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miércoles, 29 de abril de 2020

Por qué el sexo es tan rico cuando estás en MDMA

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

A Mikayla Rose Becker, una modelo de 22 años de Los Ángeles, le prometieron que el sexo con MDMA sería el mejor de su vida, y no se decepcionó. "Se siente como si todas tus terminaciones nerviosas fueran eléctricas, y el simple hecho de que alguien te ponga la mano encima se siente mágico", recuerda. "Siempre uso uñas postizas, y todos siempre me piden que les acaricie la espalda. El sexo en MDMA dura mucho porque ambas personas están conectadas y tampoco quieren que termine. Quieres que dure para siempre, así que sigues hasta que no puedes más".

"Se siente como si estuvieras nadando en una piscina de agua orgásmica con otra persona, felizmente atrapada en tu bola de nieve de placer", coincide Gabi Levi, un director de arte de 26 años en la ciudad de Nueva York. "Es como comenzar tu propio planeta sexual con otra persona, y las reglas dependen de ti".

"El MDMA nos ayuda a sentirnos más cómodos con la vulnerabilidad y, por lo tanto, puede hacer que el sexo se sienta más conectado y presente", dijo Liz Powell, psicóloga y educadora sexual que practica en Portland. Dado que la droga hace que segregues serotonina, puede aumentar la intimidad emocional, explicó.



Otra razón por la que a algunas personas les encanta tener sexo con molly es porque estimula su libido. La investigación ha encontrado que más del 90 por ciento de las personas tienen más deseo sexual estando en MDMA, y muchas mujeres experimentan una mejor lubricación vaginal, dijo Matthew Johnson, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

Pero mientras algunos juran que tener sexo bajo el efecto de esta sustancia es lo mejor, a otros les cuesta mucho trabajo. "Me excitan los efectos, pero me es difícil tener una erección", dijo Miguel Sevilla, un escritor y productor de 35 años en Los Ángeles.

Aproximadamente la mitad de los hombres dicen que el MDMA causa dificultades para tener una erección, y muchas personas dicen que impide o retrasa el orgasmo, dijo Johnson. (Aún así, algunos dicen lo contrario: Jesse Holder, un escritor de 33 años en Georgia, dice que él y su novio llegaron al orgasmo más rápido de lo normal mientras estaban en MDMA, y que hasta pudieron volver a hacerlo).

Dado que algunas personas tienen problemas para tener una erección o terminar con MDMA, lo mejor es abordar la experiencia sin expectativas y simplemente vivir el momento, dijo Powell.

Otros no sienten ningún tipo de deseo sexual cuando están en MDMA. "Mi deseo sexual desapareció por completo. Era como si no pudiera concentrarme en el sexo. No me mojaba", recordó Emem, una dominatriz de 24 años en Chicago.

Un estudio de 98 usuarios de éxtasis en Uso y abuso de sustancias encontró que una "ligera mayoría" de personas "informó que el éxtasis lo relacionaban más con sentimientos de sensualidad o emociones profundas que con el deseo sexual". La química cerebral de las personas hace que respondan de manera diferente a diversos tipos de drogas, dijo Johnson, y la variación también podría deberse a los adulterantes que se encuentran con frecuencia en el MDMA.

La calidad del sexo estando bajo los efectos del MDMA también depende de la etapa del viaje. Como probablemente sabe cualquiera que haya probado esta droga, prácticamente nada es agradable en el bajón. "Todo es increíble hasta que los efectos empiezan a desaparecer", dijo Levi. "Entonces, lo único que quería era sacar de la cama a la otra persona y dormir hasta que mi serotonina se recargara".

Y como era de esperar, el MDMA te hace más propenso a tomar decisiones tontas. Un estudio en Psicofarmacología humana encontró que los usuarios de MDMA tenían más probabilidades de correr riesgos sexuales como no usar condón.

En algunos casos, el MDMA puede hacerte completamente inconsciente de las elecciones sexuales que estás tomando. Brett Downes, un fundador de una agencia digital de 39 años en Gales, perdió completamente la conciencia estando en MDMA y luego se despertó mientras estaba teniendo relaciones sexuales. "¿Quién demonios es esta y cómo acabé en esta posición?", recuerda haber pensado. "Me detuve a la mitad y la chica se fue, ya que se dio cuenta de que estaba realmente asustado".

Si vas a intentar tener sexo con MDMA, Powell te aconseja que lo hagas con parejas con las que ya te sientes cómodo e ir más despacio de lo normal. "Yo recomendaría tener otro tipo de experiencias no sexuales antes de agregar el sexo a la mezcla", agregó, "para que veas si la sustancia afecta tu capacidad de usar tu consciencia o aceptar cosas que no te hacen sentir bien después".

Suzannah Weiss https://ift.tt/eA8V8J

'Oyeurismo': desde que estoy confinada he empezado a fijarme en todos los sonidos

Artículo publicado originalmente por VICE España.

Desde la sala la escucho lamerse despacio, repasándose todo el cuerpo con esmero e intentando tapar su olor de mascota amansada para recuperar el de animal salvaje. Los lengüetazos de mi perra Sua resuenan en casa desde hace 41 días que iniciamos el confinamiento. Cuando ya lleva 5 minutos lamiéndose el ojete del culo, le pido por favor que pare. Ella me mira desde lejos, con sus ojos de mastina triste, no lo entiende pero lo entiende, y para.

Hace días que dejamos de perseguir gatos y chicos por la calle. Ahora los miramos desde el balcón, ella quiere ladrar pero yo no la dejo. Vemos pelis y la Sua intenta cazar los animales que aparecen en la pantalla. El cine parece más real que la vida y Aristóteles debería aprovechar para reescribir su poética. La verosimilitud no es lo que era y el silencio tampoco. Como en el 4’33” de John Cage o como en una película de Godard, la banda sonora de nuestra vida se ha parado en seco en medio de una escena y ahora todo suena diferente.

