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domingo, 18 de noviembre de 2018

Trucos extremos para ahorrar dinero

Artículo publicado originalmente por FREE, nuestra plataforma dedicada al dinero.

En un esfuerzo por tener un par de pesos extra en el bolsillo, todos tenemos ciertas costumbres ahorrativas por las que nuestros amigos y familia nos critican. Pueden ser pequeñas cosas, como llevarte un par de sobres de salsa de un restaurante, o actos menos sutiles como llenarte los bolsillos de alitas de pollo en el bufé del chino para tener qué comer más tarde. De cualquier manera, cuando tienes un presupuesto ajustado, estos pequeños hábitos se convierten precisamente en eso: en hábitos.

Ni siquiera lo haces de forma consciente. Así que cuando el mesero te mira raro por llevarte las servilletas de la mesa, estás igual de desconcertado que ellos, porque para ti ¡son servilletas gratis!

Puede que pienses que tus costumbres ahorrativas son raras o vergonzosas, pero te sorprendería la cantidad de gente que, o bien hace lo mismo que tú, o bien lo llevan aún más lejos. A continuación encontrarás las confesiones de gente normal que pone en práctica trucos para ahorrar para poder guardar algo de dinero en el banco:

1. “Cuando voy al cine, nunca compro comida porque es muy cara, así que hago palomitas en casa y voy a la tienda de la esquina a comprar chucherías. Lo escondo todo en el bolso y nunca se dan cuenta”. —Anna, consejera de admisiones de una universidad

2. “Reutilizo las bolsitas de té dos o tres veces”. —Freddy, ayudante ejecutivo

3. “Abro el limpiador de la cara y la crema hidratante con unas tijeras para aprovechar hasta la última gota”. —Kara, escritora

4. “(Compra) carne en el mercado el domingo por la noche. Suelen acumularla antes del fin de semana, pero el domingo todo el mundo ya compró lo que necesitaba para sus comidas y demás, así que lo que queda tienen que venderlo y lo rebajan bastante”. —Dennis, ejecutivo de la industria del automóvil

5. “Pídele herramientas a tus vecinos en vez de comprarlas (taladro, rastrillo, cables puente, desatascador); cuantos más vecinos conozcas, más herramientas tendrás”. —Eddie, artista y profesor

6. “Mi hija quería una casa de muñecas carísima por Navidad el año pasado y a mi mujer la acababan de despedir y no podíamos comprarla. No quería decepcionarla, así que construí una casa de muñecas de cero; cogí una caja vieja de un metro y medio de alto y con el contrachapado que tenía por casa hice los suelos y las divisiones de las habitaciones. Compré cartulina para forrar las paredes. Le encantó y sigue jugando con ella”. —Felix, encargado de mantenimiento

7. “Guarda el agua que usas para lavar la fruta o el arroz y úsala para regar las plantas”. —Nicole, escritora

8. “Mi mujer me corta el cabello; a veces los niños se bañan con la misma agua que yo; casi nunca como fuera de casa, pero si lo hago, pido comida para llevar, sea el restaurante que sea, para evitar el 10 por ciento de propina”. —@dewangibson

9. "Cuando voy a Sephora, en vez de comprar maquillaje nuevo, me llevo un montón de muestras gratuitas. Salgo con muestras de base de maquillaje, iluminador y cualquier otro producto en formato líquido o polvo, incluida la crema hidratante”. —Lisa, estudiante

10. "Mi suegra se niega a comprar una cafetera, así que hace el café con un filtro de café y papel de cocina. Envuelve el papel de cocina alrededor del filtro, mete los granos de café, pone una taza debajo del filtro y echa agua hirviendo en el filtro para que el café caiga en la taza”. —Sabrina, madre y ama de casa

11. “Llevo una botella de plástico vacía al gimnasio y la lleno del jabón de manos de los vestidores. Me ahorro dinero en jabón y además me encanta el olor”. Edith, jubilada

