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martes, 2 de julio de 2019

Encontraron fósiles de un ave de 3.6 metros de altura y 450 kilos en Crimea

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

El extinto Pachystruthio dmanisensis fue una especie de ave gigante que vagó por las llanuras de Europa del Este hace 1.5 y 2 millones de años.

Esta épica ave tenía una altura asombrosa de 3.6 metros y pesaba aproximadamente 450 kilos, lo que lo convierte en el ave más grande de Europa conocida por la ciencia.

Nunca se había documentado un ave de "un tamaño tan impresionante en el hemisferio norte en general", según un grupo de investigadores dirigidos por Nikita Zelenkov, paleontólogo de la Academia de Ciencias de Rusia, quien publicó los resultados recientemente en el Journal of Vertebrate Paleontology.

"Me sorprendió mucho ver este hueso, porque no esperaba tantas aves gigantes en Europa", dijo Zelenkov a Motherboard en un correo electrónico. Los restos fueron encontrados en la Cueva de Taurida, que fue descubierta el año pasado por trabajadores que estaban construyendo una autopista entre las ciudades de Simferopol y Kerch, en Crimea.

En el título del peso pesado del mundo de las aves, el P. dmanisensis solo es superado por las aves elefantes de Madagascar y los mihirungs de Australia, que tenían masas de más de 680 kilos.

En contraste, los avestruces, que en la actualidad son las aves vivas más grandes de la Tierra, pesan 160 kilos como máximo.

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Fémur fosilizado del Pachystruthio dmanisensis en comparación con el fémur de una avestruz. Imagen: Nikita Zelenkov

Debido a que el P. dmanisensis es una especie tan inusual, Zelenkov y sus colegas no están seguros de dónde encaja exactamente en el árbol genealógico de las aves. El equipo está buscando otros huesos, especialmente cráneos, que podrían ayudar a determinar su relación con otras aves, mientras estudian los fósiles de las cáscaras de huevo que podrían arrojar luz sobre el surgimiento del animal en Europa.

La anatomía del fémur del ave sugiere que se trataba de un velocista, lo que puede significar que a menudo huía de animales que se encontraban en la parte superior de la cadena alimenticia.

"Solo podemos especular sobre los alimentos y los depredadores, pero una dieta herbívora parece más probable, algo parecido a lo que ocurre con las avestruces", dijo Zelenkov. "El hecho de que esta ave gigante conservara la capacidad de correr bastante rápido nos dice que los depredadores desempeñaron un papel importante en su ecología y evolución".

Es posible que los primeros humanos fueran uno de los depredadores de estas aves, cazándolas en busca de carne, huesos, plumas y cáscaras de huevo, dijeron los autores en el estudio.

Algunas de estas preguntas sin respuesta podrían resolverse gracias a futuras excavaciones en la Cueva Taurida. Además de los fósiles de las aves gigantes, los paleontólogos descubrieron restos de tigres dientes de sable, antílopes, bisontes, hienas y otros animales del Pleistoceno en el sistema de cuevas.

"Todavía hay muchos sedimentos por excavar", dijo Zelenkov, "así que definitivamente habrá nuevo material en algún momento".

Becky Ferreira https://ift.tt/2WZK820

lunes, 1 de julio de 2019

La jornada laboral debería ser de solo 8 horas a la semana

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

En 1929, el economista británico John Maynard Keynes dio una conferencia ahora famosa en la que predijo que las generaciones futuras trabajarían solo 15 horas por semana debido al avance de la tecnología. En el año 2000, el biofísico y ecologista teórico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Erik Rauch, dijo que podríamos trabajar aún menos horas: que un empleado promedio solo necesita 11 horas por semana para completar el trabajo que haría en 40 horas en el año 1950.

Por supuesto, trabajar tan pocas horas no es posible en el sistema actual, por razones que tiene que ver con los ingresos, y también por la forma en que nuestra identidad, estatus y bienestar tienden a estar relacionados directamente con nuestras carreras. Cuando asistes a un centro de trabajo, conoces gente, socializas y sientes que estás contribuyendo a la sociedad. El desempleo regularmente está asociado con consecuencias negativas para la salud mental y física.

Sabemos que trabajar demasiado es malo para ti, pero ¿cuál es la cantidad mínima de trabajo que necesitamos realizar para obtener todas las recompensas anteriormente mencionadas? Hasta ahora, nadie había intentado responder esa pregunta: un nuevo estudio en la revista académica Social Science and Medicine descubrió que solo necesitamos trabajar ocho horas a la semana en total — mucho menos del promedio de 8,5 horas diarias que solemos trabajar— para obtener los beneficios psicológicos del trabajo. Después de ocho horas, alcanzamos estabilidad en nuestro bienestar.