"Hablar es casi una resurrección con respecto a la vida; cuando se habla hay otra vida que cuando no se habla" le dice el filósofo a Nana en Vivir su vida. Ya no se habla en las colas de los supermercados, en la calle o en los grupos de Whatsapp. Los pocos ruidos que existen nos golpean el oído con fuerza. Parece que el coronavirus ha convertido hasta las conversaciones en un grito en el espacio.

Como las madres, que pueden distinguir los diferentes tipos de llanto de su hijo o los jantis, un pueblo indígena siberiano, que registraba todo aquello que tuviera que ver con el sonido como "el ruido que hace un oso caminando en medio de un arbusto de arándanos", siento que durante el confinamiento me he convertido en una experta escuchante. La radio me llama "oyente", pero yo digo "escuchante" porque no es lo mismo oír que escuchar y esto es algo que la gran Thalia supo diferenciar cuando nos preguntaba: "¿Están ahí mis vidas?".

"Siento que durante el confinamiento me he convertido en una experta escuchante"

En casa estornudo y al otro lado de la pared el hijo de mis vecinos grita: "¡Jesús!". Me da vergüenza responder así que me quedo callada. Las paredes de mi edificio son tan finas que nos escuchamos cocinar, bailar y dormir. Noto sus ronquidos y ellos los de mi perra. Sé que sobre las 6 de la tarde llaman a la abuela y ellos sabrán que yo llamo a la mía los jueves a la 1 porque es el único día de la semana que pego gritos por toda la casa: "¡Que soy Jimena, abuela! ¡Jimeeeeena! ¡Ji-meee-naaaa!". Da igual.

En la reunión virtual con mis compañeros de trabajo encendemos el micrófono pero no las cámaras como si escucharnos nos pareciera menos íntimo que vernos las caras. Yo decido apagar también el micro y anotar en mi cuaderno mental los ruidos del confinamiento: el silbido de dolor que hace una de ellas con la lengua cuando bebe té caliente, o las caladas al cigarro que da otra y esa sensación opaca del humo saliendo espeso por su boca. Si se cuela una respiración sé de quién es porque desde que es padre toma aire y exhala como lo hace el mío y lleva días fingiendo que está bien pero sus cuerdas vocales vibran más de lo normal cuando dice "me encargo yo de hacer el informe".

De escuchante me transformo en "oyeurista", disfruto escuchando actitudes íntimas en los demás. Y no, no me refiero a estar pendiente de cuando mis vecinos tienen sexo. Pero al chico que me gusta le pido que me envíe notas de voz en vez de un clásico: "send nudes" porque escucharlo me parece más erótico que cualquier foto suya desnudo y sintonizo a Aimar Bretos en la radio porque su voz me da más seguridad que la mía propia cuando leo los periódicos. "Look with thine ears", le decía Lear al conde de Gloucester en la obra de Shakespeare: "Un hombre puede ver cómo anda el mundo sin ojos; mirando con sus oídos".

Yo, que llevo toda la vida evitando el contacto auditivo utilizando los auriculares como muro hacia el exterior, los he dejado estacionados durante estos días. Sin coches en la calle, se escuchan los pájaros con nitidez —probablemente las malditas cotorras invasoras—, las persianas de los vecinos que bajan y suben, y las ambulancias que ya no suenan a accidente sino a muerte por coronavirus. Los gritos de niños y padres venían siempre, antes del confinamiento, desde el campo de fútbol que hay frente de mi casa. Había rugidos momentáneos, insultos al árbitro (desde voces graves pero también infantiles y agudas) y nerviosismo en forma de "¡Pásala, joder!". Desde el domingo hay un bramido constante de risas, ruedas, llantos, pelotas que botan... Los niños y los padres suenan a playa, pueblo o paseo por la montaña. Pero no a ciudad.

"Además de policías de balcón, tenemos policías del luto que te recuerdan lo mala persona que eres si lo pasas bien durante el confinamiento"

Las 8 es el momento en el que el pueblo tiene 3 minutos para expresarse públicamente en un nuevo código binario: si quiere apoyar, aplauda; si quiere protestar, golpeé la cacerola. Si quiere dejar claro a sus vecinos que es de derechas, ponga el himno de España. Pero no haga ruido con otras partes del cuerpo o saque al balcón algún otro menaje del hogar no homologado, porque nadie le va a querer entender. La Sua y yo salimos con nuestras mejores galas para aplaudir —o cacerolear, según hayamos acordado previamente— e intentamos, sin éxito, taparnos los oídos para no tener que aguantar otra vez el "Resistiré".

Los vecinos se suelen quedar un rato después y charlan gritándose de balcón a balcón. Ayer debieron de contar algún chiste porque la señora de mi portal y la de enfrente reían con más fuerza de lo normal para que la otra lo supiera. “Claro, la risa”, apunto corriendo en mi cuaderno mental de sonidos confinados. El poeta Jacques Prévert decía reconocer la alegría por el ruido que hacía al marcharse. En España no sé si se ha ido o la han echado, porque además de policías de balcón, tenemos policías del luto que te recuerdan lo mala persona que eres si lo pasas bien durante el confinamiento. Me acuerdo del chiste que le conté a mi padre el primer día de radioterapia. Mi padre no paró de carcajearse hasta que la enfermera le pidió que se cubriera los genitales para no radiarlos. A partir de ese día, dejamos de reírnos del chiste para empezar a hacerlo de sus huevos radiactivos.

Desde el balcón, pienso en el chiste y se lo cuento a la Sua para ver si nos echamos unas risas. Nada. Me suenan las tripas. Durante este confinamiento lo que más suenan son ellas. ¿Las oirán también mis vecinos? Me concentro entonces en mí misma e intento escuchar los órganos por dentro. Noto cómo bombea la sangre y gorgojean los líquidos en el estómago. Estoy segura de que si salto, podré escuchar la orina salpicando las paredes de la vejiga y espero descubrir en unos días si mis óvulos al romperse suenan como un rasguido o estallan como una granada. ¡PÁ! Y así —decía T.S. Eliot— se acaba el mundo. "No con un estallido, sino con un sollozo". Madre mía, mis óvulos sollozando por no poder tener hijos o... mi chichi por llevar semanas sin tener sexo.

