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viernes, 27 de julio de 2018

Todos son unos clasistas de mierda: ¿Qué odias de la familia de tu pareja?

Artículo publicado por VICE México.

Estar en una relación trae una serie de cambios a nuestra vida que, por lo general, terminas por acostumbrarte y son agradables: paseos, horarios, costumbres y una larga lista de sucesos que terminan siendo una fuente de alegría en nuestras vidas.

El problema es que, siempre, existe una situación puntual que a todos nos pone nerviosos. Ese paso que termina por consolidar la relación y dejar claro que la cosa va enserio. El famoso momento en que uno conoce a la familia de su pareja.

Por lo general las relaciones que uno establece con la familia de nuestra pareja suelen ser sólidas y agradables, pero también existe de lo otro, la posibilidad de que sea un infiermo. Por este motivo, le quisimos preguntar a la gente: ¿Qué es lo que más odias de la familia de tu pareja?

“Que todos se creían miss perfección”. Valentina, 19 años.

“Que su mamá fuera tan conservadora”. Ignacia, 24 años.

“Todos se creían tocados por Dios”. Pedro, 23 años.

“Poco cariño de mamá a hijos”. María, 19 años.

“Abuela dormía con foto del Papa”. Antonia, 24 años.

“Siempre nos interrumpían cuando veíamos películas”. Martín, 22 años.

“El catolisismo recalcitrante de su familia”. Álvaro, 32 años.

“Que nunca se aprendieron mi nombre”. Olivia, 22 años.

“Padrastro se cree dueño de casa”. Borja, 22 años.

“Me discriminaban por tatuado y borracho”. Alejandro, 30 años.

“Cocinaban cosas que no me gustaban”. Sofía, 22 años.

“No entienden lo que significa familia”. Marcelo, 22 años.

“Cortaban carne y pizza con tijeras”. Victoria, 26 años.

“Amaban incondicionalmente a todos los gatos”. León, 21 años.

“Siempre están comiendo mucha comida chatarra”. María José, 22 años.

“Poco abiertos al dialogo, imposible convencerlos”. Domingo, 19 años.

“Almorzaban demasiado tarde, no lo entendía”. Macarena, 23 años.

“Todos son unos clasistas de mierda”. Sergio, 24 años.

“Sus hermanas se creían unas barbies”. María, 20 años.

“Nunca se rien de mis chistes”. Samuel, 25 años.

“No se reían ni del Chavo”. Anastasia, 21 años.

“Cuando almorzaban solo hablaban de religión”. Crecenste, 23 años.

“Lo trataban como si fuera bebe”. Ángeles, 22 años.

“Ufff, que les encante jugar badgamon”. Lorenza, 22 años.

“Comían conejo, tenía dos de mascota”. Isabel, 22 años.

“Que digan bromas con su ex”. Catalina, 23 años.

Juan Francisco Undurraga https://ift.tt/eA8V8J

La peste negra en Medellín

Anthony Gignac: el estafador que se hizo pasar por príncipe saudí en Miami

Artículo publicado por VICE España

Anthony Gignac pasó gran parte de su vida fingiendo ser un príncipe saudí, disfrutando por la patilla de estancias en hoteles para superricos y robando con todo descaro artículos de lujo en tiendas carísimas. Incluso engatusó a la dirección de una universidad importante para que le hicieran una transferencia de casi 14.000 euros. Pese a todo, el 4 de marzo de 2014, el estafador colombiano, que entonces tenía 43 años, aseguró al juez federal George Caram Steeh que los días en que encarnaba al príncipe Khalid bin Al-Saud quedaron atrás.

“He cambiado”, afirmó Gignac ante el tribunal de Detroit, según la transcripción de la sesión. “No era ninguna amenaza para la comunidad, señoría… Sí, es cierto que tengo un historial y que he cometido errores horribles. El peor error que he cometido fue el de no poder estar con mi madre cuando murió por estar en prisión. Le prometí a mi madre que nunca jamás volvería a prisión por delinquir”.