"Es como tomar vitamina C: todos necesitamos una cierta dosis, pero tomarla más de lo necesario no trae ningún beneficio adicional para la salud, y tomarla en cantidades demasiado grandes en realidad puede tener efectos perjudiciales", dijo Daiga Kamerade, autora principal y socióloga de la Universidad de Salford en Inglaterra. En un cierto punto, el exceso de trabajo conduce al síndrome de agotamiento y a una mala salud mental.

El estudio empleó datos del Estudio longitudinal de Hogares del Reino Unido, que contiene observaciones de más de 80,000 personas. Los investigadores observaron cómo los cambios en la cantidad de horas que las personas trabajan afecta su salud mental a lo largo del tiempo y preguntaron en qué punto mejoraba el bienestar de una persona. Para la mayoría, el cambio a un bienestar positivo ocurre trabajando remuneradamente entre una y ocho horas semanales, mucho menos de los dos o tres días que habían anticipado, dijo Kamerade.

Ante el hecho de que las máquinas podrían hacer que muchos trabajos sean redundantes, los autores sugirieron una nueva forma de conceptualizar nuestro futuro laboral. Podría haber una redistribución de las horas laborales, escribieron, de modo que las personas aún tengan acceso al empleo, pero con una semana laboral considerablemente reducida, mucho más de lo que postulaba el proyecto de una semana laboral de cuatro días.

Kamerade dijo que todavía nadie había preguntado cuál era el número mínimo de horas de trabajo requeridas para lograr una salud mental positiva, y había una pieza faltante en la discusión sobre por qué trabajamos tanto, especialmente cuando entre el 9 y el 47 por ciento de los puestos de trabajo en los países desarrollados podría ser cubierto mediante la automatización.

Sin embargo, una observación importante para el estudio es que controló el ingreso. Eso significa que el hallazgo de los investigadores sobre el bienestar solo aplica si las personas que trabajan un día a la semana ganan la misma cantidad de dinero que las personas que trabaja más horas. Si realmente quisiéramos semanas laborales de ocho horas, se requeriría hacer cambios en las políticas, como impuestos, un ingreso universal o la redistribución de la riqueza, para no "aumentar las dificultades materiales de quienes se encuentran en el fondo del mercado laboral ", dijo Alex Wood, investigador de la Universidad de Oxford, quien estudia el impacto de la tecnología en las condiciones y las relaciones laborales, pero no participó en esta nueva investigación.

Wood dijo que los hallazgos se producen en un momento crucial, cuando los legisladores están pensando en la interacción de los trabajos, la automatización y el efecto del trabajo en la salud y el planeta. Varios empleadores en Suecia probaron recientemente el tener días laborales de seis horas. La BBC informó que en los primeros 18 meses, las enfermeras que participaron tuvieron menos días de incapacidad por enfermedad, sintieron que su salud era mejor y aumentaron su productividad.

Cambiar a un modelo de menos horas laborales tendría que significar realmente que trabajemos menos, no que condensemos una semana entera de trabajo en ocho horas, dijo Wood. En última instancia, eso significaría replantear nuestras ideas en torno al consumo —con menos horas laborales podría haber menos que consumir—, y tomar la decisión de centrarnos más en el tiempo de esparcimiento. Si podemos manejar eso, en lugar de temer al aumento de la automatización, podríamos intentar verlo como una oportunidad para alejarnos de nuestra cultura centrada en el trabajo.

"Los seres humanos no están diseñados para estar subordinados a otros para trabajar", dijo Ewan McGaughey, profesor titular en el King's College de Londres e investigador asociado en el Centro de Investigación de Negocios de la Universidad de Cambridge. "Somos animales sociales que valoramos el contribuir a la sociedad, pero también valoramos el ocio, la familia y la comunidad. Todas estas cosas requieren menos tiempo de trabajo".

McGaughey cree que la tecnología solo tendrá un impacto negativo en nuestra relación con el trabajo si lo permitimos. Sin embargo, las políticas y leyes sociales podrían proporcionar capital para los trabajos, las garantías laborales y los empleos plenos con salarios justos, todo con menos horas.

Menos horas de trabajo también podrían permitirnos obtener algunos beneficios de bienestar derivados de nuestro tiempo libre, dijo Brendan Burchell, investigador en sociología de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio. Ahora, todo lo que la mayoría de la gente realmente hace en su tiempo libre es prepararse para volver al trabajo. Lavamos nuestra ropa, compramos comestibles, limpiamos nuestras casas.