Son las 12 de la noche y durante estos días, y por primera vez en 29 años no escucho los aviones —vivo al lado del aeropuerto— por lo que me cuesta bastante dormir. Oigo un coche a lo lejos: "¿Se estará saltando el confinamiento para tener sexo o le habrá pasado algo grave?". El 26 aparecieron los niños y el 2 los jadeos de la gente que sale a correr, la vida empieza a sonar por pistas como en la producción de un disco. Un nuevo disco de oro de las Voyager. Sua ladra y esta vez la dejo. Yo también quiero gritar.

@jimenanada

Jimena Marcos https://ift.tt/eA8V8J

martes, 28 de abril de 2020

Niños entrevistan a J Balvin

Esto es lo que pasa cuando pides a niños que entrevisten a J. Balvin.

VICE Staff https://ift.tt/eA8V8J

Un ecocidio con alas de metal

Cuando en 2001 vino el primer anuncio oficial del gobierno de Vicente Fox Quesada sobre la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en Ciudad de México, se activaron las alertas entre los ambientalistas y las comunidades del oriente, a quienes la obra les olió a “ecocidio”. La noticia resonó de igual manera entre los ejidatarios de los campos aledaños al terreno en que se planeaba hacer la construcción, que casi adivinaban que tendrían que salir a defenderse ante los oídos sordos de las autoridades.

Tras algunas protestas se apagó la alarma, pero en 2014 el gobierno de Enrique Peña Nieto retomó la idea e incluso arrancó a construir. El riesgo se esfumó de nuevo en 2018 con la llegada de la administración de Andrés Manuel López Obrador, quien detuvo el proyecto no por motivos ambientales, sino porque consideró que ahí había corrupción.

Para entender a fondo la compleja historia detrás de esta iniciativa que parece necesaria en una capital cuyo aeropuerto no tiene la capacidad suficiente para atender las operaciones que exige cada día y recibir el número de pasajeros que llegan, VICE Latinoamérica y Spotify documentamos durante cuatro meses más de una sesentena de voces. Entre esas, las de quienes consideran el proyecto tal como se planteó en ambas ocasiones una amenaza socioambiental y los que, por el contrario, defienden su viabilidad ecológica. Producto de esta investigación nació el podcast El aeropuerto, que en cinco episodios explica desde distintos ángulos —ambiental, económico, político y operativo— el fracaso de este proyecto.

El punto de atención de activistas, ejidatarios y científicos críticos de la construcción del aeropuerto desde la perspectiva ambiental ha sido el Antiguo Lago de Texcoco, lugar prehispánico donde se asentó la gran Tenochtitlán del imperio Azteca. Durante la administración de Fox el plan era construir el aeropuerto en un terreno cercano a esta zona. Cuando Peña Nieto retomó la iniciativa la obra se comenzó a hacer directamente sobre el lago.

Los ambientalistas señalan cinco razones por las que el proyecto jamás se debería construir ahí. Por un lado, dicen que el lago es un hogar para la avifauna conformada por 150 especies y una base hidrológica importante en el Valle de México, ya que permite regular altos volúmenes de agua de lluvia.

Por otro lado están la perforación de montes, la liberación de desechos tóxicos y la contaminación de ruido, que son daños que se alcanzaron a hacer cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto comenzó la obra.

Los ecologistas entrevistados coinciden en que es necesario hacer un nuevo aeropuerto en la ciudad. Sin embargo, insisten en que se deben tener en cuenta criterios de sostenibilidad para llevar a cabo la obra.

Si bien la problemática ambiental del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAIM) ha sido un tema de discusión constante en los medios de comunicación mexicanos, desde VICE y Spotify nos dimos a la tarea de ir más profundo y recabar la mayor cantidad de voces posibles con el fin de presentar en este podcast un balance completo del proyecto durante los cuatro gobiernos que han tenido que ver con él.

Escucha el podcast aquí.

Alejandro Melgoza https://ift.tt/eA8V8J

Aislamiento social a los 90: cartas virtuales de una abuela en cuarentena

“Hola familia hoy es sabado espero que todos esten bien.Yo para decirles que estoy bien Cuidense todos por favor y como dice Kiky no perdamos la alegría”. Sábado 21 de marzo de 2020, segundo día de aislamiento social preventivo y obligatorio en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. La abuela escribe este primer mensaje y lo envía al grupo familiar de Whatsapp.

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Al día de hoy la abuela vivió los siguientes conflictos histórico-sociales: la Gran Depresión; el holocausto; la Segunda Guerra Mundial; la Guerra Fría, la de Corea, la de Irán, la de Vietnam, la de Malvinas; la Revolución Cubana; los peronismos; tres dictaduras militares; la vuelta de la democracia; el corralito; el uno a uno; la aparición de internet, los teléfonos, las computadoras, los smartphones.

Nació en 1930 pero la anotaron en 1929. Siempre aclara que fue un error y que no se nos ocurra registrar mal el año. A lo largo de su vida, la abuela tuvo cuatro hijos; fue profesora en un instituto de mujeres, un jardín de infantes, una fundación y una escuela; puso un gimnasio y sostuvo un matrimonio hasta enviudar. Después de la muerte de mi abuelo, fue todos los domingos sin excepción a dejarle flores a su tumba. Después de la muerte de mi tío, mantuvo el mismo hábito pero llevando dos ramos distintos. Hizo entre cien y doscientos abdominales por día hasta los ochenta y cinco años, cuando se cayó y se rompió el hombro. Hasta ese momento, caminaba corriendo.