Gignac, un hombre regordete, con un corte de tazón y ojos oscuros y expresivos, había sido puesto en libertad en 2012 tras cumplir una condena de cinco años por hacerse pasar por un diplomático extranjero y por un delito de fraude bancario. En esta ocasión, lo pillaron violando su libertad condicional al viajar a los Cayos de Florida a mediados de febrero sin notificarlo a su agente de condicional.

Gignac insistió en que había viajado a los Cayos para aliviar su depresión y visitar a su hermano, el único pariente vivo que le quedaba. Sin embargo, la fiscal federal Saima Mohsin aseguró al juez Steeh que Gignac había vuelto a las andadas y estaba buscando nuevas víctimas a las que timar.

“Se está reuniendo con gente, haciéndose pasar por alguien que no es, concertando reuniones… Todo con el propósito de negociar algún tipo de acuerdo fraudulento para adquirir bienes inmuebles por valor de cientos de millones de dólares”, señaló Moshin, y posteriormente añadió: “Debe ser ingresado en prisión, ya no desde la perspectiva del castigo, sino como medida preventiva para evitar que vuelva a haber más víctimas de sus actividades fraudulentas”.

Parece que las perspectivas de aprovecharse de las gentes de la soleada Florida eran demasiado atractivas como para resistirse, incluso después de haber pasado 12 meses en la cárcel por violar la condicional.

Entre otras excentricidades, Gignac se paseaba con un Ferrari al que había colocado matrículas diplomáticas falsas y tenía una placa con la palabra “Sultán” colgada de la puerta de su casa, en una isla

Hoy, cuatro años después, el estafador profesional espera que se dicte la sentencia en Miami tras ser declarado culpable de suplantación de identidad y fraude, según informaba el Washington Post. Esta vez, Gignac acabará entre rejas por engañar a los propietarios de un hotel de Miami Beach y persuadirles para que le agasajaran con costosos bienes materiales y beneficios, y por defraudar cerca de 7 millones de euros a 26 víctimas de todo el mundo, según los cargos que constan en la demanda. Entre otras excentricidades, Gignac se paseaba con un Ferrari al que había colocado matrículas diplomáticas falsas y tenía una placa con la palabra “Sultán” colgada de la puerta de su casa, en una isla.

El sur de Florida ha sido siempre un filón para los timadores profesionales. Entre los más famosos destacan Jimmy Sabatino, un estafador de Staten Island cuyas travesuras le costaron el ingreso en una prisión de máxima seguridad, y Haider Zafar, que se presentaba ante sus posibles víctimas —principalmente inversores— como uno de los miembros de una adinerada e influyente familia pakistaní propietaria de hoteles, fábricas textiles y negocios en la industria petrolera. Víctimas de Zafar fueron los entonces jugadores del Miami Heat Mike Miller, James Jones y Rashad Lewis, a los que birló un total de casi 6,5 millones de euros en total.

Para Gignac, Sabatino, Zafar y otros delincuentes de su calaña, el sur de Florida es el lugar idóneo para traspasar a base de mentiras ese cordón de terciopelo rojo que separa el mundo ordinario de la alta sociedad y el lujo.

“En Miami no existe la cultura del rigor que impera en Wall Street o Nueva York”, explica Roben Farzad, autor de Hotel Scarface, un libro sobre la decadencia y los personajes del The Mutiny Hotel de Miami durante la época de los Cocaine Cowboys. “Si eres promotor inmobiliario y alguien te ofrece dinero sin enseñarte una hipoteca ni ningún tipo de documentación, tú aceptas el dinero tan alegremente. Miami es la capital mundial del dinero fácil”.

Este ambiente del laissez-faire hace que el sur de Florida sea un territorio especialmente fértil en el que buscar presas como empresarios y dignatarios que, a su vez, viven de otros embaucadores que especulan con las propiedades.