"Si vamos a avanzar hacia este momento en el futuro cuando tengamos más tiempo libre porque los robots y las máquinas inteligentes podrán desempeñar más actividades relacionados con nuestros trabajos", dijo Burchell, "deberíamos tomar con seriedad el educar en las escuelas a las personas lo mismo para disfrutar y tener buenos momentos de ocio que para ser buenos empleados".

Shayla Love https://ift.tt/eA8V8J

Un hongo con sustancias alucinógenas convierte a las cigarras en enloquecidos zombis sexuales

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

El hongo Massospora no puede vivir fuera de las cigarras. Los científicos finalmente han descubierto lo que hace: apoderarse del cuerpo de las cigarras y enviarlo a una búsqueda frenética de sexo.

Las cícadas periódicas viven hasta 17 años bajo tierra antes de emerger como adultos. Según el estudio, publicado en la revista Fungal Ecology el 24 de junio, el Massospora las infecta justo antes de que emerjan, lo que hace que su abdomen comience a desprenderse.

Las cigarras macho infectadas, pierden el control de sus cuerpos, e intentan aparearse con cualquier cosa que encuentren, batiendo sus alas de la misma forma en que lo hacen las hembras en los rituales de apareamiento.

Estos intentos de apareamiento no ayudan mucho a las cigarras, ya que para entonces el hongo ya se ha comido sus genitales y trasero. Desafortunadamente, el hongo sí se ve beneficiado, pues esta conducta ayuda a propagar sus esporas y a infectar a más cigarras.

"El hongo se propaga como una enfermedad de transmisión sexual", dijo el autor principal del estudio, Matthew Kasson. "Y se puede contagiar de macho a hembra y de macho a macho".

Un grupo de investigadores de la Universidad de Virginia Occidental capturaron y analizaron unas cigarras infectadas, con esto identificaron dos compuestos que creen que son los responsables de la pérdida de control sobre sus cuerpos: la catinona, una anfetamina que normalmente se encuentra en las plantas, y la psilocibina, el compuesto psicoactivo de los hongos alucinógenos.

Sin embargo, antes de comenzar a pensar en comer cigarras para intentar drogarte, los investigadores advierten que la psilocibina es solo uno de los muchos compuestos que se encuentran en este hongo, entre los cuales hay otros que pueden ser dañinos.

Este descubrimiento podría sentar las bases para el desarrollo de nuevos medicamentos para los seres humanos. Anteriormente, la catinona se había encontrado solo en las plantas y la psilocibina, solo en los hongos alucinógenos. Después de secuenciar el genoma, los investigadores no detectaron las mecanismos normales para producir estos compuestos, lo que significa que podrían producirse de una manera completamente nueva.

"Esto podría significar algún tipo de avance para la medicina", dijo Kasson. "Estos compuestos psicoactivos son medicamente importantes".

Debido a que no es posible cultivar este hongo en un laboratorio, los científicos dependen de las cigarras ya infectadas para aprender más sobre todo esto.

Los investigadores aún no están seguros de cómo afectan exactamente estos compuestos a las cigarras, pero se ha encontrado que compuestos similares afectan el comportamiento de otros insectos. Una anfetamina similar a la catinona ha demostrado aumentar la agresividad en las hormigas, mientras que algunos han teorizado que la psilocibina podría funcionar como protección contra los depredadores. Para averiguar cómo afectan exactamente el comportamiento estos compuestos, los investigadores necesitarían hacer pruebas en formas purificadas de ellos, algo que no pueden hacer sin el permiso y la supervisión de la Administración para el control de drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

Madeleine Gregory https://ift.tt/eA8V8J

La 41 Marcha del orgullo LGBTTTIQA: más de cuatro décadas de ser y resistir

Esta crónica fue creada en colaboración con Scotiabank

“Ahí vienen los maricones, muy chulos y coquetones” era el titular que daba cuenta del primer baile homosexual del que se tenga registro en la prensa mexicana. Por supuesto este artículo, con tintes homofóbicos y que además usaba palabras como “jotitos” y “lagartijos”, no reivindicaba en absoluto a las personas de la comunidad LGBTTTIQA+, sino que los ridiculizaba. Sin embargo, es el primer antecedente escrito, y ha quedado en la memoria de una comunidad que ha encontrado en la celebración una herramienta de resistencia.

En ese famoso baile había 41 asistentes —entre los cuales estaba presumiblemente el yerno del mismísimo Porfirio Díaz—, y desde entonces el número 41 se ha vuelto un sello emblemático. Ser un 41 era la manera en que en el siglo pasado se le decía a una persona homosexual. Si bien la palabra ya no se usa, quedó en la memoria histórica, por lo que se esperaba que esta marcha tuviese ese tinte de festividad, de coquetería, de celebración. Pero ya no desde la clandestinidad ni que acabase en una redada, sino en una explosión de colores, de demandas de derechos y de amor diverso.

