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jueves, 28 de febrero de 2019

Las mujeres buscan más porno duro y hardcore que los hombres

Artículo publicado por VICE Colombia.


Hay algo sobre lo que todos deberíamos estar de acuerdo: esas ideas de que a los hombres les gusta más el sexo, de que las mujeres son menos arrechas y de que el porno es sobre todo un asunto de hombres ya pertenecen a otra época. Una época lejana que debe quedarse en el pasado.

Lo triste es que probablemente siguen siendo muchos los que creen que eso son verdades universales: que está en la naturaleza de los hombres ser más sexuales que las mujeres, que las mujeres casi no ven porno, que no les gusta. Seguramente siguen siendo muchos —y muchas— los que cuando una mujer les dice que ella sí ve porno, que le gusta el sexo de todo tipo, el casual, el duro, el romántico, o que es más arrecha que su novio, digan: “usted es la excepción. Así no son la mayoría de mujeres”.

No, amigos, amigas, dense cuenta. En épocas en que el internet es sobre todo una gran red de porno, las mujeres también son consumidoras voraces y activas de todo tipo de pornografía.

Los datos lo comprueban.

En agosto pasado, PornHub publicó algunos datos sobre quiénes consumen en ese sitio web los videos de categorías “más extremas”, puntualmente las categorías de sexo hardcore y de sexo duro (rough sex). ¿La respuesta? Las mujeres.

En el caso de la categoría de sexo duro, las mujeres consumen este tipo de porno un 63 por ciento más que los hombres. Y las que más lo buscan y lo ven son las más jóvenes, las que están entre los 18 y 24 años. La siguen en menor proporción las que están entre los 25 y 34 años, y de ahí en adelante el interés disminuye con el aumento de edad.

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Datos e infografía de PornHub.

Y en el caso del porno hardcore la cifra es incluso mayor: las mujeres ven este tipo de pornografía un 75 por ciento más que los hombres. Las mujeres entre 18 y 24 años lo buscan un poco menos en comparación con el “sexo duro”, pero las que tienen entre 25 y 34 se interesan mucho más por este.

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Datos e infografía de PornHub.

Tampoco es algo nuevo: ya en 2017, en un informe sobre el consumo de los usuarios de PornHub en ese año, la categoría de sexo duro (rough sex) figuraba entre las categorías más buscadas por las mujeres, a diferencia de la lista de categorías más buscadas por los hombres.

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Datos e infografía de PornHub.

Así que la próxima vez que usted o algún conocido suyo se atreva a decir que a las mujeres no les gusta el porno, o que solo les gusta el sexo tierno y romántico, haga el favor de cachetear al que lo dice o de cachetearse a usted mismo.

Jacobo Piña https://ift.tt/2Nzu18l

"Me imaginaba estudiando y no con hijos": hablamos con jóvenes que ni estudian ni trabajan

Artículo publicado por VICE Colombia.


“La juventud es una etapa crítica en la vida de las personas: un periodo de transición, de decisiones trascendentales”. Así abre su informe sobre millennials en Latinoamérica el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esa etapa crítica de cambios, junto a otros factores de riesgo y precariedad, dice el informe, ha hecho que cerca de 20 millones de jóvenes de América Latina y el Caribe sean considerados ‘ninis’: personas que ni estudian, ni trabajan, ni se capacitan.

La investigación, llamada “Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?”, fue publicada a finales del año pasado como un esfuerzo de nueve países que buscaban identificar las razones detrás de las decisiones de los jóvenes a la hora de enfrentarse al mundo laboral. El resultado fue una radiografía con la información de más de 15.000 jóvenes, entre los 15 y 24 años, de los cuales el 21 por ciento eran ninis, en su mayoría mujeres de bajos recursos. México y Brasil presentaron las tasas más altas con un porcentaje de ninis superior al 20 por ciento, seguidos por Colombia con un 16 por ciento.

En el país cafetero la investigación fue liderada por el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (Cede), de la Universidad de los Andes, que publicó un capítulo llamado ‘Decisiones de vida de los jóvenes en Bogotá: ¿Pobreza, habilidades o comportamientos de riesgo?’. Los resultados indicaron que en la capital colombiana el embarazo temprano es el fenómeno social más riesgoso por el cual dos de cada tres ninis son mujeres. Eso sí, se suman otros factores, como el desempleo, la escasez de ofertas académicas, la mala calidad de la educación en comunidades vulnerables, y la carencia de un segundo idioma.

Los cerca de 10 millones de jóvenes que habitan en nuestro país se encuentran expuestos a una serie de situaciones, en ocasiones precarias, que interfieren con sus decisiones de estudio y trabajo. Pero como lo indicó el informe del BID, los ninis no pueden ser considerados como ociosos o improductivos, porque en nuestra región latinoamericana el 64 por ciento de ellos se dedican a labores del cuidado de familiares o a labores domésticas, mientras que el 31 por ciento está en búsqueda constante de trabajo.

Sin embargo, lo más destacado de los informes evidencia una realidad transversal y compleja en la juventud latinoamericana: que siempre existen amenazas como el embarazo prematuro, la violencia, la inseguridad, y las drogas. Amenazas que trancan los intentos de los ninis de avanzar laboral y educativamente como lo desean, vulnerables a la invisibilización y a la falta de políticas de parte de sus gobiernos. Hablamos con ninis colombianos que nos contaron cómo sortean esos riesgos.