Gignac obtuvo regalos por parte de los propietarios del hotel de Miami Beach tras convencerles de que pertenecía a la realeza saudí y de que tenía intención de invertir casi 380 millones de euros para ser copropietario del hotel

“Para los comerciales, este es el sitio perfecto para estafar a gente que cree que puede estafar a extranjeros incautos y convencerles de que les den su dinero”, explica Farzad. “Es de una simetría que resulta incluso hermosa”.

Gignac obtuvo regalos por parte de los propietarios del hotel de Miami Beach tras convencerles de que pertenecía a la realeza saudí y de que tenía intención de invertir casi 380 millones de euros para ser copropietario del hotel. Según el Miami Herald , entre sus víctimas también había miembros de la familia Soffer, propietaria del famoso hotel Fontainebleau Miami Beach. Según el diario, las víctimas se dieron cuenta del fraude cuando al menos una de ellas vio al supuesto sultán comer beicon.

El hecho de que se produzcan tantas estafas en Florida —sobre todo en los Cayos— se debe a que sus residentes no ven a los forasteros con suspicacia, según Annette Robertson, fotógrafa subacuática residente en Cayo Hueso y que asegura haber presenciado de primera mano las argucias fraudulentas de Gignac. “Puedes venir a los Cayos y pasar totalmente desapercibida pese a que no encajes en la norma”, me explicó. “Aquí no hay normas. Yo la llamo la Isla de los Inadaptados”.

Robertson era una de los emprendedores a los que Gignac se presentó en 2014, según el propio testimonio del estafador de este mismo año. En una entrevista, la fotógrafa recuerda que conoció a Gignac cuando iba acompañada de su novio, el artista especializado en vida marina Wyland. “Nos dijo que era sultán y nos soltó todo el rollo”, recuerda. Llevaba un anillo de diamantes de nueve quilates y nos dijo que quería construir complejos turísticos con nosotros”.

Durante casi dos meses, Robertson y Wayland se reunieron regularmente con Gignac, con quien visitaron tres propiedades que Gignac, supuestamente, tenía intención de comprar. Una de ellas era el exclusivo Cheeca Lodge and Spa, en Islamorada. “Como estafador era buenísimo”, reconoce Robertson. “El gerente principal del Cheeca Lodge había trabajado en Palm Springs, y allí conoció a varios jeques. Cuando mencionó sus nombres, Gignac demostró saberlo todo sobre ellos. El tipo había hecho los deberes”.

Aunque decía que era un jeque, siempre me abrazaba y le daba un apretón de manos. Un jeque nunca haría eso, porque tocarte supone rebajarse a tu altura

Pese a ello, Robertson advirtió ciertas cosas que la hicieron sospechar. Recuerda, por ejemplo, que una vez llevó un cuadro que Wyland había pintado a una casa que, según Gignac, era de su hermano. Robertson calculó que el cuadro tendría un valor de unos 26.000 euros en una galería de arte, y se dio cuenta de que algo fallaba en el nuevo hogar de aquella pintura. “No había ni una obra original en la casa, solo un montón de basura”, dijo. “Y aunque decía que era un jeque, siempre me abrazaba y le daba un apretón de manos a Wyland. Un jeque nunca haría eso, porque tocarte supone rebajarse a tu altura. Él se justificaba diciendo que no participaba de todo eso”.

Robertson y Wyland no descubrieron la verdadera identidad de Gignac —y su historial criminal— hasta que uno de sus socios buscó su falso nombre en Google. La última noticia que Robertson tuvo del estafador fue en 2014, cuando al parecer el hombre había sido arrestado por los agentes federales de los Cayos. No sabía nada de su intento reciente de timar a los propietarios del hotel de Miami Beach.

“No me sorprende, la verdad”, fue su respuesta al saberlo.

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Fui a la primera discoteca nudista de París

Dos hombres robaron 8 millones de dólares en libros raros, incluido 'Principia' de Newton

El libro "Philosophiae Naturalis Principia Mathematica" de Isaac Newton, mejor conocido simplemente como "Principia", es una de las obras científicas más importantes de todos los tiempos y es la fuente de —entre muchas otras epifanías— las revolucionarias "leyes del movimiento". La semana pasada fue el foco de un descarado robo —que duró dos décadas— de libros raros en la Biblioteca Carnegie de Pittsburgh.