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Ya desde el Ángel de la Independencia —el punto de partida donde año con año se da el banderazo de salida— se sentía el espíritu de la fiesta. Desde las alturas la Victoria Alada contemplaba a hordas y hordas de asistentes que con coronas, collares de flores multicolores, pelucas y pancartas, esperaban que se hiciera oficial el inicio de la travesía a través de una de las avenidas más emblemáticas de la Ciudad de México: Paseo de la Reforma.

Cuando al fin comenzó el desfile, no solo Reforma sino también todas las calles aledañas, se encontraban totalmente anegadas de glitter, de sonrisas y de creatividad. Acaso sin querer y sin saberlo siquiera, muchos de estos “maricones muy chulos y coquetones”, utilizaron como lienzo sus propios cuerpos para poner de manifiesto que nunca más el clóset será una opción. Vestidos de unicornios, de hadas, estas criaturas míticas desfilaban con una palabra que es la antípoda de la vergüenza: el orgullo.

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Mientras en los carros alegóricos no faltaban los hombres musculosos, —esos que la mercadotecnia nos marcan como los “deseables”, como los “estéticos” y “fotografiables”—, a pie de calle, la gente hacía suya la celebración poniendo de manifiesto que hoy no sólo se pugna por reconocer otras formas de amar, sino también de reconocer otros modelos de belleza, de revalorar lo que no es hegemónico y de darle su justo valor. Travestis con sobrepeso, personas morenas, cuerpos flacos, marcados con cicatrices: todos se vistieron de arcoíris, de pluma o lentejuela y dijeron: yo también existo y yo también soy bello.

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Una de las grandes joyas de la corona en esta celebración fue ver un carro completo cargado de personas muxes, ese llamado tercer sexo que desde Oaxaca, nos vino a poner en claro que no se puede ser realmente diverso si insistimos en “blanquear” la marcha; que a nosotros la palabra “PRIDE” nos viene guanga: que no necesitamos ver hacia afuera de nuestro país para adoptar figuras emblemáticas y que sin incluir a nuestras comunidades indígenas y pueblos originarios, esta lucha no puede ser ni será.

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A diferencia de otros años, en los que la marcha se daba en dos bloques bien diferenciados, en este año se mezclaron los aliados con las organizaciones de la sociedad civil, lo que para muchos provocó malestar, pero para otros fue una señal de que se está marchando en la dirección correcta. “Ya casi no hay universitarios, o colectivos de lucha social”, señaló lamentándose Maricarmen Ruiz, parte de Lesbianas de México. “Creo que se nos está olvidando que aquí no venimos nada más al desmadre, que hay mujeres lesbianas a las que todavía nos están matando. Muchas ya no estamos en el clóset aquí en la ciudad, pero también marchamos por nuestras hermanas que en los estados no la tienen nada fácil”.

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En este sentido, la sensación era agridulce: por un lado muchos festejaban los logros ya conquistados, pero por el otro, también había comentarios acerca de que solía haber más slogans que consignas. “O sea, sí, que marchen, porque la marcha es de todos. Nos ayudan con el tema de la visibilidad. Pero que no lo hagan hasta enfrente, que no manchen. Que no se les olvide que son aliados y no protagonistas”, señaló Joel Jiménez, de Universitarios Arcoíris.

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Pero más allá de estas voces críticas —importantísimas, hay que decirlo, porque parte del festejo es la reflexión— el ambiente no dejaba de ser de una gran fiesta. Y en ocasiones, hasta de una gran kermés, donde podías encontrar souvenirs para lo que quisieras. ¿Preocupado por el sol o porque las lluvias se desataran de repente? Había paraguas arcoíris. ¿Sed de la mala o de la buena? Lo mismo se ofrecían micheladas escarchadas con chile de colores que aguas o paletas heladas con figuras de unicornio. ¿No tuviste la oportunidad de producirte con algunos “props” antes de venir? Sin problema: aquí lo mismo te vendían collares, barbas, pestañas postizas, pelucas, banderas, tocados, bigotes, collares, playeras. Y para los que ya pensaban en el after de la marcha, llovían condones de los carros alegóricos.

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Como si de una sede alterna al Bosque de Chapultepec se tratase, tampoco faltaron los pintacaritas. Armados con pinceles, con pintura de colores y diamantina, convertían a cualquier caminante en coquetas gatitas, en fantásticos unicornios, o en drags de banqueta. Eso sí: los accesorios como orejitas, cuernos para completar el outfit o los pelucones de nervios, se vendían por separado. Negocio es negocio.