Angie Paola, 20 años

Yo no me encuentro trabajando ni estudiando por cuestiones de salud. Quedé embarazada cuando tenía 17 años y tuve que interrumpir mis estudios, el año pasado no estudié nada y desde hace seis meses estoy en búsqueda de trabajo. Muchas veces he pensado en que quiero estudiar algo más que me dé tranquilidad a mí y a mi hijo, pero sé que necesitaría mucho empeño y ganas de salir adelante. Es difícil porque se necesitan muchas cosas y el Estado debería organizar la cuestión laboral y de estudio para que los jóvenes no estén en la calle haciendo cosas que no deberían hacer, para que cambie nuestra ciudad. Deberían hacer actividades para los niños, para garantizar el cuidado de ellos. Por ahora, mis papás me ayudan económicamente y vivo con ellos, pero pienso comenzar a trabajar y estudiar pronto porque a mi edad planeaba estar haciendo muchas cosas que no he podido hacer.

Paola Andrea, 25 años

En el momento no trabajo ni estudio porque tengo dos hijos y me tocó aplazar todo. Mi bebé todavía está pequeño, tiene dos meses y no puedo dejarlo solo en la casa, por lo que hace un año estoy desempleada. Ser mamá es responsabilidad muy grande, nadie más se va a responsabilizar del cuidado de un niño tan pequeño y el gobierno debería ser más flexible, abrirnos oportunidades a las mamás con horarios, empresas que nos acepten, que no nos pregunten de primerazo por nuestros hijos porque nos quitan oportunidades así tengamos experiencia. Ya hace cuatro años estudié un técnico en sistemas y he pensado estudiar importación y exportación, pero necesitaría tiempo que no tengo. Por ahora mi esposo me mantiene económicamente, pero planeo terminar mis estudios porque a mis 25 años me imaginaba fuera del país.

Alejandro, 23 años

Actualmente no me encuentro trabajando porque renuncié al darme cuenta que me estaban "explotando". A uno como recién egresado le venden la idea de que toca regalarse, pero yo ya tengo un pregrado en diseño gráfico y me gradué en 2017. Ya llevo cinco meses buscando trabajo y pienso que la responsabilidad principal la tiene el Estado, la educación debería ser gratis, sin duda deberían promover campañas para que exista la cultura de estudiar como la única manera de avanzar. Aunque también creo que hoy en día a los jóvenes tampoco se les nota un interés por hacerlo. Es una cosa de parte y parte. Yo he pensado en estudiar algo más como una carrera o un posgrado, pero es contradictorio. Muchas empresas no me contratan por ser profesional y no tecnólogo, o practicante. Supongo que con una maestría la respuesta será que estoy sobrecapacitado, y lo cierto es que uno jamás recupera lo que invierte en el estudio. Por ahora, me mantengo haciendo trabajos pequeños o ayudándole a mis padres, ellos me dan lo básico. Definitivamente a mi edad planeaba estar en otro país, terminando otra carrera, independizado, pero la realidad es otra, las posibilidades de progresar en Colombia son solo de unos pocos.

Michael, 28 años

No trabajo ni estudio porque no se me ha presentado la oportunidad. Las empresas no contratan a alguien que no tenga estudios y con poquita experiencia laboral. He estudiado varias cosas, pero no me he adaptado a nada. Ya hace cuatro años estoy desempleado y solo me sale trabajo como independiente, me toca dedicarme a lo que salga. Además, me toca mantener a mi hijo de tres años y aunque estoy pensando en buscar trabajo en otra ciudad, mis papás y mi hijo lo impiden. Todo es muy difícil para los jóvenes que hasta ahora empiezan su vida laboral porque en este país todo es palanca o “rosca”, el Estado debería brindar la oportunidad a los jóvenes que cumplan 18 años de dejarlos trabajando mínimo seis meses o un año que les permita aprender y ganar la experiencia requerida por las empresas. Yo he pensado estudiar hotelería y turismo que es lo único que me llama la atención, pero necesitaría plata y por ahora mis papás me colaboran. El futuro es incierto, pero quiero conseguir un buen trabajo para darle lo mejor a mi hijo y tener lo que todo el mundo desea que es una casa donde dormir y un carro. Quisiera poder estar viajando y disfrutando de la vida.

Lady Johanna, 34 años

No trabajo ni estudio porque cuido a una persona de la cuarta edad. Estudié un técnico en 2004, otro en 2006, y unos cursos en 2018, pero estoy desempleada hace 7 años. Aunque yo siempre busco trabajo es difícil a cualquier edad, a los jóvenes les piden experiencia y a los viejos les ponen trabas por su edad. El Estado debería tener un jardín para las personas de la tercera edad y que no sean abandonados por sus familias. Yo quiero trabajar, cumplir mis sueños, viajar fuera de Colombia, comprar una casa, estudiar, tener una empresa, tener una familia, mejorar mi país. No me imaginaba en la posición en que me encuentro, pero por ahora logro mantenerme a punta de trabajos por días, con mis ahorros, buscado promociones, o incluso cambiando mi forma de comer

Lisset, 17 años

No trabajo ni estudio, pero estoy tomando un curso de idiomas. Hice mi bachillerato y lo terminé el año pasado, pero no ingresé a ninguna universidad pública o a una que pudiera costear. Nunca he trabajado y no estoy buscando porque en la mayoría de lugares piden gente con experiencia o ser mayor de edad. Pienso mucho en estudiar, pero necesito dinero que no sé dónde conseguir por mi falta de experiencia y porque hay gente que aunque no tenga títulos lleva toda la vida trabajando. Los jóvenes colombianos no deberíamos vernos en la obligación de estudiar en el exterior, sino en cambio deberíamos poder ayudar al desarrollo equitativo de Colombia. En el futuro espero estudiar antropología en una universidad en Italia, porque ya es hora de que estuviera estudiando en una universidad pública una licenciatura.