Hoy la abuela está en cuarentena en su departamento de Recoleta. La chica que la cuidaba dejó de ir. Desde el 17 de marzo pasa los días sola y se reporta a diario. Casi como si nos escribiera una carta virtual, nos despierta con un mensaje que leemos catorce personas en distintos momentos del día.

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Lunes 23 de marzo, cuarto día de cuarentena obligatoria, puente turístico por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en el que se conmemora la última dictadura militar argentina instalada en 1976. Un feriado inamovible. La abuela se despierta con ganas de bailar, cantar y escuchar música. A las 10:22 escribe: “como las2 primeras no me lo permite la voz ni mi cuerpo que bailó desde los 12 año voy a escuchar mi musica allDiana krall.Mis5 CD de Rod Stewar la musica Brasilera me canso y despues de almuerzo terminar ñs serie Toy Boy que no termina nunca besos.Que pAsen buen dia”.

La abuela se recibió en 1949 de profesora superior de danzas clásicas. Le gusta aclarar que el título tiene carácter nacional. Empezó a bailar a los doce y dejó de tomar clases a los cincuenta y ocho, cuando se dedicó por completo a la enseñanza. Dice que en esa época eran todas jovencitas, se sentía vieja. Hasta hace un mes, la abuela tenía una agenda cultural ocupada. Iba al teatro todas las semanas y nunca se perdía una inauguración de ballet del Colón —el teatro de ópera más prestigioso de la Ciudad de Buenos Aires—, aunque tuviera que sentarse en el paraíso, el sector más alejado del escenario. De acuerdo con al abono mensual al que está suscripta, el 14 de abril tendría que haber estado viendo Giselle, el ballet en dos actos con música de Adolphe Adam.

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Gimnasia GYM

25 de marzo de 2020, sexto día de cuarentena obligatoria, 18:20. “Buen dia familia como amanecieron. Yo bien hoy tengo que limpiar x arriba .Voy a hacer gimnasia en una en una silla.Una amiga me mando una serie y voy agregar a algunos de los ejercicios que hago con Pablo .Traje mis mancuernas al lado de la tele para usarlas mientras miro tele besos a todos .Los quiero❤❤”.

La anteúltima vez que la vi a la abuela tomamos un café en el bar donde nos encontramos siempre, a una cuadra de su departamento. Como las últimas veces desde que usa bastón, la busqué por la calle Larrea del barrio porteño de Recoleta. Cuando nos sentamos en la mesa, le dije que en una hora tenía que irme porque cubría el pañuelazo del 19 de febrero para exigir, una vez más, el aborto legal, seguro y gratuito. La abuela, muy moderna, respondió que no me preocupara, que igual ella tenía planes, que con sus dos amigas se juntaban en ese mismo bar para un “apperolazo”. Nos reímos porque le comenté que el Apperol era la bebida de moda. Me dijo que por eso intentaban enganchar el happy hour de la tarde.

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30 de marzo de 2020, onceavo día de cuarentena obligatoria, 10:43. “Buen día querida familia descansaron bien para encarar esya nueva semana de cuarentena dedescansaron. Escribi la ultima pala bra mal. Vi ayer la serie Poco Ortodoxa. Es excelente Tema: ocurre entre Nueva York y. Berlin.Es la historia de una comunidadJudia Ortodoxa que vive en Nurva York habla yidis que es su idioma,y muestran su comportamiento,costumbres rituales con vestuario muy singular y carísimo. llevan uno sombreros enormes de piel que se comenta al final que para cada uno se usó la piel de 6 visones veanla se los sugiero es muy interesante. Que tengan un dia de rechupete”.

La abuela es aficionada al cine. Antes del aislamiento iba tres veces por semana sin falta. Si le gustaba mucho la película, la volvía a ver el mismo día: iba primero a la función de la hora de la siesta, salía y compraba la entrada para la de la tarde. La abuela me enseñó a quedarme hasta el final. Le encanta leer los créditos y quedar última en la sala. Se va cuando alguno de los encargados se pone a barrer los pochoclos de la alfombra. Tiene una memoria de etiqueta. Se acuerda de todos los nombres y las fechas de cumpleaños.

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3 de abril de 2020, nuevo mes para la cuarentena obligatoria en Argentina. “hola familia querida buen y hermoso diA. Ya se instaló el otoño con todo para mmi la estación mÁs linda del año.En mis años.locos era el verano pero ahora es el. Les cuento que mi dia ayer fue muy lindo. No me va nada bien con la gym ami que me recibi de profe a los 19 y comence a trabajar con mis alumnitos cuando cumpli 20 años con gran dicha mia en Ciudad Infantil”.

En octubre de 1949, la abuela recibió una llamada de la Fundación Eva Perón. La citaban para ofrecerle un puesto como profesora de danza folklórica de niñxs de entre cuatro y siete años. La abuela trabajó en el predio de Belgrano hasta 1955, cuando decidió pedir el pase a una escuela nacional, meses antes del derrocamiento de Perón en septiembre de ese mismo año. De su primer empleo en el anterior Ministerio de Trabajo y Previsión la abuela recuerda el telón del escenario donde se presentaban sus alumnxs cuando llegaba alguna “personalidad”, y visitaba el predio junto a Evita y el General. Se ríe al pensar en la casualidad de haber sido la elegida para sostener la cartera de Eva durante más de uno de sus recorridos.

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6 de abril de 2020, decimoctavo día de cuarentena obligatoria. “Hola a todos que lindo despertarse con un tema tan lindo de jazz. Son casi las 12 del mediodía. y yo termino recién de tomar un rico Desayuno.Morfeo me tenia presa y no me dejaba ir .Recien aparecio Moni y me dejo en la puerta bife de lomo y otras osas que ahora tengo que proceder al ritual delavandina o alcohol etc .Hoy es lunes y a pasar la aspiradora etc.Ayer cuando me llamo Kiky estaba haciendo dulce de tomate, se pasó de punto y quedó para comer con queso tipo postre vigilante.una amiga decia SI HACES DULCE HACE DULCE”.

