpretarla en el presente. Y el otro hilo es que quise que todas las canciones fueran en español (la lengua que más duro me aprieta el corazón).

Todxs quienes se pueden escuchar aquí me enorgullecen de ser humano y me conmueven e inspiran a tratar de hacer mejor música, y por mejor no solamente me refiero a más bella, sino más valiente, más desnuda. O, como mejor cantara mi querida Bruja de Texcoco en ‘Chéni’, su oda al miedo: hay que ser sinceras al andar".

La caja musical de Amelia - Amelia Waldorf

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Arte por @pacobuliicio. Foto: cortesía de Amelia Waldorf.

“La música es una de las cosas más importantes en mi vida, desde que despierto hasta que duermo, extrañamente, la música que más feliz me hace es la que tiene toques de tristeza y nostalgia, tal vez porque me veo reflejada en ella.

Hice esta pequeña playlist con algunas de mis canciones favoritas, cada unx de lxs artistas que contiene son muy especiales para mí puesto que tienen ideales, estéticas y melodías que me han hecho llorar, bailar, cantar con todas mis fuerzas, pero, sobre todo, me han inspirado a transformar mis sentimientos en arte.

Espero que al igual que a mí, esta cajita musical lxs llene de miles de emociones y que sientan un cachito de mi esencia cada que escuchen la playlist”.

Siempre suya, Amelia Waldorf.

Para bailar, vibrar y recordar a alguien especial - Ray Mix

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Arte por @pacobuliicio. Foto: cortesía de Raymix.

“Esta es una selección de canciones que me despiertan emociones fuertes y que me hacen recordar momentos específicos de mi vida y mis relaciones. Además que considero que son artistas relevantes y que valoro su trabajo. ¡Qué mejor que escuchar canciones que te hagan sentir libre, bailar y vibrar para celebrar este mes del Orgullo! ¡Espero las disfruten como yo lo hago!”.

Queer AF - Niña Dioz

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Arte por @pacobullicio. Foto: cortesía de Niña Dioz.

“Armé esta playlist pensando en lxs artistas y canciones queer que más me han inspirado en recientes años. Es un viaje sonoro desde mis fav latinx artists donde siento cada vez hay más diversidad en las propuestas, también pasando por otras inspiraciones en inglés, como Syd de the Internet & Frank Ocean que siempre han sido muy abiertos respecto a su queerness en la música. Hay diferentes vibes para disfrutar en este playlist, pero lo que hay en común con todxs ellxs es la honestidad y power que transmiten en su música y letras… Rola uno y deja salir la jotería q llevas dentro”.

Aguante - DJ Guapis

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Arte por @pacobullicio. Foto: cortesía de DJ Guapis.

“Resistir, bailar, sentir, llorar, coger, olvidar, aprender.
Sigue gata, no pares, que se sepa de quién es la calle”.


15 Canciones para salir del clóset bailando - Esteman

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Arte por @pacobullicio. Foto: cortesía de Esteman.

“Todo inicia con la mirada. Las luces de color se mezclan, la pista comienza a llenarse y la música pide que bailemos cerca. Mientras empiezas a bailar ves que te mira y en sus ojos te dice: ‘es la complicidad con que me bailas, es ese magnetismo en tu mirada…’. Te le acercas, bailan y cuando la música va llegando al último compás, te besa. ¡Sí, señor! Este chico baila bien el boogie. Los nervios te invaden y te pones cada vez más loco, pues sus pasos, como espadas, atraviesan tu atención. Te das cuenta de que nunca habías sentido algo así y de repente imaginas que toda la ciudad se derrite a sus pies y que están solos tú y él en medio de la pista. La canción que empieza a sonar te hace olvidar el pasado y todo eso que siempre has ocultado de ti; ‘it’s so good, it’s so good, it’s so good’. Sí, se siente bien. Te dice su nombre: Emanuel. Siempre habías soñado con un amor italiano, pero nunca pensaste en la idea de que fuera con un hombre. Todo esto te conflictúa, y mientras lo ves a él cada vez más suelto en la pista, empiezas a cuestionar tu ‘virilidad’ y la imagen que siempre has proyectado de ti mismo. No puedes más con esto. Entre la confusión y la desesperación, sales corriendo del lugar. Agitado y acelerado vas por las calles arrepentido de haber salido a bailar esa noche. Todo está solo, te sientes solo. Tal vez lo mejor para ti sea estar siempre solo. Pero no puedes parar de pensar en ese chico extraño y guapo. Te da rabia que sea tan guapo y que siga en tu cabeza. ¿Ahora cómo lo vas a olvidar? Vas llegando a tu casa y sacas las llaves para abrir, pero alguien te está siguiendo. Ahí está él. ‘¿Por qué te fuiste?’, te dice. No sabes qué responder. Te besa. Parece más que un beso. Esto te gusta. Te gusta mucho. Pasan tres chicos que se quedan mirándolos por un rato. ‘¿Y, qué? Pues se siente tan real, si lo ven diferente, más le gusta a mi mente, que hablen más’, dice una canción que suena fuertemente en alguna fiesta casera. Ahí están tú y él, y sumergidos en el ahora, y absorbidos en sus miradas, desnudan su corazón de alcachofa”.