Según la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Allegheny, el exarchivista de la biblioteca y un librero antiguo supuestamente conspiraron para robar y vender más de 8 millones de dólares en libros raros de la biblioteca pública, incluido "Principia", valorado en 900,000 dólares. El archivista Greg Priore y el librero John Schulman fueron arrestados el viernes pasado por el crimen.

Como dice la Tercera Ley de Newton: a cada acción corresponde una reacción igual y opuesta.

Entre los otros 300 artículos robados de la biblioteca rara se encontraban obras como "El diario del mayor George Washington" y "Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones", de Adam Smith. Según los fiscales, muchos fueron robados a plena vista: Priore los sustrajo y se los llevó caminando hacia la librería de Schulman después del trabajo. A veces quitaba páginas con una navaja de precisión y volvía a poner el libro en el estante.

El plan supuestamente comenzó a finales de la década de 1990, cuando Priore le dijo a las autoridades que comenzó a venderle libros del Oliver Room —cerrado al público— a Schulman. Los fiscales dicen que la librería le entregó a Priore 117,700 dólares en cheques entre 2010 y 2017, junto con un depósito en efectivo por 17,000 dólares que Priore hizo en el mismo período de tiempo.

Los libros y páginas faltantes salieron a la luz en abril de 2017 después de una auditoría externa de la biblioteca y Priore fue despedido. Hasta el momento se han recuperado aproximadamente 1.1 millones de dólares en artículos, incluyendo 42 piezas en la bodega de Schulman en Pennsylvania.

"Principia" de Newton, el libro más valioso robado de la colección, había sido vendido en los años posteriores a otro vendedor de libros por 95,000 dólares, y luego a un comprador privado por unos 191,000. Fue uno de los artículos recuperados y ahora se encuentra a salvo en la oficina del Fiscal del Distrito.

Michael Gaynor https://ift.tt/eA8V8J

Publiqué mis propios desnudos en Instagram antes de que mi ex lo hiciera

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Mi última ruptura no fue realmente una ruptura, pero fue bastante mala. Realmente nunca salimos en citas como tal, y definitivamente él no era (y nunca sería) mi novio. Habíamos estado teniendo sexo intermitentemente durante unos meses, cuando inexplicablemente dejó de contestar mis mensajes de texto, momento en el que me di cuenta de que probablemente él conservaba las nudes que le había enviado.

Le pedí que las borrara, aunque nunca sabría si realmente lo haría, y terminé bloqueándolo de todas mis cuentas de redes sociales, lo cual él notó casi de inmediato. Esto lo llevó a enviarme varios mensajes de texto iracundos, llamándome "perra" y "zorra", porque no quería que mis nudes se hicieran públicas. Después de eso, continuó hostigándome por medio de mensajes durante meses, mostrándome ocasionalmente las fotos para presionarme a verlo, hasta que bloqueé su número.

No sospecho que este tipo haya compartido, o alguna vez comparta, mis fotos con nadie. También soy afortunada. No soy famosa, no trabajo con niños, y mi familia ya sabe que soy medio golfa, así que no tengo mucho que perder al enviarle una foto de mi culo desnudo a la persona con la que esté saliendo en un momento dado, lo cual sé que es un gran privilegio.

No me arrepiento por enviar mis nudes, pero lamento habérselas enviado a esta persona en particular, quien, cuando estábamos juntos, parecía estar mucho más interesado en tener pruebas digitales que en mí. Creo que se embarcó en el poderoso viaje de hacerme dudar, y que estaba bastante enojado como para hacer que me preguntara si intentaría usar las fotos en mi contra.