Desde que se quedó sola, la abuela se hace la cama, el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena, limpia los pisos y ordena sus papeles. Empezó a cocinarse, algo que antes no hacía porque la cuidaban tres personas. Tiene mucho guardado en el freezer. Dice que intentó hacer una salsa y no se acordaba cómo se cortaba la cebolla. A la tarde mira Netflix, lee la revista Hola o el diario —que le llega cuatro veces por semana, aún en aislamiento— y habla por teléfono. En la mesa de la sala de estar tiene un libro que nunca logra terminar. Se siente acompañada por sus fotografías y sus cuadros. No le gusta hacer videollamadas porque no se ve bien en la cámara. “Tengo una relación linda conmigo”, dice, “me encanta la gente pero me siento muy bien cuando estoy sola”.

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Ballet bailarina

10 de abril de 2020, vigésimo segundo día de cuarentena obligatoria. “Buen dia queridos y hoy mas que buen dia el otoño nos regala un dia espléndido linda temperatura.sol radiente yel viento no esta apurado como ayer.Hoy les cuento que el 2 de Abril de 1982 abrimos con mi amiga Hilda nuestro Estudio de Danzas y gimnasia SIGLO XX lugar muy querido que nos dio muchas satisfacciones y felicidad”.

A los cincuenta y dos la abuela puso un gimnasio y lo nombró como el ballet de Maurice Bejart, su coreógrafo preferido. Dio clases durante veinte años hasta que decidió cerrarlo en 2001. Sigue en contacto con un grupo de alumnas que considera sus amigas. Salen a almorzar y festejan los cumpleaños. La abuela dice que lo que más extraña de su vida antes del aislamiento es salir cuando ella quiera. Disfruta mucho de la calle y los espectáculos, y le gustaría ver a sus nietos. “Nunca me lo hubiera imaginado”, dice, “voy a terminar mi vida en este departamento”.

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niña y abuela

15 de abril de 2020, vigésimo séptimo día de cuarentena obligatoria. “hoy no aparece en el celu El celu sigue enfermo y lo que escribi se bor ro lo dejamos para mañana les deseo como ayer un dia feliz y luminoso el has tag .ES ENERGIA..ESPERANZA CREATIVIDAD”.

La última vez que nos vimos fue en su cumpleaños de noventa, el sábado 14 de marzo. Festejamos con precaución. Sus hijxs armaron un protocolo de cuidado. Cada unx llevó su propio pañuelo. Nos tapamos la nariz y la boca, no nos dimos besos ni entramos a la cocina, nos lavamos las manos seguido y a las doce saludamos a la abuela con el codo. Ella estaba feliz. Bailó un rato y se rio muy seguido. Dio un discurso para todxs. Lo tengo grabado. Al final dice: “Luchen por lo que quieren y respeten a los que están a su alrededor”. Ya cumplimos un mes de cuarentena obligatoria. La abuela no puede ir al teatro, ni al cine, ni a tomar tragos con sus amigas. Volvió a cocinar después de años. Ahora también pasa la aspiradora. Su historia acumula guerras, presidencias, dictaduras, revoluciones, avances tecnológicos y coreografías, pero nunca vivió la expansión de un virus mundial con un grado de contagio tan letal. Esta es la primera.

A Inés la encuentras es Instagram y Twitter como @inesripari.

Inés Ripari https://ift.tt/3aJcnZO

Salir con un multimillonario parecía divertido hasta que lo hice

Artículo publicado originalmente por VICE Australia.

Este es un pequeño extracto de uno de los episodio de Extremes: un podcast de VICE exclusivo de Spotify. Puedes escuchar la historia completa aquí.

En 1980, yo era una modelo de 20 años trabajando en París. Nunca fui una supermodelo, pero pasé un año allí, subiendo lentamente la escalera de la fama parisina. Fue un trabajo duro, pero finalmente comencé a aparecer en las portadas de las revistas, lo cual fue una especie de recompensa, supongo, aunque no me sentía diferente de como me sentía antes. No me sentía realizada o satisfecha. Pensé que lo que necesitaba era una relación.

Un día, al final del verano, mi agente me pidió que la acompañara a Montecarlo un fin de semana. Como sabía que siempre hay algún factor condicionante cuando se trata del negocio del modelaje, le pregunté el costo de los boletos y el hotel. "No, no", me dijo. "¡Es gratis!". Eso me pareció sospechoso, pero decidí ir de cualquier forma porque necesitaba unas vacaciones. Entonces fuimos.

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Jill modelando en 1980

Después de llegar al hotel, pasamos el día junto a la piscina tomando bebidas elegantes, hablando con nuevos amigos y disfrutando de la hermosa vista. Esa noche, mi agente me llevó en limusina a una fiesta con temática de piratas junto al mar Mediterráneo. Fue un gran evento al aire libre con una fogata y música gitana en vivo.

No pasó mucho tiempo antes de que notara que un hombre mayor me estaba observando. Esto puede parecer pervertido pero, por alguna razón, el hombre me parecía inofensivo. Luego se acercó a mí y comenzamos a bailar en la arena. La hoguera ardía y arrojamos nuestras copas de champán a las llamas, junto con algunas sillas de madera. Luego, cuando nos sentamos juntos a la gran mesa de la fiesta, me miró a los ojos, subió la manga de mi blusa, dejando al descubierto mi antebrazo, y escribió "Te amo" con su propia sangre. Aparentemente, se había cortado con algún cristal roto. No tenía idea de quién era pero me gustaba mucho

Más tarde, supe que el hombre se llamaba Adnan Khashoggi, era un traficante de armas saudí y uno de los hombres más ricos del mundo. Poseía negocios, propiedades y mansiones en todo el mundo y era conocido por sus lujosos juguetes: el avión privado más grande del mundo y un yate llamado The Nabila.