Fernando, 24 años

No estoy estudiando ni trabajando porque hasta hace unos meses terminé mi carrera universitaria. Estudié Historia y deseo seguir estudiando lo más pronto posible, aunque aún no me he decidido por un campo en específico. Actualmente estoy buscando empleo, pero no he conseguido porque me falta experiencia laboral. Por ahora me mantengo económicamente gracias a una herencia que me dejó mi papá. Para los jóvenes es difícil conseguir trabajo y el mayor obstáculo para estudiar es la falta de recursos para ingresar a una educación superior. El Estado debería garantizar que la educación sea gratuita para todos y promover la contratación de jóvenes recién graduados con o sin experiencia. En el futuro pienso conseguir trabajo, pero también deseo seguir estudiando, tal vez otra carrera que tenga más posibilidades laborales.

Luisa Fernanda, 24 años

A veces trabajo, pero no estudio por que casi no me queda tiempo y por que no he pasado en instituciones como el SENA. Hace cinco años empecé a estudiar y no terminé, pero quisiera estudiar algo que tenga que ver con mercadeo y ventas. Hoy en día hay mucha falta de oportunidades por la experiencia y el dinero, deberían existir más alternativas gratuitas y facilidades para pasar las instituciones educativas. Quiero comprar mi casa y estudiar algo profesional, me imaginaba estudiando y no con hijos, pero los planes fueron diferentes.

Paola Llinás https://ift.tt/eA8V8J

Los estadounidenses literalmente están tirando los bosques canadienses por el inodoro

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos.

Estados Unidos literalmente está "tirando los bosques canadienses por el inodoro", según un informe reciente que describió los efectos negativos de la industria del papel higiénico en los bosques boreales de Canadá.

El estadounidense promedio usa aproximadamente tres rollos de papel higiénico a la semana, y la nación en conjunto consume el 20 por ciento de todo el papel higiénico y los pañuelos desechables producidos en todo el mundo, la tasa más alta en la Tierra. Gran parte de este papel higiénico y pañuelos desechables proviene de los antiguos bosques canadienses, y eso puede tener implicaciones negativas para la biodiversidad, el cambio climático y las comunidades indígenas.

"La tala industrial reclama más de medio millón de hectáreas de bosque boreal cada año, esto para satisfacer en parte la demanda de productos higiénicos desechables de los Estados Unidos", según el informe, que fue escrito conjuntamente por el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés) y Stand.earth, dos organizaciones ambientales sin fines de lucro.

La preferencia estadounidense por la pulpa de madera blanda virgen, recolectada de coníferas como los abetos, se destaca en el documento como un problema particular del "proceso árbol-inodoro". La madera blanda domina el bosque boreal, que es un enorme bioma compuesto principalmente de árboles de hoja perenne que cubre gran parte de Canadá y el norte de Eurasia.

La madera blanda hace que el papel higiénico sea más resistente, pero esta ventaja viene con un costo ambiental mucho más alto en comparación con el papel reciclado, la pulpa de paja de trigo o el bambú.

"La creación de productos con 100 por ciento de fibra virgen genera tres veces más carbono que los productos fabricados con otros tipos de pulpa", afirma el informe, titulado "The Issue With Tissue" [El problema con el papel higiénico].

Para que los consumidores tengan los elementos necesarios para tomar decisiones informadas sobre su consumo de papel higiénico, el NRDC y Stand.earth crearon una tabla ambiental que califica a las diferentes marcas de papel higiénico. Las compañías que dependen en gran medida de la pulpa virgen —como Charmin, Kirkland Signature y Quilted Northern— recibieron una calificación reprobatoria (F). Las compañías que obtuvieron una buena calificación (A) incluyen Earth First, Green Forest y Trader Joe's.

Algunas empresas ya están tomando en cuenta la preferencia de los consumidores con consciencia ambiental, y han prometido mejorar sus posiciones en está tabla. Por ejemplo, para 2025, Kimberly-Clark pretende reducir a la mitad su contenido de pulpa virgen, según el National Post.

Además de sus efectos ambientales, el NRDC y Stand.earth argumentaron que la industria del papel higiénico podría afectar a las 600 comunidades indígenas dentro del bosque boreal de Canadá. Aunque muchas comunidades son participes de la industria maderera, otras han sido testigos de la deforestación de sus tierras ancestrales sin que estén involucrados a hayan dado su consentimiento.

"Es hora de reexaminar las normas actuales de producción y consumo de papel higiénico", concluyó el informe. “Afortunadamente, ya existen soluciones que promueven bosques saludables y un planeta saludable. Simplemente es necesario que las empresas y los consumidores las acojan".

Becky Ferreira https://ift.tt/eA8V8J

“Si me dejas o tienes otra relación, voy a difundir tus fotos desnuda”: Historia de ciberacoso

“Si me dejas o tienes otra relación, voy a difundir tus fotos desnuda”. Esas fueron las palabras que César le dijo a Liliana cuando ella decidió terminar su relación de nueve años. Sin dejarse intimidar prefirió ignorar la amenaza, pero semanas después publicaron a través de redes sociales dos fotografías poco explícitas que no tuvieron importancia en un inicio. Parecía que el problema sólo llegaría hasta ahí.