Sigue a Noisey en Español en Spotify para más listas de música.

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VICE Staff https://ift.tt/2Z5ys0K

Esto es lo que realmente significan tus sueños húmedos, según sexólogas

Artículo publicado originalmente por VICE Italia.

No sé a ti, pero yo cuando me despierto, rara vez recuerdo mis sueños húmedos. Es una pena, ya que mis parejas me han dicho que a menudo gimo y me retuerzo mientras duermo. Hablando científicamente, por lo regular tenemos sueños húmedos durante el sueño REM, la fase de sueño vinculada a los sueños vívidos, cuando aumenta nuestro flujo de sangre en los genitales y también la calentura.

En muchos sentidos, los sueños siguen siendo un misterio. No recordamos la mayoría de ellos porque nuestro cerebro no quiere mezclarlos con la realidad. Según la psicóloga y sexóloga Laura Duranti, la calidad y el contenido de tus sueños húmedos dependen de quién eres y de tu relación con tu sexualidad. Duranti explicó que nuestro cerebro no se separa completamente de la realidad durante el sueño, sino que "integra los estímulos externos que recibe", como la temperatura o la habitación en la que dormimos o qué (o quién) estamos tocando.

La posición para dormir también es importante. "Algunos estudios, como uno de Calvin Kai-Ching Yu de la Universidad Shue Yan de Hong Kong, sugieren que dormir boca abajo fomenta los sueños eróticos", dijo Duranti. Dormir boca abajo restringe la respiración y ejerce presión sobre los genitales, básicamente le recuerda a tu cerebro las sensaciones que sientes durante el sexo.

Cuando la cosa se pone lo suficientemente intensa, algunas personas pueden llegar al orgasmo. Algunas mujeres informan que no pueden llegar al orgasmo en la vida real, pero lo experimentan (o algo similar) en sus sueños. "Pueden ser perfectamente capaces de tener orgasmos, pero no pueden encontrar los estímulos que necesitan en la vida real, ya sea por la masturbación o con otra persona", dijo la Dra. Duranti.

La psicóloga y sexóloga Marilena Iasevoli dijo que el sexo es "una liberación de energía" tanto en el mundo de los sueños como en la realidad. "En nuestros sueños es mucho más fácil deshacernos de nuestras inhibiciones y aprovechar nuestras necesidades y deseos sin controlar nuestros cuerpos y pensamientos, o los de nuestra pareja", dijo. Según Duranti, eso es especialmente cierto cuando nuestros sueños pueden satisfacer las fantasías que nosotros no podemos satisfacer en la vida real, ya sea que tengamos una relación o no.

"El sexo puede ser una forma de desahogarse, puede compensar o incluso arrglar asuntos pendientes con una pareja, un ex o una persona fuera de la pareja", dijo Iasevoli. Pero también podemos soñar con cosas pervertidas que involucren a personas que no nos atraen en la vida real. Es tentador creer que nuestros sueños siempre revelan deseos subconscientes que no estamos listos para aceptar, pero es más probable que signifique que tenemos un problema no resuelto con alguien. Si recientemente soñaste con tener relaciones sexuales con un amigo querido o alguien que no te gusta o que normalmente no te atraería, "el sueño también podría representar un fuerte vínculo que tenemos con esa persona, un talento que envidiamos de ellos o un lado femenino o masculino de ellos del que nos gustaría apropiarnos", explicó Iasevoli.