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“Hay que ser jotas, pero no marranas”, decía un cartel sostenido por una chica trans. Empelucada y empoderada, recibía de muy buena gana la basura de los asistentes, arrancando además risas y felicitaciones por parte de los asistentes. Llevaba tres costales diferentes, uno para botellas de pet, otro para latas de aluminio y uno más para otro tipo de basura, como papel o cartón. “Si vamos a ser cochinas, que sea en la cama”, decía otro de sus carteles, haciendo gala al mismo tiempo de creatividad y de conciencia social y ecológica.

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Tampoco faltaron las mascotas: “siempre perra, nunca imperra” se leía en la capita de un canino que desfilaba como quien convierte el Paseo de la Reforma en una pasarela. Las fotos y los piropos hacia este cuadrúpedo no se hicieron esperar. “Tengo dos papás y no estoy confundido”, se leía en la espalda de otro, haciendo alusión a las críticas de quienes hoy, en pleno 2019, se oponen a las adopciones homo o lesboparentales porque “hay que pensar en los niños, ellos que hagan lo que quieran, pero que no confundan a los menores”.

En esta edición de la marcha también hicieron su aparición los infaltables cristianos que, como año con año, aprovechan el río revuelto del orgullo para hacer proselitismo religioso. Con Biblia en mano, predicaban frases como “todavía estás a tiempo de abandonar esa vida de concupiscencia. Dios te ama y si lo aceptas en tu corazón, él te querrá como seas. Dios ama a quien quiere dejar de ser pecador, pero aborrece al pecado”. Afortunadamente eran los menos. “Ya siéntese, señora”, le gritaban los y las asistentes a la marcha que no iban a permitir que nadie censurara su manera de ser o de amar, y mucho menor en un día de celebración.

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A diferencia de otros años en que en la marcha se gritaba la famosa consigna “esta marcha no es de fiesta, es de lucha y de protesta", en la edición número 41 de la Marcha del Orgullo parece haberse entendido que el festejo y la exigencia no se encuentran divorciados, sino que no son amasiato que comenzado a olvidar sus diferencias para reconciliarse. Que el festejo y las demandas por las reivindicaciones sociales no están en lados opuestos del ring, y que se puede protestar mientras se hace gala de la creatividad y la algarabía. Que mostrar el cuerpo y festejar con alegría también tienen una carga política.

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Hoy más que nunca, por ejemplo, se puso de manifiesto que la comunidad LGBTTTIQA+ no está sola, y que el cambio social se construye a través de alianzas. Que no somos enemigos de nuestros diferentes, sino que podemos hermanarnos en la lucha por el bien común. Si esta edición de la marcha estuvo tan nutrida es porque no solo marcharon homosexuales, lesbianas, bisexuales, personas trans o queer, sino que se unieron muchas personas que sin necesariamente ser parte del colectivo, reconocen que solo a través de reconocer, respetar y festejar la diversidad somos un país más fuerte.

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Uno de los momentos más emotivos de la marcha lo dieron un grupo de madres que se encontraban situadas en la esquina de Avenida Juárez y el Eje Central, justo enfrente del Palacio de Bellas Artes. “Si no tienes quién te abrace o si te rechazan en tu familia, nosotras te queremos”. Y este pequeño acto, simbólico si se quiere, fue un parteaguas que nos recordó un problema que sigue siendo nodal aún en 2019: hoy por hoy, a muchas personas de la comunidad se les sigue expulsando de los hogares. Es en sus familias donde escuchan las primeras palabras de rechazo que habrán de acompañarlas durante mucho tiempo. Y es por esto que ejercicios como los de estas madres tienen valor: porque nos recuerdan que aún cuando hay algunas familias que rechazan a sus miembros, hay otras familias, las familias de elección, que pueden cobijar a aquellos que fueron rechazados de sus hogares por ser diferentes.

Ya entrando hacia el primer cuadro del Centro Histórico, la marcha se bifurcó: mientras los contingentes de a pie entraron por el andador de Madero, los carros alegóricos fueron desviados por la calle de 5 de mayo. De un lado antros, marcas y corporativos, de otro lado los amigos, las parejas, los contingentes contestatarios y rebeldes que no olvidaron que aun hoy, en medio del festejo, hay muchos derechos y demandas que aun no se conquistan.

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Justo llegando a la plancha del Zócalo, donde el templete ya esperaba para comenzar con todo la pachanga, nos recibió también un Palacio Nacional vestido con las diferentes banderas de la comunidad LGBTTTIQA+. Y también, para beneplácito de muchos, estaban los retratos de 41 figuras emblemáticas en la historia de nuestra comunidad, entre los que destacaron Nancy Cárdenas, una de las primeras lesbofeministas de nuestro país, o Juan Jacobo Hernández, quien con el Frente Homosexual de Acción Revolucionara, hace 41 años, desafió al statu quo con su lengua incendiaria y una playera que decía: “Soy homosexual, ¡y qué!”.