En los últimos cuatro años, fotos y videos íntimos de Liliana F., de 26 años, han sido difundidos en páginas de “packs” y sitios web de pornografía. Se han creado decenas de perfiles en internet fingiendo ser ella para acordar citas sexuales con hombres, incluidos familiares y amigos, difundiendo sus datos personales. A su número telefónico han llegado hasta 150 mensajes con imágenes de penes eyaculando sobre sus fotos.

Ella acusa como responsable a César A., su expareja.


Liliana es originaria del municipio Los Reyes La Paz, Estado de México. Tiene la piel morena y el pelo negro, que lleva atado en una trenza de lado. En su brazo derecho hay un tatuaje en forma de tres huellas de perro, es estilista canina y auxiliar veterinaria, y tiene un negocio donde también han llegado hombres a hostigarla por sus fotos exhibidas en internet, evidentemente sin su consentimiento.

“Perturbador. Lo podría definir como algo perturbador. Yo sé qué fotos me tomó cuando estábamos juntos. Este acoso cada vez es más grande. Me veo en una situación que limita mi vida porque me siento señalada, exhibida. Siento impotencia y repudio”, explica.

La historia de Liliana pertenece a las más de nueve millones de mexicanas que han vivido violencia digital, como informa el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2015 del INEGI. En éste se define el acoso cibernético como “intromisión de naturaleza repetitiva en la vida íntima de una persona, utilizando para ello medios electrónicos, fundamentalmente Internet y teléfonos celulares. Se presenta de forma encubierta porque las víctimas son atacadas… sin otro objetivo que infligir maltratos y denigraciones”.

Sin embargo, a pesar de la frecuencia de estos casos, en México el ciberacoso que viven mujeres como Liliana no puede solucionarse con una denuncia en el Ministerio Público (MP) y tampoco está tipificado como delito en el Código Penal Federal.

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César A., ex pareja de Liliana, ofreciendo sus fotos desnuda. Imagen cortesía de Liliana F.

“Los hombres que llegan a mi negocio y las fotos que ya no subimos”

La primera vez que Liliana supo sobre sus fotos desnuda fue cuando dos de sus amigas se encontraron en el metro. “¿Qué onda con ella? Está enviando unas fotos muy provocativas por Facebook”, le preguntó una a la otra. En ese momento ninguna sabía que se trataba de un perfil falso, como todos los demás que robaban la identidad de Liliana para enviar sus fotografías a amigos y conocidos.

“Me di cuenta de que todos lo sabían cuando a mi negocio llegó un hombre y me saludó en espera de que yo le dijera algo. Como no hubo respuesta, se fue. Tiempo después regresó para decirme que le mandaron fotos de un perfil haciéndose pasar por mí, donde supuestamente decía la dirección donde lo esperaba, el horario de mi trabajo, mi localidad y mi descripción física”, cuenta ella.

Las fotos que César A. ha subido a los perfiles también son “normales”, es decir, las del día a día que se comparten en redes sociales, como aquella donde Liliana y Axel, su actual novio, posan con un arcoíris de fondo y que tiempo después apareció en páginas sexuales con una descripción donde la pareja supuestamente solicitaba un trío.

“Siempre la he apoyado, pero dejamos de subir fotos”, responde brevemente Axel, sentado al lado de su novia. Liliana reconoce que siente vergüenza de acompañarlo a fiestas familiares porque a sus parientes también les han enviado contenido de ella.

“Es una ansiedad diaria”, cuenta Liliana. “Todos los días recibía fotos mías de otras personas a las que les habían llegado. Ya no vivo igual. Tengo un desequilibrio emocional donde a veces estoy bien y a veces estoy mal. Me desmoralicé mucho porque pensé que no hay ayuda. Pensé en tener que aprender a vivir con esto. Qué estúpida, ¿no? Por querer normalizarlo”.

Las mujeres, de entre 18 y 30 años, son las más vulnerables en los espacios digitales. El 40 por ciento de las agresiones ocurren por personas conocidas, según señala el informe “La violencia en línea contra las mujeres en México”, coordinado por la colectiva Luchadoras.

Además, se describen 13 tipos de ataques que pueden vivir las mujeres en el internet, algunos son: acoso, amenazas, difusión de información personal o íntima sin consentimiento, extorsión, robo de identidad y desprestigio.

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Algunos hombres que han recibido las fotos de Liliana, la ubican en la calle y le escriben. Imagen cortesía de Liliana F.

“Tú tuviste la culpa”, dice la autoridad

“Híjole, esto es una pena, de verdad me siento muy mal pero ya sabes que esto es tardado”, respondió la licenciada del Ministerio Público de Chimalhuacán cuando Liliana tuvo que mostrarle cómo su imagen circulaba en redes para que los servidores decidieran sacar el citatorio que debía recibir César A. por daños a la moral.

Pero el primero nunca le llegó, y cuando por fin pudo tramitarse el segundo citatorio, el acosar ya se había cambiado de domicilio. Nada procedió. Así que Liliana tuvo que solicitar apoyo de una prima para llevar su denuncia ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

“Fue una desmoralización enorme. Al licenciado que me atendió tuve que enseñarle todas mis fotos, que se dio el lujo de revisar para sólo decirme que no se podía hacer nada porque no entraba en el Código Penal Federal. Sólo me exhibí más”, dice Liliana.