Pero nuestros sueños no siempre son tan desinhibidos como nos gustaría. Duranti dice que nuestras inseguridades aún pueden detenernos en nuestros sueños, especialmente si experimentamos un bloqueo emocional profundo hacia nuestra sexualidad o tenemos miedo de perder el poder o de dejar ir. Ambas expertas acordaron que la única forma en que puedes vivir tus fantasías al máximo es descubrir qué está causando el bloqueo en la vida real.

Es importante recordar que los sueños húmedos no siempre son una expresión de nuestros deseos más profundos y oscuros. A menudo, son simplemente nuestros cerebros tratando de darle sentido a lo que experimentamos ese día. Las películas, los personajes de los libros e incluso las canciones pueden evocar fantasías sexuales cuando estamos dormidos. Entonces, la próxima vez que sueñes con la suave caricia de un extraterrestre sexy, simplemente déjate llevar. Puede que no signifique nada en absoluto.

Vincenzo Ligresti https://ift.tt/eA8V8J

Hablamos con Kali Uchis sobre su apoyo al Black Lives Matter

Hace un mes exacto, el 25 de mayo de 2020, la policía de Estados Unidos asesinó a George Floyd. Este hecho fue la gota que rebalsó el vaso. Cansadas de tanta injusticia, miles de personas salieron a las calles a protestar contra el racismo y la violencia policial, y en las redes millones manifestaron su apoyo al movimiento Black Lives Matter.

La cantante colomboamericana Kali Uchis estuvo presente en las manifestaciones en Nueva York, y también llamó a la reflexión y a la unión contra la corrupción y la brutalidad policial en sus redes sociales.

En una llamada conversé con ella sobre su apoyo al movimiento Black Lives Matter y la discriminación a minorías en la industria musical.

VICE: Tenés raíces latinoamericanas pero viviste gran parte de tu vida en Estados Unidos. ¿Has sufrido algún tipo de discriminación a lo largo de tu vida?

Kali Uchis: Sí, a lo largo de mi vida y mi carrera en los Estados Unidos se notó cierta diferencia que hacían conmigo por ser latina. La industria musical te da pocas oportunidades que limitan el acceso al éxito. Digamos que solo te quieren usar para representar ciertos estereotipos.

Se ha hablado del abuso de publicistas, productores y distribuidores contra los artistas negros dentro de la industria. ¿Has notado ese abuso?

La gente de raza negra es discriminada constantemente en todo el mundo. Creo que es hora de reconocer que también se ha discriminado dentro de la industria musical, y sobre todo dentro de la música latina. No es una coincidencia que los artistas que tienen más éxito son aquellos que tienen apariencia de la raza blanca. Claro que lo noté. Todo es parte de los mismo.

¿Cómo es tu participación en las causas relacionadas con Black Lives Matter ?

Yo soy una persona expresiva y transparente con mi moral y siempre he sido apasionada por la igualdad. Estas causas no son nuevas y creo que en esta etapa lo importante es amplificar lo que está pasado dentro de lo que puedo; por ejemplo, en mis plataformas, salir a las calles, dar apoyo a las organizaciones que han protegido a la gente negra y a afrolatinos. También es importante educar a los demás, me parece interesante incorporar a los afrolatinos en este movimiento, porque no es solo es un problema que se vive en los Estados Unidos sino en todo el mundo.

Cuando yo vivía cerca de Washington DC ya iba a las protestas que se realizaban en ese entonces en contra de la discriminación, pero el movimiento era más chico y había muy poca gente en las calles.

¿Cuál fue tu sensación sobre las marchas a las que fuiste últimamente con más gente alrededor?

Es algo muy emocionante ver cómo ahora hay una multitud luchando por la misma causa. Deja de importarme cuánta gente participó antes, porque ahora somos más. Me siento parte de una causa sabiendo que será un cambio histórico. Pasó tanto tiempo que llegó el momento de prestarle atención a cómo y cuánto se discrimina realmente, aunque todavía hay mucho trabajo que hacer.

¿Harás algo con tu música en relación a Black Lives Matter?

Creo que hay muchas formas de apoyar las causas de las comunidades afro sin que sea necesario meterme en ello. No me gustaría hacer música al respecto porque no soy afro y no creo que sea mi lugar. Lo más importante para mi es resaltar que estoy del lado correcto de la historia. El lugar para hablar sobre ello dentro de la música les corresponde a ellos, a los afrolatinos, a los negros, a los que siempre fueron apartados de la industria.