12. “Cuando viajo llevo una botella de agua vacía, la lleno después de pasar el control y llevo conmigo Kool-Aid o bebidas en polvo; lo hice cuando fuimos a Disney World y me evité comprar un montón de bebidas para los niños”. —Laura, analista de mantenimiento de sistemas

13. “NUNCA compro agua. Para ahorrar y por una cuestión de conciencia medioambiental”. — Unmesh, escritor

14. “En vez de comprar tuppers de plástico, reutilizo los botes de helado o de mantequilla para guardar cosas”. —Madison, estudiante

15. “Lavo las bolsas con autocierre para reutilizarlas. Solo las tiro cuando ya no se pueden salvar”. —Diana, contadora

16. “Mi amigo Jay y yo, cuando salíamos de fiesta, solíamos esconder los abrigos en un callejón cerca de la discoteca en vez de pagar por el guardarropa”. —Alec, escritor

17. “Mis gatos necesitan estar entretenidos en todo momento, así que en vez de comprar juguetes caros, los hago yo misma con cajas de cartón y rollos de papel higiénico. No parece importarles”. —Kate, recepcionista

18. “Cuando estaba en la universidad, guardaba los rollos de papel higiénico y me los llevaba a mi departamento. Odiaba pagar por papel higiénico”. —Justin, cajero

19. “He pasado días comiendo exclusivamente en las salas vip de los aeropuertos. Dando un uso imaginativo a los vasos de papel, he llegado a preparar tres e incluso cuatro comidas. También he salido de una escala larga con la mochila llena de fruta”. —Denver, escritor

20. “Si quiero pedir comida para llevar, lo hago por UberEats en vez de llamar directamente al restaurante para ahorrarme la propina. Nunca te toca el mismo repartidor, así que no sabrán que eres la persona que no da propinas”. —Josh, vendedor

21. "En vez de pedir comida o hacer la compra, cojo lo que haya en el frigorífico y lo convierto en la comida. ¿Hay arroz? ¿Hay huevos? ¿Hay un sobre de ketchup? Pues huevos con arroz y ketchup”. —Lynell, estudiante

22. "Cuando voy a hacer el super siempre elijo marcas genéricas. Mis hijos no saben que están comiendo cereales sin marca”. —Tamika, cuidadora

23. “Aunque de niña lo odiaba, ahora lo hago. Mi madre siempre reutilizaba las bolsas de los bocadillos y el papel de aluminio. Esto último es lo que más odiaba, porque nos regañaba por haberlo tirado en vez de llevarlo a casa. Bueno, ahora yo hago lo mismo. Por una cuestión del medio ambiente". Desa, periodista

24. “Cuando se me empieza a acabar el gel, el champú o el acondicionador, le echo agua para que dure más”. —Stephanie, trabajadora de un supermercado

25. "La versión “espumosa” del jabón para lavavajillas es en realidad una disolución 32:1 del producto en su versión normal que te venden en un dispensador que ayuda a que haga espuma. Pero te cobran lo mismo que por el producto concentrado. Compra uno de esos dispensadores de espuma y la próxima vez rellénalo con tu propia disolución del producto concentrado”. —Michael, ejecutivo de la industria tecnológica

26. “Intentamos comprar artículos no perecederos que tengan descuento: papel higiénico, papel de cocina, artículos de limpieza, incluido el detergente… Si está rebajado, cómpralo”. —Hemalee, abogado

27. "Los últimos cuatro años las cosas para ir a acampar o para decorar en Navidad— están almacenados en el ático de una amiga, así no tengo que pagar por todo eso. ¡Gracias, Maryanne!”. —Anita, editora

28. "Mi forma de ahorrar dinero es no comprar libros a no ser que sean guías de viaje o un libro de consulta. Voy a la biblioteca. He llegado a sacar libros de cocina y a copiar las recetas que quiero probar”. —Laura, científica

29. "Odio comprar libros de texto y, aunque sea más barato, también odio alquilarlos. En vez de eso, cada semestre saco a relucir mi sonrisa de un millón de euros y le pido a un compañero que me deje fotocopiar el suyo o los capítulos que me tengo que leer. Siempre funciona”. —Tymel, estudiante