Ahora bien, hay que recordar que esto fue en 1980 e Internet todavía no existía. No podía simplemente buscarlo en Google, así que yo estaba a ciegas y fui uniendo las piezas a medida que lo iba conociendo. Y en el proceso descubrí que salir con un multimillonario no era algo tan genial como parecía. Pero, para darme cuenta de eso, tuve que aprender las siguientes lecciones:

El dinero te vuelve una persona extraña

Vi a Adnan al día siguiente, y unas semanas después me llevó a España, donde me pidió que me convirtiera una de sus esposas. Le di un sí muy tentativo, y así fue como me convertí en una pieza del ajedrez de su mundo interior.

Al principio, la riqueza y los excesos eran algo nuevo, extraño e intrigante para mí. Pero con el tiempo, comencé a acostumbrarme. Una vez en Kenia, Adnan intentó darme un enorme anillo con un diamante de 20 quilates. Rechacé su regalo porque era demasiado impactante y abrumador. Pero con el tiempo, vi a otras mujeres usar ese tipo de joyas excesivas y comencé a desear tener también algunas. Los vestidos de alta costura se convirtieron en mi atuendo de uso común para la cena. Comía alimentos deliciosos y saludables, preparados por un chef. Viajaba siempre escoltada en limusinas y aviones privados.

Lentamente, comencé a anhelar este estilo de vida incluso cuando estaba lejos de Adnan. Cuando estaba en casa, en Los Ángeles, trabajando como modelo, buscaba excusas para asistir a lugares de alta gastronomía. Ninguna de mis amigas podía pagarlo, así que iba con un médico amigo mío. Necesitaba vestir alta costura, ser elegante, comer a la luz de las velas con manteles de lino blanco y que me sirvieran camareros con uniformes blancos. Estaba tan absorta en ese mundo que no me daba cuenta de lo que me había pasado. A veces, cuando pasaba tiempo con mis amigas más cercanas, anhelaba volver a ser la chica rodeada de lujos.

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Jill con Adnan en España

La riqueza extrema te lleva a la insatisfacción

Cuando llevábamos aproximadamente un año de relación, comencé a tener ansiedad severa. No importaba lo que hiciera, no podía hacer que mi cabeza se detuviera. Me estaba volviendo cada vez más como Adnan, que siempre estaba en busca del próximo estimulo: el siguiente gran juguete, la siguiente mujer hermosa, el siguiente negocio inconcebiblemente lucrativo o la siguiente línea de cocaína.

Como él, me obsesioné con tratar de llenar el vacío dentro de mi alma. El problema es que cuando tienes opciones infinitas, es como si no tuvieras opciones y eso te enloquece. ¿De qué servía todo lo que hacía si podía tener cualquier cosa que deseara? Todos mis viejos objetivos de trabajar duro para obtener el éxito financiero de repente no significaron nada.

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Yo, modelando algunas piedras preciosas

Los más ricos siempre están rodeados de personas que quieren algo

Nunca me sentí celosa al inicio de nuestra relación. Sabía que era la favorita de sus mujeres porque pasaba todo su tiempo libre conmigo. Pero luego comencé a asistir al prestigioso Colegio de Diseño de Moda en Los Ángeles, y mi carga de trabajo nos mantuvo separados por períodos de tiempo más largos. En mi ausencia, Adnan comenzó a pasar tiempo con otras mujeres menos ocupadas. Algunas de ellas parecían estar desesperadas, algunas eran adictas a la cocaína y todas querían su dinero. Yo no era como ellas, me dije.

Pero luego, una noche, un grupo de nosotras asistimos a un concierto en Las Vegas, y una de ellas me mostró un anillo que Adnan le acababa de regalar. ¡Era exactamente el mismo tipo de anillo que me había dado a mí! Sentí como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago y comencé a ver las cosas como realmente eran. Fue el principio del fin para nosotros.

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El dinero no puede comprar la felicidad

Terminamos nuestra relación poco después de esa noche en Las Vegas y, en su mayoría, fue un alivio. Descubrí que perseguir la felicidad a través de la riqueza es como correr tras tu propia sombra. Me di cuenta de que no había ningún objeto mágico o una cantidad de dinero que hiciera que una persona se sintiera completa y en paz. La paz no se encuentra en los objetos, el poder, el estatus o la riqueza. La paz duradera solo se puede encontrar dentro de nosotros mismos y alcanzarla es un viaje muy personal. He aprendido a aceptar mis propios defectos y errores, casi no critico y soy mucho más agradecida y compasiva en estos días. Encuentro plenitud a través del amor de mis amigos y familiares y al crear arte usando mis talentos y dones únicos. Sobre todo, he sanado muchísimo y finalmente puedo decir que realmente sé escuchar y respetar mi voz interior.

Sigue a Jill en Instagram.

Jill Dodd https://ift.tt/2zshNLB

Los científicos saben dónde podrían estar los extraterrestres, pero los humanos nunca los veremos

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Los humanos de todas las culturas se han sentido atraídos siempre por el misterio de los horizontes. Este impulso ha conducido a peligrosos viajes a través de la tierra, los océanos y el espacio exterior, pero aún falta por revelar los secretos de la frontera final: el horizonte cosmológico o el borde del universo observable.

Como su nombre lo indica, el universo observable es todo lo que los humanos podemos ver desde la Tierra con nuestros cada vez más sofisticados observatorios. A medida que nuestra visión astronómica se ha desarrollado a lo largo de los siglos, hemos descubierto que mirar al espacio también es una forma de viajar en el tiempo al pasado. Si miras una estrella como Sirius, que está a ocho años luz de distancia, lo que ves es una imagen de ella de hace ocho años, cuando emitió la luz de estrella que llega hasta tus ojos. Cuanto más lejos se encuentra un objeto en el espacio, más distante está también en el tiempo, por ello continúa llegando a la Tierra la luz de estrellas que murieron mucho antes de que naciera nuestro planeta .