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En este lugar donde orgullosa ondea la bandera de México, muchas otras banderas, como sus pequeñas hijas, ondeaban también con su propio orgullo: el orgullo de ser, el orgullo tantas peleas ganadas, el orgullo de resistir a pesar de los pesares. Y como dice un texto de Braulio Peralta, que se encuentra sembrado a mitad del Zócalo: “Largas han sido las batallas”. Sí, han sido largas, pero han valido la pena. Porque ya no somos los mismos que hace 41 años. Porque hoy tenemos derecho al festejo. Porque entre el torso al viento la pluma y el tacón, sabemos que nuestras demandas siguen siendo legítimas y están vigentes. Porque seguimos siendo los 41 esos maricones muy chulos y coquetones, pero la historia nos dignificó y se puso de nuestro lado. Porque tenemos puesto un ojo en nuestro pasado, ese que nunca debemos olvidar, y otro en la esperanza de un país que un día abrace y celebre por entero toda su diversidad.

Pável Gaona https://ift.tt/2JhuDxI

Así lucen las pinturas de una persona con sinestesia

“Sabes a manzana”, dice Dafne mientras toca mi brazo. Ella puede percibir sabores al tocar las cosas y ver colores al escuchar sonidos. La condición que tiene se llama Sinestesia.

Dafne tiene 21 años y es fotoperiodista deportiva. La conocí en la universidad, donde me contó de su particular manera de percibir los sentidos. Existen diferentes tipos de sinestesia que dependen de qué sentidos mezcle la persona que la padezca. En ocasiones las personas sinestésicas pueden percibir letras, palabras u oraciones de distintos colores al leer. Otro tipo es la emocional, en la cual pueden percibir el color del “aura” de las personas, dependiendo de cómo vean su estado de ánimo.

En el caso de Dafne, al tocar las cosas, además de la textura normal que la mayoría de las personas podría tocar, percibe sabores en su boca. “De pequeña solía encontrarle sabor a las cosas con solo tocarlas o al escuchar los sonidos veía colores”, cuenta. “A la gente les veía colores alrededor y pensaba que eso era normal. Al crecer escuché sobre la sinestesia, investigué más y me hice unos exámenes en línea de la Universidad de Sussex, otros del Instituto Max Planck de Psicolinguística y resultó que efectivamente la padecía”.

De acuerdo con John Harrison, investigador del tema en la Universidad de Cambridge y la Universidad de Londres, en su libro El extraño fenómeno de la sinestesia, describe este padecimiento como “una alteración sensoperspectiva en la que la estimulación de un sentido, produce en la conciencia de quién la sufre, una percepción en otro: oír colores, ver sonidos y saborear formas”. En ocasiones este padecimiento se ha comparado con el efecto que algunos psicotrópicos como el LSD, MDMA o DMT causan en las personas que los consumen.

Los sabores que Dafne percibe, cambian: Si toma un lápiz, puede ser dulce, pero si lo deja y lo vuelve a tocar, es posible que sea totalmente distinto, ya que el sabor es independiente al objeto. Su cerebro lo interpreta sin tener alguna relación lógica con lo que está tocando.

“Aunque a la sinestesia se le considere un cruce de cables de los sentidos, no tuve problemas con ello”, comenta Dafne. Vivir con este padecimiento tiene a Dafne acostumbrada, sin embargo hay veces que se “satura” y puede llegar a ser muy molesto. “A veces quisiera que al tocar algo no me supiera a nada, o al escuchar los ruidos o las voces no ver tan presentes los colores”.

Como fotoperiodista, actualmente cubre la liga de futbol femenil en México. “Imagina esto”, me pide: “estás en un partido entre gritos y sonidos, todo al mismo tiempo. Tú en la orilla de la cancha, detrás de tu cámara, intentando hacer la cobertura del evento mientras cientos de colores en forma de ondas, líneas, manchas y explosiones complementan lo que ves”, me cuenta. “Es más cuestión de qué tanto me distraigo con ello lo que me llega a molestar un poco”.

Dafne también cree que es genial tener sinestesia. Para entender un poco más de esto, Dafne escuchó algunas canciones, de distintos artistas y géneros, y en una hoja de papel pintó los colores que percibe con cada una. “Vivir con sinestesia es diferente y único, porque cada sinestésico lo vive a su manera, en mi caso, es estar siempre entre sabores y colores”.

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“Con altura” - Rosalía ft. J Balvin

Esta canción resaltó mucho en mi cabeza, ya que no se filtraron otros colores, sólo estos y la combinación de los mismos.