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miércoles, 24 de junio de 2020

Conversación sobre racismo: cómo la gente blanca evita hablar con sus hijos sobre este tema

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

Mis padres siempre me han hablado abiertamente sobre el racismo. Por supuesto, como todos los padres negros, preferirían no tener que hacerlo, pero lo hacen. A veces la conversación surge a partir de una broma despreocupada sobre comida o música o de cómo la decadencia del Arsenal se produjo cuando dejó de ser un equipo con jugadores predominantemente negros. Pero la mayoría de las veces, hablan del tema con seriedad, y en esos casos –cuando empiezan la conversación con un "Por favor" o cuando me llaman por teléfono alterados porque estaban "viendo las noticias y notaron una fuerte presencia policial en las calles y querían asegurarse de que supiera qué hacer si me detienen"– el miedo en su voz es suficiente para querer acabar con el sistema, dos veces.

A estas alturas, se sabe que la mayoría de las personas negras necesitan sentarse a platicar con sus hijos sobre cómo evitar ser asesinados por un acto de violencia racista, por parte del estado o de otra manera. Sin embargo, es un error común pensar que se tiene una sola plática, cuando en realidad se necesita una serie interminable de conversaciones sobre cómo manejar y evitar situaciones potencialmente dañinas (personales, profesionales, políticas).

"Por favor, no olvides que eres negro", me dijeron cuando tenía diez años, mientras dejábamos Lagos (el lugar con más personas negras de la Tierra) para ir a la escuela en Bath (el lugar con más personas blancas de la Tierra). "No podrás salirte con la tuya como tus compañeros blancos". La plática más reciente ocurrió el fin de semana pasado, cuando escucharon que los nazis estaban deambulando por el centro de Londres y me llamaron cada cinco minutos en mi regreso a casa.

Este ritual desgraciadamente es necesario, pero evidentemente absurdo. El racismo no tiene nada que ver con las acciones de la comunidad negra. Los padres no deberían tener que pedirles a sus hijos que modulen su comportamiento para adaptarse a un sistema roto. Está claro que esta es una conversación que la gente blanca debería tener con sus hijos para asegurarse que comprendan su responsabilidad en la lucha contra los prejuicios – por eso, cuando descubrí recientemente que la mayoría de los padres blancos no platican con sus hijos sobre el racismo, me costó trabajo entender.

Para descubrir cómo era esto posible, contacté a diez personas blancas que sé que son socialmente liberales y que apoyan la causa Black Lives Matter –un grupo que de antemano asumí era más probable que hubiera tenido estas conversaciones abiertas en casa.

Casi todos admitieron que nunca habían tenido una conversación formal con sus padres mientras crecían, incluso cuando muchos querían hablarlo. Y casi todos habían tenido que investigar las complejidades del racismo, ya sea por su cuenta o confiando en sus compañeros de clase o vecinos negros para que les contaran los desafíos que enfrentaban.

'TAL VEZ DUDABAN AL TRATAR DE EXPLICARME ALGO TAN COMPLEJO COMO EL RACISMO PORQUE NO SABÍAN CÓMO HACERLO'

"Mis padres no se sentaron para tener la plática conmigo. No sé si sentían que no había necesidad, ya que crecimos en una parte racialmente diversa del este de Londres y muchos de mis amigos de la escuela eran negros, o porque no querían. En privado igual hacían bromas fuera de lugar sobre los negros, pero, en principio, me enseñaron la regla de no ser un idiota con la gente. Siempre que me lo decían sonaba más a precaución que a una acción para ser amable; maneras de asegurarte de no meterte en problemas: sé inteligente, observa cómo tratas a los demás, muestra respeto a los que te rodean.

El lugar donde viven ahora es uno de los distritos donde más apoyan el Brexit. Hay un nivel de ignorancia que se manifiesta como agresión cuando los desafían, y mis padres vieron esa agresión de primera mano en Londres cuando eran niños –con el Frente Nacional y gente racista en los bares que dirigían sus padres– eso ha tenido un efecto enorme en la personalidad de mis padres. Ellos solo quieren una vida pacífica, y la forma más fácil de lograrlo es manteniendo la boca cerrada. Así que no me enseñaron a considerar los factores externos que veían los hermanos mayores de mis amigos cuando la policía los sacaba de su departamento en la madrugada. Mis padres se alejaron de la política como si no la entendieran. Eran demasiado inteligentes para ser de derecha y demasiado alejados del intelectualismo de la izquierda. Tal vez dudaban al tratar de explicarme algo tan complicado como el racismo porque no sabían cómo hacerlo, no querían decir algo incorrecto.