El pasado 14 de febrero, Liliana mandó un mensaje a la página de Facebook de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), campus Chimalhuacán: “Como institución autónoma y crítica les pido su apoyo por favor. Es un hombre peligroso, como alumno de la UAEM otras chicas puedes ser vulnerables a este tipo de violencia. Les pido por favor que me ayuden. En verdad estoy desesperada”.

Así fue como Liliana buscó la manera de localizar a César A., estudiante de la carrera de medicina. La UAEM accedió a concertar una cita para platicar sobre el caso de ciberacoso, sin embargo, la directora del plantel decidió ignorar las pruebas y argumentó que la universidad no respondía por las acciones de los alumnos y que la autonomía no les permitía brindar información o apoyo.

“¿De qué manera estamos defendidas? No hay nadie que nos ampare con respecto a esto. Nosotras tenemos vergüenza de hablar porque no queremos ser exhibidas sexualmente y vivir los prejuicios de 'qué van a decir de mí'. Son las instituciones públicas que no se toman el tiempo de escucharnos y lo peor, nada más nos humillan, te dicen ‘pues aquí se ve que tú tuviste la culpa, aquí se ve que tú te dejaste’”, explica Liliana con tono fatigado.

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“No hay ley que nos proteja, pero levantemos la voz”

El 16 de febrero, dos días después de publicar sobre su caso a través de redes sociales, Liliana recibió un mensaje de César A. en el que decía: “te invito a que no incites a mis compañeros a violentarme o desprestigiarme con la publicación que estás haciendo”.

“Te invito a que tú te presentes en el Ministerio Público y lo arreglemos, que se determine quién es el culpable”, respondió ella.

No se dijo más. Él la bloqueó de redes sociales y se eliminaron algunos perfiles falsos.

En el MP de los Reyes La Paz, ella ha intentado continuar el caso, pero su carpeta de investigación está en Toluca por falta de seguimiento. Volver a tenerla significa redactar un oficio que tardaría de dos a tres meses y levantar una nueva denuncia, la última vez que lo intentó, podría llevarle hasta más de 24 horas. Mientras, en Facebook continúan llegándole reportes que informan robo de identidad y sus fotos y videos permanecen en grupos donde hombres comparten este tipo de contenido sin consentimiento de las mujeres. Pero en México, aún no es delito.

A pesar del panorama, en algunas entidades del país se han comenzado a visibilizar legislaciones estatales que castiguen este tipo de ciberacoso. En diciembre del año pasado, en Puebla, con 37 votos a favor, se aprobó una reforma al Código Penal para tipificar los delitos de ciberacoso y la violación a la privacidad sexual. Y en Yucatán, a mediados de 2018, se estableció la ley contra la “pornovenganza”, una iniciativa promovida por Ana Baquedano, víctima de dicho delito.

“Sé que no hay una ley que nos proteja a mí y todas esas mujeres. Que no hay ningún apoyo y que las instituciones autónomas también son culpables de algún modo en la violencia a la mujer. La indiferencia de esa autonomía hace que esto sea más grande, pero quiero que las mujeres levantemos la voz y nos apoyemos porque solo así podemos castigar a los culpables. Solo así”, afirma Liliana.

También cuenta que busca adentrarse en el activismo para que otras mujeres no sientan la desesperación de ser perseguidas y extorsionadas por haber compartido sus fotos en algún momento. Quiere que todas sepan cómo actuar y qué hacer cuando hombres como César A. intenten manipularlas o difundan su contenido. Busca que todas juntas logren una ley en el Estado de México que las proteja.

Liliana termina de hablar sobre sus planes futuros y parece entusiasmada. Tras cuatro años, páginas pornográficas, acoso en la calle, perfiles fingiendo ser ella y fotos de penes llegando diariamente por mensaje, ella asegura: “Quiero levantar la voz y no dejaré de hacerlo”.

@NoSoyPatty

Patricia Ramírez https://ift.tt/2U7XoRw

Descubrí que mi novio es pedófilo

Lucía y Efrén se conocieron en la universidad. Amigos en común los presentaron y meses después se habían hecho novios. Él era cinco años mayor que ella y vivía con su tía. Ella comenzaba a rentar un departamento que compartiría con Efrén dentro de poco.

Durante los cuatro años de relación que llevaban, Lucía nunca vio nada que le hiciera sospechar de la oscura pasión de su novio. Diversos especialistas explican que no es fácil detectar a un pedófilo, ya que no hay un perfil exacto que los defina. Pueden ser de cualquier edad y estrato social, con físicos tan diversos como ocupaciones o contextos familiares.

Lo único peculiar que Lucía recuerda es que a su entonces pareja le apasionaba la deep web y de vez en cuando veía películas gore, terror con violencia extrema, que ella no soportaba. Llevaban una relación con altas y bajas, pero habían creado una zona de confort hasta el punto en que el sexo entre ellos dejó de existir. Lucía incluso tuvo otra pareja sexual por casi un año, por la que Efrén nunca puso oposición.

Con el correr de la relación, la pareja también se convirtió en sociedad laboral. A Lucía le encargaron un proyecto en el despacho donde trabajaba, mientras que a Efrén le había pedido remodelar una casa. De esta manera, pasaban cada vez más tiempo juntos.

Un día, Efrén salió del departamento para pagarle a los obreros que les ayudaban con casa. Ella se quedó para hacer papeleo administrativo y como su máquina no servía se le hizo fácil buscar unas facturas en la de Efrén. Entonces fue a la carpeta de descargas, donde vio algo extraño a lo que dio click. En el poco tiempo que estuvo en la computadora, alcanzó a ver que su novio tenía una carpeta con más carpetas dentro, todas numeradas, llenas de videos similares: había niños con niños, adultos ultrajando a menores, bebés de meses... Lucía afirma que nunca podrá olvidar la cara de los pequeños.