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“Bad Guy” - Billie Eilish

Al ser una canción con el bajo muy marcado, aprecié mucho los colores azules y morados. El amarillo fue una sorpresa para mí, ya que es un color que no veo demasiado con este tipo de sonidos, pero apareció en la parte final, cuando se detiene y vuelve a iniciar más lento.

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“Bangarang” - Skrillex

Esta canción fue más dispersa. Los colores vinieron de todos lados hacia mi cabeza, se combinaron, surgieron nuevos y se expandieron un poco más.

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“Chop Suey!” - System of a Down

Los colores en esta canción se concentraron por grupos: los brillantes en el lado derecho de mi cabeza y los oscuros en el izquierdo. Se combinaron, pero muy poco. Apenas logré plasmar unas cuantas pinceladas en el papel.

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“Mis sentimientos” - Los Ángeles Azules ft. Ximena Sariñana

En esta canción, vi la voz de Ximena Sariñana en naranja convirtiéndose en rojo. Fue curioso percibir el color de su voz con el de los instrumentos y el coro.

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“Sinfonía 9 en re menor, 2º Mov.” - Beethoven

Esta es una de las piezas que más colores tuvo, e incluso se crearon diferentes. En esta canción cada color representa los instrumentos y se combinan, en el inicio con un patrón circular en la parte derecha (que al final ya no vi) y de ahí empezaron a llegar todos los colores conforme cada instrumento se incluía en la sinfonía.

@JoseMBahamonde_

José Manuel Bahamonde https://ift.tt/2RKQqBI

Rastrean la fuente de una misteriosa explosión de radio en el espacio

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Por primera vez en la historia, los científicos han rastreado un misterioso tipo de explosión espacial hasta su fuente original a 3.6 mil millones de años luz de distancia.

Las ráfagas rápidas de radio, o FRB, son pulsos de luz ultraluminosos y energéticos en el cielo nocturno que en unos pocos milisegundos pueden liberar tanta energía como la que libera el Sol en 80 años. Nadie sabe qué es lo que ocasiona estos intensos estallidos cósmicos, pero los científicos han especulado que pueden ser generados por estrellas de neutrones y agujeros negros, o tal vez incluso por una inteligencia alienígena avanzada.

Las FRB vienen en dos variedades: repetitivas, que parpadean varias veces en el mismo lugar, y las no repetitivas, que son explosiones de una sola ocasión. Los científicos rastrearon por primera vez una FRB repetitiva hasta su galaxia anfitriona en 2017, después de observar una secuencia de pulsos brillantes, lo que confirmó que estos eventos son de origen extragaláctico. Sin embargo, los pulsos únicos seguían siendo un misterio.

Ahora, los investigadores dirigidos por Keith Bannister, una ingeniera de la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth de Australia (CSIRO, por sus siglas en inglés), se han convertido en los primeros en identificar la galaxia anfitriona de una FRB no repetitiva utilizando equipos extremadamente sensibles.

Este hito, anunciado el jueves en Science, es "el gran avance que el campo ha estado esperando desde que los astrónomos descubrieron las ráfagas rápidas de radio en 2007", dijo Bannister en un comunicado.

"Si nos paráramos en la Luna y miráramos la Tierra con esta precisión, podríamos decir no solo de qué ciudad provino la explosión, sino también de qué código postal e incluso qué callé de la ciudad", dijo Bannister.

Esta ráfaga única, que recibió el nombre de FRB 180924, fue detectada el 24 de septiembre de 2018 por el radiotelescopio Australian Square Kilometer Array Pathfinder (ASKAP).

Las instalaciones del ASKAP constan de 36 grandes antenas de radio en un área de cuatro kilómetros cuadrados. La matriz es extremadamente sensible a los pequeños intervalos de tiempo, más pequeños que una billonésima de segundo, entre la recepción de la luz de un evento astronómico por cada una de las antenas. Estas pequeñísimas diferencias de tiempo se relacionan con pequeñas diferencias en la distancia que recorre la luz del mismo evento hacia cada una de las antenas, y eso puede ayudar a los científicos a rastrear su fuente.

Hasta este momento, las FRB únicas brillan y se apagan antes de que los científicos puedan localizar su origen, como cuando en una película un sospechoso cuelga el teléfono antes de que los policías puedan rastrear la llamada, pero el ASKAP capturó suficientes datos inmediatos como para acercarse a la ubicación del origen de la FRB 180924.

El equipo identificó la fuente en las afueras de una galaxia distante que es similar en tamaño a la Vía Láctea, pero no forma tantas estrellas nuevas. Las observaciones de seguimiento realizadas por el Telescopio Gemini Sur y el Very Large, ambos en Chile, así como por el Observatorio Keck en Hawai, sugieren que diferentes FRB pueden ser generadas por mecanismos únicos.