A medida que crecí y fui más consciente de los problemas de raza e injusticia, me sentía más cómodo preguntándoles cómo se sentían. Aunque cautelosos, son muy tolerantes y aceptan. Pero reconocen los problemas fundamentales de la sociedad sin ver cómo pueden contribuir al cambio: "Siempre ha sido así".

- Will, 27 años

'LA ÚNICA VEZ QUE HABLÉ DE RACISMO CON MIS PADRES FUE CUANDO INTENTÉ EXPLICARLES POR QUÉ NO PODÍAN DECIR CIERTAS COSAS'

"Crecí a las afueras de Leeds donde predominan las personas blancas (había dos chicos negros en mi escuela). La única vez que hablé de racismo con mis padres fue cuando intenté explicarles por qué no podían decir ciertas cosas. Papá siempre se refería a los hombres negros como "geniales". La hija de la mejor amiga de mi mamá, Molly, tiene un novio ghanés, y mi mamá siempre que se refiere a él le dice "el novio ghanés de Molly" con un tono juguetón, como si el lugar de donde es lo hiciera atrevido o algo así. Otras veces, hacen referencia a la negrura de una persona solo en el contexto de que algo malo pase.

Me tuve que regresar a vivir con mis padres gracias a la pandemia, y desde las protestas de Black Lives Matter mis padres y yo hemos empezado a hablar sobre el racismo más allá de yo hacerles una mueca para que cuiden sus palabras. A mi papá le costaba estar de acuerdo con que la gente estuviera derribando estatuas. "¿Por qué no ponen una placa al lado de Colston explicando que era malo?" me preguntó. Entonces le contesté lo que había escuchado a otros decir: que los negros no deberían tener que caminar por su ciudad mirando los rostros de los hombres que esclavizaron a sus antepasados. Qué mejor que un hombre que transportaba personas encadenadas a través del mar para tener una vida de llena de miserias y crueldad cayera en esas mismas aguas.

Otra cena después de que los tres hombres fueron arrestados por la muerte de George Floyd, dijo mi papá: '¿Que no ya lograron lo que querían los manifestantes? ¿Cuándo va a terminar esto?' le dije que terminaría cuando se acabe el racismo. Cuando los asesinos de Breonna Taylor, Mark Duggan, Eric Garner hayan sido sentenciados. Cuando los negros tengan las mismas oportunidades que yo tuve. Estaba distraído por el pan de ajo que olvidó sacar del horno. Pero luego, en otra cena, comencé a hablar sobre lo extraño que era que nunca hubiera tenido un maestro negro, incluso en la universidad. A lo que mi papá contestó: "¿Con eso terminaría todo esto?" le pregunté a qué se refería. '¿Quizás estas protestas son buenas porque dirigen la atención a cosas como estas?'".

- Claire, 25 años

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Foto: Alex Rorison.

'EN MI CIUDAD ABUNDA LA GENTE BLANCA, PROBABLEMENTE POR ESO EL RACISMO NUNCA PARECIÓ SER UN TEMA DE CONVERSACIÓN URGENTE'

"Mis padres son liberales bien intencionados que nunca me dijeron mucho sobre el racismo cuando era chico, aparte de las obviedades de que todos somos iguales. Nunca me sentaron para platicar, en cambio, poco a poco nos metieron a mis hermanos y a mi la idea de que la discriminación estaba mal a través de sus reacciones ante las líneas argumentales en las telenovelas o en las noticias. Pero al menos lograron transmitirnos el mensaje de: "El racismo es malo, ¡solo porque sí!".

En mi ciudad natal abunda la gente blanca, probablemente por eso el racismo nunca les pareció un tema de conversación urgente, a diferencia del sectarismo, que, dado que vivíamos en el centro de Escocia, consideraban una cuestión más apremiante. Pero de hecho, crecer rodeado de casi exclusivamente puras personas blancas significaba que necesitaba que me enseñaran más sobre el racismo, no menos".