Cuando Efrén regresó al departamento, y al ver la cara llena de lágrimas de Lucía, le preguntó qué había visto. Sin embargo, a pesar de que Lucía lo confrontó, él no confesó nada. Afirmaba que el material se había descargado solo, junto con unas series. Finalmente, después de horas de discutir, Efrén confesó que no sabía que lo que había hecho estaba mal.


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Olivia Guerrero, educadora sexual de la Asociación Mexicana de Salud Sexual (AMSSAC), explica que “un pedófilo es alguien que tiene una sociopatía, que solo buscar satisfacer sus necesidades y no piensa en el dolor que puede causar a terceros, que ve como objetos”. Los pedófilos tienen claro qué está permitido y qué no, y saben que ese tipo de conductas involucran una sanción, aunque justamente eso es parte de lo que les excita, añade la especialista.

En México el problema de la pedofilia es severo. El país ocupa el primer lugar a nivel mundial en abuso sexual infantil y es el tercero en delitos cibernéticos relacionados con la pornografía de menores, según registros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Guerrero dice que es importante diferenciar entre pedófilos adultos y jóvenes, pues estos últimos no son siempre sociópatas. Entre los casos que han pasado por AMSSAC, los especialistas han logrado identificar que los menores infractores generalmente son influenciados por la gran cantidad de mensajes sexuales a los que son sometidos diariamente. A eso se suma la gran falta de educación sexual en los hogares mexicanos.

Lucía cuenta con cierta pena en la mirada que, tras el suceso, su relación con Efrén continuó por un año. Los primeros días, ella no podía salir a la calle. Pasaba el día entre dormida y llorando y dejó de ir a la escuela. La culpa no la dejaba.

Inicialmente, a ella le dolió saber que no lo conocía. Después ese sentimiento se convirtió en culpa y luego en responsabilidad: “Debía ayudarlo”, explica la joven de ahora 32 años.

Sin embargo, un día, meses después, Efrén le anunció a sus padres que pronto vivirían juntos. Esto fue como una alarma para Lucía, quien pensó que no quería compartir su vida con alguien así. En ese momento, recuerda, lamentó no haber actuado antes y haber gastado un año entero de su vida tratando de que él resolviera un problema por el que no se preocupaba. Entonces terminaron.

Un año después de cortar, Lucía hizo una denuncia cibernética de manera anónima, para ver si las autoridades podían hacer algo, pero no le dio continuidad, pues no tenía pruebas. Tras el suceso, le dijeron que era necesario formalizar la demanda en el Ministerio Público, pero ella tenía miedo que él se pusiera en alerta, así que empolvó el asunto.

“Las cifras oficiales son unas y las negras otras. Lamentablemente, la corrupción y la impunidad que opera en nuestro país hacen que este delito se desarrolle mucho”, explica sobre la pedofilia el experto en derecho penal Israel Trujillo. Asimismo, el abogado añade que la policía cibernética ha significado un gran avance en la denuncia del hecho, especialmente de manera anónima, aunque las redes de pornografía infantil se mueven en la oscuridad, y sus entramados les han permitido quedar impunes en muchas ocasiones, señala.

Tras la separación con Efrén, Lucía se encontró con él dos veces más en fiestas. En una este le dijo que ya iba a terapia y que entendió que lo que había hecho estaba mal. También le dijo que con la psicóloga se acordó que años atrás a él le había pasado algo, pero ella cortó la plática diciendo que no había excusas para su comportamiento…

Aún hoy en día, los expertos no han encontrado una respuesta clara para explicar la pedofilia. Sin embargo, muchos concuerdan en que que las experiencias nocivas pasadas en el terreno sexual podrían conducir a una persona por los oscuros caminos de pedofilia. Lo que es seguro, es que muchos pedófilos han encontrado en foros y chats, una manera de acceder y compartir información sin ser detectados por las autoridades.

Nico Barya https://ift.tt/eA8V8J

Hay microplásticos hasta en los animales de las aguas más profundas del océano

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos.

Los organismos marinos que habitan en las zonas más profundas del océano ya también están contaminados por plásticos, según un estudio publicado este miércoles.

Un grupo de investigadores presentó "el registro de ingestión de microplásticos en las zonas oceánicas más profundas, el cual indica que es muy probable que no quede ni un ecosistema marino que no esté afectado por la contaminación plástica", según el documento publicado en Royal Society Open Science.

Dirigido por Alan Jamieson, ecologista marino de la Universidad de Newcastle, el equipo examinó las entrañas de pequeños organismos llamados anfípodos lysianassid, conocidos coloquialmente como "pulgas marinas", recolectados en seis hábitats del océano profundo.

Aunque la locación de las fosas oceánicas donde se hizo la recolección fue tan variada que va desde Japón hasta aguas chilenas, todas se encontraban dentro de la "zona hadal", lo que significa que estaban a al menos 6,000 metros de profundidad. En el estudio incluso hubo anfípodos recolectados en el abismo Challenger Deep en la fosa de las islas Marianas, que es el punto más profundo conocido hasta ahora en el lecho marino, a 10,890 metros por debajo de la superficie del océano.

A pesar de provenir de estos hábitats remotos, el equipo de Jamieson encontró fibras plásticas y sintéticas como nylon, polietileno y alcohol polivinílico en las entrañas de la mayoría de los anfípodos que examinaron. "De los 90 anfípodos examinados, 65 individuos (el 72 por ciento aproximadamente) contenían al menos una microfibra o fragmento", concluyó el equipo.