Si bien los científicos aún no saben qué causa las FRB, el nuevo descubrimiento proporciona una hoja de ruta para rastrear más de ellas, lo que ayudará a identificar mejor los orígenes de estos enigmas astronómicos.

Becky Ferreira https://ift.tt/eA8V8J

Científicos dicen que las espinacas tienen un químico que es básicamente un esteroide

Artículo publicado originalmente por MUNCHIES Estados Unidos.

El atleta estadounidense Dennis Mitchell perdió una medalla de bronce por 0.05 segundos en la final de los 100 metros masculinos en los Juegos Olímpicos de 1988 en Seúl, Corea del Sur. Ese evento fue promocionado como "la carrera más grande de la historia". Pero el ganador, Ben Johnson, fue despojado de su medalla de oro luego de dar positivo en una prueba de drogas; Carl Lewis, medallista de oro en segundo lugar, había dado positivo a drogas para mejorar el rendimiento; y desde entonces el evento fue bautizado como "la carrera más sucia de la historia". Cuando Mitchell dio positivo una década más tarde, dijo que había sido por beber cinco cervezas y tener relaciones sexuales con su esposa cuatro veces la noche anterior. "Era su cumpleaños", dijo. "La dama se merecía un regalo".

LaShawn Merritt, dos veces medallista de oro olímpico en el relevo de 400 metros y 4x400 metros, dijo que sus resultados positivos fueron por tomar ExtenZe, unas píldoras para alargar el pene. “Cuando compró el producto estaba pensando en tener relaciones sexuales con una mujer,” dijo la American Arbitration Association, en el fallo en su contra. "Él admitió que no miró la etiqueta". Y cuando cinco miembros del equipo de futbol femenil de Corea del Norte no pasaron las pruebas de drogas durante la Copa Mundial Femenina de 2011, los funcionarios norcoreanos dijeron que a las jugadoras les había caído un rayo antes de su partido, y posteriormente fueron tratadas con "glándula de almizcle". Eso, insistieron, causó que sus pruebas salieran positivas.



Sí, todos los anteriores son pretextos estúpidos, excepto, tal vez, por el ExtenZe, pero si un atleta profesional sale positivo en una prueba de drogas y luego trata de echarle la culpa a comer espinacas, bueno, eso sí podría ser legítimo. Hace poco, científicos de la Freie Universität Berlin sugirieron que la ecdysterona, un químico que se encuentra en las espinacas, se agregue a la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) debido a que produce efectos similares a los esteroides.

De acuerdo con la DW, los investigadores realizaron un estudio de 10 semanas con 46 hombres, a quienes se les administró un placebo o un suplemento diario que contenía tanto ecdysterona como 3 kilos de espinaca. Todos los participantes siguieron el mismo programa de entrenamiento, pero los hombres que tomaron las pastillas de ecdysterona desarrollaron más masa muscular y tuvieron hasta tres veces más aumento de fuerza que el grupo con placebos. "Estos datos subrayan la efectividad de una suplementación con ecdysterona con respecto al rendimiento deportivo", escribieron los autores en su resumen.

Los investigadores dijeron que –basados en estudios previos con ecdysterona– esperaban que el grupo con suplementos superaran a los de placebos pero no por tanto. "Nuestra hipótesis era que veríamos un aumento en el rendimiento, pero no esperábamos que fuera tan grande", dijo la coautora del estudio Maria Parr. "Recomendamos a la WADA en nuestro informe que se agregue la sustancia al dopaje. Creemos que si aumenta el rendimiento, esa ventaja injusta debería evitarse".

Esta no es la primera vez que Parr y su equipo han sugerido que la ecdysterona debería estar en la lista de sustancias prohibidas de la WADA. En 2015, también fue coautora de un estudio diferente llamado "Ecdysteroids: ¿A novel class of anabolic agents?" (Ecdysteroids: ¿Una nueva clase de agentes anabólicos?) que probó los efectos del químico en ratas, y esos resultados mostraron que la ecdysterona podría inducir el mismo tipo de hipertrofia (crecimiento muscular) que algunos esteroides anabólicos. "Con respecto a la prevención del dopaje, la alta potencia anabólica de la ecdysterona justifica su clasificación como agente anabólico y, por lo tanto, debe incluirse en la categoría 'Agentes anabólicos S1' de la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje", escribieron.

Quién sabe si la WADA agregue la ecdysterona a su colección de sustancias prohibidas, pero esperamos que futuros velocistas o ciclistas o jugadores de fútbol culpen a las espinacas por salir positivos en sus antidoping.

Jelisa Castrodale https://ift.tt/eA8V8J