- Richard, 27

'MI MADRE ME ENSEÑÓ SOBRE EL DAÑO CAUSADO POR EL IMPERIO BRITÁNICO'

"Al igual que muchas personas blancas, no recuerdo haber tenido la "plática" sobre el racismo. Siempre supe que mi hermana es mitad india (su padre es indio y nuestra madre es blanca), pero no recuerdo haber hablado de eso en términos de raza.

Recuerdo la primera vez que fuimos a la India; mi madre me había enseñado de antemano sobre el daño causado por el Imperio británico. Al igual que muchas personas liberales blancas de clase media que conozco, mi madre puede ser bien intencionada pero torpe. Cuando estábamos en la India fuimos a un antiguo palacio para hacer un picnic, y empezó a disculparse con extraños por la forma en que su país les había robado el Raj: 'Perdón por los británicos', decía, sonriente, entrañable, sincera. 'Lamento lo que hicimos'. Crecí creyendo que esa era la forma correcta de hablar sobre este tipo de cosas: clase, sexo, discapacidades, dinero. Hay que hablar de eso. No pretendan que no existe. Ese enfoque no es muy sofisticado y, a veces, hace más daño que bien.

Finalmente, como madre de un niño de 2 años y medio viviendo en mi ciudad natal, sé que tengo que hacer un mejor trabajo. Justo antes del confinamiento tuvimos un refugiado sudanés que se quedó con nosotros por un tiempo, y entonces le leía a mi hijo algunos libros para niños sobre la experiencia de los refugiados. Le leía libros con personajes y familias que no eran blancas (So Much de Trish Cooke es uno de sus favoritos). También llevamos a mi hijo a una protesta de Black Lives Matter la semana pasada. Pero la verdad es que no tengo muchos amigos que no sean blancos. No lo estoy criando en un hogar mixto. De hecho, en la guardería, mi hijo tiene más amigos, negros, asiáticos y de minorías étnicas que yo. Temo que podría estar repitiendo los mismos errores que mis padres; puedo tener las mejores intenciones, pero también puedo ser torpe".

- Jess, 35 años

'MIS PADRES SIMPLEMENTE ASUMIERON QUE YO NO SERÍA RACISTA Y ESPERARON LO MEJOR'

"No recuerdo haber tenido ninguna conversación específica, lo cual es un gran riesgo, ahora que lo pienso. Uno de los mayores motivos para no tener hijos, en mi opinión, es el potencial de traer inadvertidamente una nueva basura reaccionaria al mundo. Mis padres simplemente asumieron que yo no sería racista, y esperaron lo mejor.

Lo único que puedo recordar sobre el racismo durante mi carrera escolar es que a veces nos ponían a dibujar carteles que lo denunciaban. Esto invariablemente resultaba en que todo el salón, independientemente de la edad, empezara a dibujar personas con brazos enormes de diferentes colores dándose la mano alrededor de un mundo representado incorrectamente. Supongo que eso nos tendría que servir como un recordatorio de que el racismo era malo y que la diversidad era buena. Si podíamos expresar este simple hecho a través de un dibujo trillado que nos habían ordenado hacer, esa era evidencia suficiente de que lo habíamos entendido. Probablemente así pensaban aquellos como mis padres que decidían no intervenir. Como no regresaba a casa con esvásticas dibujadas en los brazos, no necesitaba que me enseñaran.

"stoy extremadamente agradecido con mis padres por los valores que intentaron impartirme. También me gusta pensar que no soy racista, que estoy atento a las actitudes racistas y, sin embargo, muchas veces quedo desconcertado y me da vergüenza aceptar que sigo aprendiendo formas en las que el racismo se manifiesta porque siento que debería saberlas desde hace mucho tiempo. Sería completamente injusto responsabilizar a mis padres por esto. Después de todo, es extremadamente difícil enseñar cosas que quizás no conozcas –y hay tanto que nos anima a permanecer desinformados, que debemos comenzar a informarnos con urgencia".