Los investigadores llamaron a los hábitats hadales "el vertedero final" de cualquier contaminante que se derive de los niveles más superficiales del océano. Debido a que los organismos que viven en regiones desprovistas y aisladas suelen evolucionar para capitalizar las partículas de alimento y carroña, pueden ser más propensos a ingerir rápidamente los plásticos que llegan al fondo marino.

Los anfípodos de cada ubicación enfrentan diferentes probabilidades de ingestión de plástico. Por ejemplo, todos los organismos de la fosa de las Marianas tenían microplásticos en sus entrañas, mientras que solo la mitad de los anfípodos encontrados en la fosa de las Nuevas Hébridas estaban contaminados. El equipo aún no está seguro de qué causa este rango de variación entre varias de las ubicaciones, pero las tasas de consumo más altas parecen estar relacionadas con los hábitats más profundos.

Sin embargo, lo que queda claro es que la contaminación plástica de las profundidades del océano no es solo un problema para los organismos que viven ahí. Los anfípodos son el alimento de muchos peces, crustáceos e incluso aves en la superficie oceánica, y algunos de sus depredadores son consumidos por nosotros, los humanos. Los microplásticos consumidos por las especies que son pequeñas presas pueden tener implicaciones graves para toda la red alimentaria marina.

"Una vez que los microplásticos entran en la cadena alimenticia de la fauna hadal, existe una enorme posibilidad de que queden atrapados en un ciclo perpetuo de transferencia trófica", advirtió el equipo.

Si bien los informes de animales muertos que llegan a las costas con sus estómagos llenos de plástico se han vuelto tristemente comunes, el nuevo estudio revela que los cadáveres varados son solo la punta del iceberg cuando se trata de la contaminación por plástico en nuestros océanos.

Becky Ferreira https://ift.tt/eA8V8J

No existe el trabajo de ensueño: la angustia financiera de ser millennial

Artículo publicado originalmente en el número Poder y Privilegio de la Revista VICE México.

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Cerca de un año después de graduarme de una universidad privada de Artes Liberales, entablé una conversación con mi dentista mientras me quitaba la mugre de los dientes. Con una deuda de miles de dólares, pero una licenciatura en Inglés, aún era lo suficientemente joven como para que el seguro de mi madre cubriera la consulta. El único costo serían las herramientas de este rico hombre blanco y las preguntas que me hizo sobre a qué escuela asistía, qué estudiaba y qué estaba haciendo ahora.

“Soy mesera”, dije, con la mirada fija en la luz del techo, “en un restaurante de sushi cercano”.

Mi dentista se apartó de la brillante y desinfectada bandeja de instrumentos. “¿Eso es lo que estás haciendo con esa carrera tan cara?” Se rio, metiendo sus manos dentro de mi boca. “¡Apuesto a que tus padres están muy orgullosos!”

Esa burla reciclada de la generación anterior sobre cómo me mantenía a mí misma me era familiar, aunque nunca la había escuchado de manera tan directa. De hecho, fue un sentimiento que había internalizado años antes. Con cada nuevo trabajo recuerdo que debería estar avergonzada de hacer eso con mi costosa carrera, ya sea atendiendo mesas, paseando perros, trabajando en una oficina, como asistente personal o escribiendo por mi cuenta. Cada vez que un exprofesor o un antiguo compañero de clase con padres adinerados entraba y me veía agachada debajo de una mesa, recogiendo arroz pegajoso de la alfombra, la voz rugía en mi cabeza. Resulta que la voz, como mi dentista, es una imbécil. Y está equivocada.

La lucha por hallar sustento y la angustia que la acompaña no son nada nuevo. Pero hay algo particularmente exasperante sobre la ansiedad financiera que deben enfrentar los millennials hoy en día. Es una preocupación generalizada que estuvo presente en la encuesta VICE para jóvenes, en la que el 43 por ciento de los encuestados siente que el futuro alberga menos estabilidad laboral, mientras que el 48 por ciento piensa que la clasificación social actual seguirá siendo la misma, y el 66 por ciento piensa que tendremos más problemas económicos, incluyendo crisis financieras.

La habilidad de sostenerse mediante cualquier trabajo solía ser suficiente motivo de orgullo, pero en las décadas de 1950 y 1960, las narrativas nacionalistas de salir adelante por cuenta propia empezaron a resonar con el consumismo moderno. En las próximas décadas, la adquisición y acumulación de bienes —electrodomésticos, automóviles, ropa y un hogar— se convirtieron en la señal de una vida bien aprovechada. En los años 80, la codicia llamativa se convirtió en una religión de la cultura pop, y la época engendró tales artefactos de adoración de la riqueza como el programa de televisión Estilo de vida de los ricos y famosos. Los trabajos bien remunerados que permitían una vida de lujo se convirtieron en la meta, mientras que la deificación de celebridades como Donald Trump, el entonces vástago de una fortuna de bienes raíces de la ciudad de Nueva York, se salió de control.

Este fue el credo en el que me criaron: trabaja duro, ve a la escuela y tú también puedes hacer lo que amas y tener un sustento razonable. Luego, en 2008, mi primer año de la universidad, la economía colapsó.