Estos impresionantes avistamientos son suficientes para mantener a la humanidad ocupada con nuevos descubrimientos mientras existamos. Dicho esto, el universo observable que nos rodea es absolutamente infinitesimal en comparación con las dimensiones del vasto universo que, de hecho, puede ser infinito.

La distancia a la que podemos mirar directamente en el tiempo tiene límites debido al resplandor de la radiación de fondo de microondas, la luz más antigua del universo, que ya brillaba cuando el universo tenía unos 400,000 años. También hay límites en cuanto a qué tan lejos podemos mirar en la profundidad del espacio debido al horizonte cosmológico, un límite que divide el universo observable de toda la extensión invisible más allá de él.

¿Qué podría estar más allá de nuestra vista, en el vasto universo no observable? ¿Podría contener algún tipo de física exótica, de mundos nuevos o incluso de formas de vida extraterrestres? ¿Y este reino oculto permanecerá fuera de nuestro alcance para siempre? Sigue leyendo, pero ten cuidado: esta es la parte del universo de la que se dice "aquí hay dragones".

¿Qué es el horizonte cosmológico?

Dado que el universo tiene aproximadamente 13.800 millones de años y que la luz viaja a la misma velocidad, parece algo intuitivo que el radio del universo sería de 13.800 millones de años luz. Pero hay algo que puede moverse incluso más rápido que la luz: la expansión del universo mismo.

El universo se está expandiendo a un ritmo acelerado, lo que significa que la luz que viaja desde objetos lejanos tiene más terreno que cubrir a medida que el universo envejece y se disgrega con el paso del tiempo.

"Es más fácil para un fotón pasar del punto A al B en el universo temprano que en el universo tardío, porque en el universo temprano A y B se encontraban mucho más cerca uno del otro", nos explicó en una llamada telefónica Malcolm Fairbairn, cosmólogo del King's College de Londres.

Por ejemplo, la radiación de fondo de microondas es un tenue resplandor que vemos en todas las direcciones que se emitió cuando el universo tenía apenas unos cientos de miles de años. Mientras que esta antigua luz viajaba hacia la Tierra, su origen se distanció más de nosotros debido a la expansión del universo. Los fotones de esta radiación pueden tener alrededor de 13 mil millones de años, pero provienen de una región que ahora se encuentra a 46 mil millones de años luz de la Tierra —o 440 "yottametros", la unidad más grande del sistema métrico—, suponiendo que la tasa de inflación cósmica sea constante.

"Tan pronto como las personas comenzaron a darse cuenta de que el universo se estaba expandiendo, empezaron a pensar en el hecho de que la distancia desde la cual se pueden recibir señales depende de cómo se haya expandido el universo en el pasado", dijo Fairbairn.

Esa distancia es el horizonte cosmológico, también conocido como horizonte de partículas, y retrocede a medida que el universo envejece. Si aún hay vida inteligente en nuestro sistema solar en mil millones de años, esos observadores podrían descubrir "nuevas" galaxias y estrellas cuando su luz finalmente llegue a la Tierra.

Pero el horizonte cosmológico no es el único límite clave que los científicos han identificado en escalas cósmicas. Una de las peculiaridades de vivir en un universo en expansión es que cuanto más distante es un objeto, más rápido se aleja de la Tierra. En cierto límite, llamado horizonte o esfera de Hubble, los objetos comienzan a alejarse más rápido que la velocidad de la luz.

El horizonte cosmológico es actualmente más amplio que el horizonte de Hubble por unos pocos miles de millones de años luz. En un giro fascinante de las cosas, esto nos permite observar objetos que se alejan de nosotros a velocidades "superluminales" que son más rápidas que la velocidad de la luz.

Estos objetos no se están moviendo a través del espacio más rápido que la luz, lo cual es imposible según la física conocida. Más bien, el espacio-tiempo mismo está superando la velocidad de la luz. Esto significa que si los extraterrestres evolucionaron en alguna galaxia distante que vemos más allá del horizonte de Hubble, pero dentro del horizonte cosmológico, nunca podríamos contactarlos. Cualquier señal o mensaje que enviemos, incluso a la velocidad de la luz, nunca podría alcanzar la expansión superluminal del espacio fuera del horizonte de Hubble.

¿Hay extraterrestres más allá del horizonte cosmológico?

Nadie sabe qué hay más allá del horizonte; pero teóricamente, no hay razón para pensar que el universo fuera de él sea radicalmente diferente de lo que vemos dentro de él.

"Todo lo que se puede hacer desde el punto de vista de la observación, es exactamente lo mismo más allá del horizonte que antes del horizonte", dijo Fairbairn. "La gente ha intentado ver, por ejemplo, si las cosas cambian gradualmente a medida que nos acercamos al horizonte y, por lo que han podido ver hsta haorapueden ver, no hay evidencia de eso".

Esta coherencia predicha entre el universo observable y no observable podría ser decepcionante para las personas que disfrutan soñando con reinos desconocidos y exóticos que se encuentran más allá de cada nuevo horizonte. Pero esta homogeneidad cósmica también podría darle peso a una de las ideas más jugosas de la ciencia: la posibilidad de que la vida haya evolucionado en otras partes del universo.

Durante décadas, los científicos han luchado por cuadrar la probabilidad teórica de que exista vida extraterrestre con la completa falta de evidencia observacional que sostenga esta idea, una tensión que se conoce como la paradoja de Fermi.

Tomonori Totani, astrofísico de la Universidad de Tokio, propone que la paradoja podría abordarse ampliando el alcance de los posibles eventos de "abiogénesis", que es el término que se refiere al proceso de los orígenes de la vida. En lugar de enfocarse en el surgimiento de la vida dentro del universo observable, Totani estudia la probabilidad de abiogénesis en "todo el universo inflacionario", incluido todo lo que está más allá del horizonte cosmológico, según un estudio publicado en febrero en la revista científica Scientific Reports.