- John, 28 años

'MI PADRE ME DECÍA CON DELICADEZA QUE LAS PERSONAS TENÍAMOS DIFERENTES EXPERIENCIAS DE VIDA DEPENDIENDO DE LA RAZA'

"Mi familia tiene orígenes escoceses, pero desde que tengo memoria hemos vivido en un suburbio al sur de Londres. El tema sobre las razas surgía con frecuencia. Mi abuela comentaba cómo había 'cambiado' el área, lo que incluso de niña, sabía que era un eufemismo de que el lugar tenía menos personas blancas. Mi padre me preguntaba qué pensaba cuando mi abuela decía cosas como esta, y me explicó que ella leía periódicos "de derecha" a los que no "les gustaba la gente que no se parecía a nosotros".

Mi padre siempre era el que entablaba conversaciones incómodas conmigo; también tuvimos la plática sobre el sexo. Se me revuelve el estómago solo de pensar en eso. Nunca se veía incómodo, pero al mismo tiempo, tenía la habilidad de hablar con eufemismos, decía mucho con pocas palabras y todo lo volvía en una pregunta para yo participara de forma crítica y formara mis puntos de vista. Nunca lo escuché decir explícitamente: 'La abuela es un poco racista, no la escuches'. o, '¿Qué piensas del hecho de que nuestro amigo es negro y nosotros somos blancos?' en cambio me decía que teníamos diferentes experiencias vividas dependiendo la raza. Para un babyboomer que no fue a la universidad, supongo que eso no es tan malo, pero me gusta pensar que yo podría ser más directa con mis hijos.

Cuando tenía alrededor de 14 años, hice mis prácticas con el mejor amigo de mi madre en una cocina donde él era el chef. Su amigo es un hombre jamaicano británico muy alto que creció en Hackney. Entonces me puse a pensar que, a pesar de que él había estado presente casi toda mi vida, nunca habíamos discutido sobre el racismo. Tampoco recuerdo que mi mamá o mi papá lo mencionaran. Fue solo hasta que lo vi en el trabajo, en un ambiente desconocido para los dos, que me di cuenta de cuán a menudo él era 'la única persona que se veía diferente', y en lo mucho que estaba obligado a pensar en eso".

- Lisa, 32 años

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Foto: Alex Rorison

'TODO LO QUE APRENDÍ FUE A TRAVÉS DE MI EDUCACIÓN Y MI ENTORNO'

"No recuerdo haber tenido una plática específica sobre el racismo. Hasta donde sé, todo lo que aprendí fue a través de mi educación y mi entorno. Crecí en Leicester, que tiene una alta población de indios británicos y está bastante bien integrada –tenemos grandes celebraciones de Diwali a las que todos asisten, y un área llamada Golden Mile a la que mi madre me llevaba a comprar comida y demás los fines de semana. También en la escuela, hacían un gran esfuerzo para enseñarnos sobre los diferentes aspectos de la cultura india, presumiblemente para alentar a los estudiantes blancos a ser personas decentes.

Recuerdo que una amiga negra en la primaria me contaba sobre el racismo que experimentaba, así que diría que en mi caso fui recogiendo cosas de diferentes lugares pero no tuve una conversación formal con mis padres. Sin embargo, aunque creo que en general salí beneficiada, y todavía me beneficia mucho aprender directamente de las personas negras, mi madre hizo un esfuerzo para educarme para ser empática con todas las personas que conocía. Ella es de la clase trabajadora y discapacitada, y antes trabajaba como enfermera de salud mental, así que la importancia de estar abierta a diferentes tipos de personas siempre estuvo arraigado en mí.

No recuerdo que ella me haya enseñado específicamente sobre el racismo, pero si escuchaba algo prejuicioso, como un insulto o una opinión en contra de los migrantes, en algún bar por ejemplo, cuando llegaba a casa hablamos de eso y me decía lo que les había respondido. de eso No creo que intentara enseñarme tanto como yo digo, pero me dio un buen ejemplo para seguir alzando la voz".

- Rachel, 27 años

'LA LÓGICA EN MI CASA ERA NO TRATAR DIFERENTE A NADIE POR SU APARIENCIA'

"No recuerdo haber tenido una conversación específica con mis padres sobre el racismo, lo que sé que es una señal de privilegio. Crecí en los suburbios y en mi escuela predominaba la gente blanca, aunque había varios estudiantes de orígenes asiáticos y negros. Recuerdo que la lógica predominante en mi casa era no tratar diferente a nadie por su apariencia o su origen étnico.