No había mucho que pudiera hacer para evitar que hiciera lo que quisiera con mis fotos, incluso si lo único que quería era guardarlas para él mismo por siempre. No podía recuperarlas, pero quería que supiera que si alguien iba a publicar mis fotos desnuda, sería yo y me iban a pagar por ello. Así que abrí Instagram, publiqué un anuncio de que estaba vendiendo mis nudes, y compartí un enlace a mi cuenta de PayPal. Quería que este tipo supiera que el que tuviera mis nudes en su teléfono no le daba poder sobre mí. Sólo significaba que era un hombre afortunado.

"Nuestras vidas modernas son una mezcla constante de lo digital y lo físico, y nuestras relaciones íntimas no son una excepción", le dijo a VICE Lesley Carhart, experta en ciberseguridad y en Informes forenses digitales y respuesta a incidentes (DFIR). "Siempre existirá la vergüenza pública o el potencial de chantaje en cualquier relación íntima, digital o no. Eso no ha disuadido a la gente en toda la historia de la humanidad, y las reglas para protegernos no han cambiado drásticamente".

La mayoría de los estados tienen leyes que penalizan la pornografía no consentida y el intercambio de imágenes, pero el porno por venganza es un problema que va en aumento. Este fenómeno puede tener consecuencias sociales, financieras y emocionales devastadoras que dejen un impacto duradero en la carrera y la salud mental de las víctimas; sin embargo, aún hay pocos recursos disponibles para quienes se han visto afectados o que son vulnerables a un posible hostigamiento.

Aunque Carhart enfatizó que "hay una línea divisoria entre dar la educación necesaria a todas las mujeres (y hombres) jóvenes sobre las cuestiones de privacidad y seguridad en el sexteo, y simplemente avergonzarlos por ser sexuales, lo cual definitivamente quiero evitar," hay algunos puntos básicos en cuanto a las imágenes y los mensajes enviados por internet que todos deberían entender. "Cualquier cosa que publiques en internet es muy probable que esté ahí 'para siempre'", dijo Carhart. "Cualquier imagen o mensaje que creas en un dispositivo digital puede recuperarse de ese dispositivo con las herramientas adecuadas. La forma en que Internet funciona hace que los datos se almacenen en múltiples lugares y que a menudo queden respaldados por múltiples grupos".

Incluso las aplicaciones donde los mensajes con fotos "desaparecen", como Snapchat, conllevan un riesgo, agregó Carhart. "Cualquier aplicación o programa que diga que puede garantizar completamente que las imágenes y el texto enviados desde tu teléfono al teléfono de tu pareja son 100% privados o que desaparecen por completo es casi seguro que te está engañando. Es posible mejorar la seguridad de la conexión al momento de enviar mensajes por Internet, y es posible proteger mejor los dispositivos de envío y recepción para impedir el espionaje, pero mientras la gente tenga cámaras con las que un destinatario pueda hacer una captura de pantalla de una foto, ningún software podrá jamás darte una garantía del 100%".

Carhart dijo que es importante considerar el riesgo personal y profesional de participar en cualquier relación que involucre sexteo y nudes, y manifestar cuando las peticiones de tu pareja o una situación en particular te incomoden. "Si tu imagen profesional está en grave peligro, o si eres parte de una cultura más conservadora, es posible que el riesgo de enviar mensajes íntimos o fotos que se te puedan atribuir ahora o en el futuro sea inaceptable", dijo.

Si comprendes y aceptas el riesgo involucrado y aún así deseas enviar nudes, "toma las fotos o el video tu mismo", dijo Elisa D'Amico, socia de la firma de abogados K&L Gates. D'Amico es también cofundadora del Proyecto Jurídico de Derechos Civiles Cibernéticos de la firma, el cual proporciona ayuda legal gratuita a las víctimas que han experimentado amenazas o que están siendo amenazadas actualmente con el uso abusivo de sus imágenes. "Mantener los derechos de autor permite un mayor control sobre las futuras publicaciones, si las hay", le dijo D'Amico a VICE. También recomendó poner por escrito, como en un correo electrónico o un mensaje de texto, cualquier conversación o acuerdo que tengas con tu pareja sobre las reglas o límites relacionados con las fotos.