"El origen de la vida es sin duda la mayor pregunta en la ciencia, y quería pensarlo desde el punto de vista de un astrofísico", dijo Totani en un correo electrónico. "Fue bastante natural para mí pensar en la probabilidad de abiogénesis más allá del universo observable, porque todos los astrofísicos que estudian cosmología saben que el tamaño del universo real es mucho más grande que el universo observable".

De hecho, el universo entero puede no tener límites en absoluto. Desde esta perspectiva, no es de extrañar que no hayamos encontrado signos de vida compleja en un tamaño de muestra tan pequeño. Quizás eso significa que la evolución de los seres conscientes en la Tierra es un evento singular dentro del horizonte cosmológico.

"Algunas personas dicen que la abiogénesis por reacciones aleatorias es imposible debido a una probabilidad demasiado baja, incluso dentro del universo observable", señaló Totani. "Sin embargo, si la vida puede emerger en el tamaño real de un universo inflacionario, no hay dificultad para explicar la existencia de la vida en la Tierra".

Totani no es el primer científico en considerar la idea de que la vida podría ser abundante en el universo no observable. Por ejemplo, cita un estudio de 2007 realizado por Eugene Koonin, investigador principal del Centro Nacional de Información Biotecnológica, que sugiere que un universo infinito, que podría contener un "multiverso" de muchos universos, haría que el surgimiento de la vida sea algo "inevitable".

"En contraste con los modelos cosmológicos tradicionales de un universo único y finito, esta visión del mundo explica el origen casual de un número infinito de sistemas complejos, incluso cuando la probabilidad de que surja algún sistema complejo en cualquier región del multiverso es extremadamente baja", dijo Koonin en el estudio.

"Este cambio de perspectiva tiene profundas implicaciones para la historia de cualquier fenómeno, y la vida en la Tierra no puede ser una excepción", concluyó.

Si bien esta es una hipótesis satisfactoria para resolución de la paradoja de Fermi, hace que a la vez nos resulte insoportable imaginar que más allá del horizonte cosmológico el universo podría estar repleto de alienígenas inteligentes, y que jamás podremos contactarlos.

¿Alguna vez veremos más allá del horizonte cosmológico?

Probablemente no. Eso se lo puedes agradecer a la energía oscura, una fuerza misteriosa que los científicos creen que impulsa la expansión del universo. Si bien es posible que recibamos algo de luz nueva desde más allá del horizonte actual durante los próximos miles de millones de años, el universo del futuro lejano se habrá expandido tanto que cualquier observador que sobreviva en la Vía Láctea probablemente solo podrá ver los sistemas galácticos más cercanos.

“Si el universo estuviera lleno de cosas normales como materia y radiación, trozos de distintas cosas y fotones, y simplemente nos sentáramos aquí y esperáramos lo suficiente, podríamos alcanzar a ver cada vez más en la distancia a medida que el horizonte retrocediera más y más”, dijo Fairbairn. "Pero gracias a la energía oscura, no parece que eso vaya a suceder y, de hecho, no podremos ver más allá del horizonte".

Pero esta perspectiva sombría no descarta que haya nuevos descubrimientos alucinantes sobre partes del universo que actualmente no son observables. Los cosmólogos están particularmente ansiosos por ver si pueden detectar ondas gravitacionales, que son ondas en la estructura del espacio-tiempo que se produjeron en los milisegundos que siguieron al Big Bang, una era que nunca antes se había investigado directamente.

Los científicos ya han descubierto cómo detectar las ondas gravitacionales producidas por interrupciones en el espacio-tiempo, como las colisiones de agujeros negros y estrellas de neutrones, que son eventos que están ocurriendo en tiempos cósmicos relativamente modernos. Pero también hay ondas extrañas que pueden haber sido creadas por procesos físicos exóticos en los momentos inmediatamente posteriores al nacimiento del universo.

"Esperamos poder ver ondas gravitacionales producidas por procesos inconcebibles y fundamentales para el universo primitivo", dijo Fairbairn. "Hay muchos mecanismos diferentes por los cuales se pueden producir ondas gravitacionales en la primera fracción de segundo después del nacimiento del universo", continuó, "cuando se producen transiciones de fase en las que se pasa de un tipo de física a otro".

Se espera que la firma teórica de estas ondas sea un zumbido estocástico que emana de todas las direcciones, muy similar a la radiación de fondo de microondas. Pero mientras que la radiación de fondo de microondas se emitió cientos de miles de años después del Big Bang, estas ondas en el espacio-tiempo debieron surgir antes que cualquier otra señal conocida.

"Siempre hemos estado limitados por esta especie de pared que nos rodea, la radiación cósmica de fondo de microondas, porque la luz no puede atravesarla", dijo Fairbairn. “Pero, en principio, la radiación de fondo de microondas no interfiere en lo más mínimo con las ondas gravitacionales, por lo que es posible ver más allá de ella y más atrás en el tiempo. Eso podría decirnos más sobre cómo cambió el horizonte en el pasado".

Los futuros observatorios de ondas gravitacionales, como la Antena Espacial de Interferómetro Láser (LISA) de la Agencia Espacial Europea, podrían sintonizar esta retroalimentación de onda. Si bien esto no rompería el horizonte cosmológico, sí nos permitiría explorar finalmente y de manera directa la era antes de que el universo cumpliera un segundo de existencia.

"Antes de eso, realmente, no tenemos ni un solo dato", dijo Fairbairn. "Entonces, cualquier tipo de información que podamos obtener sobre ese período sería sorprendente".

Es cautivante pensar que más allá de lo que lograremos ver, incluso con nuestros mejores telescopios, hay un universo entero que tal vez esté lleno de alienígenas inteligentes que lidian con sus propios horizontes cosmológicos. A pesar de lo difícil que pueda ser para los humanos aceptar que no hay una forma realista de traspasar este horizonte, debemos consolarnos con el hecho de que el universo observable es bastante impresionante, aun cuando sea un fragmento muy pequeño de una entidad potencialmente infinita.

Becky Ferreira https://ift.tt/eA8V8J