30. "Tener la credencial de la biblioteca me descubrió un mundo nuevo en cuanto al contenido digital al que puedes acceder. Puedes descargarte un montón de cosas, como audiolibros, discos, etc.”. —Mike, editor

31. "Me gusta leer, pero comprar libros no tanto, básicamente porque solo me lo voy a leer una vez, así que a veces voy a una librería a leer las novedades sin comprar nada”. —Charmane, estudiante

32. “Nunca compro tarjetas de felicitación porque son ridículamente caras. Compro un paquete de tarjetas blancas y las uso para todo”. —Rachel, editora

33. “Compra servilletas de tela en vez de usar papel de cocina”. —Beckett, escritor

34. “Cuando tengo que ir a un evento especial, como una boda o una graduación, me compró un conjunto, dejo las etiquetas y lo devuelvo después de habérmelo puesto. Solo hay que asegurarse de no manchar la ropa”. Edmee, encargada de nóminas

35. “La ropa hoy en día es muy cara, pero necesito alimentar mi adicción a las compras, así que suelo ir a tiendas de segunda mano. Compro toda mi ropa por muy poco dinero”. —Nicolette, auxiliar de edición

36. "Guardo toda la ropa usada de mis hijos para evitar comprar ropa nueva a medida que van creciendo. Está de moda lo vintage, ¿no? —Sara, madre y ama de casa

37. “En mi edifico no está permitido tener lavadoras, así que tengo que pagar para usar la lavandería. Para evitar gastar dinero todas las semanas en hacer cola, lavo ropa en el lavabo. No queda tan bien como en la lavadora, pero sirve”. —Eddie, cajero de comida rápida

38. "Cuando nacieron mis hijos, usaba pañales de tela en vez de pañales normales que tienes que comprar constantemente. Solo tenía que lavarlos para poder reutilizarlos. Es barato y respetuoso con el medio ambiente”. —Rita, gerente de recursos humanos

39. “Mi madre nos cortaba el pelo a mi hermano y a mí para no tener que llevarnos a la peluquería. Fue mejorando con el tiempo, pero en un momento dado íbamos a la escuela pareciendo dos idiotas. Por lo menos se ahorraba el dinero de la peluquería”. Ryan, especialista en atención al cliente

40. “Solía gastar dos paquetes de ligas para el cabello al mes porque siempre las perdía, así que en vez de comprar más, empecé a recogerme el pelo con agujetas de zapatos. Nunca he perdido una agujeta”. —Noel, estudiante

41. “Hacer a mi vecino cortarme el pelo de la nuca y la espalda”. —@p1koh

42. “Abrir en canal el tubo de pasta de dientes”. —Peter, editor de sociedad

43. “Siempre que voy a un restaurante de comida rápida y me dan una bolsa llena de sobres de ketchup u otros condimentos, los guardo para usarlos en otro momento”. —Christian, cajero

44. “Me llevo el champú y el acondicionador de todos los hoteles en los que me quedo”. —Rachel, editora

45. “Cuando salgo a comer a una cafetería o a algún sitio similar, me llevo los sobres de azúcar sin que se den cuenta. No recuerdo cuándo fue la última vez que compré azúcar”. —Melanie, trabajadora social

46. “Me estaciono a veinte minutos del concierto para ahorrarme tiempo y dinero porque la cola para salir del estacionamiento es superlarga”. María, asistente legal

47. “Siempre estoy intentando arreglar el coche, pero las piezas son muy caras, así que suelo ir a chatarreros a ver si puedo encontrar piezas de coche más baratas”. —Max, lavaplatos

48. “La gente siempre deja muebles y cosas extrañas en el sótano de mi edificio. Si veo algo que está en buenas condiciones, me lo subo a casa. No se lo digas a mi mujer pero nuestro sofá era de los vecinos”. —Lorenzo, trabajador sanitario.

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