Tuve la suerte de que mis padres hablaran idiomas diferentes y siempre nos alentaban a que nosotros también los habláramos, y de ampliar nuestros círculos sociales más allá de las personas que se parecían a nosotros. Mi madre se convirtió en maestra de TEFL y a menudo discutía las situaciones difíciles de algunos de sus estudiantes, predominantemente inmigrantes, y cómo el gobierno les estaba fallando. Definitivamente absorbí la pasión de mis padres de luchar por la igualdad para todos y la confianza para rechazar la autoridad –particularmente en casos de discriminación. Reconozco que tengo la suerte de poder hacerlo sin temor a las consecuencias.

Desde que salí de casa me he vuelto mucho más consciente de mi propio privilegio blanco, de tener una comprensión más profunda del racismo sistémico y de cómo me ha beneficiado a lo largo de mi vida. Aprendí el valor de hablar sobre racismo con niños pequeños y enseñarles cómo ser antirracistas en sus propios comportamientos".

- Emma, 32 años

'PARA LA GENTE BLANCA, LA IGNORANCIA ES UNA BENDICIÓN'

"En lo que a mí respecta, las conversaciones sobre raza o racismo en las familias blancas no existen. Esto probablemente sorprendería a muchas personas asiáticas, negras y de minorías étnicas que han tenido conversaciones sombrías y escalofriantes sobre la desigualdad en los servicios básicos de este país –pero para mí coincide con la máxima de que, para los blancos, la ignorancia es una bendición.

La única vez que representó un problema para mí fue cuando me castigaron por contar chistes racistas en la escuela, cuando tenía como 13 años. Otro estudiante valientemente se quejó, y mandaron llamar a mis padres junto con los suyos, y quedé completamente avergonzado. Sin embargo, para mis padres, no fue tan grave, por ejemplo, era como haberme peleado con alguien por una carta de Pokemon o por haberlo mojado con agua. Para ellos el racismo es algo que le sucede a otras personas, no les preocupa. "Otras personas", por supuesto, que no son como ellos y, por lo tanto, no pueden pagar los servicios básicos. Fue una lección que no entendí hasta años más tarde, mucho después de haber salido de mi burbuja blanca, una vida completamente rodeado de personas blancas.

Ahora, esto está empezando a cambiar, y mis pláticas con ellos están inclinándose del lado de la justicia, gracias al arduo y necesario trabajo realizado por los asiáticos, negros y minorías étnicas y otros movimientos que luchan por los derechos humanos en todo el mundo. Supongo que es mejor tarde que nunca".

- Rob, 27 años

'NOS VIMOS FORZADOS A ENTENDER Y LUCHAR CONTRA EL RACISMO, POR LOS DESVARÍOS TRASTORNADOS DE UN BORRACHO RACISTA'

"Cuando tenía 15 años, se filtró una lista de los miembros del Partido Nacional Británico (BNP, por sus siglas en inglés). La descargué y comencé a buscar, golpeando las teclas con fuerza. Cuando presioné enter, mi corazón se detuvo. Allí estaba, manchado entre los píxeles blancos del documento: el nombre de mi abuelo, su dirección y número de teléfono.

No debía sorprenderme. De niño, visitábamos la casa de mis abuelos, y mi abuelo, tambaleándose en su quinta o sexta cerveza, descargaba su ira racista en varias personas, personajes y cosas, algunos presentes, otros no. A veces me defendía. A veces me quedaba sentado en silencio, mi madre lo miraba furiosa, instándome a no intervenir y hacer que se pusiera peor.

Cuando regresábamos a casa en el coche, mi madre y yo tratábamos de olvidar lo sucedido. Simplemente no podía entenderlo. ¿Por qué alguien estaría tan lleno de odio? ¿De dónde venía su odio? Mi madre decía: 'Lo que pasa con las personas como él es que sus vidas están llenas de odio y tristeza. No sé por qué, pero nunca te permitas convertirte en eso. Las personas merecen ser tratadas con amabilidad, independientemente de quiénes sean, que nunca se te olvide eso".

Gracias a mi madre soy lo que soy ahora: me enseñó a tratar a todos de manera justa y amable, pero creo que nunca estuvo en sus planes sentarse a platicar conmigo sobre el racismo. De alguna manera nos vimos obligados a aprender, a entender y, finalmente, a luchar contra el racismo, por los desvaríos trastornados de un borracho racista".

- Alex, 29 años

@DipoFaloyin

* Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las familias.

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