“Nunca, desde la década de 1920, un periodo al que estos Años de Teflón de la década de 1980 se asemejan cada vez más, la nación había presenciado tantas celebraciones de avaricia y egoísmo”, escribió el periodista Haynes Johnson para el Washington Post en 1987. “Ahora, como entonces, se alienta al país a seguir el ejemplo de los operadores de grandes negocios, los maquinadores de estrategias de enriquecimiento rápido, los negociantes de información privilegiada, los manipuladores del mercado, los empresarios liberales en la vida política y corporativa. Al enriquecimiento privado se le ha dado un mayor valor que al servicio público. ‘Triunfar’ ha sido el eslogan de la época”.

En la década de 1980, los niños de familias de clase media y alta descubrieron que su riqueza era merecida, mientras que sus vidas funcionaban como anzuelos que tentaban al resto de nuestras familias a través de trabajos ingratos con salarios estancados y escasos beneficios. Así comenzó la nueva era del evangelio de la prosperidad que predicaba la importancia de solo hacer el trabajo que te apasiona. Años de inspiradoras películas biográficas nos enseñaron que el trabajo soñado es el único que realmente importa, independientemente de si paga las cuentas. “Los insto a que trabajen en empleos que aman”, dijo Warren Buffett a los estudiantes de negocios de la Universidad de Florida en 1998. “Creo que están locos si siguen aceptando trabajos que no le gustan porque creen que se verán bien en su currículum”. Buffett dijo esto cuando era la cuarta persona más rica del mundo, con un valor de más de 33 mil millones de dólares. Actualmente, Buffett vale alrededor de 90 mil millones de dólares.

Este fue el credo en el que me criaron: trabaja duro, ve a la escuela y tú también puedes hacer lo que amas y tener un sustento razonable. Luego, en 2008, mi primer año de la universidad, la economía colapsó. La Gran Recesión sirvió para igualar un poco a mi generación: algunos de los chicos que envidiaba por sus viajes anuales al campamento de verano ahora son adultos que trabajan a mi lado para recibir propinas por hora, terminar un turno laboral y asistir al siguiente. Pero luego de diez años y contando, la mentira nacional expuesta en la crisis financiera es igual de cruda. Hoy en día, los padres y abuelos de los millennials, quienes fueron educados con ideales de autodeterminación y ascendencia de clase, siguen jactándose del “orgullo de un buen día de trabajo honesto” que fue el resultado de la miseria colectiva de la Gran Depresión. Y no solo eso, también están juzgando a las generaciones más jóvenes por sus elecciones, como si todos viviéramos en ese mismo mundo.

Hoy parte de ser “joven” significa enfrentarnos a la falsedad de que existe una recompensa para las personas que trabajan duro, siguen las reglas o arriesgan todo para “seguir sus sueños”. Y ahora, no solo nos ridiculizan por no acumular riqueza, también nos molestan por elegir trabajos que no se consideran “importantes” o “gratificantes”. Al ganar 8.80 dólares por hora en el restaurante de sushi, lo estaba haciendo con un título profesional elegante que en la mente de mi dentista debía haber sido la clave para una vida laboral satisfactoria.

Ahora, no solo nos ridiculizan por no acumular riqueza, también nos molestan por elegir trabajos que no se consideran “importantes” o “gratificantes”.

Todo esto suena grave hasta que uno ve las muchas maneras en que los millennials están transformando esa desilusión del Sueño Americano. En todo el país, estamos formando sindicatos, postulándonos a cargos públicos en plataformas de justicia económica y promoviendo una cultura que honre la dignidad de la clase trabajadora. Nuestros desafíos inmediatos siguen siendo: la deuda de las tarjetas de crédito y los préstamos estudiantiles, el aumento de los costos de vivienda, y el acceso prohibitivo a la atención médica. Pero quizás la próxima generación tenga una mejor oportunidad de hacer justicia económica sin las fantasías individualistas que se consideraban dogmas en el pasado. Después de todo, fue en mi trabajo de mesera que aprendí a sentir orgullo por el hecho de que puedo trabajar para pagar cualquiera de mis facturas, punto. Es una rutina continua plagada de injusticias, pero, como mis padres y mis abuelos y nuestros antepasados, lo sobrellevamos.

Podría haberle explicado eso —la injusticia económica, el clasismo, la capacidad de resistencia— a mi dentista, si tuviera tiempo o energía. Además, sus manos estaban en mi boca. Después tomé el autobús para ir al trabajo y pensé en cómo mi empleo no dicta la cantidad de respeto que merezco. Mi consejo: no dejes que nadie te diga lo contrario.

En la sección que sigue, presentamos un conjunto diverso de perspectivas sobre el mercado laboral, los desafíos a los que se enfrentan los trabajadores en la actualidad y lo que se puede hacer para solucionar los problemas en nuestro sistema económico. Analizamos a profundidad los trabajos que están haciendo los millennials (y más importante, los que no están haciendo); los desafíos de encontrar inversionistas siendo una mujer con una startup; cómo Silicon Valley podría marcar el comienzo del fin del capitalismo; por qué la vivienda debe considerarse un derecho humano, y cómo los millennials de Ucrania enfrentan perspectivas financieras inciertas en una encrucijada forjada por el trabajo de una guerra en curso. También tenemos una visión personal de las personas que luchan por vivir con el salario mínimo, construir una carrera sin conexiones y enfrentarse al acoso laboral, y cómo las mujeres blancas pueden interponerse en el camino de las mujeres de color mediante el uso de estándares de clase, raza y belleza.

En un mundo donde pensar más allá del siguiente cheque puede ser angustiante, estas piezas intentan abrir camino hacia un nuevo tipo de economía.

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