Incluso si has tomado todas las precauciones, "siempre existe el riesgo de que la información destinada a ser privada sea compartida o distribuida más allá de la audiencia original prevista", dijo D'Amico. "Esto se aplica a imágenes y videos sexualmente explícitos, así como a otra información, como correos electrónicos o mensajes de texto, e información personal o privada. Las personas deben ser conscientes y mantener siempre en mente cuán fácilmente se logra el intercambio de información".

Si descubres o sospechas que tus nudes han sido compartidas sin tu consentimiento, o si has experimentado alguna forma de abuso sexual, "resiste la tentación de eliminar cualquier cosa", aconsejó D'Amico. "Considera tomar medidas iniciales para conservar todo lo que de alguna manera podría relacionarse con lo que te esté sucediendo". D'Amico también recomendó tomar y almacenar capturas de pantalla y las URLs de cualquier sitio web o página de redes sociales en donde se haya publicado el material para mantenerlo como evidencia y armar un caso contra la persona que compartió las fotos.

Si crees saber quién es el perpetrador, "no elimines ningún material o información que se relacione con esa persona y que esté en tu poder", dijo D'Amico. "También debes considerar denunciar el incidente a la policía y pedir hablar con alguien que trabaje con víctimas especiales y/o con crímenes cibernéticos, ya que por lo regular son los que están familiarizados con la pornografía no consensual. Y, por supuesto, deberías considerar hablar con un abogado".

Para la atención no legal, asesoramiento de crisis y apoyo emocional, D'Amico recomienda ponerse en contacto con grupos activistas y organizaciones sin fines de lucro que ofrezcan recursos y apoyo para víctimas de pornografía vengativa y abuso de imágenes. Estas organizaciones les pueden ayudar a eliminar sus fotos y a enviar spam a los foros de venganza pornográfica para hacer que las imágenes robadas sean más difíciles de encontrar.

Lo que es más importante, si descubres que has sido objeto de abuso sexual en línea o de pornografía por venganza, debes saber que no es tu culpa. "No creo en 'culpar a la víctima' o en avergonzarla por elegir tomar y compartir material íntimo", dijo D'Amico. "Cuando alguien comparte pornografía no consensual e imágenes íntimas y/o videos sin el consentimiento del individuo en la foto o el video, es el perpetrador quien está equivocado, quien tiene la culpa y merece castigo".

Para ser honesta, mi propio intento por reclamar la propiedad de mis nudes fue una especie de fracaso. Solo vendí un puñado de fotos a un chico al que rechacé en la universidad. Sin dudas fue un poco vergonzoso, pero vender mis fotos me hizo sentir que de alguna manera estaba recuperando el control sobre mi cuerpo y mi imagen.

Después de meses de ansiedad constante, finalmente sentí que podía seguir adelante, sabiendo que mi examante ya no tenía poder sobre mí, y tampoco ninguno de los otros hombres en mi pasado a quienes les pude haber mandado nudes. Seguía recibiendo textos a las 3AM de algunos de ellos, a pesar de que no habíamos hablado en meses, sólo porque aún tenían una vieja foto de mí desnuda en sus teléfonos.

Desbloqueé temporalmente a mi ex para enviarle un enlace a la publicación de Instagram anunciando mis nudes, y él nunca más me volvió a molestar después de eso. Mis fotos ya no eran especiales; tenía las mismas fotos que otras personas ya habían visto, que yo quería que vieran, y entonces ya no podía avergonzarme por eso.

La táctica que elegí obviamente no es la adecuada para todos los que luchan contra la venganza pornográfica, pero fue suficiente para recuperar la autonomía sobre mi propio cuerpo y quitarle esa prerrogativa a un tipo que sentía que podía controlarlo. De esta manera, las fotos ya no podrían dañarme, y tampoco él.

Sigue a Sofía en Twitter.

Sofia Barrett-Ibarria https://ift.tt/eA8V8J

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